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Un viaje en trasatlántico y la tecnología al servicio del turismo

Cromo viajó en un crucero para experimentar de primera mano cómo avanzó la tecnología, que se ha transformado en una herramienta vital para el confort de los pasajeros 

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23 de marzo de 2019 a las 05:00

Por Débora Slotnisky

Viajar en cruceros siempre ha sido sinónimo de confort y placer. Para garantizar que la experiencia siga siendo tan satisfactoria, las navieras están sumando numerosas tecnologías para que los pasajeros realicen sus trámites a bordo de una manera más eficiente e, incluso más divertida, en sintonía con los hábitos digitales que tienen en tierra. 

Para descubrir algunas de estas implementaciones, Cromo viajó en el crucero Costa Fascinosa de la naviera italiana Costa Cruceros, que partió de Buenos Aires, Argentina, y retornó al mismo puerto tras parar en Montevideo y Punta del Este. Si nunca viajaste en este tipo de transporte, o si hace mucho tiempo que no lo hacés, sin duda te sorprenderás con las nuevas soluciones tecnológicas que están utilizando los cruceristas.
 

La app móvil como compañera

Antes del embarque, la naviera aconseja descargar la aplicación móvil oficial y gratuita desde las tiendas de Google Play o iTunes. Con ella es posible conocer los descuentos y beneficios para los miembros del programa de fidelidad CostaClub, reservar mesa en los restaurantes, seleccionar y contratar las excursiones para hacer en tierra firme y chatear con otros pasajeros para compartir experiencias; es decir, es una especie de red social exclusiva para los huéspedes. 

Entre otros detalles, con ella se pueden ver las actividades programadas para saber cómo aprovechar mejor el día arriba del barco, llevar el control de los gastos realizados y acceder a datos meteorológicos. Incluso, en altamar, cada vez que se abre la app aparece cuál es el próximo evento y en qué parte del barco se llevará cabo, de forma tal que es imposible no estar al tanto de lo que va a suceder en minutos. 

Para los usuarios más tradicionales, todavía está disponible el diario de actividades impreso, aunque es más difícil llevar el ritmo a las actividades comparado con su formato digital. 

Pantallas por todos lados

Si la idea es pasar algunos días de desconexión arriba del barco, chequear la aplicación móvil resulta realmente incómodo porque obliga a llevar el smartphone en el bolsillo. Para evitar esta situación, pero al mismo tiempo mantener al pasajero informado, hay kioscos interactivos muy fáciles de usar que cumplen con el mismo objetivo de la app móvil. Desde aquí el huésped puede reservar las excursiones o consultar el programa definido para la jornada. 

Adicionalmente, hay pantallas interactivas para que los curiosos puedan ver la posición geográfica de todos los barcos de la flota de Costa. Y en las barras también hay pantallas digitales que muestran los distintos combos que pueden adquirirse en función del tipo de bebida que se desea consumir. 

El talón de Aquiles: acceder a internet

Si bien es posible estar online a bordo del barco, por este servicio hay que pagar un abono en dólares que varía en función del tipo de acceso y la cantidad de días. Por ejemplo, hay un combo llamado “social pack” que permite estar online solo para usar Facebook, Messenger, Twitter, WhatsApp, Snapchat, Instagram, Pinterest, Tumblr, LinkedIn y servicios similares. Por US$ 16 se accede a tres días de uso. ¿El motivo del alto costo? Hay que recurrir a servicios satelitales porque no hay proveedores que estén disponibles en altamar. 

Por la experiencia vista a bordo por Cromo, muchísimos pasajeros no soportaron vivir unos días offline y desembolsaron unos dólares para acceder a algunas de las opciones que ofrece la naviera para acceder al mundo online. 

Cine 4D

La embarcación cuenta con una zona llamada Cine 4D Nuovomundo, en donde se proyectan numerosos títulos de unos cuatro minutos cada uno. Se trata más bien de simuladores aptos para toda la familia. Eso sí: para ingresar hay que comprar el tique. 

No cash

Es imposible pagar algo en efectivo arriba del barco ya sea en pesos uruguayos o en dólares. Sin embargo, está lleno de tentaciones por las cuales hay que abonar dinero extra. Para digitalizar los pagos, los huéspedes cuentan con dos alternativas: a lo largo de la embarcación hay máquinas similares a un cajero automático, en el cual se deposita efectivo y el aparato emite un comprobante de saldo a favor para utilizar durante la travesía. “Esto lo hacemos motivos de seguridad”, me respondió una dama en el negocio de merchandising que no me permitió comprar con efectivo un imán para heladera con el logo de la compañía. La otra alternativa, que es la más popular, consiste en vincular la tarjeta de a bordo que sirve como llave para ingresar a la habitación con la tarjeta de crédito, o sea que cada vez que se adquiere un producto o se utiliza un servicio, se presenta esta credencial y los gastos se cargan automáticamente en la tarjeta de crédito, lo que hace que resulte casi imposible llevar un cálculo del gasto total. 

Un dato interesante es que la credencial es ingresada a un sistema por los empleados encargados de los cobros y en ese momento aparece una fotografía del portador de la misma. Por este motivo, si alguien roba una de estas tarjetas no podrá utilizarla dentro del barco. 

Feliz, neutral o triste

A lo largo y ancho del crucero existen pequeñas pantallas en los cuales se puede señalar qué tal son los servicios a bordo eligiendo una de esas caritas icónicas. Dado que para realizar este trámite optativo hay que deslizar previamente la credencial por la máquina, Costa Cruceros obtiene información detallada acerca del nivel de satisfacción de los pasajeros con su nombre y apellido. 

Como se ve, los cruceros están dejando de ser meros hoteles flotantes para convertirse en embarcaciones más digitales pensando, siempre, en la comodidad del viajero.

Pasajero inusal
La compañía italiana Costa Cruceros ha subido a bordo a Pepper, el robot de estilo humanoide creado por la japonesa SoftBank. Pepper es capaz de detectar emociones, mantener una conversación con los húspedes e interactuar con ellos.
Estos robots ofrecen información útil sobre el barco y servicios como bares y restaurantes, excursiones, programas de actividades, spa o las tiendas a bordo. Además, puede proporcionar indicaciones sobre los destinos turísticos incluidos en el itinerario y responder a preguntas directas. Pepper está programado para interactuar cuando un pasajero se le acerque: puede bailar, jugar o proponer a los huéspedes posar para tener una foto de recuerdo.
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