El Observador - El guardián de los anillos https://www.elobservador.com.uy El Observador - Cracks a las sombras del olvido y héroes del silencio en un puñado de historias deportivas que merecen ser contadas. https://www.elobservador.com.uy/css/images/t1.gif https://www.elobservador.com.uy El Observador spa http://www.dosalcubo.com.ar <![CDATA[ Marciulionis, Grateful Dead y Lituania libre ]]> 0000-00-00 00:00:00 Sat, 13 Aug 2016 05:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/marciulionis-grateful-dead-y-lituania-libre-n751762 Los hermanos Gabriel y Guillermo Peluffo -líderes de Buitres y Trotsky Vengarán, respectivamente- son de Nacional. Los Gallagher, Liam y Noel, ex Oasis, de Manchester City. Steve Harris, el mejor bajista del metal (Iron Maiden) jugó en las inferiores de West Ham United y en su disco Virtual XI (para mi gusto el peor de la mítica banda) los integrantes de la banda posan con los jugadores del club londinense.

Sin embargo, si hay el deporte tuviera que contar su historia rockera por excelencia, esa es la participación de la selección de básquetbol de Lituania en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Esta historia, que mezcla pasiones políticas, gritos de independencia contra tanques soviéticos y cracks de la NBA, se escucha con una cortina musical de fondo: el rock psicodélico de los Grateful Dead.

Lituania es uno de los dos países del mundo, el otro es Filipinas, donde el básquetbol es el deporte número uno (a no confundirse, en Estados Unidos el deporte rey es el fútbol americano).

En la década de 1930, de la mano de Frank Lubin, "Lubinas", los bálticos ganaron dos torneos europeos seguidos, 1937 y 1939.

Pero en 1940, el país cayó bajo el dominio de la Unión Soviética. En junio de 1941, muchas de las familias lituanas fueron deportadas a Siberia. El stalinismo en su más pura expresión.

"Mi madre fue deportada, tenía 20 años. Dijeron que era porque nuestra familia tenía muchas tierras", cuenta Arvydas Sabonis en el excelente documental The Other Dream Team de Marius Markevicius.

El 11 de marzo de 1990, Lituania fue la primera nación en declarar su independencia de la Unión Soviética.

Pero en enero de 1990, cuando volvió a flamear la bandera amarilla, verde y roja, Mijail Gorbachov mandó los tanques soviéticos a aplastar a los independentistas. Así lo cuenta en el documental el entonces proclamado presidente Vytautas Landsbergis.

En medio de esa agitación social, los mejores jugadores de básquetbol de Lituania proclamaron su intención de competir en Barcelona 1992. Querían gritale al mundo en la cara que no eran rusos sino lituanos.

Liderados por dos fenómenos que llegaron a la NBA como Sarunas Marciulionis y Arvydas Sabonis, el sueño de los basquetbolistas llegó al conocimiento de los Grateful Dead, fanáticos del deporte. Y de la libertad.

Según Philippe Paraire, en su libro 50 años de música rock, los Grateful Dead son el grupo simbólico del flower power, sus miembros vivían en los años 1960 en comunidad hippieal margen del sistema comercial y pioneros en autorizar las grabaciones piratas de sus conciertos.

A través de Marciulonis, un estupendo escolta que llegó a la NBA en 1989 para defender a los Golden State Warriors, el grupo envió a los lituanos un equipamiento de remeras psicodélicas con los colores de Lituania.

Con la venta de ese merchandising se financió la preparación del equipo, los viajes para juntar a los jugadores que estaban en el extranjero y Lituania se clasificó por delante de Croacia (la de Drazen Petrovic, Dino Radja y Toni Kukoc) y el equipo unificado, con las exnaciones soviéticas.

En Barcelona, los lituanos derrotaron a China (88-66), Australia (98-87), Puerto Rico (116-76) y Venezuela (78-71), pero cayeron ante el equipo unificado ruso 63-85. ¡Justo ese partido!

¿Por qué era tan especial? Porque los lituanos había defendido a la Unión Soviética en Seúl 1988 conquistando la medalla de oro.

En aquel equipo había cuatro lituanos: Marciulionis, Sabonis, Rimas Kurtinaitis y Valdemaras Chomicius. Todos nacidos en Kaunas.

Ese equipo derrotó en semifinales a Estados Unidos (82-76) para después despachar a Yugoslavia (la de Petrovic más Vlade Divac) en la final.

El quinteto titular de Estados Unidos lo conformaban Charles Smith IV. Mitch Richmond, Dan Majerle, Danny Manning y David "El Almirante" Robinson, quienes se incorporaron a la NBA después de los Juegos. Fue el segundo partido que perdió Estados Unidos en su historial olímpico, tras la polémica final de Múnich 1972.

En Barcelona, Lituania venció a Brasil (114-96) para caer en semifinales con Estados Unidos, el auténtico Dream Team (Jordan, Magic, Bird, Barkley, Stockton, Malone, Drexler, Ewing, Pippen...), el único (76-127).

La lucha por el bronce los emparejó nuevamente con sus excamaradas, liderados por Aleksandr Volkov, con quien habían ganado el oro cuatro años antes.

Lituania se tomó revancha, ganó 82-78, se llevó el bronce y se subió al podio con las remeras de los Grateful Dead. Psicodelia pura.

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<![CDATA[ Goleadores y figuras olímpicas celestes ]]> 0000-00-00 00:00:00 Sat, 23 Jul 2016 05:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/goleadores-y-figuras-olimpicas-celestes-n945279 Vea la galería de imágenes de campeones olímpicos uruguayos históricos

La participación de Uruguay en los deportes colectivos de los Juegos Olímpicos se ha visto acotada a la presencia del fútbol, el básquetbol y el waterpolo, pero con un increíble saldo de dos medallas de oro y dos de bronce.

Es cierto, los logros pertenecen a la época romántica del balompié (París 1924 y Ámsterdam 1928) y del básquetbol, cuando todavía se jugaba con retención (Helsinki 1952 y Melbourne 1956).

Pero más allá del significativo valor de los podios conquistados, la presencia de Uruguay en los deportes colectivos siempre dejó actuaciones individuales memorables, muchas de las cuales han sido tapadas por el olvido.

¿Sabía usted que Uruguay tuvo un goleador olímpico en fútbol? Tal vez. ¿Y que tuvo tres en básquetbol? ¡Sí, tres! ¿Y qué un golero de waterpolo fue elegido como el mejor de un torneo olímpico?

Repasemos: Uruguay debutó en los Juegos Olímpicos en 1924 participando en tres deportes: boxeo, esgrima y fútbol logrando la medalla de oro en el fútbol.

La campaña

Yugoslavia 7-0 (José Vidal, Héctor Scarone, Pedro Petrone 2, Pedro Cea 2, Ángel Romano)

Estados Unidos 3-0 (Pedro Petrone 2, Héctor Scarone)

Francia 5-1 (Héctor Scarone 2, Pedro Petrone 2, Ángel Romano)

Holanda 2-1 (Pedro Cea, Héctor Scarone)

Suiza 3-0 (Pedro Petrone, Pedro Cea, Ángel Romano)

Pedro "Perucho" Petrone terminó como el máximo goleador del campeonato con siete goles. Tenía entonces 19 años y jugaba en Nacional. Fue doble campeón olímpico, mundial (1930) y bicampeón de América (1923 y 1924). Es uno de los tres uruguayos goleadores de la Serie A de Italia: en 1931-1932 hizo 25 goles con Fiorentina y quedó igualado con Angelo Schiavio de Bologna. Dijo de él el Mago Scarone: "Solamente hay que pasarle la pelota y mirar el centro del campo: es gol".

En 1928 Uruguay volvió a ser campeón en Ámsterdam, pero goleador resultó el argentino Domingo Tarasconi con 11 goles.

En Berlín 1936 Uruguay presentó a dos nuevas disciplinas deportivas: básquetbol y waterpolo.

En este último deporte Uruguay fue cinco veces campeón sudamericano y un único jugador estuvo presente en todas las conquistas: el golero Enrique Pereira Kliche quien fue a los dos Juegos Olímpicos con la celeste (Berlín y Londres 1948) y además jugó al básquetbol en Atenas a comienzos de la década de 1930.

La prensa que cubrió el torneo lo distinguió en Berlín como el mejor jugador de la competencia.

Uruguay perdió con Bélgica 1-0 y Estados Unidos 2-1 empatando 1-1 Holanda sin poder superar la serie 1.

Ese mismo año Uruguay se estrenó en básquetbol alcanzando los cuartos de final donde Canadá le ganó 40-23. Posteriormente terminó sexto (entre 21 participantes).

En su segunda presentación, Londres 1948, la celeste fue quinta entre 23 rivales y Adesio Lombardo fue el máximo goleador del torneo con 167 puntos promediando 20,9 por partido.

Lo siguió el brasileño Alfredo De Motta con 115 puntos (14,4 de promedio).

Lombardo fue bicampeón sudamericano (1947 y 1949), campeón federal con Stockolmo en 1954 y de 10 partidos que jugó contra Argentina solo perdió uno.

Volvió a ser olímpico en Helsinki 1952 donde totalizó 137 puntos. El goleador fue el soviético Otra Korkia. Con 138... pero Lombardo se llevó la medalla de bronce tras ganarle a Argentina el tercer lugar (68-59).

En Melbourne 1956, Uruguay defendió exitosamente la medalla de bronce ganándole a Francia el tercer puesto (71-62). Óscar Moglia fue el goleador del certamen con 182 puntos promediando 26,0 en sus siete partidos.

El estadounidense Bill Russell, leyenda de Boston Celtics, fue décimo con 113 unidades, como para tener una idea de lo que fue Moglia, goleador del Mundial de Brasil 1954, campeón sudamericano en 1955 y cinco veces campeón federal con Welcome.

Mucho más acá en el tiempo, Horacio "Tato" López fue el goleador de Los Angeles 1984 anotando 199 puntos, 12 más que el italiano Antonello Riva. Quien tuvo el mejor promedio de anotación fue el egipcio Mohamed Soliman (25,7 contra los 24,9 de Tato). El uruguayo estuvo por delante del brasileño Oscar Schmidt (171), el alemán Detlef Schrempf (153) o el yugoslavo Drazen Petrovic (146) mientras que Wilfredo "Fefo" Ruiz ocupó el quinto lugar con 158 anotaciones. Uruguay terminó en el sexto puesto tras un torneo memorable. Desde entonces no se volvió a clasificar a un Juego Olímpico.

La última participación de un deporte colectivo se dio en Londres 2012 con el fútbol donde la sub 23 reforzada de Óscar Washington Tabárez no logró pasar el grupo.

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<![CDATA[ Olímpico en una Londres destruida ]]> 0000-00-00 00:00:00 Thu, 02 Jun 2016 11:49:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/olimpico-una-londres-destruida-n919472 En 1948, después de 12 años de interrupción debido a la Segunda Guerra Mundial, los Juegos Olímpicos volvieron a celebrarse, en la capital de Inglaterra, Londres.

Uno de los 59 deportistas que concurrió en representación de Uruguay fue el atleta Walter Pérez, un velocista que hizo historia en la década de 1940.

Nació en Montevideo el 1º de noviembre de 1924 y a los 16 años su talento emergió en las competiciones que se realizaban entre las Plazas Deportivas. Defendió la camiseta de Atenas donde ganó 14 años consecutivos el título nacional de los 100 metros llanos en la era de oro de la velocidad uruguaya donde también brillaban Juan Jacinto López Testa –quien llegó a igualar el récord mundial con viento ilegal- y Mario Fayos.

"Nunca practiqué deporte por dinero, era ofensivo si me lo ofrecían, y fue el deporte el que me formó por los valores que me dio", Walter Pérez.

Fue campeón rioplatense, campeón sudamericano y su récord nacional de 200 m llanos (21.05) se mantuvo imbatido desde 1944 a 1997 cuando lo superó, en Manaos, Heber Viera llevándolo a 21.03.

"Para mí la actividad en las pistas siempre fue algo secundario, a pesar de que lo hice con todo mi entusiasmo y siempre sin cobrar dinero. Era ofensivo que nos ofrecieran plata por correr", me contó en octubre de 2008 en su casa de Carrasco.

Pérez en 2008 Atletismo
Pérez en 2008
Pérez en 2008

El amateurismo, valor sagrado de los Juegos Olímpicos, también imperaba a nivel local. Una anécdota que me contó el basquetbolista Ebers Raúl Mera –bronce olímpico en Melbourne 1956– es bien gráfica. El hombre jugaba en Stockolmo y fue el primer jugador uruguayo en innovar la técnica del lanzamiento realizando el tiro a una mano. Así se convirtió en el jugador del momento y un buen día, representantes de la marca Phillips le regalaron una máquina de afeitar electrónica de última generación. Al llegar a su casa se la mostró a sus hermanos y su padre que contemplaron azorados las bondades del aparato. Sin embargo, al otro día Mera recibió el llamado de las autoridades de la Federación Uruguaya quienes le recordaron gentilmente que como jugador amateur no podía percibir ni dinero por jugar ni ninguna otra clase de incentivo. Ese mismo día fue a devolver la máquina.

Por eso, cuando tenía 19 años, Pérez empezó a trabajar. Primero como dibujante de la sección de deportes de diario El Plata. En 1946 montó la agencia Publicidad Oriental. Empezó en el departamento de arte y en la década de 1960 pasó a administración hasta su cierre, en 2001.

Mientras, volaba sobre la pista de atletismo del Parque Batlle, donde entonces se corría sobre piso de carbonilla.

Sus logros

· Entre 1943 y 1948 fue tres veces medalla de oro y tres de plata en los Campeonatos Rioplatenses

· Medalla de plata en 100 m llanos en los Sudamericanos de Santiago 1943 y Montevideo 1945

· Récord nacional en 50m, 60m, 75m, 150m y 250m en 1944

· Récord sudamericano de 1944 a 1949 en 100m llanos con 10.4

· Récord nacional de 1944 a 1997 en 200m llanos con 21.05

· Olímpico en Londres 1948 en tres pruebas: 100m, 200m y 4x100m

Tenía 23 años cuando compitió en los Juegos Olímpicos. El hombre recordaba los edificios destruidos de Londres y las profundas huellas que habían dejado los bombardeos nazis de 1940. "Nos alojaron en unos barracones gigantes y comíamos enlatados", contó.

Pérez con Atenas
Pérez con Atenas
Pérez con Atenas

Pérez también reveló cómo era ser velocista en aquellos tiempos: "Antes los entrenamientos se manejaban con ciertos axiomas que hoy han sido totalmente superados. Al velocista no se le permitía hacer fondo ni fuerza. Se entrenaba dos horas y tres veces por semana y los días de competencia comíamos carne roja con puré y ensalada. Todo lo opuesto a los tiempos modernos".

Pérez no superó las series del 100 ni del 200 y recordó con un dejo de amargura su participación en el relevo del 4x100: "El gran error dirigencial de aquella época fue haber llevado a tres velocistas (él, López Testa y Fayos) y dos en salto alto (Hércules Ascune y Pedro Listur) siendo que éstos por sus marcas no tenían chances de pelear arriba; en cambio nosotros en la posta pudimos hacer historia. La corrimos bajo lluvia torrencial junto a Ascune. Arranqué yo, siguió Fayos y cuando se le entregó el testimonio a Ascune íbamos primeros en la serie, pero era lógico que él no iba a mantener el ritmo. Y así fue". Uruguay quedó tercero en la clasificatoria y no alcanzó un lugar entre los seis finalistas.

Pérez tuvo también una larga y destacada trayectoria como dirigente en el ámbito deportivo hasta que falleció en enero de 2010, en Lima, a los 85 años.

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<![CDATA[ Un relámpago en el agua ]]> 0000-00-00 00:00:00 Sat, 21 May 2016 05:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/un-relampago-el-agua-n913827 La carrera de Ana María Norbis solo duró seis años en el mundo de la natación y tuvo de todo, desde títulos sudamericanos a récords olímpicos lo que la convirtieron en la mejor de la historia

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La natación uruguaya tiene un antes y un después marcado por un nombre: Ana María Norbis. Nació el 15 de agosto de 1947 en Paysandú, fue formada por Wilfredo Raymondo en las aguas del río Uruguay porque en su ciudad no había piscina y su carrera duró apenas seis años. Sin embargo, sus increíbles logros la ponen en un pedestal que se encuentra a años luz del nivel actual de la natación nacional.

