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Una sonrisa perfecta

Para prevenir las caries es fundamental mantener una higiene correcta, incluso desde antes que aparezcan los primeros dientes

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06 de diciembre de 2017 a las 05:00

Muchos padres creen que deben empezar a preocuparse por la salud bucal de sus hijos a partir del año de vida. Sin embargo, es aconsejable empezar a limpiar la boca del pequeño desde los primeros meses, aunque no tenga dientes.

La caries dental suele ser la afección crónica más común de la infancia, al punto que es registrada con mayor frecuencia que el asma, que es muy común en esa etapa. La misma trata de una enfermedad infecciosa y transmisible, adquirida por la mayoría de los niños a través de sus madres o familiares. Se transmite directamente por la saliva.

Según los expertos, existen cuatro soluciones para detener la acción de las caries: la higiene dental, la visita periódica al dentista, tratamientos preventivos con flúor y una buena alimentación.

Ni bien nace el bebé y comienza a ser amamantado, es necesario preparar la cavidad bucal, es decir, limpiarla. De esta forma, cuando aparezcan los primeros dientitos de leche puedan brotar en un ambiente limpio.

Cuando el pequeño nace no tiene bacterias que están relacionadas a la caries dental, sino que su boca está limpia. Son las madres quienes les trasmiten esas bacterias, sin darse cuenta.

La transmisión se provoca por un beso, por el contacto de la mano del bebé que pasa por la boca de la mamá y él succiona luego su manito, o con el chupete. Es muy común que cuando se cae el chupete al suelo, la mamá primero se lo pasa por su boca -con el objetivo de limpiarlo- y luego se lo da al pequeño. De esta manera se le trasmiten una gran cantidad de gérmenes que él no tiene.

Para higienizar al bebé es necesario que cada vez que sea amamantado, se limpie el excedente de mucosa que queda adherido a la cavidad bucal. Para ello, sirve una simple gasa con agua hervida. Se le pasa en las comisuras, en toda la parte exterior de la boca y a nivel de la encía.

Luego, cuando empiezan a aparecer los primeros dientes -que normalmente sucede entre los primeros meses hasta el año- se aconseja limpiar con dediles de silicona. Se pueden conseguir en cualquier farmacia. La erupción de los dientes es un proceso que comienza dentro del hueso del bebé, lo que provoca que comience a babearse muchísimo. De esta forma, el dedil es ideal para limpiar y masajear la encía a la vez.

Lo mejor es que en los primeros meses se comiencen a realizar masajes en las encías para estimular la erupción dentaria.

A su vez, al aplicar esta práctica, los pequeños van adquiriendo la costumbre del hábito de limpieza, lo que luego deriva en el cepillado de dientes.

Los primeros cepillos dentales deben ser los indicados para la edad de los niños pequeños. Las cerdas y el mango deben de tener el tamaño adecuado. Es aconsejable asesorarse bien con un odontólogo antes de comprar cualquier opción.

Por otro lado,es recién cuando cumplen los dos años que pueden empezar a utilizar pasta dental. Esto se debe a que recién allí el niño aprende a salivar. Si el padre le pide al pequeño que escupa y logra hacerlo, es momento de introducir la pasta.

Es importante aclarar que no debe usarse cualquier pasta, sino que debe tener la concentración de flúor adecuada, menor a las pastas para adultos.

Asimismo, la cantidad debe ser mínima: se pone el tamaño de un grano de alpiste en las cerdas del cepillo.

Hasta que el niño no aprende a salivar, con el cepillo y agua ya es suficiente.

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