Opinión > OPINIÓN

Precaución y cuidado

Lo ocurrido en el Museo Nacional de Brasil podría representar la crisis económica que algunos países viven en el resto del mundo 

Tiempo de lectura: -'

06 de septiembre de 2018 a las 05:04

El incendio que convirtió en escombros al Museo Nacional de Brasil, en Río de Janeiro, el domingo 2, y dejó en cenizas un riquísimo y antiguo acervo cultural, bien podría ser una triste metáfora de los focos ígneos que arden en Turquía y en Argentina, en un contexto mundial muy inestable y delicado. No es descabellado aventurar una nueva oleada de crisis financiera a la que Uruguay debería prestar más cuidado. A mediados de agosto pasado, Landon Thomas, Jr., periodista de finanzas internacionales y mercados emergentes  de The New York Times, aseguró que expertos financieros veían en la crisis de Turquía  “un gran riesgo de contagio” y con las mismas consecuencias que la caída de otros mercados emergentes, como el de México en 1994 y el de Asia en 1997.

En estas horas, los analistas advierten que la devaluación ruidosa de la moneda turca -40% frente al dólar- y del peso argentino –de casi 50%- en lo que llevamos de 2018 empieza a crepitar en  una economía mundial global –y por tanto interdependiente- y podría tener un efecto dominó en los países emergentes. Argumentan que un déficit de cuenta corriente y el endeudamiento en dólares se convierten en un combustible peligroso que se hace más inflamable aún con la suba de los tipos de interés de Estados Unidos. 
Turquía, golpeado por la preocupación de los inversores sobre el poder del gobierno de Tayyip  Erdogan sobre la política monetaria y una creciente disputa con Estados Unidos, sufrió una baja de la nota de deuda –de estable a negativa- ante calificadoras de crédito que proyectan una recesión para 2019 y opinan que un debilitamiento de las instituciones públicas han vuelto menos predecible la formulación de políticas, lo que dificulta la restauración de la estabilidad económica y la sostenibilidad.  

En una débil Argentina, en tanto, el presidente Mauricio Macri calificó la situación como de “emergencia” por la severa crisis de confianza por parte de los inversionistas, que castigan a un país que vive por encima de sus posibilidades reales. La calamidad del enfermo lo obligó a pedirle al FMI que adelante el rescate por US$ 50 mil millones, poner en marcha un plan de austeridad para reducir su déficit fiscal, crear un nuevo impuesto a las exportaciones, en el marco de una alta inflación y una caída de la actividad económica.  

Un estudio del Instituto para las Finanzas Internacionales -con sede en Washington-, difundido a fines de agosto, consigna los niveles de liquidez global en el mismo escalón a los previos de la crisis de 2008 y ello desembocará en condiciones más duras para nuestra región.  
Con una economía global muy preocupante –no solo por Argentina y Turquía-  el presidente Tabaré Vázquez y el equipo económico que lidera el ministro de Economía, Danilo Astori, deberían mostrar una actitud muy cautelosa. Es cierto que el país está muy lejos de las debilidades de la economía interna previa a la crisis de 2002. Pero si el analista de New York Times está en lo cierto, el fuego no se apagará así no más por más cuantiosas reservas del Banco Central ni por más fortaleza de los bonos uruguayos en el exterior. Es importante, pero no suficiente. Es más importante elegir un camino de enorme prudencia fiscal. 
Y quiza hasta repensar la Rendición de Cuentas a la luz del nuevo escenario internacional y regional.
 

REPORTAR ERROR

Comentarios

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Cargando...