Norbis tenía 14 años cuando defendió por primera vez a Uruguay en un Campeonato Sudamericano (entonces solo había torneos para mayores). Fue en Buenos Aires 1962, en Vélez Sarsfield, y mejoró sus récords nacionales de 100 m pecho y 100 m mariposa ubicándose en ambas finales en el sexto puesto.

Dos años después, en Guayaquil 1964, fue la primera mujer uruguaya en romper un récord de campeonato sudamericano (1.17.1 en 100 m mariposa). Su evolución la llevó a ser vicecampeona de esa prueba así como también del 100 m pecho.

Ese mismo año, el entrenador estadounidense Edward Solotar la llevó a entrenar a Estados Unidos. Pero la sanducera no se adaptó y volvió al poco tiempo.

Justo después llegó a Neptuno, club al que se enroló en su llegada a Montevideo, el argentino Alberto Carranza quien llevó a la natación femenina uruguaya a su era dorada.

La misma arrancó en el Sudamericano de Lima 1966 cuando Norbis se transformó en la primera mujer uruguaya en batir un récord sudamericano (100 m pecho) y en la primera (hombre o mujer) en conquistar un oro sudamericano. En 200 m pecho repitió: fue primera con récord.

En 1967 disputó sus únicos Juegos Panamericanos, en Winnipeg (Canadá). Fue bronce en la posta 4x100 m combinado con Themis Trama, Lylián Castillo y Ruth Apt y plata en 100 m pecho con un registro de 1.15.95 que perduró 13 años como récord sudamericano. Le ganó la estadounidense Cathy Ball que tuvo que batir el récord mundial de la soviética Galina Prozumenshchikova (1.15.7) para ganarle: 1.14.8. La uruguaya nadó a dos décimas del récord mundial. Una bestialidad, algo totalmente impensado para los tiempos que corren.

Al año le puso un broche de oro a su carrera en los Juegos Olímpicos de México 1968. Mucho se habla de los récords olímpicos que bajó Norbis. Son históricos para el deporte uruguayo. Pero vale aclarar un matiz de la cuestión. El 100 m pecho, la prueba en la que compitió, se incorporó ese año a los Juegos. Nunca antes se había corrido por lo que el primer récord olímpico se fijó en la primera serie.

La gran virtud de Norbis fue clasificar aquel 17 de octubre de 1968 con el mejor tiempo a la semifinal (1.17.4 en la última serie) y ahí volver a mejorar el registro olímpico llevándolo a 1.16.7 la misma tarde. En la final no repitió y terminó octava (última) con 1.17.3.

"El problema fue que la apartaron del grupo, la llevaron en auto, le dijeron 'no comas esto'. La cargaron de presión. Igual la final fue tremenda. Entre la medalla de oro (la yugoslava Djurdjica Bjedovy) ella hubo menos de dos segundos", me contó Lylián Castillo, su compañera en relevos y también olímpica en México.

"En esos Juegos a todas nos afectó la altura, menos a ella. Ana fue un talento natural único, era impresionante cómo nadaba y eso que no le gustaba entrenar. Venía de Paysandú a mi casa y muchas veces en vez de ir a entrenar se iba al cine con mi hermana. Cuando le contaba a Carranza se agarraba la cabeza", rememoró Castillo.

Al final de los Juegos, Norbis recibió varias invitaciones para realizar giras por Europa. Pero cuando retornaba en el avión a Uruguay le comentó a su técnico que dejaba la natación. "Me aburrí, me pudrí de la natación y me volví a Paysandú. Puede ser difícil entender para muchos, pero a mí me agotó, de verdad: estaba tan cansada que no quería saber nada con entrar a una piscina", le contó a El Observador en 2007.

Entonces trabajaba al frente de un acuario en Venado Tuerto, Santa Fe (Argentina), donde sigue radicada.

Evolución de su marca en 100 m pecho en las grandes competencias

  • Sudamericano 1962: 1.27.4 (sexta)
  • Sudamericano 1964: 1.23.5 (vicecampeona)
  • Sudamericano 1966: 1.21.4 (campeona, récord sudamericano)
  • Juegos Panamericanos 1967: 1.15.9 (vicecampeona, récord sudamericano por 13 años y récord nacional durante 27 años)
  • Juegos Olímpicos 1968: 1.17.3 (octava; en la serie y semifinal firmó récords olímpicos con 1.17.4 y 1.16.7, respectivamente)
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<![CDATA[ Oro y sangre del dictador ]]> 0000-00-00 00:00:00 Sat, 30 Apr 2016 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/oro-y-sangre-del-dictador-n752423 Campeón de boxeo, torturador, caníbal y genocida que no pasó un día en la cárcel pese a haber sido responsable de la muerte de al menos 300 mil personas, Idi Amin gobernó Uganda entre 1971 y 1979 con una de las dictaduras africanas más sangrientas.

Durante ese lapso, un joven atleta de humilde extracción puso el nombre de Uganda en lo más alto de un Juego Olímpico. Su nombre fue John Akii-Bua, ganador de la medalla de oro de los 400 vallas de Múnich 1972.

Nacido el 3 de diciembre de 1949 al norte de Uganda, Akii-Bua fue hijo de un granjero semi nómade y polígamo (tuvo ocho esposas y 44 hijos). “En la adolescencia, levantarme a trabajar la granja a las 5 de mañana fue demasiado para mí; no tenía zapatos para protegerme contra las serpientes”, dice el narrador en el documental que la BBC produjo en 2008: The John Akii-Bua Story, An African Tragedy.

El documental se basa en la historia que él mismo escribió a lápiz en unos blocs que le entregó a su entrenador, el inglés Malcolm Arnold.

“Ordeñaba las vacas, araba con ellas. En 1956, cuando era muy joven los leones se comieron ovejas y cabras de nuestra granja y también vacas. Vi de cerca varias pitones grandes y teníamos monos salvajes que te arrojaban cosas y te hacían salir corriendo”, le contó en una entrevista a Sports Illustrated después de su consagración en Munich.

Su padre murió en 1964 y fue su madre quien lo instó a irse a la ciudad para progresar.

Así llegó a la capital de Uganda, Kampala, y después de un par de trabajos irregulares, se enroló en las filas de la policía que reclutaba jóvenes fuertes y atléticos en sus primeros años de vida como nación independiente (hasta 1962 estuvo bajo el protectorado de Gran Bretaña).

En 1967, cuando el país era gobernado por otro dictador, Milton Obote, Akii-Bua ganó el campeonato policial y el inglés Arnold desembarcó para entrenar a la selección de atletismo de Uganda.

Pero para correr en Múnich, el vallista solo contaba con el antecedente de un cuarto puesto en los Juegos de la Mancomunidad (Commonwealth) de Edimburgo 1970 con una marca de 51.14.

En Múnich, el favorito era el británico David Hemery, campeón en México 1968 y poseedor desde entonces del récord mundial en 48.12. Pero a la hora de correr quedaría relegado al tercer lugar.


Desde el desventajoso primer carril –donde el control de la carrera se complica–, Akii-Bua venció el 2 de setiembre de 1972 al estadounidense Ralph Mann por seis metros.

Y lo hizo mejorando el récord mundial llevándolo a 47.82 y rompiendo por primera vez en la historia de la prueba, la barrera de los 48 segundos. Además, se convirtió en el primer africano en ganar un oro en una prueba de velocidad ya que el fuerte del continente son las pruebas de semifondo y fondo.

En su retorno a Uganda, Akii-Bua, fue llenado de honores. Fue promovido a inspector de policía, le compraron una casa y una avenida de la capital pasó a tener su nombre.

Pero fue poco después que la dictadura de Amin comenzó a matar, entre tantos, a quienes pertenecían a la etnia tribal de Akii-Bua. Una de las víctimas fue su hermano.

Amin, recreado por un excelente Forest Whitaker en El último rey de Escocia donde la ficción se entremezcla con la realidad (el personaje del doctor que encarna James McAvoy es ficticio), fue un sanguinario dictador que se autoproclamó caníbal y a quien se le descubrieron varias cámaras frigoríficas con restos humanos en lugares que solía frecuentar. La cantidad de víctimas que se cobraron sus violaciones a los derechos humanos se sitúan etren 300 mil y 500 mil.

En 1979 quiso invadir Tanzania y eso fue el fin de su dictadura. Se exilió en Arabia Saudita y Unión Soviética pese a que en sus primeros años de dictadura se proclamó fiel a Gran Bretaña e Israel. Cuando rompió relaciones con estos dijo ser antisemita y trenzó relaciones con la Libia de Muamar El Gadafi. Murió en 2003 sin pisar una cárcel.

La muerte del hermano de Akii-Bua y el hecho de advertir en lo que se había convertido el país que lo había condecorado, derrumbó psicológicamente al campeón olímpico. Su carrera terminó materialmente en 1976 cuando a pocos días del comienzo de los Juegos Olímpicos de Montreal, Amin plegó a Uganda al boicot africano hacia el certamen que había admitido la presencia de Nueva Zelanda cuyo equipo de rugby había jugado ante Sudáfrica, condenada entonces por su política de segregación racial (apartheid).

Lo volvió a intentar sin éxito en Moscú 1980 donde quedó afuera en semifinales con un magro 51.10.

En 1979, tras la caída de Amin, abandonó su país y se refugió en Kenia. En la frontera estuvieron a punto de dispararle a él y a su esposa que estaba embarazada y que dio a luz días después. El bebé, prematuro, murió y sus padres no tenían dinero ni para pagarle el funeral.

Akii-Bua pasó un mes en un campo de refugiados y cuando volvió a Kampala vio que su casa había sido arrasada por quienes seguían viéndolo como un símbolo de la era Amin. Se tuvo que instalar en Nüremberg, Alemania.

Recién volvió a su país en 1987 y en 1990 se enroló nuevamente en la policía. Olvidado se entregó al alcohol. Murió de cirrosis en 1997. Tenía 47 años.

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<![CDATA[ Andruco, las manos de Uruguay ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 30 Oct 2015 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/andruco-las-manos-uruguay-n752210 Hace un par de semanas, un heroico grupo de uruguayos de esos que practica deporte pero se dedica a otra cosa, conquistó el mundo. Fue en pelota vasca en el Mundial de trinquete de Guadalajara y en la modalidad pelota de cuero.

Pero además de conquistar una medalla de oro -un lujo que a nivel mundial Uruguay puede darse en muy pocos deportes-, lo que hicieron Gastón Dufau, Andrés Pintos, Pablo Baldizán y Felipe Spinoglio fue honrar una tradición. Un linaje. Una historia que se remonta a 1955, cuando Uruguay inscribió su nombre en lo más alto por primera vez fuera del fútbol.

El hombre de la gesta fue Andrés Iraizoz a quien llamaban Andruco.

Dicen los que practican este deporte que para jugar en la modalidad que él practicaba, la de mano, hay que ser guapo. Muy guapo. Y más en aquella época donde se jugaba a mano desnuda, sin tacos ni guantes.

"Es necesario que se forme un callo justo en la terminación de los dedos", le contó Iraizoz a El País años después de su gesta.

"Una vez tuve que parar porque se me destrozó; es una modalidad despiadada donde hay que pegar y pegarle a una pelota durísima", le contó en otra ocasión a El Diario.

La mano se hace de a poco. Y Andruco -nacido el 11 de mayo de 1919, nieto de un vasco inmigrante e hijo de un jugador de paleta vasca también apodado Andruco- empezó a formarla contra los paredones de la Sagrada Familia, donde estudió, y contra las paredes del Palacio Legislativo, cuando volvía a su casa.

A los 13 años debutó con la pelota dura. Y a los 18 superieron de qué estaba hecho cuando le ganó a Pedro Belsegui, uno de los mejores jugadores de la época. A esa misma edad comenzó a viajar a Argentina para ganarle a los más pintados del vecino país.

Su hija Graciela me contó que El País tenía un periodista asignado para cubrir cada una de sus presentaciones. El hombre tenía también un séquito de 100 hinchas que lo seguían a ambos márgenes del Río de la Plata.

Fue campeón rioplatense y sudamericano hasta que en 1952 disputó su primer mundial, en San Sebastián. Perdió 50-31 con el francés Michel Etchemendy sufriendo la aplicación del reglamento europeo y no el que practicaba en Sudamérica por lo que terminó con las manos machucadas a mitad del encuentro. 

Tres años después tuvo revancha. En el club Euskal Erría, en Montevideo, se tomó revancha ante el mimo rival aplastándolo por 40-11.

"Nadie en su momento admitió que un uruguayo le ganara a su ídolo, al hombre que llenaba cualquier cancha", recordó años después en entrevista con El Diario.

En la crónica del 11 de diciembre de 1955 de El País, se celebra la conquista expresando que Andruco reverdecía "viajeas glorias deportivas tan decaídas últimamente en el juego asociado que es el fútbol". Cinco años atrás, Uruguay había sido campeón mundial...

Iraizos intentó defender su corona en Biarritz, en 1958. Volvió a ganarle a Etchemendy pero en la final cayó ante Paco Bengoechea. Cuando estaba 6-8 abajo un pelotazo le rompió la nariz. Su porfía vasca no lo dejó abandonar. Se hizo colocar la nariz a mano y jugó con las fosas nasales taponeándole la sangre. Al final del partido lloró. Le preguntaron si era por dolor. Respondió que no, que lloraba por Uruguay.

Mundialista por última vez en 1962 y abanderado de Uruguay en el Mundial de 1970, Andruco fue olvidado por un homenaje organizado por la Presidencia de la República en 2010 para condecorar junto a la selección uruguaya -cuarta en Sudáfrica- a viejas glorias deportivas.

Pero el recuerdo de sus gestas reverdece en cada nueva conquista de la pelota vasca uruguaya que ya lleva 58 podios de riquísimo historial.

Un hombre que supo acaparar elogios de todo tipo y color merece también ser recordado con uno de ellos.

El periodista argentino Enzo Ardigó escribió una vez sobre Andruco: "Será el aire, el pasto, el agua, la sangre, o la mezcla de todo eso, o el salto atávico de los viejos héroes de la tierra de ustedes... Pero hay algo que los hace grandes siendo tan chiquitos en este mundo". Imposible agregar algo más.

 

 

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<![CDATA[ ¿Uruguay puede jugar mejor al fútbol? ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 16 Oct 2015 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/uruguay-puede-jugar-mejor-al-futbol-n752183 El súbito rebrote de ilusión que trajo el arranque de las Eliminatorias para Uruguay, despejó los fantasmas de pesimismo que dejó la pobre presentación Celeste en la Copa América.

El estilo de juego uruguayo se mantiene. Pero los resultados ahora -en apenas dos de los 18 partidos que tendrá el camino a Rusia 2018- son otros.

Entre los cuartofinalistas de la Copa América, el equipo de Tabárez había manejado más la pelota solamente que Bolivia y la final del certamen la definieron los equipos que arrollaron con fútbol de posesión a sus rivales: Chile y Argentina.

Ahora, en el arranque de las Eliminatorias, Uruguay es el equipo de peor posesión de pelota (37% en dos partidos) y el que dio menos cantidad de pases (208) según las estadísticas de Data Factory. Pero es el único puntero del certamen.

Argentina tuvo un 65% de posesión y dio 745 pases. Pero cruzando el charco están que trinan con el puntito que sumó el equipo en las dos primeras fechas.

¿Le dará para sostenerse a Uruguay seguir cultivando este estilo? Falta mucho. Pero lo cierto es que este equipo de Uruguay, fiel a su historia y su cultura futbolera, no siente la posesión.

¿Puede Uruguay jugar a otra cosa?

Sabido es que los entrenadores tienen muy poco tiempo de trabajo con sus selecciones.

¿Pero cómo hizo Chile para convertirse en esa máquina infernal de apetito voraz por el gol? No creo que Jorge Sampaoli sea más capaz que Tabárez en cuanto a optimización de tiempos de trabajo se trate.

Sí creo que las selecciones que han transformado su estilo de juego se han basado en replicar modelos impuestos a nivel de clubes.

Marcelo Bielsa revolucionó al fútbol chileno. Y el medio local mamó su estilo. Los equipos trasandinos que podemos ver en los torneos internacionales parecen jugar a lo mismo. El humilde Palestino que sacó a Nacional de la Libertadores o Universidad Católica que eliminó a Danubio. La Universidad de Chile de Sampaoli era este Chile con camiseta azul (aunque con menor peso de individualidades, claro).   

La España de Del Bosque es la réplica del modelo de Guardiola en Barcelona, aunque sin la cuota de calidad individual que aporta Lionel Messi.

