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Zúrich: Encanto alpino para recorrer

La capital financiera y cultural de Suiza, muy sencilla de recorrer, deslumbra por su belleza simple y perfecta

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18 de agosto de 2018 a las 05:00

Como en la mayoría de las ciudades europeas, es bueno comenzar el recorrido por el casco histórico. En el caso de Zúrich, es pequeño y perfectamente abarcable para hacerlo a pie, de hecho es ideal para perderse en sus callecitas y deslumbrarse con su estética, su arquitectura y la decoración de comercios y edificios. Con el río Limmat siempre presente, cruzando la ciudad, sobre su lado izquierdo se encuentra el Lindenhof, un sitio histórico con su plaza y castillo en la colina; pero la mayor afluencia de público es debido a su carácter de mirador, desde donde se puede obtener una de las mejores vistas de esta encantadora ciudad.

Zurich río Limmat
Por la calle Niedeldorf, una de las principales del casco antiguo, se llega hasta la iglesia Grossmünster. Las torres gemelas del campanario de Grossmünster son, sin duda, el símbolo de la ciudad. Dice la leyenda que fueron construidas por Carlomagno, y que las levantó precisamente en ese lugar porque fue donde se encontraron las tumbas de Félix y Regula, los santos coptos, ortodoxos y católicos romanos, patronos de la ciudad. La Zentral Bibliotek (Biblioteca Central) es la biblioteca municipal, y a la vez de la Universidad, fundada en 1914. Posee más de 5 millones de ejemplares entre libros impresos, manuscritos y mapas.

La neutralidad de Suiza durante las dos grandes guerras mundiales hizo que Zúrich se transformara en lugar de acogida de muchas personalidades del arte, la ciencia, la cultura y la política. Figuras como Albert Einstein, León Trotsky, Rosa Luxemburgo, James Joyce y Lenin vivieron en esta ciudad. Hoy existen tours de recorrida de las casas donde vivieron y los lugares que frecuentaron, como el famoso Café Odeón en la Bellevueplatz.

Zurich vista
También en Zúrich nació el Dadaísmo en el Cabaret Voltaire, abierto en 1916, donde se experimentaban nuevas tendencias en lo artístico y son frecuentes las discusiones políticas. Por muchos años cerrado, este emblemático lugar se reabrió hace ya más de una década y allí tienen lugar tertulias literarias, performances y una excelente opción donde respirar la atmósfera rupturista de principio de siglo XX en su café en la planta alta.

Zurich Iglesia St Peter
Otro de los monumentos históricos a conocer es la iglesia de St. Peter (St. Peter Kirche), del año 900 y el reloj de su torre –con cinco enormes campanas– es el más grande de Europa. La otra obra imprescindible en esta zona es la iglesia de la abadía de Fraumünster, con su elegante cúpula verde agua, cuya mayor atracción son las cinco ventanas de cristal creadas por el artista bielorruso francés Marc Chagall. Un destaque artístico dentro de la iglesia es la ventana Das himmlische Paradies (El paraíso celeste), del suizo Augusto Giacometti. Frente a Fraumünster se encuentra la plaza Munsterhof, punto de partida para la visita de muchos de los edificios históricos, como el museo de arte Zunfthaus zur Meisen, que alberga la colección de porcelana y loza del Swiss National Museum.

Uno de los barrios más antiguos de Zúrich es Schipfe, el lugar de los artesanos. En la Edad Media este barrio estaba dedicado al comercio, y luego en el siglo XVI se convirtió en el lugar de la industria de la seda. Hoy sus locales exhiben y venden productos de calidad en sus pequeños y románticos negocios a lo largo del Limmat. Es un barrio ideal donde pasear y disfrutar de buena gastronomía y, por supuesto, ¡chocolate!

La versión moderna

Si bien Zúrich está rodeada de historia, también tiene sus zonas donde experimentar la modernidad europea, y su arteria principal es la Bahnhofstrasse, donde están las tiendas de lujo, los bancos, restaurantes y todo tipo de comercios. Bahnhofstrasse comienza en Bahnhofplatz, frente a la Estación Central de tren, y atraviesa, entre otros, Paradeplatz, una de las zonas más caras en cuanto a bienes raíces y, por ende, zona bancaria. La Bahnhofplatz tiene una porción peatonal y otra por la que circulan los tranvías, medio de transporte que definitivamente hay que probar en la ciudad. En este paseo de lujo no hay que desaprovechar la oportunidad de tomarse un café y degustar alguna de las maravillosas variantes de chocolate suizo, como en la Confiserie Sprüngli, un clásico con tienda incluida de donde llevarse todos los manjares de la famosa marca Lindt & Sprüngli.

Llegando a la Bürkliplatz, el río Limmat desemboca en el Zürisee o lago de Zúrich, según indican los lugareños, uno de los más limpios de Suiza. El Lago de Zúrich es otro de los lugares donde obtener panorámicas increíbles. Allí se puede realizar un paseo en bote y pasar un buen rato tomando fotos espectaculares, e incluso en verano se realizan diferentes actividades y se puede disfrutar de baños de inmersión. Los barcos se toman en Bürkliplatz y van realizando paradas, una de las más famosas es la del Zürichhorn, donde se puede dar una caminata para descubrir lugares encantadores como los jardines botánico y chino.

Y no se puede hablar de Suiza sin mencionar a uno de los padres de la arquitectura moderna: Le Corbusier. Por esta zona se puede visitar la famosa casa de Heidi Weber de Le Corbusier, una obra encargada por la coleccionista de arte y donde hoy funciona el museo Heidi Weber que documenta la vida y la obra de Le Corbusier.

Zurich Heidi Casa
Por tierra, atravesando el puente Quaibrücke, se llega a la Opernhaus (la Ópera), un hermoso edificio del siglo XIX que está catalogado como la más pequeña de las óperas internacionales.

Otra de las atracciones más buscadas es el Museo de la FIFA. La sede principal de la institución se encuentra en Zúrich desde principios del siglo XX; pero para los fanáticos del fútbol hoy se encuentra también el FIFA World Football Museum, donde se puede ver más de 1.000 objetos pertenecientes a las 209 federaciones miembros de la FIFA. Aquí se encuentran documentos históricos, libros, videos e imágenes en un recorrido por el deporte más popular del mundo. El museo es interactivo y en él se pueden vivir interesantes experiencias acercándose a los ídolos de este deporte de todos los tiempos.

Zúrich también tiene opciones para divertirse por la noche, y la zona de Langstrasse es el lugar donde hacerlo. Un distrito multicultural y colorido donde degustar delicias de todas partes del mundo, tomar algo en sus bares e incluso bailar en sus discotecas. Dicen que Langstrasse "nunca duerme", y es una zona que se transformó de "zona roja" a una de las más populares en la ciudad, gracias a artistas, diseñadores y dueños de restaurantes que fueron apostando a cambiar la mala fama de la zona.

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