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Nagoya, majestuosidad nipona

El castillo de Nagoya, que fue designado tesoro nacional en 1930 y destruido por un bombardeo en la segunda guerra mundial, fue completamente restaurado

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16 de junio de 2018 a las 05:00

El castillo de Nagoya, uno de los más famosos de Japón, reabrió sus puertas por completo tras cerca de 10 años de reparaciones en varios de los edificios que lo integran, incluido el palacio principal en el que residió la familia gobernante de los Tokugawa.

El palacio Honmaru, la edificación principal del castillo y construido en 1615 por orden de Ieyasu Tokugawa, el primer shogún de la dinastía de caudillos militares que dominaron el país hasta 1868, quedó reabierto a los visitantes.

Este edificio, que hacía las veces de residencia y sala de audiencias de la familia, las torres y otras estructuras del castillo fueron designadas tesoro nacional en 1930, pero en la segunda guerra mundial quedó destruido por un bombardeo efectuado por las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos. Fue la mayor destrucción que sufrió el castillo a lo largo de su historia.

El gobierno local de Nagoya fue el encargado de las labores de reparación, que se iniciaron en 2009 y que han tenido un coste de 13.000 millones de yenes (€ 100 millones), según cifras recogidas por el diario nipón Yomiuri Shimbun.

Las labores de restauración se realizaron en 30 habitaciones distribuidas en 13 de los edificios del palacio, que se fueron abriendo progresivamente al público desde mayo de 2013.

La lujosa habitación de Iemitsu, el tercer shogún Tokugawa, caracterizada por sus decoraciones lujosas en oro, así como su sauna o la cocina, son algunos de los nuevos espacios que podrán visitarse.

El clan Tokugawa fue uno de los más poderosos en Japón durante el período Edo (1603-1867) y fue el tercer y último shogunato que ostentó en el país asiático, tras los de Kamakura y Ashikaga.

Decoración
Su elemento más representativo es el torreón, que consta de 48 metros de altura y siete plantas y está rematado por un par de kinsachis (animal mitológico con cabeza de tigre y cuerpo de carpa o delfín) dorados con oro fino.

Museo
El interior de la torre es ahora un museo que muestra los tesoros que se salvaron del incendio durante la guerra y la planta superior sirve como plataforma para la observación.

Acervo
El museo alberga 1.047 pinturas en el techo y fusuma-e (pinturas en las puertas corredizas), todas clasificadas como bienes culturales.
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