La Italia de Cesare Prandelli, el hombre que hirió de muerte al catenaccio, fue una mezcla de las ideas que el DT llevó a cabo en Fiorentina y en la base de Juventus (Buffon, Bonucci, Barzagli, Chiellini, Pirlo, Marchisio) que de la mano de Antonio Conte replicó el modelo de Barcelona en Italia.

Puede ser más compleja de entender la transformación de Alemania. Viendo recientemente un especial de la Bundesliga, encontré un eslabón perdido del fútbol alemán: el SC Friburgo.

Perdido porque para la época en que el equipo ascendió (1993-1994), el fútbol alemán ya se había alejado de las pantallas de Uruguay dejando recuerdos imperecederos.

A aquel equipo dirigido por Volker Finke (estuvo 16 años en el cargo y en el Mundial de Brasil 2014 estuvo al mando de Camerún) se lo conoció como el Breisgau-Brasilianer (los brasileños de Bresigau, el distrito donde se ubica la ciudad).

Claro, por entonces, el modelo brasileño era el norte del fútbol mundial y no esta alma en pena a la que fueron reducidos por los siete goles de Alemania del año pasado.

Tipo porfiado Finke. Alemania venía de ser tres veces seguidas finalista mundial con un estilo de juego físico y con el modelo Panzer como bandera. Pero su Friburgo jugaba a otra cosa. A superar numéricamente en el espacio de circulación de la pelota al oponente. A una especia de proto posesión. 

En su primera temporada en la Bundesliga apenas mantuvo la categoría. En la siguiente fue tercero y humilló con este 5-1 a Bayern Múnich y a su golero Oliver Kahn.

Encontré el plantel de aquel equipo. No había grandes figuras más allá de nombres recordables como Rodolfo Cardoso (en 1998 regresó a Argentina y jugó en Boca Juniors y luego en Estudiantes), el ruso Aleksandr Borodiuk o el defensor Jörg Heinrich, uno de los jugadores alemanes más violentos que vi. 

Después llegó Jürgen Klinsmann a la selección, Jürgen Klopp jugó a otra cosa con Borussia Dortmund (ganó dos Bundesligas seguidas, la 2010-2011 y la 2011-2012), Bayern Múnich, el de Jupp Heynckes, aplastó como nadie al estilo Barcelona (2012-2013) metiendo triple corona, y la selección se llevó el Mundial tras el desembarco de Pep Guardiola en los bávaros. 

¿En el estilo de qué equipo del medio local puede basarse Uruguay para modificar su estilo de juego? ¿Sobre el peso de qué otra individualidad que no sea Luis Suárez?

Cada vez que paso por una canchita de baby fútbol me paro unos minutos a ver cómo se les enseña a los botijas a jugar. Y veo que los defensas o los goleros castigan de un puntazo la pelota desde la salida del área. El miedo a perder una pelota bien por encima del riesgo a salir jugando. El pragmatismo por encima de la estética ignorando que en la entraña de lo que simplemente parece estética hay formas de juego que pueden potenciar notablemente los valores que el futbolista uruguayo trae en su ADN.

No le podemos pedir a Tabárez, allá en la cima de la pirámide, que dos días antes de jugar un partido sea España.   

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<![CDATA[ El día que el asesino besó la lona ]]> 0000-00-00 00:00:00 Sat, 06 Jun 2015 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/el-dia-que-el-asesino-beso-la-lona-n751973 "En el boxeo un golpe puede cambiar el capítulo de una historia. Y la mía es que noqueé a Mike Tyson". En el mini documental La efímera cumbre del éxito, el irlandés Kevin McBride rememora su carrera en tan solo 12 minutos y termina resumiendo su historia en esa frase.

Este sábado se cumplirán 10 años del único hecho que testimonia su paso por el mundo del boxeo. Fue cuando le puso fin a la carrera del asesino de los pesos pesados, Mike Tyson.

Era el año 2005 y Tyson -que había entrado en el declive de su carrera mucho tiempo atrás- se presentaba en Washington ante 15.400 espectadores. Cayó en el sexto round y no salió para el séptimo asalto.

Triste final para aquella máquina "asesina" tal como él se autodine para el documental Being Mike Tyson, que tantas veces me hizo trasnochar para ver sus peleas.

Con 20 años y cuatro meses se convirtió en el boxeador más joven en conquistar el título de los pesados al derrotar a Trevor Berbick en Las Vegas.

Fue el 22 de noviembre de 1986 y Mike me enseñó a usar la grabadora. Sus peleas olían siempre a temprano nocáut. Y a sangre.

Las primeras 19 peleas de su carrera las ganó por la vía rápida. El niño de los 40 delitos con apenas 12 años cumplidos y el criador de palomas fue un relámpago en la historia del boxeo. Como sus trompadas. Como su famosa victoria ante el invicto Michael Spinks en apenas 91 segundos.

Tras nueve defensas exitosas -salvo las de James Smith y Tony Tucker, todas por la vía rápida-, llegó aquella pelea insólita ante James "Buster" Douglas, en Japón.

Era una noche de calor veraniego en Uruguay. Era una pelea más para ver otro knock-out rápido. Pero Douglas, que recién cayó en el octavo asalto, se levantó y en el décimo round acabó con Tyson.

Si bien lo retiró McBride, aquel 11 de febrero de 1990 Tyson dejó de ser una máquina demoledora para transformarse en una sombra.

En la obra teatral de Spike Lee (director de películas como Fiebre de amor y locura) Verdad indiscutible, el propio Tyson revela que aquella fue una época de orgías y drogas en su vida.

Un año antes, se divorciaba de Robin Givens que lo dejó en una entrevista televisiva en vivo ocho meses después de casarse alegando malos tratos y llevándose US$ 10 millones.

En 1992 fue encarcelado por violación y pasó tres años en la cárcel donde se convirtió al islam.

En 1997 le arrancó un pedazo de oreja a Evander Holyfield en su, tal vez, pelea más recordada.

En 2003 confesó estar en bancarrota tras dilapidar una fortuna de US$ 300 millones.

Y después de caer definitivamente a la lona ante McBride, ha hecho de todo por la supervivencia de su nombre, hasta bailar en Tinelli. Pero no hay caso. Lo único que sobrevive es el recuerdo de lo que fue y en cómo terminó. 

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<![CDATA[ El padre de las criaturas ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 22 May 2015 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/el-padre-las-criaturas-n751947 Entre 1967 y 1976 el básquetbol estadounidense estuvo dividido en dos asociaciones: la NBA, defensora de los cánones y la tradición, y la ABA, innovadora y cultora de un estilo ofensivo donde se privilegiaba el show.

A esta última organización se plegó en 1971, para defender a Virginia Squires, Julius Erving, nacido el 22 de febrero de 1950 en Nueva York.

Universitario en Massachusetts en una época en que la NCAA prohibía las hundidas, Erving deslumbró en la Liga Rucker de 1971, el básquetbol callejero por la que también pasaron entre tantos Wilt Chamberlain, Kareem Abdul-Jabbar, LeBron James y Kevin Durant, para luego desembarcar en la ABA.

"Me ofrecieron un contrato de US$ 125 mil por cuatro años cuando mi madre ganaba US$ 6.000 y US$ 8.000 por año", cuenta en el recomendable documental The Doctor, de 2013.

Hijo de padres divorciados cuando tenía tres años, Julius se convirtió en un verdadero padre para su hermano menor, Marvin, quien tuvo una delicada salud a causa de asma y que murió de lupus a los 16 años. "Desde entonces jugué con su espíritu". Y siendo dos, el Doctor se convirtió en imparable. 

Para la ABA, donde se jugaba con triples, posesión de 30 segundos y una pelota tricolor (blanca, roja y azul) la NBA era "aburrida". Fue una liga tan innovadora que el mismo año de su desaparición (1976) inventaron el concurso de hundidas, el que la NBA recién implementó en 1984.

Erving, quien ya era profeta con dos títulos en New York Nets y tres MVP, dejó al mundo del básquetbol con la boca abierta en dicho concurso con esta inmarcesible hundida en el McNichols Arena de Denver.

La ABA fue subsumida por la NBA en 1976 y Erving pasó a jugar en Philadelphia 76ers con la número 6, hoy, obviamente, retirada.

Alero de 2,01 m, de look afro, atlético y de estilo volador, Erving se convirtió en la primera mega estrella de la NBA, tal como la conocemos hoy. No en vano fue inspiración para Michael Jordan quien en 1987 ganó el concurso de hundidas emulando la épica del Doctor de 1976.

Sin embargo, no pudo guiar a su equipo al título en sus primeras tres finales disputadas: 1976-1977 contra Portland Trail Blazers (2-4 tras estar 2-0 arriba), 1979-1980 con Los Angeles Lakers en aquella serie final donde Magic Johnson jugó un partido en todos los puestos por la lesión de Abdul-Jabbar y 1981-1982 también ante los Lakers.

Pero el destino no podía ser tan injusto. Y en la temporada 1982-1983, con la llegada al equipo de Moses Malone, los Sixers se coronaron campeones al barrer a los Lakers.

"Fue el título más justo de la historia", admitió el mismísimo Magic Johnson.

Fue en esa serie donde Dr. J clavó otra hundida con aire imponente, tal vez la más famosa en la historia de la NBA.

Después vino Jordan y ahora el rey es LeBron. Pero Julius Erving es padre y abuelo de esas fenomenales criaturas. Tal como lo admite LeBron en el cierre del documental.

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<![CDATA[ El freak de los años 30 ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 08 May 2015 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/el-freak-los-anos-30-n751926 Primo Carnera hubiera sido un suceso en estos tiempos. Hoy donde un zapping televisivo nos obliga a ver tipos que no saben bailar, balando, tipos que no saben cantar, cantando, y donde ser destalentado -y carecer de un mínimo y elemental sentido del ridículo, claro- puede llegar a ser una virtud que potencie el bien supremo -y bastardeado- de la imagen, un boxeador que no sabía boxear pero que igual llegó a campeón del mundo sería todo un éxito.

Pero en la década de 1930 no tanto. El 3 de enero de 1935 Carnera visitó Uruguay para realizar una exhibición boxística. El Estadio Nacional (ubicado en Piedras e Isla de Lobos) se llenó. La entrada del ring side costó $ 2,14 y la general $ 0,64. Pero al otro día, la crítica de El Diario fue lapidaria, calificando el fugaz paso de Carrera por Uruguay como “una verdadera burla al público que asistió a un espectáculo circense”.

Carnera nació el 25 de octubre de 1906 en Sequals, Italia, cerca de los Alpes y la pobreza lo forzó en su temprana niñez a la mendicidad y en la adolescencia lo hizo emigrar a Francia.

Gigante de 2,06 metros y 120 kilos, fue reclutado para trabajar como forzudo en un circo. Y ese fue su trampolín al boxeo.

Debutó en 1928 y dos años más tarde emigró a Estados Unidos. Cuenta la leyenda que la mafia lo apdrinó y lo llevó de la mano. Y un buen día disputó el título mundial ante Jack Sharkey a quien derrotó en 1934.

Pero un par de defensas más tarde los poderosos puños de Max Baer demostraron que Carnera era un boxeador discreto.

Baer, quien lo mandó ¡12 veces a la lona!, fue después derrotado por James J. Braddock que en la película Cinderella Man de Ron Howard es interpreteado por Russell Crowe.

Con los puños apretados de la victoria, Benito Mussolini utilizó a Carnera como elemento de propaganda del régimen fascista y el boxeador no dudó en ponerse una camisa negra y fotografiarse con el Duce.

Pero en la lona de la vida (sobre todo cuando deshonró al Duce al perder con un negro, nada menos que Joe Louis en 1935), Carnera la tuvo que volver a remar. Se subió a un ring a pelear con un canguro, intentó sin éxito volver a boxear en la década de 1940 (perdió sus últimas tres peleas) y se pasó a la lucha libre donde en 1957 fue campeón mundial de la categoría pesados.

Después trabajó en varias películas clase B protagonizando incluso hasta a Frankinstein en una serie televisiva de NBC, además de participar en títulos como El niño y el unicornio o El gran gorila que bien podría atribuírselos ese bizarro personaje de los Simpson (mezcla de dos actores verdaderos) que es Troy McClure.

El destino trágico está escrito en los guantes de cada boxeador. Y a Carnera lo encontró en 1964, a los 60 años, cuando una cirrósis hepática, producto de su adicción al alcohol, acabó con su vida.

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<![CDATA[ Ararat y la sangre sobreviviente ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 24 Apr 2015 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/ararat-y-la-sangre-sobreviviente-n751904 Se cumplen hoy 100 años del genocidio armenio. No se conmemoran. Simplemente se cumplen esperando que Turquía, responsable de una masacre que quiso extinguir un pueblo y una cautivante cultura milenaria, se haga responsable de su triste pasado.

Más pequeño que Tacuarembó (29.800 km2), Armenia fue la república socialista (1922-1991) más pequeña de las 15 que formaron la Unión Soviética.

El gran impulsor del fútbol en aquel gigante fue Stalin, quien pretendió hacer con el fútbol lo que Hitler había hecho con el deporte en los Juegos Olímpicos de 1936 o Mussolini en el Mundial de Italia 1934.

Más allá de los fines propagandísticos para su régimen, Stalin también pretendía lograr con el deporte un efecto de cohesión entre los diversos pueblos. Pero con el paso de los años, esto no hizo más que exacerbar viejos sentimientos nacionalistas.

 

Durante décadas, los equipos rusos fueron los dominadores de la liga, hasta que Dínamo de Kiev (1961) conquistó su primer título y comenzó a marcar el rumbo del fútbol soviético, sobre todo en la década de 1970 bajo la égida de Valeri Lobanovski. 

Parte de ese reinado fue interrumpido en 1973 por los armenios de Ararat FC, único equipo de ese país en conquistar la liga soviética, lo que bañó de una eterna aura de hazaña a la gesta. 

Fundado en 1935 como Spartak de Erevan, en 1940 el club pasó a llamarse Dínamo. Típicos nombres soviéticos. Spartak evoca a Espartaco, el esclavo griego que se rebeló ante el imperio romano. Y los equipos llamados Dínamo eran los formados en los sindicatos de la industria automotriz. CSKA era el equipo del ejército rojo. 

En 1954 volvió a ser Spartak Erevan hasta que en 1963 adoptó su nombre actual. Su camiseta es roja con vivos negros y los llaman los Águilas Blancas, porque llevan una en el escudo junto con el 1935, año reconocido por la UEFA y la FIFA como el de su fundación, a pesar del constante cambio de nombres.

Es evidente que adoptar el nombre donde cuenta la leyenda que encalló el arca de Noé, fue clave en la historia del equipo. Porque el Monte Ararat es el símbolo del país a pesar de que todavía se encuentra en las expropiadoras manos de Turquía.

La simbología del Ararat se pasea por todo Erevan, la modernizada y occidentalizada capital armenia: bancos, cerveza, licores, bares... También se llama así una recomendable película de Atom Egoyan, de 2002.

En aquel 1973, el FC Ararat le ganó la Liga al Dínamo de Kiev, ya por entonces con cinco títulos a cuestas, y metió doblete al conquistar la Copa.

En la Copa de Campeones de Europa de 1974-1975 quedó afuera en cuartos de final con Bayern Múnich, a la postre campeón, al que llegó a derrotar en Armenia por 1-0 sin poder remontar el 0-2 que traían de Alemania. Fue la primera época dorada de los bávaros con Maier, Beckenbauer, Hoeness y Müller como figuras de probada talla mundial.

Ese gol al Bayern fue obra de Arkady Andreassian, figura de la campaña de 1973 y bronce olímpico en Múnich 1972 con los soviéticos. En 1973 integró la selección que jugó el repechaje con Chile empatando 0-0 en la ida en Moscú y negándose a jugar la revancha en el Estadio Nacional de Santiago donde la sanguinaria dictadura de Pinochet había montado un campo de concentración. 

Los chilenos se presentaron a la revancha, salieron al campo y anotaron un gol fantasma ante el ausente rival. 

Con la independencia del país, 1991, llegaron los años de crisis para el Ararat que solo fue campeón en 1993 y que en 2009 se fue al descenso.

Pyunik (Fénix por su traducción al español) es desde entonces el equipo más ganador con 12 títulos, 10 de ellos consecutivos. Pero no tiene arraigo popular.

Actualmente se encuentra último en la liga armenia (que juegan solo ocho equipos) a 37 puntos del líder Pyunik. 

Pero así y todo sobrevive. Como un pueblo que resistió el dominio extranjero durante siglos y siglos (persas, romanos, bizantinos, árabes o mongoles). Como esa nación que se aferró a la vida cuando los turcos-otomanos los quisieron exterminar deportándolos de Anatolia, violando, secuestrando niños y asesinado. Simplemente, como la nieve del Ararat en pleno verano.

