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Pocitos recicla poco

Hay distintas visiones sobre resultado del plan piloto “Mi barrio clasifica”

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16 de diciembre de 2012 a las 23:25

A seis meses del lanzamiento del plan de clasificación de residuos del Municipio CH “Mi barrio clasifica”, en el cual vecinos de edificios de Pocitos se adhirieron voluntariamente para separar la basura en residuos secos y húmedos, no hay acuerdo sobre los resultados. El alcalde Luis Luján calificó el operativo de exitoso e informó que son 55, de los 340 edificios ubicados en la zona, los que adhirieron al plan. Pero para el concejal colorado Andrés Vernengo “solo se han adherido menos de 10 edificios” y lo consideró un fracaso.

El plan piloto, que fue lanzado el 1º de junio de 2012, incluye a vecinos de la zona delimitada por Vázquez Ledesma, José Ellauri, 26 de Marzo, Luis Alberto de Herrera y la rambla. En total, son 87 manzanas, en las que hay 340 edificios y viven 15.000 personas que producen 13,2 toneladas de residuos al día.

El plan busca que esas personas separen los residuos húmedos, como deshechos orgánicos, pañales usados y cartones húmedos, de los residuos secos: plásticos, cartones, papeles limpios. Los secos son desechados en contenedores especiales ubicados en el interior de los edificios adheridos, mientras que los húmedos van a los contenedores verdes ubicados en la calle.

Por su parte, las personas que viven en casas pero quieren reciclar pueden hacerlo en supermercados y estaciones de servicio adheridas al plan.
Actualmente, según Lujan, 55 edificios y 22 centros educativos forman parte de “Mi barrio clasifica”, lo que se traduce en cuatro toneladas de residuos secos por semana que van a

parar a la Usina 5, ubicada cerca de camino Carrasco y Felipe Cardozo, en Malvín Norte.
Luján calificó el plan de “muy bueno” ya que, según dijo, la meta era llegar a 40 edificios en diciembre y ya se sumaron 55. No obstante, no proporcionó la lista de edificios adheridos.
Agregó que en las 22 escuelas del municipio se va a hacer un plan educativo para enseñar a clasificar residuos.

El plan es voluntario, ya que no existe normativa que permita obligar a los vecinos a clasificar basura.

Luján dijo haber evaluado la posibilidad de volverlo obligatoria, pero “viendo el resultado de la adhesión voluntaria” seguirán “insistiendo en esta forma” para generar “un cambio cultural”. Señaló que “el que se adhiere voluntariamente está convencido”.

Como prueba de que lo considera “exitoso”, el alcalde recordó otros intentos de la Intendencia Municipal de Montevideo que fracasaron como el del barrio Malvín, donde se colocaron contenedores de color naranja para depositar residuos secos.

Para Luján ese plan no funcionó porque, según dijo, la basura del contenedor naranja y del verde era recogida por el mismo camión.

El alcalde afirmó que con el objetivo de “fijar la marca de ‘Mi barrio clasifica’ en la retina de todos los vecinos”, ahora entregarán una papelera de cartón a cada hogar de los edificios adheridos en la que puedan depositar los residuos secos.
A la visión del alcalde se contrapone la del concejal vecinal Vernengo, quien afirmó que el programa “solo funciona en los comunicados del municipio”, ya que “solo se ha logrado que 10 edificios” clasifiquen su basura.

Para Vernengo, el plan “lamentablemente fue mal diseñado, mal ejecutado y mal gestionado” y, aunque dijo que las intenciones son buenas, se hicieron “todas las cosas que no se deben hacer para implementar un proyecto de esta naturaleza”. Agregó que en la última revista del Municipio CH, que es de noviembre, figuran once edificios adheridos al plan.

A su juicio, una de las razones por las cuales el proyecto es un “fracaso”, es que se le pide a la gente que clasifique, lo que es “una tarea extra”, sin ofrecer algo a cambio, como reducción de impuestos. “A cambio no le dan absolutamente nada, ni las gracias”, concluyó.
Uno de los beneficios de este plan, según Luján, es que los residuos son llevados a la Usina 5, donde los clasificadores pueden hacer su trabajo.

Sin embargo, Vernengo señaló que eso no funcionó y que actualmente los residuos húmedos y secos terminan en el mismo lugar.
Porteros de la zona consultados por El Observador continúan arrojando los residuos mezclados porque no recibieron los nuevos contenedores.
Eduardo Farrando es portero de un edificio ubicado sobre la calle Francisco Vidal en el que, según cuenta, los vecinos se negaron a clasificar la basura por entender que implicaba “darle menos trabajo a los funcionarios municipales”.

Por su parte, algunos vecinos consultados por El Observador dijeron que ponen los residuos orgánicos en bolsas separadas a los residuos secos, pero que -como no tienen contenedores especiales- utilizan los mismos contenedores verdes. Otros, directamente continúan arrojando la basura mezclada en los contenedores de la calle.

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