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Mercosur: trampa o trampolín

¿Qué impacto económico tiene realmente el bloque para nuestro país? ¿Cabría acaso la posibilidad de un "Uruexit"?

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29 de diciembre de 2017 a las 05:00

Una gran edición de Consultor Tributario para culminar el año, a propósito de una de las discusiones más complejas y desafiantes para nuestro país: estar o no estar en el Mercosur. ¿Qué impacto económico tiene realmente el bloque para nuestro país? ¿Cabría acaso la posibilidad de un "Uruexit"? ¿Con qué costos económicos y jurídicos? Para responder, hemos pedido a dos buenos amigos, el Ec. Ignacio Munyo y el Dr. Pablo Labandera, que volcaran su conocimiento y opinión para valorar el asunto desde dos perspectivas complementarias: la económica y la jurídica.

Además, recibimos la presentación de Federico Liutvinas, a cargo de la operación de Thomson Reuters en la región Sur-Andina, agradeciendo una vez más su encomiable apoyo para llevar adelante este espacio junto a El Observador.

El Mercosur y la apertura

Por Ignacio Munyo
Profesor de Economía y director del Centro de Economía del IEEM.

Transcurridos más de 25 años de su creación, es difícil ocultar el fracaso del Mercosur. La realidad indica que el comercio intrarregional no creció. Ni se produjo la tan mentada integración de procesos productivos o cadenas de valor amparados en la protección del mercado regional. Tampoco se han visto avances sustantivos en la interconexión física ni energética. Hace mucho tiempo que sobrevuela la esperanza de avanzar con la Unión Europea y antes de fin de años se prometen avances.
Sin embargo, existe en nuestro país la convicción de que no hay alternativa al Mercosur. De que es nuestra región natural, que los productos que vendemos con mayor valor agregado se colocan en el Mercosur, que nadie nos abriría la puerta si fuéramos a negociar acuerdos comerciales solos. En lo personal, prefiero mirar algunos números sin el velo mitológico ni el ideológico. Y a partir de números analizar nuestra posición en el Mercosur.

Comencemos por ver el acceso a mercados que nos da el Mercosur. En el peor de los casos, si tuviéramos que pagar el Arancel Externo Común del Mercosur para ingresar con nuestras exportaciones a Brasil, Argentina y Paraguay, el costo anual sería del entorno de USD 200 millones. Siendo más concreto, por el ingreso de leche, malta, arroz, plásticos, y el resto de los bienes que vendemos a Brasil tendríamos que pagar US$ 150 millones de aranceles. Por el ingreso de soja, cables, productos de limpieza, papel y otros bienes que vendemos a Argentina tendríamos que pagar US$ 50 millones. Por el ingreso de tabaco, cigarros, medicamentos, abonos y otros bienes que vendemos a Paraguay tendríamos que pagar US$ 15 millones.

Hoy el Mercosur es el destino del 23% del total de nuestras exportaciones. La misma proporción del total de nuestras exportaciones tiene como destino China. Por estar hoy en el Mercosur, y no poder avanzar en un TLC con China, pagamos anualmente por el ingreso de soja, carne, celulosa y otros productos tarifas totales por US$ 150 millones. Solo con China, casi compensamos lo que nos da el Mercosur. Y tenemos Reino Unido, EEUU, Corea para empezar a avanzar.

La realidad es que nuevos acuerdos comerciales mejorarían el atractivo para invertir en Uruguay. Tengamos siempre presente que en la última década la inversión en nuestro país fue el motor del crecimiento, que fue financiado en gran parte con ingresos de capitales del exterior, que alcanzaron registros jamás vistos. Estas inversiones explican hoy gran parte de las exportaciones del Uruguay que en su mayoría están sujetas a elevadas tarifas al colocarse fuera del Mercosur. Mientras que las empresas instaladas en Chile tienen acceso libre de impuestos a países que representan casi el 90% del consumo mundial, las empresas instaladas en el Mercosur tienen acceso a países que apenas llegan al 10%.

Nuevos acuerdos comerciales no solo facilitarían la llegada de inversión extranjera, sino que mejorarían la competitividad de las empresas ya instaladas para disponer de materia prima y maquinarias a menores costos.

Los números son contundentes: más del 80% de los países emergentes que escalaron posiciones relativas en desarrollo humano en los últimos 20 años lo hicieron reduciendo sus tarifas al comercio exterior.