 

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<![CDATA[ Marciulionis, Grateful Dead y Lituania libre ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 23 Jan 2015 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/marciulionis-grateful-dead-y-lituania-libre-n751763 Los hermanos Gabriel y Guillermo Peluffo -líderes de Buitres y Trotsky Vengarán, respectivamente- son hinchas de Nacional. Los Gallagher, Liam y Noel, ex Oasis, de Manchester City. Steve Harris, el mejor bajista del metal (Iron Maiden) jugó en las inferiores de West Ham United y en su disco Virtual XI (para mi gusto el peor de la mítica banda inglesa) los integrantes de la banda posan con los jugadores del club londinense.

Sin embargo, si el deporte tuviera que contar su historia rockera por excelencia, esa sería la participación de la selección de básquetbol de Lituania en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Esta historia, que mezcla pasiones políticas, gritos de independencia contra tanques soviéticos y el enorme talento de un par de cracks de la NBA, se escucha con una cortina musical de fondo: el rock psicodélico de los Grateful Dead.

Lituania es uno de los dos países del mundo, el otro es Filipinas, donde el básquetbol es el deporte número uno (a no confundirse, en Estados Unidos el deporte rey es el fútbol americano).

En la década de 1930, de la mano de Frank Lubin, "Lubinas", los bálticos ganaron dos torneos europeos seguidos, 1937 y 1939.

Pero en 1940, el país cayó bajo el dominio de la Unión Soviética. En junio de 1941, muchas de las familias lituanas comenzaron a ser deportadas a Siberia. El stalinismo en su más pura expresión.

"Mi madre fue deportada, tenía 20 años. Dijeron que era porque nuestra familia tenía muchas tierras", cuenta Arvydas Sabonis en el excelente documental The Other Dream Team de Marius Markevicius.

El 11 de marzo de 1990, Lituania fue la primera nación en declarar su independencia de la Unión Soviética.

Pero en enero de 1991, cuando volvió a flamear la bandera amarilla, verde y roja, Mijail Gorbachov mandó los tanques soviéticos a aplastar a los independentistas. Así al menos lo cuenta en el documental el entonces proclamado presidente Vytautas Landsbergis.

En medio de esa agitación social, los mejores jugadores de básquetbol de Lituania proclamaron su intención de competir en Barcelona 1992. Querían gritarle al mundo en la cara que no eran rusos sino lituanos.

Liderados por dos fenómenos que alcanzaron la NBA como Sarunas Marciulionis (llegó en 1989 a Golden State Warriors) y Arvydas Sabonis (drafteado en 1986, pero que recién desembarcó en 1995 en Portland Trail Blazers), el sueño de los basquetbolistas llegó al conocimiento de los Grateful Dead, fanáticos de ese deporte. Y también de la libertad.

Según Philippe Paraire, en su libro 50 años de música rock, los Grateful Dead son el grupo simbólico del flower power, sus miembros vivían en los años 1960 en comunidad hippie al margen del sistema comercial y fueron pioneros en autorizar las grabaciones piratas de sus conciertos.

A través de Marciulionis, un estupendo escolta que llegó a la NBA en 1989 para defender a los Golden State Warriors, el grupo envió a los lituanos un equipamiento de remeras psicodélicas con los colores de Lituania.

Con la venta de ese merchandising se financió la preparación del equipo y los viajes para juntar a los jugadores que estaban en el extranjero. Lituania se clasificó por delante de Croacia (la de Drazen Petrovic, Dino Radja y Toni Kukoc) y el equipo unificado, el de las exnaciones soviéticas.

En Barcelona, los lituanos derrotaron a China (88-66), Australia (98-87), Puerto Rico (116-76) y Venezuela (78-71), pero cayeron ante el equipo unificado ruso 63-85. ¡Justo ese partido!

¿Por qué era tan especial? Acá conviene abrir un paréntesis histórico: los lituanos habían defendido a la Unión Soviética por años y en Seúl 1988 habían conquistado la medalla de oro.

En aquel equipo había cuatro lituanos: Marciulionis, Sabonis, Rimas Kurtinaitis y Valdemaras Chomicius. Todos nacidos en Kaunas.

Ese equipo de la CCCP derrotó en semifinales a Estados Unidos (82-76) para después despachar a Yugoslavia (la de Petrovic más Vlade Divac) en la final (76-63).

 

El quinteto titular de Estados Unidos lo conformaban Charles Smith IV. Mitch Richmond, Dan Majerle, Danny Manning y David "El Almirante" Robinson, quienes se incorporaron a la NBA después de los Juegos. Fue el segundo partido que perdió Estados Unidos en su historial olímpico, tras la polémica final de Múnich 1972 de la que no reconocen aún la derrota.

 

En Barcelona, Lituania venció a Brasil (114-96) para caer en semifinales con Estados Unidos, el auténtico Dream Team (Jordan, Magic, Bird, Barkley, Stockton, Malone, Drexler, Ewing, Robinson, Pippen, Mullin), el único (76-127).

La lucha por el bronce los emparejó nuevamente con sus excamaradas, liderados por Aleksandr Volkov, con quien habían ganado el oro cuatro años antes.

Lituania se tomó revancha, ganó 82-78, se llevó el bronce y se subió al podio con las remeras de los Grateful Dead. Psicodelia pura.

 

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<![CDATA[ Misterios de la muerte de un Pirata ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 29 Aug 2014 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/misterios-la-muerte-un-pirata-n751599 Una imagen vale más que mil palabras, así que mire el contenido de este link. Ahí verá quién fue Marco Pantani. Un discreto ciclista en los tramos de velocidad. Pero el mejor de la historia cuando se trataba de escalar montañas. Era una especie de alpinista sobre ruedas cuyos ataques en los ascensos aún emocionan. Lo llamaron el Pirata.

El video pertenece a la séptima etapa del Tour de Francia de 1998. Pantani, italiano nacido en Ceseconato en 1970, tenía cuatro minutos de retraso con respecto al líder alemán, Jan Ullrich, especialista en la contrarreloj. Bajo lluvia, frío y viento, Pantani lo atacó en las montañas humillándolo: le sacó seis minutos. Y ganó el Tour siendo el primer italiano en lograrlo desde Felice Gimondi en 1965.

Ese mismo año, antes, había ganado también el Giro de Italia, siendo el cuarto ciclista en la historia en hacer doblete en las dos pruebas más exigentes del mundo del pedal, después de Jacques Anquetil (1964), Eddy Merckx (1970, 1972 y 1974) y Miguel Indurain (1992 y 1993).

No menos emotiva fue la forma en que se impuso al ruso Pável Tonkov en ese Giro en Plan di Montecampioni.

Los triunfos tenían entonces una dimensión épica: en 1995, durante una etapa de una competencia entre Turín y Milan, Pantani había sido atropellado por un jeep. Pudo morir. Se quebró una pierna. Le dijeron que difícilmente podría volver a caminar. Le quedó una pierna más corta que la otra. Estuvo un año y medio parado. Pero volvió en el Tour de Francia de 1997 logrando el tiempo récord en el ascenso a Alpe D'Huez y logrando un notable tercer puesto.

"Una de las partes más importantes del ciclismo son las escaladas y era emblemático cómo lo hacía Pantani, volando casi como un ángel". La frase pertenece al inglés Bradley Wiggins, campeón del Tour en 2012. Así comienza el documental "Pantani", que se estrenó este año.

A Pantani lo llamaban el Pirata por sus bandanas. Se convirtió en ídolo en su país y facturó millones. Se lo dejó ver en yates rodeado de modelos. Pero su ascenso fue tan vertiginoso como su caída.

En 1998 el Tour fue un escándalo por el caso Festina. Al equipo de ese nombre se le detectó en la frontera entre Bélgica y Francia un imponente cargamento de dopaje. El EPO se convertía en el verdadero protagonista de estas historias.

Como los controles no podían entonces detectar la sustancia, en 1999 se introdujo la prueba de hematocrito. Aquel ciclista que superara un nivel de 50 sería suspendido con efecto inmediato por 20 días. Pantani dio 52 durante el Giro de Italia de 1999. Fue expulsado de la competencia donde era líder tras haber quedado 126º por problemas con la cadena, recuperándose luego con dos etapas notables para pasar a vestir la malla rosa de líder.

Nunca lo superó. Entró en un cuadro de depresión del que no pudo salir. Se hizo adicto a la cocaína. Volvió en el Tour de Francia del 2000 a escribir sus últimas páginas de gloria: le ganó dos etapas a Lance Armstrong (la de Mont Ventoux, impresionante) pero abandonó por "problemas intestinales" según el documental.

Fue hallado muerto el 14 de febrero de 2004 en un hotel de Rimini. Paro cardíaco, edema pulmonar y cerebral. La versión oficial dijo que se trató de una sobredosis de cocaína. Pero el caso fue reabierto este año. La madre del ciclista siempre dijo que su hijo fue asesinado y una de las hipótesis que se tejen son sus vinculaciones con la camorra (mafia) napolitana, un aspecto que el documental soslaya.

Con el tiempo se descubrió que Pantani había sido cliente del médico Francesco Conconi, el introductor del EPO en Europa quien trabajó en la década de 1980 con el Comité Olímpico Nacional Italiano en el mejoramiento de deportistas, básicamente a través del dopaje sanguíneo, indetectable en la época.

En 2013, la Comisión del Senado francés probó que tanto Pantani como Ullrich y otros 28 ciclistas usaron EPO en el Tour de Francia de 1998, según estudios más avanzados realizados en 2004, cuando Pantani ya había muerto.

 

¿Qué es el EPO?
Es una hormona natural que produce el organismo y que facilita la creación de glóbulos rojos. Los deportistas lo usan para aumentar el hematocrito, es decir el porcentaje de volument total de la sangre lo que puede causar alteraciones en el corazón y en el sistema circulatorio.

 

¿Cómo deben valorarse entonces las gestas de Pantani a la luz de estas informaciones? La única respuesta es cotejar qué fue de los otros nombres reseñados en esta breve nota.

Ullrich fue investigado por la policía alemana que probó su vinculación como cliente del médico español Eufemiano Fuentes, cerebro de una red de dopaje desmantelada en la llamada Operación Puerto.

Armstrong, que dominó el Tour tras Pantani, de 1999 a 2005, es el fiasco más grande de la historia del deporte, como se pudo probar en 2012 y él mismo confesó (que se dopó durante toda su carrera) en 2013.

O como dijo el francés Jacques Anquetil "no se puede ganar el Tour tomando agua mineral". En los tiempos románticos no existía el EPO. Pero los ciclistas sacaban fuerzas extra del brandy, el cognac y también de la morfina.

 

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<![CDATA[ El uruguayo que igualó el récord de los 100 metros llanos ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 08 Aug 2014 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/el-uruguayo-que-igualo-el-record-los-100-metros-llanos-n751568 Portada de la IAAF, sexto del mundo, en zona de clasificación directa a la Liga de Diamante y cerca de la Continental Cup. Andrés Silva logró todo eso en solo 48.65 segundos.

Fue el sábado pasado en los 400 vallas del Campeonato Panamericano de San Pablo donde alcanzó una marca con signos de imponencia: "La mejor de la historia del atletismo uruguayo", según su entrenador Andrés Barrios.

No hay dudas de la magnitud de la marca ni de la conquista. Es sin dudas la mejor: sexta de la actual temporada, cuarta en el historial sudamericano, récord de Campeonato Iberoamericano, mejor marca técnica del certamen 2014 y récord nacional rebajando una barrera clave en la prueba: los 49 segundos.

Pero en la historia de su atletismo, Uruguay guarda una hazaña inmemorial que tiene nombre y apellido: Juan Jacinto López Testa que el 14 de octubre de 1947 igualó el récord mundial de... ¡100 metros llanos!

Fue por el Campeonato Juan Domingo Perón que se disputó en la pista de Gimnasia y Esgrima de La Plata, según leí en una nota publicada en la sección Campañas de El Observador, firmada por Marcelo Decaux.

El defensor de Stockolmo estampó una marca de 10.2 segundos en la época en que los tiempos se tomaban en forma manual y no electrónica.

El récord era propiedad de una leyenda: Jesse Owens, el hombre que se le rió en la cara -con su actuación en la pista- a las delirantes teorías de la superariordad de la raza de Adolf Hitler, en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936.

Sin embargo, la marca nunca fue homologada. ¿Por qué? Porque entonces ya había comenzado, desde 1938, a regir la norma del viento favorable que no puede superar los 2 metros por segundo.

De todas formas, López Testa derrotó en esa prueba a un gigante de las pistas de aquellos tiempos: el estadounidense Harrison Dillard que en los Juegos Olímpicos de Londres 1948 fue oro en 100m llanos y 4x100m, repitiendo dos oros en Helsinki 1952, esa vez en 110 vallas y la posta.

Walter Pérez, otro fenómeno de la época de la velocidad uruguaya, me preguntó durante una entrevista que le hice sobre su rica historia: "¿Y para usted quién fue mejor, (Mario) Fayos, López Testa o yo?" Inmediatamente se dio cuenta de que era muy joven para dar una respuesta.

"López Testa tenía una particularidad: solo corría cuando estaba seguro de que iba a ganar", me contó como reflexionando.

Dillard, uno de esos tipos cuyo nombre está inscipto en el firmamento olímpico, lo supo de primera mano. López Testa le dio revancha días después en Montevideo y le volvió a ganar. 

El atletismo uruguayo escribió este tipo de hazañas en el pasado. Y por suerte hay tipos como Andrés Silva que siguen escribiendo páginas para que se recuerden en el futuro.

 

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<![CDATA[ Suárez, el mejor en 40 años ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 01 Aug 2014 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/suarez-el-mejor-40-anos-n751559 Ya pasó más de un mes y todavía tengo en las retinas los goles de Luis Suárez ante Inglaterra. Yo fui uno de los que estuvo ahí en el Arena Corinthians. Uno de los que se quedó con la garganta a la miseria por ver lo que hizo Luis. Uno más que no pudo explicar lo inexplicable: cómo un tipo se levantó de una lesión de rodilla y en un puñado de días de recuperación saltó a la cancha a jugar un partido sin mañana, contra una pléyade de estrellas de la Premier League para someter él solito a los ingleses con dos goles espectaculares. Propios de un jugador distinto. Elegido. Único: para mí el mejor de los últimos 40 años en Uruguay.

El cuarto puesto del mundial de México 1970 marcó un quiebre en el fútbol uruguayo que entró en un profundo declive. Se terminaba la época de cracks como Pedro Virgilio Rocha, Ladislao Mazurkiewicz o Luis Cubilla.

Pero también a partir de entonces -sobre todo con la revolución de Holanda en 1974- se comenzaron a sentar las bases del fútbol moderno. El juego dejó de ser concebido como una fotografía para convertirse en video.

Una década después aparecieron dos jugadores espectaculares: Enzo Francescoli y Ruben Sosa. Talentos que la rompieron en la selección y en el fútbol europeo. Por mucho tiempo considerados los mejores de su época.

¿Los superó Luis Suárez? Es difícil comparar jugadores de eras distintas. El fútbol de aquel entonces es muy diferente al que se juega ahora. También las cifras que se manejan y su difusión.

Y también son jugadores de muy disímiles características Francescoli, Sosita y Suárez.

Pero busquemos parámetros. ¿Qué habían logrado Francescoli y Suárez a los 27 años, la edad que tiene hoy Suárez?

El Enzo cumplió los 27 en 1988 cuando fue elegido como el mejor jugador extranjero del torneo francés en su segunda temporada en Racing Matra de París.

Su estilo elegante y deslumbrante para concebir el juego lo distinguen nítidamente de la forma en la que Suárez siente el fútbol: el forcejeo, la potencia en velocidad, el destello justo de habilidad en el instante más oportuno.

El Princípe -nunca mejor elegido un apodo- no logró títulos en Wanderers pero fue campeón sudamericano sub 20 (en el mundial superó el grupo y cayó en el primer cruce sin anotar goles) y fue bicampeón de América en los dos torneos continentales que jugó con actuaciones sobresalientes.

En River empezó a escribir una auténtica leyenda que lo tiene como uno de los máximos ídolos de su historia. Se fue campeón en la temporada 1985-1986.

