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Meditar desde los pies de un niño

Los infantes y adolescentes suelen estar estresados y esta es una forma de evitarlo

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12 de diciembre de 2017 a las 05:00

Por Merlina Machado

Ponerse en los pies de un niño en la actualidad no es nada fácil. Sin distinción de edad, de género, ni de contexto familiar, todos se enfrentan cada vez más a situaciones de ruido, desborde de información y presión social. Esto conlleva a la formación de infantes y adolescentes estresados, lo que no debería ser normal, ya que en esa etapa se tiene que priorizar el juego, el aprendizaje, y la adquisición de valores.

Vivir de esta forma no solo altera los nervios de las personas, sino también las afecta en el plano educativo, de relacionamiento y de bienestar en general.

Que los más pequeños nacen en un mundo acelerado y causante de estrés es un hecho. El punto es encontrar la manera de romper con tanto ruido que no para de aturdirlos.

Cambios

Un pequeño de diez años se sienta con la espalda recta en el fondo de su casa. Cierra los ojos y comienza a imaginarse que está sentado en su propio trono. Escucha sonar una campana y se detiene a prestar atención en descifrar cómo el sonido y la vibración se van absorbiendo. Luego, continúa por escuchar los sonidos que provienen de la izquierda, de la derecha, de atrás y de adelante.

En ese momento, el niño se hace consciente de su respiración, escucha sus propios latidos, y hasta incluso sus pensamientos. Entre tantos sonidos, elige uno, el de un camión, el cual escucha y sigue con detenimiento. Lo deja de lado y trata de prestar atención a todos los ruidos que lo rodean: los latidos, el camión, el perro ladrando, los pajaritos y sus pensamientos. Incluso, entre sonido y sonido descubre un silencio y lo deja pasar.

La campana vuelve a sonar, siente de nuevo hasta la última vibración y su vista nuevamente se conecta con el entorno. Observa unos minutos su cuerpo, su mente, el entorno, y queda pronto para enfocarse en una actividad a realizar.

Esta es una manera de meditar, de conectarse con el aquí y ahora, que forma parte de la práctica de Mindfulness. Se la entiende como la forma de romper con el "estado automático", es decir, con las personas que en la cotidianidad suelen accionar sin pensar.

El referente mundial de Mindfulness, psicólogo infantil y profesor asociado a la escuela de Medicina de Harvard–Christopher Willard- visitó Uruguay a fines de noviembre para realizar el workshop Mindfulness en la familia, la salud y la educación, lo que se hizo posible gracias a Proyecto Mindfulness. Allí indicó que si bien la meditación es útil para todas las edades, los niños y adolescentes de hoy necesitan practicarla para concentrarse en los distintos ámbitos.

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Dr. Christopher Willard en el Workshop en Montevideo
Dr. Christopher Willard en el Workshop en Montevideo

Además, debe hacerse de una forma más atractiva para que accedan voluntariamente. Un método de hacerlo, explicó el experto, es conectarse con los cinco sentidos: la vista, el olfato, el oído, el tacto y el gusto. "Es una manera de volvernos hacernos presentes en el aquí y ahora. A veces nuestra mente se va al pasado, se va al futuro", sostuvo.

Para poder hacerlo con niños lo mejor es recurrir a lo físico y a los sentidos. Una opción es hacerlo con una canción que les guste y pedirle que se concentre en el sonido de un instrumento en particular.

"Las sensaciones físicas y los sentidos son un ancla fabulosa y nos sirve mucho para trabajar con los chicos. También podemos traer imágenes al juego, un contacto más lúdico con los niños", agregó. Alcanzar mantener la quietud o tranquilidad a una edad como esta no es sencilla. Por ello, puede ser útil que trabajen con su imaginación, como en el caso del trono.

Cuando un niño está atravesando por dificultades, ya sea causadas por un momento de estrés o por alguna patología, primero requiere estar rodeado de adultos estables. Esto se debe a que el pequeño necesita que los progenitores o familiares compartan con ellos la práctica desde el corazón.

Según el experto, si se juega, compite o se actúa, se puede acompañar a los chicos en el proceso de descubrir cómo permanecer y conquistar cierta quietud de la manera más saludable.

Willard explicó que hay que tener varios factores en cuenta. Por un lado, investigaciones confirmaron que "la mayoría del tiempo uno no está presente" y que se está más feliz cuando sí lo está. Lograr estar en este momento es beneficioso para el pequeño, no solo en la escuela, sino con sus amigos y con todo tipo de vínculo.

El punto es que cuando se está en el momento presente, se puede enfocar atención en una sola cosa.

Por otra parte hay que prestarle atención al no juicio y a la aceptación, que se trata de no juzgarse a uno mismo.

"Diferentes voces críticas, que dice que está mal algo, hay que dejarlas ir. Para muchos de nosotros esa voz quizás nos dice que no somos buenos padres, buenos maestros. Y nosotros tenemos que aceptar las cosas que están pasando aquí y ahora", sostuvo el experto.

No huir y respirar

Cuando uno atraviesa un momento crítico es importante no quedarse congelado ni intentar huir. En estas ocasiones, los niños suelen ponerse tensos y tener respuestas agresivas para evadir la situación. Y en realidad es cuando hay que desarrollar herramientas útiles para el momento, como aprender a controlar la respiración.

Es normal que el cuerpo se empiece a tensar y que cada vez cueste más respirar. El sistema inmune se cierra y el sistema digestivo también, lo que hace que uno se sienta mal.

"Cuando estamos en esa posición de huida, de quedar congelados. Todo eso interfiere con nuestra memoria y nuestro desarrollo cerebral".

Si uno acude a la meditación, el cuerpo y la mente se sueltan, y la respiración fluye. Cuando esto último sucede, los pensamientos también fluyen.

Una de las maneras de controlar la respiración es inhalar en siete tiempos y exhalar en 11. En el caso de los niños puede ser más entretenido hacerlo con una palabra corta y una larga. Por ejemplo: rana y dinosaurio.

"Nuestro sistema inmune comienza nuevamente a trabajar y nuestros sistema digestivo también. Nuestro cuerpo se siente mejor, nuestro cerebro se siente mejor, entonces podemos actuar con tranquilidad".

Mindfulness y los beneficios en el cerebro

Para que el cerebro se desarrolle es necesario que niños y adolescentes no pasen todo el día frente una pantalla. A su vez, según Willard, practicar Mindfulness colabora con el desarrollo de determinadas partes del cerebro.

"El cerebro es como un musculo y aquellas partes que ejercitamos fortalecemos", explicó. Una de las partes que mejora es la corteza prefrontal -que se encarga de controlar los impulsos y la toma de decisiones-, donde se da un incremento de la materia gris.

A su vez, está la corteza cingulada anterior, que tiene como función el relacionamiento con los otros, y también incrementa una vez que se comienza con esta actividad.

Si se practica durante al menos ocho semanas se empiezan a notar los cambios.

"El punto es que si queremos que nuestros chicos se calmen, tenemos que crear un espacio, un lugar que brinde, que muestre esa calma. Esto empieza en nuestra casa".

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