Robótica para todos

Una escuela tecnológica asumió un desafío especial: enseñarle programación, electrónica y mecánica a niños autistas y con déficit atencional

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22 de julio de 2017 a las 05:00

La primera escuela de robótica y programación del litoral del país surgió desde el corazón de madre de Lucía Medina. A su hijo no le interesaba el deporte ni el arte, entonces pensó que, al igual que a ella, podría interesarle la robótica y la programación. Con esta idea fundó Roboprok, una escuela que ahora tiene más de 60 alumnos con un agregado especial: entre ellos hay niños con algún tipo de autismo y con déficit de atención.

"Si bien lleva el nombre de Roboprok, no nos cerramos a actividades específicas de armar robots. Trabajamos mucho desde el punto de vista electrónico y mecánica, en armar y desarmar", contó Medina a Cromo.

Inesperados

No por inesperados han sido descartados. Todo lo contrario. Los chicos con autismo y déficit de atención han sido recibidos con los brazos abiertos.

Tanto para Medina como para sus colaboradores ha sido una "muy buena experiencia" y ha resultado en una "gran satisfacción"para los padres al ver el desempeño de sus hijos en las clases de Roboprok. "Vienen y no se quieren ir", dijo la docente. Y agregó: "Salen cansados y contentos. Cansados de hacer".

En el caso de los niños autistas, se prueba en qué nivel puede funcionar mejor. A su vez, se intenta que la madre o el padre se quede algunas clases, para que ellos mismos hagan el seguimiento. "Han sido un desafío. En el espectro autista el vínculo que puede generar con la tecnología y los robots los ayuda muchísimo", señaló.

Todos los alumnos de Roboprok desarrollan distintas habilidades: comunicación, creatividad, programación y motricidad del armado, aspectos que son más esenciales para estos chicos. "Hay un lugar para todo", continuó la docente. Además, trabajan conceptos vinculados a la ciencia desde física, química y matemáticas.

Medina relató un caso de un niño hiperactivo. A la docente no le habían advertido de su condición, pero notaba cómo la madre le preguntaba por el comportamiento de su hijo; si se concentraba o si prestaba atención. "Pero se portaba divino. Y así en general; hay días que alguno está más inquieto que otro pero no hay ninguna dificultad para no trabajar. Esto es muy interesante", comentó a Cromo. Y afirmó: "Todos trabajan muy bien".

roboprok

Los interesados

Previo al comienzo de las clases en Roboprok, que arrancaron en marzo, Medina probó en el verano con una serie de talleres. El programa de esta escuela "sigue un manual", elaborado en base al desarrollo cognitivo de los chicos, de su experiencia como docente y de su formación en tecnología.
La escuela, que está ubicada en las instalaciones de la institución Paysandú Innova, recibe alumnos desde los 5 a los 14 años y se reparte por niveles. Proki 1, que va hasta los 8 años, se subdivide en dos niveles, A y B. "La mayoría de los chicos no ha tenido contacto con la robótica y la programación, pero está sumamente conectada y tienen mucho de la cultura maker, a través de tutoriales y ya llega con muchas ideas", señaló.

"Eso es lo fundamental para hoy y el futuro. Más allá de la formación en tecnología, los chicos sabrán trabajar en equipo", explicó Lucía Medina.

Luego viene Proki 2, para niños de cuarto y quinto de Primaria; y Pro, para adolescentes. Cada nivel tiene su propio programa, así como también los kits de robótica. Como el clásico Arduino Uno, muy completo, que permite hacer "muchísimas cosas" y suele ser trabajado por los Pro. Proki 1 y 2 utilizan kits de Lego WeDo, Mindstorm EV3 y Ozobot y se agrega "todos lo que ellos sugieren", según Medina. También usan Makeblock o Fisher Price Caterpillar, un juguete que enseña nociones de programación.

En equipo

Medina aseguró que lo que más ha aprendido de Roboprok ha sido la "capacidad del niño de trabajar en forma colaborativa". Y explicó: "Eso es lo fundamental para hoy y el futuro. Más allá de la formación en tecnología, los chicos sabrán trabajar en equipo".

A su vez, recalcó que, si bien la presencia de niñas es menor, son las que generalmente organizan los equipos y se muestran muy aplicadas en el trabajo. "Socialmente se ha dado que hay menos (mujeres) en este tipo de actividad", lamentó.

Medina resaltó que Roboprok –que ya tiene consultas de adultos que quieren sumarse– nació también a impulso de encontrar un espacio para que los niños tengan un acercamiento temprano a la robótica y la programación. Con esto es más probable que haya más ingenieros en el futuro. Roboprok apuesta por el presente y el futuro.
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