 

Conquistas de Francescoli hasta los 27
* Campeón sudamericano sub 20 1981
* Goleador sudamericano sub 20
* Campeón de América 1983
* Mejor jugador de la Copa América 1983
* Goleador Metropolitano argentino 1984
* Campeón argentino 1985-1986
* Goleador del fútbol argentino 1985-1986
* Mejor jugador sudamericano 1984 (según encuenta oficial de diario El Mundo de Venezuela)
* Mejor futbolista de Argentina 1985
* Campeón de América 1987
* Mejor jugador extranjero de Francia 1987-1988
Cifras por traspasos:
1- De Wanderers a River Plate: US$ 310.000
2- De River Plate a Racing Matra: US$ 2.300.000

 

Sosa, un puntero zurdo que jugaba a velocidad de vértigo y dueño de una pegada excepcional, tampoco logró títulos en Danubio donde Sergio Markarian lo hizo debutar con 15 años en 1982. Fue vicecampeón sudamericano sub 20 en 1983 antes de partir directamente a Europa.

En Zaragoza fue campeón de la Copa del Rey 1985-1986 con un gol de tiro libre en la final ante Barcelona y dos a Real Madrid en las semifinales.

Pero su producción en el equipo maño no impresiona desde lo estadístico: 30 goles en 106 partidos.

Sin embargo son imborrables sus recuerdos en la era Inter. Tanto que podría decirse que en Europa brilló más que Francescoli.

Pero quedémonos en los 27 años. Sosa los cumplió en 1993 cuando estaba terminando su primera temporada en el equipo milanés que a la siguiente temporada ganaría la Copa UEFA, su único título en Italia.

No ganó nunca Copa Italia ni liga. Le tocó jugar contra el mejor Milan de la historia.

Con la selección jugó en ese períodos tres copas América y ganó la de 1987. Sin embargo su mejor torneo fue el de 1989 y el partido que uno puede usar para describir lo que fue como jugador fue el 2-0 a Argentina por la ronda final donde hizo dos goles y exacerbó a Carlos Salvador Bilardo que en el infernal arranque del segundo gol le gritó a uno de sus dirigidos: "Matalo, matalo".

 

Conquistas de Sosa hasta los 27
* Mejor jugador de la Copa América 1989
* Campeón Copa del Rey 1985-1986
Cifras por traspasos:
1- De Danubio a Zaragoza: US$ 560.000
2- De Zaragoza a Lazio: US$ 1.500.000
3- De Lazio a Inter: US$ 6.000.000

 

Suárez les saca ventaja de pique porque fue campeón uruguayo. Ventaja, tal vez, de jugar en un grande. Pero ojo que Luis estuvo muy poco tiempo en Nacional: solo un año y medio.

Mucho se ha hablado de que la hinchada de Nacional lo silbaba en sus comienzos. Más de lo que terminó haciendo en la cancha en la recta final del Clausura 2006 (un golazo y un caño que sacó de quicio al Nico Olivera en el Franzini, por ejemplo) y en las finales ante Rocha.

Con la sub 20 no pudo jugar el Sudamericano porque Groningen no lo autorizó. Sí lo hizo en el mundial donde Uruguay pasó el grupo y quedó eliminado ante Estados Unidos. 

Con Ajax y, sobre todo, en Liverpool sus proezas ya son bien conocidas.

 

Conquistas de Suárez
* Campeón uruguayo 2005-2006 (en el Uruguayo Especial 2005 solo fue suplente ante Liverpool)
* Campeón Supercopa holandesa 2007
* Campeón Copa de Holanda 2009-2010
* Mejor jugador de Holanda 2010
* Campeón Eredivisie 2010-2011
* Campeón copa de la liga inglesa 2011-2012
* Campeón de América 2011
* Mejor jugador Copa América 2011
* Goleador de la Premier League 2013-2014
* Mejor jugador de la Premier League 2013-2014
* Bota de oro europea 2013-2014
Cifras por traspasos:
1- De Nacional a Groningen: US$ 900.000
2- De Groningen a Ajax: US$ 7,5 millones
3- De Ajax a Liverpool: € 26,5 millones
4- De Liverpool a Barcelona: € 81 millones

 

Los logros de Suárez bien pueden compararse con los de Francescoli porque si bien Sosa fue el máximo anotador de Lazio (salvo en 1991-1992) y en Inter, nunca llegó a ser el goleador del calcio.

¿Dónde le saca ventaja Suárez al Enzo? En los mundiales.

Francescoli siempre fue autocrítico con su carrera señalando que falló en los dos eventos que disputó (1986 y 1990).

Suárez anotó en dos mundiales cinco goles. Francescoli uno solo y de penal. Sosa erró uno en 1990.

Pero establecer la comparación solo por goles sería injusto. Simplemente tomando dos partidos me basta decir que Suárez fue un león que se devoró a los ingleses y que Francescoli, en una situación similar, en octavos ante Argentina 1986 estaba lejos, bien lejos de la pelota cuando su equipo más lo necesitaba.

Otra diferencia está en la camiseta. Suárez acaba de llegar a uno de los mejores equipos del mundo, cosa que ni Francescoli ni Sosa lograron.

En su momento, el Enzo estuvo muy cerca de Juventus cuando se cerraba el exitoso ciclo de Michel Platini. Sosa llegó a posar con la camiseta de Real Madrid en 1994 en una operación de US$ 11 millones que no cristalizó.

Por último, el mercado habla por sí solo. Suárez es el cuarto pase más caro en la historia del fútbol. En este momento es de los mejores del mundo. Creo que Francescoli y Sosa estuvieron en su momento apenas un escalón por debajo de ese nivel. 

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<![CDATA[ El mundial de los sudamericanos ]]> 0000-00-00 00:00:00 Thu, 12 Jun 2014 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/el-mundial-los-sudamericanos-n751371 Mayo de 2013. En el confort de Kuala Lumpur, Joseph Blatter está dispuesto a insuflar egos: "Ustedes son una potencia, tienen que estar conscientes que son una potencia", les dice el líder de la FIFA a los 46 delegados de la Confederación Asiática de Fútbol.

Seis meses después, el titular del ente rector del fútbol mundial fue por más: “Me gustaría que por fin se tuviera en cuenta como es debido, el fenómeno de la globalización y que a las confederaciones africana y asiática se les asignara el número de plazas mundialistas que se merecen. No puede ser que las confederaciones europea y sudamericana acaparen la mayor parte de la parrilla mundialista, cuando juntas contienen menos asociaciones miembros que Asia y África”, expresó.

¿No será mejor aplicar criterios que rigen en otros deportes Blatter? En el hándbol, por ejemplo, los cupos continentales se asignan por rendimiento. El hecho de que Brasil haya sido campeón en femenino en 2013 le abre otra puerta a Sudamérica para 2015, mientras los otros continentes tienen igual un piso mínimo asegurado.

Si se aplicara este criterio el beneficiado sería el espectáculo porque el deporte tendería a congregar a los mejores.

Pero el fútbol se rige por otros patrones y el medio cupo del fútbol sudamericano para Rusia 2018 está en vías de extinción. Por eso, los seis equipos representantes de la Conmebol tienen una misión extra: demostrar su poderío en el mundial que arranca este jueves.

Tengo algunos pálpitos: los seis pasarán la fase, tres llegarán a semifinales y habrá final sudamericana por segunda vez en la historia (como en 1930; en 1950 hubo cuadrangular final).

Brasil y Argentina son mis grandes favoritos.

Brasil mucho más allá de su localía. Es una máquina de presión alta, muy alta, con un esquema europeizado (4-2-3-1), tiene la mejor dupla de centrales del mundo (David Luiz-Thiago Silva) y talento con desequilibrio individual (Neymar por magia, Hulk por potencia, Oscar por movilidad, Paulinho por factor sorpresa, además de los laterales Dani Alves y Marcelo).

Justamente los laterales son el talón de aquiles del equipo, por el espacio que dejan cuando se van al ataque. Scolari lo soluciona replegando a Luiz Gustavo (volante) al centro de la zaga y mandando a los centrales a hacer las coberturas.

Además, me gusta que el equipo entrene a puertas abiertas y que muestre hasta las jugadas de pelota quieta. No hay misterios. Con los dvd, los software de análisis y los espías en esto, nos conocemos todos. En la Copa Confederaciones el equipo mostró su fórmula y se apegará a ella para conquistar el título.

Argentina es su principal enemigo. Entre las naciones poderosas es la que tiene más flojas individualidades en defensa. Pero en contrapartida es la que presentará el mejor ataque.

Se dirá que llega a este equipo la peor versión europea de Lionel Messi. Bueno, cuando recibieron a la mejor (Sudáfrica 2010) fue una sombra en la cancha.

Este año Messi jugó a tren controlado en Barcelona, Gerardo Martino fue el entrenador que dosificó más su presencia en la cancha y con la selección es otro -líder, decisivo, valiente- desde aquel partido en Barranquilla ante Colombia por las Eliminatorias para este Mundial. Y a Brasil ya le ha dejado su marca, aunque en partidos amistosos. Es mi principal candidato.

Entre Chile, Colombia y Uruguay puede salir otro semifinalista, pese a que todos llegan con sensibles bajas: Arturo Vidal, Radamel Falcao (no está en la lista) y Luis Suárez.

Si Vidal se recupera -es el mejor 8 del mundo- Chile va a darle el zarpazo a Holanda, un equipo que pedió brillo y que es dirigido por Louis Van Gaal un cultor de las posesiones más horizontales que verticales, un amante de la tenencia de la pelota por la tenencia misma.

Colombia tiene un grupo accesible, está muy bien dirigida y como Chile practica un juego que respeta a la pelota y mira el arco del frente sin más cautelas que las necesarias.

Uruguay es el que, obviamente, tiene el grupo más complicado. Mucha de su suerte se juega en el primer partido y específicamente en la lectura que se haga del trámite.

No la veo a Costa Rica saliendo a buscar el partido para plantearle el escenario que le queda más cómodo a Uruguay. La veo cerrándose atrás y dándole la pelota que con eso, la celeste sabe poco.

En tal caso, Tabárez deberá trabajar el partido con inteligencia. Hacer un partido de 0 a 0 sabiendo que alguna oportunidad le va a quedar a sus piezas desnivelantes (Cavani, el renovado Forlán, el factor sorpresa de Stuani). Como en aquel 2 a 0 a Colombia en el tramo final de las Eliminatorias.

Inglaterra e Italia, potencias en procesos de recambio, serán otra historia. Y tal vez la posibilidad de que aparezca el Uruguay que lastima en la presión al rival y que responde con contundencia a las propuestas ajenas.

Ecuador, por último, deberá pelear ante Suiza, Francia y Honduras su clasificación. Y tiene con qué. Velocidad por las bandas con Antonio Valencia y Jefferson Montero; y potencia en ataque con el otro Valencia, Enner.

Será el Mundial de los sudamericanos. Porque Brasil le demostró a España en las Confederaciones que es vulnerable. Porque Alemania le copió a Guardiola (Lahm de doble cinco, Muller de falso 9) y porque Italia rompió el cerrojo de su historia, el catenaccio, y los cambios -más los deásticos- demandan tiempo. ¿África y Asia? Lo mismo de siempre. Para que Blatter lo mire por TV. O si prefiere, en vivo y en directo.

 

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<![CDATA[ Memorias mundiales con color celeste ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 30 May 2014 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/memorias-mundiales-color-celeste-n751349 Chile 1962. Uruguay enfrenta a Yugoslavia y Unión Soviética en el grupo, además de Colombia. Néstor Gonçalves, el Tito, recuerda sus vivencias al otro lado del teléfono. Es el Mundial de Alemania 2006 y la melancolía invade todo Uruguay.

"Chile 1962 fue una experiencia muy triste en lo personal que nos demostró que a un Mundial no se puede ir en forma improvisada", me contó. La preparación, gira por Europa incluida, se hizo bajo las órdenes de José Luis Corazzo. Pero cuando la selección retornó el DT fue despedido designándose en su lugar a un triunvirato: Hugo Bagnulo, Héctor Scarone y Juan López.

"La concentración la elegieron los enemigos: fuimos a un hotel en el medio del desierto de Arica", recordó. "Y Para colmo nos cruzamos con Yugoslavia y Unión Soviética".

Los cuentos del fútbol de antaño me invitaron a preguntarle si no intentaron contrarrestar el poderío de esos equipos con pierna fuerte.

"Pero no, mijo", contestó con esa voz que fue -según cuentan- orden, corazón y mando en las canchas de América y del mundo. "Eran equipos que además de jugar mejor no se ablandaban con nada porque eran hombres formados en la guerra, el hambre y la miseria. Entonces aquello de los primeros 15 minutos de ablande no corría con ellos porque el miedo ya lo habían vencido antes".

El Tito recordó a Eliseo Álvarez, quien se fracturó la tibia contra los soviéticos: "Le pusieron anestesia en la pierna y volvió a jugar. Lo levantamos con otro compañero y lo pusimos en la punta izquierda, pero era algo inhumano y tuvimos que suplicar para que lo dejaran salir. Es que antes había otra mentalidad. Capaz que si abandonaba la cancha decían que era cobarde".

Álvarez era de Nacional. Él de Peñarol. ¿Cómo eran entonces esas convivencias? "Antes la cosa no era como ahora, porque había mucha rivalidad. No éramos enemigos pero nos mirábamos raro; se podía convivir, pero era bravo", contestó.

Otros que me contaron durante aquel Mundial de Alemania recuerdos de asperezas en la cancha fueron Juan Masnik y Luis Garisto, quienes jugaron en Alemania 1974.

"En la gira previa, en un partido con Hong Kong en una cancha embarrada barrí una pelota y me abrí la rodilla con una piedra. Me dieron 10 puntos. Después fuimos a Australia y antes de jugar, mientras me vendaban, el “Indio” Olivera le dice al médico: ‘No lo vende que se le va a abrir más ese tajo que la boca del Bombón González’. Y yo le retruqué: ‘A mí se me abrirá, pero a vos te saco quebrado’. Resulta que en el partido, faltando 10 minutos queda una pelota picando en el área y yo a dos metros de la jugada salto para trabar al rival y evito el gol, pero caigo y se me abren todos los puntos. Ensangrentado igual terminé el partido. Pero al Indio lo fracturó un australiano. Fue algo increíble porque nos predijimos nuestras propias desgracias”, me contó Masnik el de aquel cabezazo inolvidable ante Estudiantes para darle la primera Libertadores a Nacional en 1971.

Al que le tocó enfrentar en la revancha a los australianos fue a Garisto. ¡Para qué!: "Tuve un encuentro ‘casual’ con el centrodelantero de ellos (Ray Baartz)". El hombre terminó con una parálisis facial. "Hasta el día de hoy habla de la brutalidad de los uruguayos, pero se ve que lo atacó la amnesia con respecto a la fractura del Indio”, contó.

Si a Gonçalves le tocó enfrentar a yugoslavos y soviéticos, los de 1974 sufieron a Holanda, la Naranja Mecánica. El fútbol total.

“No sabíamos nada de de ellos. Antes de salir al campo lo miré feo a Cruyff, yo era el capitán, y ya sospeché que eran buenos por la confianza que demostraban. Y al empezar el partido nos desconcertaron. Metían pressing, jugaban sin puestos fijos y no aflojaban con nada. Recuerdo una incidencia en la que Rep me barrió y yo salté para evitar la falta y cuando caigo le doy terrible pisotón en la tibia, de pura rabia e impotencia. Pero siguieron jugando igual”, me dijo Masnik con su entrañable tono de voz.

Garisto conocía a algunos por haber enfrentado a Ajax con Independiente. "Me llamó la atención de que bancaran nuestro juego fuerte, es que eran compactos, potentes, y además retrucaban con cada patada bárbara que se hacían respetar”.

Patadas famosas si las hubo fue la de José "Charly" Batista en México 1986, que en el partido ante Escocia se fue expulsado antes del minuto de juego (56 segundos para ser exactos) en una incidencia récord en la historia de los mundiales.

"Es increíble pero cada vez que se me recuerda se menciona aquella roja. Una vez fui a hacer una entrega de premios de fútbol en Argentina y mientras me dirigía al estrado sentía como en los pasillos comentaban ‘este es el que echaron al minuto en un Mundial’. Y para peor fui expulsado injustamente porque fue una falta común", me contó.

En Italia 1990, Alfonso Domínguez me contó una anécdota de esas que se hacen para ambientar el clima de las concentraciones largas.

"Era el cumpleaños de Alzamendi y como siempre le decíamos que era el abuelo del grupo Ruben Sosa, Ruben Paz, Nelson Gutiérrez y Enzo Francescoli le regalaron un bastón coronado por la cara de un duende viejito y feo como él", reveló a las carcajadas el exlateral de Peñarol y Nacional.