Todo lo anterior es cierto, pero al mismo tiempo tenemos hoy más de 40 mil trabajadores empleados en sectores protegidos por tarifas a las importaciones. Debería ser una prioridad absoluta atender las necesidades laborales de todas estas personas. Ya mismo, independientemente de si se avanza o no en la apertura comercial. La realidad indica que la gran mayoría de estas posiciones, tal cual están hoy concebidas, tienden a desaparecer en el mediano plazo porque con el avance tecnológico ya no va a ser necesaria una persona para cumplir con esa tarea. Según nuestros números, el riesgo de extinción promedio para estos 40 mil puestos de trabajo es cercano al 90%.

Es una buena noticia cualquier avance en el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Aunque si fuéramos conscientes de la relevancia que tiene mejorar nuestra inserción internacional, lo mejor que se pueda esperar de la Unión Europea es minúsculo. El precio por delegar al Mercosur nuestra política comercial debería ser muchísimo más alto.

Uruguay: ¿puede abandonar el Mercosur y reingresar como "Estado asociado"?

Por Pablo Labandera
Especialista en Derecho del Comercio Internacional

De tanto en tanto, surge la "posibilidad" de que alguno de los países del bloque –entre ellos Uruguay– celebre tratados comerciales bilaterales con otros países o bloques extra Mercosur, al margen de la ortodoxia jurídica que gobierna el emprendimiento comunitario –y en caso de "conflicto"– que dicho país eventualmente "denuncie" el Tratado, o –en un segundo nivel de acción– lo abandone y reingrese como "Estado Asociado" al Mercosur.

En ese sentido, repasaremos cuáles son los instrumentos jurídico-comerciales con que cuenta el Tratado de Asunción (TA), tanto desde el punto de vista del "Derecho Originario" (Tratado de Asunción y Protocolos Adicionales), como de las "normas derivadas" del mismo (Decisiones; Resoluciones y / o Directivas), a dichos efectos, profundizando sobre la "denuncia" de dicho Acuerdo por parte de un
"Miembro Pleno", y una ulterior "adhesión" al mismo como "Miembro Asociado".

La eventual "denuncia" del Tratado de Asunción –más allá de su efectiva formalización– apareja el compromiso de hacer pervivir las disposiciones acordadas a nivel comunitario, por el lapso de dos años, plazo por el cual, el Estado "denunciante", continúa obligado al cumplimiento de las disposiciones ya acordadas. Por su parte, la eventual "adhesión" posterior como "Miembro Asociado", sin perjuicio de quedar sometida a la aprobación del Consejo Mercado Común (CMC), implica el cumplimiento de una serie de requisitos procedimentales cuya finalización insume a lo menos seis meses, y apareja el reconocimiento de los instrumentos jurídicos fundamentales del Mercosur.

Ahora bien, el Tratado de Asunción fue inscripto bajo el "paraguas jurídico" de la ALADI, como "Acuerdo de Alcance Parcial de Complementación Económica N° 18" (AAP/CE N°18), lo cual implica que los Países Signatarios se otorgan entre sí una serie de preferencias comerciales y arancelarias, sin necesidad de extender las mismas al resto de los Estados Miembros de la ALADI, e incluso de la OMC.
Así, con relación al instrumento de la "denuncia", el Tratado de Asunción prevé en sus artículos 21 y 22 que el Estado Parte "denunciante", deberá primero, comunicar su intención al resto de los Estados Miembros, de manera expresa, y formalizarlo por escrito vía documento, dentro de los 60 días siguientes. En este caso, cesan para el "denunciante" a partir de ese momento los derechos y obligaciones correspondientes a su estatus de Estado Parte del Mercosur, pero se mantienen por dos años los referentes al Programa de Liberación Comercial preestablecido, tanto en relación al comercio intra zona, como –en nuestra opinión– también, en relación a algunos aspectos del comercio extra zona.
En lo que refiere a la eventual "adhesión" ulterior del "denunciante", como "Miembro Asociado", esto es, la posibilidad de abandonar el Mercosur como "Miembro Pleno", y reingresar con el estatus de "Miembro Asociado", debemos hacer una serie de puntualizaciones conceptuales.

Primero, hay que distinguir entre el estatus de "Miembro Asociado", y el instituto de la "adhesión", ya que la eventual "adhesión" al Tratado de Asunción, puede serlo, o bien como "Miembro Pleno", o bien, como "Miembro Asociado".

