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Una noche bajo las estrellas de Mélida

En la villa española se puso en marcha un emprendimiento que ofrece la posibilidad de dormir en camas al aire libre

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03 de marzo de 2018 a las 23:27

Disfrutar directamente de la naturaleza durante la noche al abrigo de 1.500 estrellas y de la imagen de un castillo rodeado de viñedos es posible gracias a la oferta de camas al aire libre en Mélida, a tres kilómetros de Peñafiel (Valladolid).

El proyecto es de Javier Herrera, un funcionario público que se vio empujado por su padre a dejar su pueblo durante la crisis de los setenta porque "no había trabajo para todos los hermanos en el campo" entonces, asegura.

A su vuelta a Mélida (Valladolid) -idea que siempre tuvo en la cabeza-, Herrera decidió dar vida al pueblo y descartar el abandono de la localidad.

Poder abrir los ojos y ver el cielo, las estrellas, el campo, los animales, rodeado de vegetación u observar los buitres que sobrevuelan el terreno, con el castillo de Peñafiel, a tres kilómetros, son algunos de los atractivos de este alojamiento.

Analizó el mundo del turismo rural y puso en marcha varios proyectos que han revitalizado la economía de dos pueblos de la zona abocados a la despoblación de no haber sido por su iniciativa.

"Una utopía"

Herrera desprende vitalidad al hablar de sus proyectos y especialmente del último, las camas al aire libre, "una utopía" según sus amigos y parte de su familia.

"La experiencia es como estar en una habitación de mil metros sin paredes, mínimamente delimitada y visualmente abierta para que veas que estás realmente en el campo", detalla.

"Es vivir una experiencia de libertad, única", defiende Herrera, quien destaca la oportunidad que supone para vivir en contacto con la naturaleza desde que el cliente llega hasta que se marcha, sin levantar persianas ni cristales.

"La experiencia es como estar en una habitación de mil metros sin paredes, mínimamente delimitada y visualmente abierta para que veas que estás realmente en el campo", detalla Javier Herrera.
Poder abrir los ojos y ver el cielo, las estrellas, el campo, los animales, rodeado de vegetación u observar los buitres que sobrevuelan el terreno, con el castillo de Peñafiel, a tres kilómetros, son algunos de los atractivos de este alojamiento.

La parcela está situada en una pequeña montaña a unos quinientos metros de Mélida. Son dos "habitaciones" separadas por una valla de madera, cada una con su baño y su ducha.
Todo es ecológico, y de hecho, sus impulsores piden a los turistas "ser respetuosos con el medio ambiente" para alterar lo menos posible el entorno de los animales.

Las instalaciones cuentan con energía solar para la luz y el agua caliente, y los baños no utilizan agua porque con los restos se hace compost. El servicio incluye el desayuno y un kit con baterías para la recarga de teléfonos o cámaras de fotografía.

En caso de incidencias como la lluvia o el miedo a la oscuridad de la noche siempre hay "un plan b", una habitación libre en una de las casas rurales, concluye Herrera.

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