El entonces puntero de Logroñés se emocionó pensando que era un taco de billar. Pero después festejó la broma. Es más, guardó el bastón y lo conservó con cariño. ¿Por qué? "Porque se parecía a ET y soy un gran admirador de ese personaje”, admitió entonces. Se viene Brasil. Como para generar nuevas anécdotas para el futuro. 

 

 

 

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<![CDATA[ ¿En qué deportes Uruguay tiene más chances? ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 07 Mar 2014 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/en-que-deportes-uruguay-tiene-mas-chances-n751244 Este viernes dio comienzo en Santiago la décima edición de los Juegos Odesur, un evento multideportivo donde a diferencia de lo que ocurre en un Juego Olímpico la gente leerá que los deportistas uruguayos ganan medallas y se suben a los podios.

Estos Juegos, creados en 1978 y que se disputan cada cuatro años, tiene como protagonistas a las naciones sudamericanas.

¿En qué deportes va a pelear medallas Uruguay teniendo en cuenta un contexto con Argentina como potencia histórica, el crecimiento de todas las naciones -sobre todo Venezuela y Colombia- y el despegue que ha tenido Brasil como potencia global?

Analizamos en un post anterior que en atetismo Andrés Silva y Déborah Rodríguez, ambos en 400 vallas, irán en busca de la medalla de oro y que Emiliano Lasa, cuarto en Medellín 2010, dará lucha por el podio.

El remo estará seguramente a la altura de sus actuaciones en 2006 y 2010. Lo probó el doble par peso ligero (con una nueva integración: Javier García-Mauricio López) en la jornada inaugural ganando su serie y pasando a la final. El gran poderío de Argentina es lo que puede obstaculizar los oros, pero platas y bronces van a pelear con los cuatro barcos que se presentaron.

El yachting, en esta clase de eventos, tiene a Uruguay siempre como protagonista. De los cuatro barocs los que mejor se perfilan son el J24 de Nicolás González, un tipo muy competitivo y talentoso en esta clase o por lo demostrado en Soto 40, y el matrimonio Pablo Defazio-Mariana Foglia que si bien no están dedicados a full al snipe porque están haciendo campaña olímpica en nadra 17, conocen todos los secretos del barco y son candidatos de fierro.

Los deportes de combate son los que abren las posibilidades más amplias de obtener preseas. ¿La razón? Reparten dos medallas de bronce por prueba y son pocas las naciones, lo que reduce los cuadros y la cantidad de combates.

En el karate se hizo una apuesta muy fuerte becando a tres de seis deportistas: Maximiliano Larrosa -oro en campeonato panamericano el año pasado-, Pablo Layerla -quien ya fuera medallista Odesur- y Magdalena Castillo. Ya quedó por el camino el experiente Leo Costa y cierra la delegación Rodrigo Salamano. La plata y el oro consiguen pasaje a los Juegos Panamericanos.

El judo tiene al olímpico Juan Romero como líder de expectativas. El defensor de Olimpia se entrenó duro en Brasil y se tiene fe: sabe que si sube al podio estará en los Juegos Panamericanos. Manuel Bueno, único uruguayo en ganar un combate en el Mundial de Río del año pasado, David Prestes y Mikael Aprahamian también irán en busca de, al menos, un bronce.

El taekwondo tendrá a cuatro representantes Mayko Votta (el más experiente), Federico González, Braian Elliot y Tatiana Salmini. El sorteo de la llave será clave para moldear sus aspiraciones. Al igual que los judocas también se prepararon en Brasil.

Dos valores se presentarán en lucha: Walter Lallanes y Juan Pablo Melo, con intenciones -sobre todo el segundo- de pellizcar un bronce.

Juan Carlos Montiel, presidente de la Federación Uruguaya de Boxeo, le tiene fe a sus boxeadores que anduvieron bien en Chile en un torneo previo en febrero. Sobre todo a Eduardo Abreu y Miguel Larrosa, aunque Maykel Rivas "es todo ganas arriba del ring, emociona".

Los deportes colectivos suman sí o sí
El equipo de hockey sobre césped femenino será uno de los combinados más fuertes que presentará Uruguay en el torneo.

En franco ascenso a nivel continental este equipo de Gonzalo Ferrer sabe que Argentina erá oro pero ya se la ha plantado muy firme a Chile para discutirle la plata. ¿Se le dará? Brasil sigue un escalón debajo de las celestes que saben que igual no pueden confiarse.

Los varones están a años luz de Argentina, que se presentará con el equipo que viene de jugar la etapa final de la Liga Mundial, pero mucho más lejos de Chile. Deberán pelear el bronce con un Brasil que apuesta fuerte a Rio 2016 y que trae en sus filas a varios nacionalizados alemanes y holandeses.

El rugby masculino, sin algunas de sus principales figuras convocadas por el XV, peleará por la plata contra un Chile que jugará con lo mejor que tiene y con jugadores que vienen fogueados desde Oceanía. Pero el bronce al menos estaría en el bolso. Las mujeres están un paso atrás de Argentina y Brasil pero encima del resto y son candidatas a completar el podio.

El hándbol femenino tiene más chances que el masculino que viene en un proceso de renovación y que no podrá contar con el nacionalizado español Máximo Cancio.

Las chicas, que defienden el bronce, tendrán en Chile (ya le ganaron en el debut este viernes) y Paraguay a dos rivales en ascenso para cumplir su objtivo de podio y clasificación a Juegos Panamericanos (el cuarto en este deporte va a repechaje para Toronto 2015).

En beach volley hay chances de dar pelea, sobre todo con Nicolás Zanotta-Renzo Cairus y Lucía Guigou-Fabiana Gómez, aunque en cuatro etapas jugadas de Circuito Sudamericano este año a lo máximo que llegaron fue a un cuarto puesto.

El fútbol femenino tiene ganas de crecer pero por lo visto en el último Sudamericano sub 20 disputado en el Charrúa, aún le falta. Las mejores de esa selección reforzará al equipo mayor en este certamen.

El fútbol sala (varones) defiende medalla de plata pero arrancó a entrenar recién en febrero. La tendrá muy complicada.

El vóleibol (femenino) irá con un equipo sub 16 cuando el torneo se abrió a mayores. En esa categoría, Uruguay fue último en el Sudamericano 2013 aunque logró ganar un par de partidos.

El básquetbol (masculino) que se bajó en enero, iba derecho -al menos- a reeditar la plata lograda en 2010 (con equipos sub 18) dado que jugarán el torneo Argentina, Chile, Colombia, Bolivia y Ecuador.

Las otras chances
La natación, el deporte que más medallas le dio a Uruguay en los Odesur (tanto en total: 63 como en oros: 21) ya tiene a Martín Melconian clasificado a la final de 100m pecho, pero del resto solo Gabriel Melconian puede aspirar a ser finalista y pelear por un eventual bronce.

En equitación, Uruguay va a pelear podio en saltos ecuestres con el abanderado Marcelo Chirico y Martín Rodríguez que hizo un muy buen Juego Panamericano en 2011. Completan el equipo para apostar también ahí al podio Jorge Rossi, bicampeón nacional, y Luis Aranco. En adiestramiento, Julio Álvarez y Ricardo Monge están lejos de los favoritos. Hugo Fernández se bajó por problemas con el equino.

En gimnasia artística tiene más chances Christian Meneses, en salto (bronce en diciembre en el Sudamericano de Santiago), que Débora Reis, quien sufrió un par de lesiones graves de rodilla en los dos últimos años y está volviendo al ruedo internacional tras prepararse en Estados Unidos y Brasil.

El tiro tiene una rica tradición Odesur que en 2010 fue honrada por Diana Cabrera -radicada en Canadá- que es la principal apuesta de podio para este certamen.

Más lejos
En golf las chances se depositan mucho más en Juan Ignacio Lizarralde que en el aficionado Juan Álvarez.

El ciclismo conformó un grupo joven apostando al futuro para sumar roce internacional. No están sus mejores exponentes como Fabricio Ferrari, único urugayo que compite, en Europa o Ramiro cabrera que lo hace en Brasil. Tampoco están los uruguayos que animan Rutas o la Vuelta como Richard Mascarañas, Jorge Soto, por nombrar a dos. Kian Santana, en mountain bike, también es un joven valor.

El canotaje, que ha ganado un montón de bronces entre 1998 y 2006, ya no corre con las mismas chances que antes, aunque la selección es joven y tiene futuro si se la sigue trabajando.

El bowling, donde se presentan los experimentados Carlos De León y Gustavo García, va con el objetivo de clasificarse a los Juegos Panamericanos más que de pelear por medallas.

En esgrima hace tiempo que Uruguay no se sube al podio. José Culasso, Camila Filardi, Ramiro Morales, Carlos Pellejero y Micaela Serna, medallista juvenil en Venezuela en 2012, harán el intento en un deporte de esos donde los protagonistas generalmente se costean sus gastos para viajar, competir y mejorar.

En pesas, Uruguay está muy lejos del nivel de inversión que tiene otros países. Ya no las grandes potencias, sino otros como Perú. Mauro Acosta, que se preparó en Brasil, y Brian Michelin harán su intento.

El nado sincronizado (Florencia Brause-Agustina Fabregat), que se preparó en México, sumará roce internacional para el Sudamericano de octubra que clasifica a los Juegos Panamericanos.

Nicolás Culela y Paola Cabrera no tienen rivales a nivel local en aguas abiertas. Pero un octavo puesto (más para varones que para mujeres) ya sería una buena actuación a este nivel.

En patín, Déboracht Mourglia fue medallista en tres Juegos consecutivas pero su modalidad, figuras obligatorias, fue bajada del evento. Lucía Rivas competirá en artístico y habrá dos debuts en velocidad, una incógnita, Pablo Da Rosa y Mabel Chaparro.

En pentatlón moderno (Martín Silva), Uruguay nunca ha logrado éxitos a este nivel, lo mismo que en tiro con arco (Juan Tomasini) o triatlón (Eliana Sotelo y Martín Oliver, que vienen de hacer un buen panamericano, lo que alienta alguna esperanza).

En tenis de mesa, Pía Lorenzotti viene haciendo historia desde abajo. Rompiéndola en cadetes (sub 15) por toda América y ahora en Europa en juveniles (sub 18) donde viene de ser medallista de plata en individuales en una etapa de Circuito Mundial en Baréin. Pero el salto a jugar con mayores es otra cosa y más cuando la mayoría de los rivales cuenta con chinas nacionalizadas en sus filas. Los varones están más lejos en nivel.

 

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<![CDATA[ Guía de la natación en los Odesur ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 28 Feb 2014 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/guia-la-natacion-los-odesur-n751225 Uruguay se presentará en los Juegos Odesur de Santiago con una delegación de siete nadadores, dos competidoras en nado sincronizado y otros dos en aguas abiertas.

¿Qué chances hay de obtener medallas? Pocas. Y eso suena raro para la natación que a lo largo de la historia le dio a Uruguay en este evento multideportivo 63 medallas, 21 de ellas doradas.

Pero los tiempos cambian. Brasil ya es una potencia integral mundial en la natación, Argentina siempre tiene valores competitivos mientras que Colombia y Venezuela están levantando vuelo.

"Sabemos que con mi hermano (Martín) somos los que tenemos más chances de pelear por medallas", explica Gabriel Melconian, quien competirá en 50 m libre.

"En mi prueba viene un brasileño que le ganó este año a César Cielo (campeón olímpico y mundial), otro brasileño joven que siempre son de nivel y está (Federico) Gabrich de Argentina. Yo voy a nadar fuerte para entrar en la final y después tratar de pelear el podio", adelanta quien fuera bronce en 100m libre y 4x100m libre en Buenos Aires 2006.

Su hermano Martín, llegado de España donde reside hace más de un año, nadará 100m pecho y no el 50m donde fue bronce en Medellín 2010. "El 50m lo sacaron sin previo aviso del programa y era la prueba que venía preparando para pelear medalla. Para el 100m está más complicado, tendré que pelear para entrar en la final", contó.

Martín, de hecho, fue campeón nacional de España en el 50m pecho en diciembre en pileta corta (los Odesur son en larga). El hecho es superlativo, tratándose de un país de 47,2 millones de habitantes y con múltiples medallistas olímpicos y mundiales como Mireia Belmonte, por nombrar solo a una.

Pero en un país que desconoce el valor de los logros de nuestros deportistas, ese tipo de conquistas puede verse como algo menor.

"En España me echaron del club que defendía (Metropole), me dejaron en pelotas. Ahora nado por el club de la Universidad (FEK) donde estudio psicología", afirma Martín. "El entrenador me echó por mail. Tuve oportunidad de cruzármelo y decirle de frente lo mal que estuvieron. Me pidió perdón, me dijo que fue una decisión de la directva para achicar presupuesto. Yo contaba con la plata del club para vivir en España. Por suerte la Federación me apoyó y ahora están las becas de la Fundación", argega. 

El resto de los nadadores irá en procura de mejorar sus marcas. Entre ellos está Enzo Martínez que en diciembre del año pasado desembarcó en la Universidad de Florida: "Creo en grandes logros a futuro, no en este momento", dice, ya que los métodos de entrenamiento cambiaron mucho.

"Yo voy por mejorar mis marcas", expresa Gabriel Flietas.

"Mis principales objetivos son lograr bajar mis tiempos de piscina corta pero en piscina larga y poder posicionarme de la mejor forma en la general de estas pruebas", adelanta Sofía Usher.

"Yo quiero aprovechar el buen nivel con el que me voy a enfrentar y tratar de dar lo mejor para mejorar mis tiempos", dice por su parte Carolina Cazot.

"Si es posible quiero volver a realizar el récord nacional 850m libre) y tratar de hacer marca para el Sudamericano de mayores", cuenta Lucía Ramos.

Gabriel Melconian
Club: Biguá
Prueba: 50m libre
Mejor marca: 22.73 (récord nacional)
Logros: Múltiple campeón y recordista nacional en 50 (actual), 100m libre, 50m mariposa y 50m pecho. Campeón nacional argentino con River Plate, doble medallista Odesur en 2006, mundialista y olímpico en Londres 2012.

Martín Melconian
Club: Biguá
Actualmente: FEK (España)
Prueba: 100m pecho
Mejor marca: 1.02.41 (récord nacional)
Logros: Seis veces récord nacional en 50 y 100m pecho (detenta ambas marcas), múltiple campeón nacional, bicampeón nacional español y varias veces mundialista en pileta corta y larga. Único medallista en natación en Medellín 2010.

Enzo Martínez
Club: Campus de Maldonado
Actualmente: Universidad de Florida (Estados Unidos)
Pruebas: 50 y 100m libre
Mejor marca 50m libre: 23.22
Mejor marca 100m libre: 51.77
Logros: Defendió a Uruguay en Torneo Conosur, Copa Austral, Torneo Mococa de Brasil, Sudamericano juvenil y de mayores, Mundial juvenil y de mayores (pileta corta y larga) y Universiada de Kazan. Medalla de bronce en el Sudamericano juvenil de Lima 2011 (50m libre) y primer uruguayo medallista de oro en el juvenil de Mococa.

Gabriel Fleitas
Club: Campus de Maldonado
Pruebas: 100 y 200m libre
Mejor marca 100m libre: 53.02
Mejor marca 200m libre: 1.55.97
Logros: Defendió a Uruguay en tres Sudamericanos juveniles, dos mundiales juveniles y otros torneos internacionales. En el Mundial juvenil de Dubai 2009 (diciembre) mejoró sus marcas y fue 49º y 39º en 100 y 200 m libre, respectivamente.

Sofía Usher
Club: Biguá
Pruebas: 50 y 100 m libre
Mejor marca 50m libre: 27.60
Mejor marca 100m libre: 59.50 (ambas de pileta corta)
Logros: Disputó Copas Australes y Conosures desde 2009, los Sudamericanos juveniles de 2011 (fue finalista en 200 y 400m combinado) y 2013. Es recordista juvenil en 100m combinado.

Lucía Ramos
Club: Campus de Maldonado
Prueba: 50m libre
Mejor marca: 27.39
Logros: Representó a Uruguay en tornes Conosur, Sudamericanos Estudiantiles y Sudamericanos Juveniles, además del Mundial Juvenil de Lima 2011. Fue bronce en el Sudamericano juvenil de Mar del Plata 2009 y récord nacional de 50m libre en el de Lima 2011.

