Relato salvaje en Montevideo: un camión atropelló a un hombre y su hija tras discutir en el tránsito

El fiscal de Homicidios solicitó que los atacantes esperaran su juicio en prisión domiciliaira
Un auto se detuvo en una calle de Paso Molino sin prender las balizas. Un camión que venía detrás frenó a tiempo, pero su conductor reaccionó enojado, tocó la bocina, hubo un intercambio de gestos con las manos. Era la mañana del 9 de diciembre del año pasado, y hasta ese momento se trataba de una situación cotidiana en el tránsito de Montevideo.

Pero no lo fue. El hombre que conducía el auto y su hija que estaba sentada detrás salvaron su vida de milagro.

Se trató de un "verdadero capítulo de Relatos salvajes", describió el fiscal de este caso, Juan Gómez, aludiendo a la película argentina del director Damián Szifrón, según se lee en su pedido de formalización por dos delitos de homicidio en grado de tentativa contra dos hermanos.

La violencia se desató a partir del tenso momento en que el camión se situó en paralelo al auto, de modo que los conductores se vieron los rostros por primera vez. Uno de los hermanos imputados, el que estaba sentado como acompañante, abrió la puerta, "se bajó veloz y sorpresivamente del vehículo" y comenzó a golpear al conductor del coche, que se defendió como pudo, "moviéndose con la enorme relatividad del asiento del conductor y la sujeción del cinturón", escribió Gómez.

La mujer, de 22 años, no se quedó en su asiento viendo cómo golpeaban a su padre; también se bajó, pero recibió en seguida "un cachetazo". Luego, la escena pareció tener un unos breves segundos de calma porque el atacante se alejó unos metros de la escena. Pero no.

En ese instante saltó a escena el conductor del camión, que hasta entonces miraba lo que hacía su hermano desde la cabina, y fue directo a atacar a la joven: la empujó y luego rompió el vidrio de uno de los espejos retrovisores del auto. La mujer, en respuesta, se recuperó del empujón e hizo lo mismo con uno de los espejos del camión.

El chofer estaba dispuesto a todo: se subió de nuevo al camión para no volverse a bajar. Puso reversa, retrocedió unos metros, apuntó a sus víctimas y aceleró. La joven gritó desesperada de dolor cuando no pudo evitar, pese a que esquivó gran parte de su cuerpo, que una de las grandes ruedas aplastara su pie derecho, su muslo y su rodilla izquierda, afectara uno de los dedos del otro pie y lastimara también su pierna derecha. Eso dice el informe forense.

Su padre no podía responder a los gritos de dolor de su hija, porque el camión lo había derribado. El fiscal lo describió con frialdad: "Fue apretado de lleno entre su auto y el camión, con tanta violencia que sufrió lesiones de tal magnitud que le impidieron siquiera moverse ante los gritos de su hija".

Metros más adelante se subió el otro hermano "y tomaron una cortada de la zona para eludir la persecución de algunos automovilistas que, atónitos ante lo sucedido, intentaron atraparlos".

La mujer fue dada de alta a los pocos días, pero la situación de su padre, naturalmente, fue más delicada. El médico forense lo visitó en su casa el 21 de febrero, ya que todavía se encontraba "en cama ortopédica por su imposibilidad de moverse", luego de haber necesitado una intervención quirúrgica para reparar las múltiples fracturas. A esa altura le restaban 20 días de inhabilitación para realizar cualquier tipo de tarea.

El fiscal de Homicidios Juan Gómez solicitó a la Justicia que durante 120 días –en que continuaría recabando pruebas– el acusado no pueda conducir ningún tipo de vehículo, y que desde los sábados a la hora 13 no pueda salir de su casa hasta las 7 del lunes. Esta última disposición –pero no la de la imposibilidad de conducir– también fue solicitada para el hermano, a quien le tipificó el mismo delito de homicidio –doloso, es decir, intencional–, pero en calidad de coautor.

Sin embargo, este miércoles la Justicia entendió que la investigación de la Fiscalía ya estaba avanzada, y determinó que era suficiente para las medidas planteadas un tiempo de 60 días.


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