El Tratado de Asunción regula, bajo el nomen iuris de "adhesión", las posibles incorporaciones al Mercosur, expresando que el tratado estará abierto a la "adhesión", mediante negociación, de los demás países de la ALADI, para lo cual se deberá alcanzar la aprobación unánime de los Estados Parte del mismo.

Fue en dicho marco que, mediante la Decisión N° 28/05 del CMC, se aprobó la "Reglamentación del artículo 20 del Tratado de Asunción", que establece los requisitos que deberán cumplir los Países Miembros de la ALADI para "adherir" al Mercosur en el futuro – y ello –, sin perjuicio de las peculiaridades que aparejó el oportuno ingreso/salida de Venezuela como "Miembro Pleno".

Este "Reglamento" prevé el establecimiento de un "Grupo Ad Hoc", que negociará los plazos y condiciones de la "adhesión", la cual deberá comprender necesariamente: la "adhesión" al TA, Protocolo de Ouro Preto y de Olivos, al AAP/CE N° 18 , a través de un Programa de Liberación Comercial; las normas del Mercosur, incluidas aquellas en proceso de incorporación; los instrumentos internacionales celebrados en el marco del Tratado de Asunción; y una modalidad de incorporación de los acuerdos celebrados por el Mercosur con terceros países o grupos de países y la participación en las negociaciones externas en curso.

A su vez, mediante la Decisión N° 18/04 del CMC se instituyó el "Régimen de Participación de los Estados Asociados"; y por Decisión N° 28/04 del CMC (que regula los acuerdos celebrados con "Estados Asociados del Mercosur"), estableciendo "pautas orientadoras" para la negociación de los mismos, "en particular con relación a la modalidad de suscripción, entrada en vigencia, solución de controversias y eventual adhesión de otros Estados Asociados", para lo cual se deberá observar lo ya dispuesto en la Decisiones N° 20/02 y N° 14/96 del CMC.

Por último, el Estado que "adhiera" al Mercosur, deberá contemplar también, las pautas generales edictadas por el artículo 9 del "Tratado de la ALADI".

Pues bien, al día de hoy, poseen el estatus de "Estados Asociados" al Mercosur, seis países: Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Surinam. Por tanto, se da la paradoja de que el Mercosur cuenta con mayor número de "Miembros Asociados" que de "Miembros Plenos".

En síntesis, aun cuando un "Miembro Pleno" "denuncie" el Tratado de Asunción, y solicite formalmente su desvinculación, los derechos y obligaciones oportunamente comprometidos en referencia al Programa de Liberación Comercial (no así los de carácter institucional y político), perviven por un lapso de dos años.
Por otra parte, si un Estado Miembro de la ALADI (haya sido o no, "Miembro Pleno" del Mercosur), solicita su "adhesión" al bloque, deberá cumplir con una serie de requisitos procedimentales y adherir in totum a la normativa comunitaria. Sin perjuicio de ello, en algunos aspectos puede sostenerse que el estatuto de "Miembro Asociado" hoy, es casi "a la càrte".

Somos Thomson Reuters

Por Federico Llutvinas
Líder de la operación de Thomson Reuters en la región Sur-Andina

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El profundo conocimiento que tenemos del mercado local, combinado a nuestra presencial regional en América Latina y a nuestro alcance global, brinda a nuestros clientes una ventaja competitiva y nos convierte en sus socios estratégicos. Más del 85% de ellos se relacionan con nosotros mediante suscripciones o formatos similares.

La huella que dejamos en todos los mercados y en las comunidades en que actuamos también nos importa. Por ello, tenemos una marcada orientación en lo que respecta a Responsabilidad Social Empresaria. En el Uruguay, apoyamos a Gurises Unidos, que desde hace 20 años trabaja por la defensa de los derechos de los niños, niñas y adolescentes de nuestro país, fijándose como meta la mejora de su calidad de vida, especialmente los que se hallan en situación de calle y de trabajo infantil. También cuidamos el medio ambiente mediante programas de uso racional de recursos hídricos y energéticos.
En síntesis, a través de un portafolio completo e integrado, brindamos respuestas a los principales desafíos que enfrentan los profesionales modernos. En un mundo en el que los riesgos y la complejidad regulatoria aumentan cada día, aportamos respuestas confiables a través de información relevante en tiempo real y de soluciones tecnológicas de punta. Con eso, esperamos contribuir positivamente con al desarrollo de los profesionales y empresas en el Uruguay y, como consecuencia, ayudar a impulsar la economía local.
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