Carolina Cazot
Club: Olimpia
Pruebas: 100 y 200m libre
Mejor marca 100m libre: 1.00.00
Mejor marca 200m libre: 2.10.10
Logros: Defendió a Uruguay en Conosur, Copa Austral, Sudamericanos juveniles, Mococa, Nacional argentino y Sudamericanos Estudiantiles. En el Conosur de Rosario 2012 mejoró sud marcas, hizo dos récords de campeonato y logró la mejor marca técnica femenina.


AGUAS ABIERTAS
Competirán los vigentes campeones nacionales y actuales líderes del campeonato: Nicolás Culela y Paola Cabrera.

Nadarán la prueba de 10k que es la modalidad olimpica. "Yo ya he competido en 5k también por nuestro país; el principal objetivo es quedar en posiciones lo más adelante posible durante toda la carrera y en la definicion (ultimos 500m) intentar un octavo puesto o mejor, lo bueno es que habrá muy buen nivel, además de Argentina y Brasil, Ecuador y Venezuela son durísimos", explicó Culela.

NADO SINCRONIZADO
Uruguay tiene tres medallas en Odesur en esta disciplina y se presentará en Santiago con dos competidoras: Agustina Fabregat y Florencia Brause para competir en dueto. 

Ambas están desde los primeros días de enero en el centro de al rendimiento de México.

"Hice el contacto con la entrenadora rusa que vive y se encarga de la selección femenina", explicó Victoria Montédonico, entrenadora de las chicas aunque será Sofía Falco quien asista a Santiago como DT.

Ambas compitieron en tres Sudamericanos, torneos internacionales en Buenos Aires, Copa Pacífico y ahora lo hacen en México.

"En el torneo va a haber un nivel alto: Brasil y Argentina estuvieron en Juegos Olímpicos, Chile es sede y es rival directo, Colombia y Venezuela son de alto nivel también. Nosotras queremos clasificar a los Juegos Panamericanos y la clasificación se disputará en el Sudamericano que se realizará en octubre en Mar del Plata, así que este torneo nos servirá de mucho para ese objetivo final", informó Montedónico.

 

La natación se disputará entre el viernes 7 y el lunes 10 de marzo en el Centro Acuático del Estadio Nacional. 

El nado sincronizado irá entre el 14 y el 17 en el mismo recinto. 

Las pruebas de aguas abiertas se llevarán a cabo el 16 y 17 de marzo en el Centro de Alto Rendimiento Laguna Curauma. 

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<![CDATA[ Guía del atletismo en los Odesur ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 21 Feb 2014 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/guia-del-atletismo-los-odesur-n751211 El atletismo tendrá a siete reresentantes uruguayos en los Juegos Odesur de Santiago 2014 que largan el 7 de marzo pero donde los atletas celestes competirán en las dos últimas jornadas: 15 y 16.

Los olímpicos Andrés Silva y Déborah Rodríguez encabezan la delegación y son de las escasas cartas doradas entre los 235 representantes que tendrá Uruguay en el torneo. 

Silva, tras dos años plagados de lesiones arrancó este año con una marca de 50.10 en 400 vallas, su mejor tiempo desde agosto de 2011. Su rival directo para el oro será el brasileño Mahau Camargo Suiguimati, quien lo venció en el Sudamericano de Cartagena de Indias (julio 2013).

Déborah, que se aprontó batiendo en Argentina el récord de 100 vallas, buscará revancha tras perder increíblemente el oro del Sudamericano ante la brasileña Liliana Barbosa (58.03 a 58.02).

Silva tiene una rica foja Odesur: bronce en Brasil 2002 en 400m y doblete de oro en Buenos Aires 2006 en 400 m y 400 vallas. En 2010 no participó porque la prueba era reservada para menores de 23 años.

Déborah fue plata en Medellín 2010 y si termina bien el sábado 15 la prueba del vallas correrá el domingo los 800 m en busca del récord nacional, propiedad de Valeria Britos en 2.06.22 desde 2008.

"Déborah y Andrés andan volando, los vamos a mandar unos días antes para que se adapten, vamos a costear esos gastos porque son nuestra apuesta a medalla de oro", adelanta el presidente de la Confederación Atlética del Uruguay, Pablo Sanmartino.

Otro crédito celeste es Emiliano Lasa, quien se encuentra becado entrenando en San Pablo con Nelio Moura, un DT formador de campeones mundiales.

Lasa fue quinto en los Juegos Panamericanos de Guadalajara y cuarto en los Odesur de Medellín 2010.

Pía Fernández y Cecilia Rodríguez perseguirán el objetivo de clasificarse al Mundial junior (sub 20) de Eugene, Oregón (22 al 27 de julio).

Fernández, que llega tras conseguir su mejor marca en Argentina en 800 m necesita un 2.09.10 y Rodríguez, quien ocupa el lugar de María Mello y que el año pasado fue medalla de plata en el Sudamericano juvenil, tiene una mínima de 14,30 m en lanzamiento de bala.

Rodolfo Casanova, por su parte, sumará un nuevo torneo internacional mientras que Lorena Aires se sumó este viernes. En principio, ninguno va a pelear podio pero sí pueden intentar el récord nacional de sus respectivas pruebas.

Casanova es dueño del récord desde 2009. Desde entonces lo batió cuatro veces más, la última en el Darwin Piñeyrúa de 2012 (54,92 m).

Aires tiene una marca de 1,71 m y está a solo dos centímetros del récord de Lorena Diosy, vigente desde 1997. El 1,82 m que pide la IAAF para el Mundial juvenil aparece mucho más lejano.

 

Andrés Silva
Prueba: 400 vallas
Nacido en: Tacuarembó
Edad: 27
Club: Campus de Maldonado
Entrenador: Andrés Barrios
Mejor marca: 49.16 (26 de mayo de 2011, en Río de Janeiro, récord nacional)
Marca 2014: 50.10
Ranking sudamericano 2013: 7º

Déborah Rodríguez
Pruebas: 400 vallas y 800 m
Nacida en: Montevideo
Edad: 21
Club: Campus de Maldonado
Entrenador: Andrés Barrios
Mejor marca en 400 vallas: 57.04 (5 de agosto de 2012, en Londres, récord nacional)
Mejor marca 800 m: 2.09.49 (4 de mayo de 2010, en Mar del Plata)
Marca 2014: 58.60
Ranking sudamericano 2013: 6ª

Emiliano Lasa
Prueba: Salto largo
Nacido en: Montevideo
Edad: 23
Club: Defensor Sporting
Entrenador: Luis Sotura
Mejor marca: 7,88 m (6 de abril de 2013, en Santiago, récord nacional)
Marca 2014: 7,56 m
Ranking sudamericano 2013: 8º

Cecilia Rodríguez
Prueba: Lanzamiento de bala
Nacida en: Colonia
Edad: 18
Club: Nacional
Entrenador: Berenice Da Silva
Mejor marca: 14,14 m (18 de octubre de 2013, en Resistencia, récord nacional juvenil)
Marca 2014: 13,70 m
Ranking sudamericano 2013: 25ª

Pía Fernández
Prueba: 800 m
Nacida en: Flores
Edad: 18
Club: Federación de Flores
Entrenador: Sebastián Allende
Mejor marca: 2.10.21 (9 de febrero de 2014 en Argentina) 
Marca 2014: 2.10.21
Ranking sudamericano 2013: 19ª

Rodolfo Casanova
Prueba: Lanzamiento de disco
Nacido en: Río Negro
Edad: 32
Club: Federación de Fray Bentos
Entrenador: Milton Cardozo
Mejor marca: 54,92 m (14 de abril de 2012, en Montevideo, récord nacional)
Marca 2014: 50,50 m
Ranking sudamericano 2013: 15º

Lorena Aires
Prueba: Salto alto
Nacida en: Montevideo
Edad: 18
Club: Campus de Maldonado
Entrenador: Victor Bentacour
Mejor marca: 1,71 m (28 de octubre de 2012)
Marca 2014: 1,70 m
Ranking sudamericano 2013: 29ª

 

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<![CDATA[ ¿Qué son los Juegos Odesur? ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 14 Feb 2014 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/que-son-los-juegos-odesur-n751195 “Los Odesur son el objetivo más importante para nuestro deporte porque es el escalón más accesible para competir y es en donde tenemos que empezar a trabajar para mejorar los rendimientos". La frase, de agosto de 2012, pertenece a Carlos Pazos, director de promoción deportiva de la Dirección Nacional de Deportes (Dinade).

Pocos días después de la culminación de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, las autoridades nacionales del deporte empezaron a apuntarle a Santiago 2014.

Ahí, entre el 7 y el 18 de marzo, se llevarán a cabo los décimos Juegos Odesur de la historia, una especia de Juegos Olímpicos reservados para las naciones sudamericanas.

Como dice Pazos, este es el primer nivel en el que Uruguay debe aspirar a ser competitivo, más allá del poderío mundial de Brasil y -en algunos deportes- Argentina y de lo que han crecido en los últimos años Venezuela y Colombia.

Pero también este evento marcará el inicio del ciclo olímpico para Rio de Janeiro 2016 como una instancia clasificatoria.

A modo de ejemplo, el hándbol sudamericano tiene un solo cupo olímpico y los escalones clasificatorios determinan que los tres primeros del Odesur se clasifiquen a los Juegos Panamericanos (Toronto 2015) y de ahí, el campeón de cada rama saca pasaje para los Juegos Olímpicos.

¿Con qué objetivos globales viaja Uruguay?
Lo primero es elevar el pobre nivel de competencia exhibido en Medellín 2010 donde ganó una sola medalla de oro (Rodolfo Collazo-Jonathan Esquivel en remo), ocho de plata y cuatro de bronce.

Hasta esos Juegos, la media de Uruguay era de cuatro medalla doradas por evento y un total de 30 podios. Los números volvieron en rojo de Colombia por la mala -o inexistente- planificación de los mismos. 

Por eso se apuntó -¡al fin!- a la preparación de los deportistas uruguayos para unos Juegos Odesur otorgando becas. Las mismas llegaron tarde: recién se empezaron a pagar -aunque retroactivas a agosto- en enero de este año cuando se planificaron con un año de antelación. Los entrenadores -los olvidados de siempre- también reciben apoyo por primera vez en la historia del deporte nacional.

La puesta en marcha del trabajo de un equipo multidisciplinario (metodólogo, evaluador y psicólogo) que asesora a las federaciones desde enero del año pasado también ha permitido corregir y mejorar planes de entrenamientos de los deportistas que asistirán a Santiago.

Los deportistas, por su parte, saben que se juegan mucho en este primer escalón olímpico: mantener el apoyo de cara al ciclo panamericano que se abrirá después de Santiago.



Los becados
Andrés Silva, Cecilia Rodríguez y Pía Fernández (Atletismo)
Nicolás Zanotta, Renzo Cairus, Fabiana Gómez y Eugenia Nieto (Beach volley)
Sebastián Romero (Canotaje)
Martín Rodríguez y Marcelo Chirico (Ecuestres)
Juan Romero (Judo)
Pablo Layerla, Maximiliano Larrosa, Magdalena Castillo (Karate)
Gabriel Melconian y Martín Melconian (Natación)
Andrés Polito (Pesas)
Rodolfo Collazo, Javier García, Emiliano Dumestre y Jhonatan Esquivel (Remo)
Mayko Votta (Taekwondo)
Pía Lorenzotti (Tenis de mesa)
Diana Cabrera (Tiro)
Pablo Defazio, Mariana Foglia y Federico Yandian (Yachting)

 

Deportes en que competirá Uruguay
Atletismo
Bowling
Boxeo
Canotaje
Ciclismo
Ecuestres
Esgrima
Fútbol
Fútbol sala
Gimnasia artística
Golf
Hándbol (masculino y femenino)
Hockey sobre césped (masculino y femenino)
Judo
Karate
Natación
Patín
Pesas
Pentatlón moderno
Remo
Rugby (modalidad seven, masculino y femenino)
Tenis
Tenis de mesa
Tiro
Tiro con arco
Triatlón
Vóleibol (femenino)
Vóleibol playa (concurrirán dos duplas masculinas y una femenina)
Yachting

Datos a tener en cuenta
* El hockey sobre patines fue dado de baja por la organización. Uruguay venía de competir en el Mundial de Luanda pero potencias como Chile, Brasil, Argentina o Colombia hacían inviable la chance de aspirar a una medalla 
* En básquetbol (masculino), Uruguay retiró su participación el 28 de enero lo que lo privará de una medalla casi segura ya que solo iban a participar cuatro equipos y en 2010 (en un torneo sub 18), la celeste fue medalla de plata.
* El atletismo deja de ser sub 23 como en las dos últimas ediciones y le abre la posibilidad a Andrés Silva de ir por el oro del 400 vallas que en el Sudamericano de 2013 se le escapó por poco ante Mahau Camargo Suguimati. En Buenos Aires 2006, Silva fue oro en 400 m y 400 vallas.
* Cada deportista becado fue elegido por su potencial para pelear una medalla
* Emiliano Lasa percibe beca de la IAAF (Federación Internacional de Atletismo) por lo que entrena y compite en San Pablo
* Pía Lorenzotti (tenis de mesa) está becada por la ITTF (Federación Internacional de Tenis de Mesa) en Suecia
* En fútbol se irá con un equipo juvenil solo en la rama femenina
* El vóleibol de piso concurrirá con un equipo sub 16 femenino. En Medellín fue sub 23 y se llevaron jugadoras mayores que al final no pudieron jugar perdiendo el equipo todos sus partidos. 
* El fútbol sala (donde Uruguay fue plata en Medellín 2010) fue borrado en los Juegos Panamericanos en 2011
* El hockey sobre césped retorna a los Juegos luego de ser exluido del programa de Medellín 2010 ya que en Colombia no se practica este deporte

 

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<![CDATA[ El lado oscuro de los Juegos de Invierno ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 07 Feb 2014 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/el-lado-oscuro-los-juegos-invierno-n751183 Guatemala, julio de 2007. Vladimir Putin y su séquito van en busca de un triunfo donde se entremezclan caprichos personales con ínfulas de poder. Quieren ser a toda costa, sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 en Sochi. Para impresionar al Comité Olímpico Internacional montan una pista de hielo y llevan a sus mejores patinadores para deslumbrar. Horas de lobby y promesas de inversiones millonarias les aseguran el triunfo ante Salzburgo y Pyeongchang.

En un discurso de cinco minutos y 10 segundos, Putin aseguró que Rusia invertiría US$ 12.000 millones para organizar el evento. Este viernes esquiadores y patinadores empezarán a competir sobre la nieve. Las obras demandaron un total de US$ 51.000 millones. Para tener una idea de lo que implica este monto basta recordar que los Juegos Olímpicos de Verano celebrados el año pasado en Londres costaron US$ 14.147 millones. Sochi es el evento más caro en la historia del deporte. 

El documental Los Juegos de Putin, de Alexander Gentelev, muestra la otra cara de los Juegos. La del turbio manejo del dinero y la del arrasamiento ambiental, con el telón de fondo de los mutilados derechos de los habitantes de Sochi.

El gobierno intentó censurarlo e incluso ofertó una fuerte suma (en tres ocasiones a la productora Simone Baumann) para que no fuera exhibido.

Sochi, ubicada a orillas del Mar Negro, es el principal destino turístico de Rusia y su único lugar con clima subtropical, donde a 45 kilómetros se levanta la reserva natural de Krasnaya Poliana donde se llevarán a cabo las pruebas de esquí alpino que son a los Juegos de Invierno lo que el atletismo y la natación son a los de Verano.

Desde que Putin -aficionado al judo y al sambo- aprendió a esquiar ahí en 2002, Sochi se convirtió además en un punto de referencia para la elite política y financiera del país.

Lo curioso del triunfo de Sochi, es que no tenía ninguna instalación deportiva construida a diferencia de Salzburgo que además tenían planes de contención ambiental. Hubo que construir todo de cero.

Y para construirlas -así como también para ampliar y levantar carreteras- no hubo miramientos: se expropiaron propiedades, se cortó la luz y el agua a discreción y se transformó a los alrededores de la ciudad en gigantescos basurales.

Ya en 2010 la Organización de Naciones Unidas llamó la atención a Rusia por la tala indiscrminada de árboles y la contaminación de ríos.

El miércoles pasado, un activista de Vigilancia Ambiental en el Cáucaso Norte fue encarcelado por cinco días por llevar a cabo actividades de medición de impacto ambiental, algo que está prohibido por la policía rusa.

Y como si fuera poco, la oposición al gobierno ha denunciado graves hechos de corrupción en los destinos dados al dinero para la construcción y organización del evento.

