Como la muerte pone nerviosa a la mayoría de la gente y los suplementos alimenticios son cada vez más accesibles, muchos los toman sin precisarlos con la esperanza de vivir un poco más. Suena perverso, entonces, que un estudio científico detecte que esta práctica hace daño, pero un estudio así lo indica.

Científicos estadounidenses investigaron cómo afecta el consumo de hierro, ácido fólico, multivitaminas y minerales el promedio de vida de las mujeres mayores.

El estudio, dirigido por el doctor Jaakko Mursu y publicado en la revista científica Archives of Internal Medicine, involucró a más de 38.000 mujeres de entre 50 y 60 años, que decidieron empezar a tomar suplementos que no necesitaban.

Los investigadores las estudiaron por 19 años, mediante cuatro cuestionarios que ellas llenaron sobre su toma periódica de vitaminas A, B, C y D, becatoreno y minerales como calcio, cobre, magnesio, selenio y zinc. Cuando finalizó el estudio, casi 15.600 de las mujeres habían muerto.

Tomar o no tomar
Para los investigadores, de la comparación de los formularios completados por las que habían sobrevivido y los de las que no lo consiguieron, se desprende una relación entre los fallecimientos y el tipo de suplementos consumidos en el último tiempo de vida.

Puntualmente, encontraron arriesgada la toma de ácido fólico, vitamina B6, zinc, cobre y, principalmente, hierro. La buena noticia es que el calcio puede atrasar la muerte.

Mursu, de la Universidad de Minnesota, dijo sobre su estudio que “hay muy pocas pruebas de que los suplementos alimentarios ayuden a prevenir las enfermedades crónicas principales”, y concluye que las personas no deberían tomarlos si no tienen deficiencias. Parecería una conclusión obvia, pero no lo es.

Entre 1986 y 2004, la cantidad de participantes del estudio que tomaban suplementos pasó del 63% al 85%.

Mursu, que tomó como objeto de estudio a mujeres, pero espera que estos resultados se apliquen de manera similar en hombres, entiende que los suplementos no son peligrosos pero tampoco son “necesariamente beneficiosos”. Las guías alimenticias de Estados Unidos aconsejan consumir las vitaminas en las comidas, en vez de en formato pastilla. Sin embargo, sus ventas en frascos gigantes en supermercados no van de la mano con este consejo.

En Uruguay
Según José María Grondona, especialista en obesidad y director del Centro Clínico Tres Cruces, un error frecuente es tomar muchos frascos de vitaminas que contienen lo mismo sin saberlo, algo especialmente común en deportistas y adultos mayores.

Con los suplementos uruguayos, la situación tampoco se soluciona comprando un solo frasco, ya que, “en el país no hay laboratorios que ofrezcan todas las vitaminas”, dijo Grondona. Aunque el médico admite que las vitaminas y los oligoelementos mejoran el ánimo de los pacientes que hacen dieta, y que ciertas vitaminas como las C y D ayudan a prevenir enfermedades, aclaró que no pueden tomarse indiscriminadamente.

Sobre los resultados que arrojó el estudio respecto a la toma de hierro, Grondona dijo que “hay análisis específicos para saber si el paciente lo necesita”. El doctor explicó que, en casos específicos, se le receta al paciente un suplemento aunque no presente insuficiencias: “El ácido fólico, incluso si no está en déficit, se le da a la embarazada para prevenir malformaciones. Con una dosis moderada está probado que es preventivo”.

Por otra parte, Grondona sostuvo que algunos suplementos enlentecen el envejecimiento celular, como es el caso de los famosos antioxidantes. Y afirmó que, al igual que sucede con este estudio, no hay fármacos para todos: “Como con el sastre, todo tiene que estar hecho a medida”.