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Un Leonardo Da Vinci escondido

Varios factores apuntan a que copia de La última cena fue pintada por el artista

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12 de diciembre de 2017 a las 05:00

Semanas después de que la pintura Salvator mundi, de Leonardo Da Vinci, acaparara los titulares del mundo con su astronómico precio de venta, el pintor italiano vuelve al primer plano. Esta vez, por la posible autoría de una copia de su obra La última cena. El fresco se encuentra desde el siglo XVI en la abadía de Tongerlo en Bélgica, y según indicaron fuentes del lugar, varios factores demostrarían que Da Vinci es el pintor detrás de la copia a su propia obra.

Vista la ausencia de "trazos del boceto" en la parte de la pintura que representa a Cristo y al apóstol Juan, "se puede concluir que Da Vinci lo pintó él mismo", explicó el padre Kris de Brabander, prior de la abadía ubicada cerca de Amberes (norte de Bélgica). "Pintó la cabeza de Jesús y la cabeza de San Juan" de la obra de 24 metros cuadrados que guarda el templo desde 1545, agregó además Kees Van Heigst, portavoz de la abadía.

Según De Brabander, la copia del célebre fresco del maestro italiano se había atribuido hasta ahora únicamente a sus discípulos, presumiblemente los milaneses Andrea Solari y Giampetrino, que lo habrían realizado a principios del siglo XVI.

El hallazgo se produjo gracias a un proyecto de microfinanciación colectiva para restaurar el cuadro, réplica de un fresco de La última cena pintado en Milán por el genio renacentista y que se encuentra expuesto en la basílica milanesa de Santa Maria delle Grazie.

Al estudiar la obra y compararla con otras copias expuestas en el Vaticano, Oxford o Milán y con el original de Leonardo da Vinci, el profesor holandés de Historia del Arte Jean-Pierre Isbouts descubrió que el artista italiano participó personalmente en la realización de la réplica belga.

Un análisis de la pintura, especialmente mediante rayos infrarrojos, debería confirmar o desmentir que Da Vinci realizó parte de la réplica, agregó el prior, señalando que por el momento "no hay ninguna prueba irrefutable".

El Real Instituto de Historia del Arte de Bruselas deberá dar su visto bueno al análisis, que requerirá probablemente la recaudación de fondos de patrocinadores privados.

La última cena, cuyo original es un fresco situado en un convento dominico de Milán y realizado a finales del siglo XV, representa a Jesucristo con sus 12 discípulos la víspera de su crucifixión.
La réplica de la abadía de Tongerlo, es la joya de la pequeña localidad.

El cuadro, que precisa de unos 500 mil euros para ser restaurado y que habría sido comprado por un abad del lugar en 1545 a la abadía de Gaillon en Normandía, se exhibe en el museo de la abadía. La iglesia recibe unos dos mil visitantes diarios y el pueblo es especialmente conocida por la cerveza que lleva su nombre, producida en una fábrica cercana.

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