Lo denunció el opositor Alexey Navalny en un extenso artículo.

En el documental, este aspecto se retrata con un dato muy simple: la carretera desde el aeropuerto local a Krasnaya tiene solo 45 kilómetros de extensión y a la constructora Olympstroy -una corporación estatal- le costó US$ 8.000 millones. Por ese monto, la misma pudo ser construida de caviar negro o de oro macizo de cinco milímetros de espesor.

 

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<![CDATA[ La pasión del fútbol pudo más ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 01 Nov 2013 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/la-pasion-del-futbol-pudo-mas-n751050 El martes pasado se cumplió un año de la única medalla de oro que ganó Uruguay en el Sudamericano de menores (sub 18) de Mendoza, conquistada por Jorge Collares en 800m.

Muchos de los otros participantes celestes de aquella delegación estuvieron el mes pasado en Resistencia disputando el Sudamericano juvenil (sub 20). Pero Collares ya no corre. En realidad sí lo hace. Pero atrás de una pelota.

"Desde chiquito juego al fútbol, hice atletismo porque una vez no me coincidían los horarios del liceo para jugar al fútbol. Fue algo como que Dios puso en camino", me contó desde su Paysandú natal.

"Estoy jugando en Barrio Obrero. Juego de volante por izquierda y mi hermano Mario (son mellizos y el año pasado también participó en el Sudamericano) juega arriba".

"Sueño con llegar a la selección, como todo botija. Para representar a Uruguay. Estoy contento, me divierte mucho jugar al fútbol. No es algo individual como el atletismo sino que es colectivo, compartís un grupo, es más entretenido", explica.

"Me gustaría llegar al profesionalismo", dice esperanzado.

"Ya salimos campeones sub 18 y ahora jugamos en Primera. Se juega fuerte, pero hay buena calidad de fútbol aunque no se compara con Montevideo".

"Me gusta el Pelado Cáceres", dice.

El mes pasado los hermanos cumplieron 18 años. Ambos se criaron en el barrio Artigas de Paysandú en condiciones humildes.

Su padre es de Sauce Buricayupí y su madre de Araújo, dos pueblitos perdidos en el mapa sanducero.

“A mi padre lo veo cada 15 días porque es peón de campo, por lo que mi madre es madre y padre a la vez. Hace limpiezas afuera y también es ama de casa”, me dijo ante de viajar al Mundial sub 20 de Barcelona, en julio del año pasado.

Para correr usaba el calzado que su madre le podía comprar y llegó a ganar una medalla de oro sudamericanana.

Ahora sueña con ser futbolista. "Mirá que me gustaba correr, pero el fútbol... el fútbol es una pasión", exclama.

Uruguay ha tenido atletas que empezaron jugando al fútbol y que después se pasaron a la pista como Heber Viera, Michel Mary, Emiliano Lasa o Santiago casco. A Collares le toca hacer el camino a la inversa.

 

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<![CDATA[ Gebrselassie, el rey de la eternidad ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 04 Oct 2013 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/gebrselassie-el-rey-la-eternidad-n751000 El domingo pasado, el keniata Wilson Kipsang Kiprotich impuso un nuevo récord mundial de maratón: 2.03.23 superando el 2.03.38 de otro fondista de Kenia: Patrick Makau (2011).

El 2.03.59, y con él la barrera de las dos horas y los cuatro minutos, que logró el etíope Haile Gebrselassie en 2008 se va perdiendo en el tiempo. Pero no su enorme figura.

Su historia es tan de película que cautivó a Walt Disney que en 1999 produjo el docudrama Endurance (Resistencia).

Aunque el resultado del encuentro entre Disney con el deporte no fue bueno (el film pone mucho más énfasis en las precarias condiciones del lugar donde transcurrió la infancia de Gebre que en su ascenso deportivo), el documental sirve para aclarar algunos pequeños aspectos biográficos.

Haile tuvo nueve hermanos, corría descalzo 12 millas diarias (19,3 kilómetros) para ir y volver de la escuela, y en la primera maratón que disputó termino 99º. El documental arranca y termina con la primera medalla de oro olímpica que logró Gebre: el oro en los 10.000 m de Atlanta 1996. Nada más. 

Pero entonces, el etíope ya era dueño de enormes proezas.

Nacido en una granja de Asella en la provincia de Arsi, a 2.500 metros sobre el nivel del mar, se dedicó al atletismo para emular a su ídolo Miruts Yifter, doblete de oro olímpico en Moscú 1980 en los 5.000 y 10.000 m.

En Etiopía se corre. Y más nada. Tienen 45 medallas en su historial olímpico y todas en pruebas de fondo (esto es 5.000 m, 10.000 m o maratón) además de algunas en 3.000 obstáculos.

Son los clásicos rivales de Kenia que tiene una foja de 86 medallas, 79 en atletismo y siete de boxeo, siendo los amos del mediofondo (800 m, 1.500 y 3.000 m) y también gran potencia en pruebas de fondo.

En 1992, Gebre ganó el doblete de 5.000 y 10.000 m en el Mundial junior (sub 20) de Seúl y un año más tarde ya grabó en oro su nombre entre los grandes con el 10.000 m del Mundial de Stuttgart.

Ese título lo repitió en Gotenburgo 1995, Atenas 1997 y Sevilla 1999. Además de la dorada de Atlanta 1996 en los 10k de pista también repitió en Sídney 2000, en ambas venciendo a un clásico rival Paul Tergat.

En el jugoso documental de Informe Robison sobre el atleta, en la previa a la maratón de Berlín 2008 donde llegó con una molestia en la cadera que le provocó un bulto en una pierna y pese a lo cual ganó con récord mundial, se dice que su triunfo más espectacular fue el de Sídney.

Sin embargo Gebre confesó que el que más emoción le provoca fue un triunfo en 1995, en Zurich, donde superó el récord mundial del 5.000 m en ¡11 segundos! Después batiría otros 24.

Ausente en los Juegos Olímpicos de Beijing por la calidad del aire y en Londres 2012 por decisión de su Federación, Gebre ganó este año la media maratón de Viena y enfrentó hace unas semanas a Kenenisa Bekele (su sucesor) y Mo Farah (el mejor fondista del momento en pista) en una 19k de Newcastle.

"Voy a correr hasta morir", le dijo recientemente a la BBC. El hombre que ahora maneja hoteles y automotoras en Addis Abeba tiene por delante batir récords masters. Y, todavía, en 2015 quiere ser parlamentario.

 

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<![CDATA[ Divac, Petrovic y la guerra de Yugoslavia ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 27 Sep 2013 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/divac-petrovic-y-la-guerra-yugoslavia-n750988 Mundial de básquebol de Argentina 1990. Yugoslavia derrota 92-75 a Unión Soviética en la final y se proclama campeón mundial por tercera vez en su historia. Los jugadores se unen en un festejo y cuando todo era felicidad un hincha baja de la tribuna con una bandera de Croacia. La entonces ya independentista Croacia.

Vlade Divac, uno de los serbios del estelar quinteto titular, evita que la bandera llegue al grupo. Se la saca al hincha y se la tira. Y vuelve al festejo bajo la bandera yugoslava que agrupaba entonces lo que ahora son seis naciones: Serbia, Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Macedonia y Montenegro.

Este incidente marcó a fuego y para siempre la amistad entre Divac y Drazen Petrovic que era nacido en Croacia. Once Brothers (Una vez hermanos o Hermanos y Enemigos) lo narra en un excelente documental con el trasfondo del horror de la guerra entre Croacia y Yugoslavia (1991-1995).

El 6 de junio de 1993, Petrovic murió en Alemania, en un accidente de tránsito cuando ya era una estrella de la NBA en New Jersey Nets. Cuenta la leyenda que en sus comienzos en Yugoslavia llegó a anotar 112 puntos en un partido. Tenía una precisión quirúrgica en la muñeca y una técnica espectacular.

Horacio “Tato” López que lo había enfrentado en los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1984, dice en La Vereda del Destino: “Nuestro rival era Yugoslavia con el cual simplemente no podíamos. Nos ganaron sin que pudiéramos establecer un partido digno más allá de los 25 minutos. Un chiquilín de 17 años –suma de Maquiavelo, Houdini y Mozart– nos hizo pasar una mala tarde. Se llamaba Drazen Petrovic, y con el paso del tiempo y las trampas del destino se convertiría en el Gardel del básquetbol mundial”.

El partido terminó 110-82 a favor de los balcánicos. Petrovic, que en realidad tenía 19 años entonces, fue medalla de bronce en 1984. A Yugolsavia le ganó España en la semifinal y derrotaron a Canadá por el tercer puesto.

Al equipo de Seúl 1988 se unió Divac, un 2,15 de 18 años y gran técnica para manejar el balón, el montenegrino Zarko Paspalj y otros dos croatas: Toni Kukoc y Dino Radja. Pero en la final cayeron 76-63 ante la Unión Soviética de Arvydas Sabonis, Alexander Volkov y Sarunas Marciulionis.

Toda esa generación de cracks yugoslavos llegó a la NBA en una época donde se desembarcaba para jugar con los Magic Johnson, Michael Jordan o Larry Bird, en medio de un clima de espeso escepticismo.

Paspalj estuvo en San Antonio Spurs en 1989-1990, Radja en Boston Celtics entre 1993 y 1997, Kukoc ganó tres anillos con los Chicago Bulls al lado de Jordan y jugó 13 temporadas en cuatro equipos (además de los Bulls, Philadelphia 76ers, Atlanta Hawks y Milwaukee Bucks).

Pero los que abrieron el mercado, en 1989, fueron Divac y Petrovic. Divac jugó 16 temporadas en Los Angeles Lakers, Charlotte Hornets (ahí fue a cambio de la elección en el draft de un tal Kobe Bryant) y Sacramento Kings.

Petro, como lo bautizaron en la época en que promediaba 22,3 puntos por temporada, llegó a Pórtland Trail Blazers donde no tuvo lugar en un equipo conducido por Clyde Drexler (otro de los fenómenos del Dream Team de Barcelona 1992), pero explotó con su pasaje a los Nets en enero de 1991.

La muerte se llevó a quien era entonces el mejor basquetbolista de Europa. Pero hay material de sobra en youtube para seguir cautivándose con su talento y el de aquella brillante Yugoslavia.

 

 

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<![CDATA[ La indisciplina de los campeones del mundo ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 30 Aug 2013 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/la-indisciplina-los-campeones-del-mundo-n750942 Marzo de 1955. Uruguay se presenta a la Copa América de Chile como el candidato de siempre. Aunque lleva 13 años sin ser campeón continental y que en la disputa de las últimas cinco ediciones del torneo apenas logró un par de terceros puestos, hay plantel de sobra para ser favoritos.

Están los campeones mundiales de 1950 Roque Gastón Máspoli, Matías González, Víctor Rodríguez Andrade, Julio Pérez y Óscar Omar Míguez.

A ellos se le suma la camada de Suiza 1954: Williams Martínez (suplente en Brasil 1950), el Pardo Abbadie, el Lucho Borges. También el Cholo Demarco de Defensor o el Chongo Escalada de Nacional. 

El arranque es auspicioso: 3-1 a Paraguay con goles de Borges, Abbadie y Míguez, de penal.

Pero cuatro días después empezó la debacle: empate 2-2 con Chile. A pesar de que los trasandinos venían de ganarle a Uruguay en los dos torneos anteriores (3-2 en Lima 1953 y 3-1 en Brasil 1949) el empate se festejó con euforia en Santiago.

Después, El Diario (cuya cobertura realizó como enviado Marcelino Pérez) informó un episodio de indisciplina en el plantel uruguayo.

Rodríguez Andrade, Míguez, Roberto Leopardi, Waldemar González, Guillermo Escalada, Walter Morel y Julio Pérez le solicitaron permiso al entrenador José Luis Corazzo (el abuelo de Diego Forlán) para salir. Pactaron como hora de retorno la una de la mañana. Pero los jugadores volvieron a las cinco.

Corazzo les retiró las llaves y los esperó con el delegado Gulla Palumbo. Según informó El Diario fue Míguez quien arrastró a los demás a escuchar a un cantor de tangos en Viña del Mar.

El hecho se solucionó en 24 horas tras el retorno a Santiago. ¿Cómo? A la uruguaya. No pasó nada. Se le bajó el perfil al tema y la amenaza de aplicar sanciones económicas no se impuso.

Con el 5-1 a Ecuador (uno de Míguez y Pérez, dos de los involucrados en el hecho, dos de Abbadie y otro de Américo Galván) todo parecía olvidarse.

Pero Argentina puso al desnudo la convulsa interna uruguaya: le ganó 6-1 con tres goles de Ángel Labruna, que con 36 años a cuestas había arrancado como suplente de Ernesto Grillo y al ganarse la titularidad resultó decisivo para darle a Argentina el décimo título de su historia dejando atrás a Uruguay que entonces sumaba ocho copas.

Y Uruguay cerró el torneo perdiendo 2-1 con Perú, un equipo con el que solo había perdido en estos certámenes en Lima 1939 y en 1949, cuando Uruguay fue representado por un equipo de emergencia, en plena huelga de jugadores.

Ese 1-6 con Argentina igualó las peores derrotas celestes de su historia: un 2-7 en Avellaneda por la Copa del Círculo de Periodistas de 1916, otro 1-6 por la Copa de Honor argentina en Buenos Aires y un 0-5 también en Buenos Aires por la Copa Juan Mignaburu ante los argentinos, y un 1-6 con Brasil en un amistoso en Río en 1944.

Esa derrota permanece como la mayor afrenta sufrida por Uruguay en el torneo continental.

Una caída salpicada por la indisciplina del plantel. Una historia olvidada por todo lo que conquistaron sus protagonistas. No solo el Mundial. Al año siguiente la Copa se jugó en Montevideo y Urugua fue campeón. Con Rodríguez Andrade, Míguez, Leopardi y Escalada en el plantel. Con un 1-0 en el partido decisivo ante Argentina, con Grillo y Labruna de titulares...

 

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<![CDATA[ Ararat, el símbolo de una eternidad ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 23 Aug 2013 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/ararat-el-simbolo-una-eternidad-n750926 Un reciente viaje por la capital de Armenia, Erevan, me permitió conocer algunas historias perdidas en el mundo del deporte.

La que más me cautivó fue la del FC Ararat Ereván, que en 1973, hace ya 40 años, consagró por primera y única vez a un club armenio en la poderosa liga soviética, extinta en 1991.

De los 15 países en que se desmembró la potencia más grande de la historia del deporte, Armenia es el más pequeño: 29.800 km2, un poquito más grande que Tacuarembó.

Hasta aquel 1973 solo equipos de Moscú, Ucrania y una vez de Georgia (Dínamo Tblisi en 1964) se habían consagrado campeones del torneo.

Ararat se convirtió con esa conquista en el club más popular de una nación dueña de una cautivante cultura ancestral.

Fundado en 1935 como Spartak de Erevan, en 1940 pasó a llamarse Dínamo. Típicos nombres soviéticos. Spartak evoca a Espartaco, el esclavo griego que se rebeló ante el imperio romano. Y los equipos llamados Dínamo eran los formados en los sindicatos de la industria automotriz.

En 1954 volvió a ser Spartak Erevan hasta que en 1963 adoptó su nombre actual. Su camiseta es roja con vivos negros y los llaman los Águilas Blancas, porque llevan una en el escudo junto con el 1935, año reconocido por la UEFA y la FIFA como su fundación, a pesar del constante cambio de nombres.

Es evidente que adoptar el nombre donde cuenta la leyenda que encalló el arca de Noé, fue clave en la historia del equipo. Porque el Monte Ararat es el símbolo del país a pesar de que Turquía se quedó con las montañas años después del genocidio que se cobró la vida de más de un millón y medio de armenios en 1915.

La simbología del Ararat se pasea por todo el centro de Ereván: bancos, cerveza, licores, bares... También se llama así una recomendable película de Atom Egoyan, de 2002.

En aquel 1973, el FC Ararat le ganó la Liga al ucraniano Dínamo de Kiev, ya por entonces con cinco títulos a cuestas, y metió doblete al conquistar la Copa.

En la Copa de Campeones de Europa de 1974-1975 quedó afuera en cuartos de final con Bayern Múnich, que terminó campeón, al que llegó a derrotar en Armenia por 1-0 sin poder remontar el 0-2 que traían de Alemania.

Con la independencia del país, 1991, llegaron los años de crisis para el Ararat que solo fue campeón en 1993 y que en 2009 se fue al descenso.

Pyunik (Fénix por su traducción al español) es desde entonces el equipo más ganador con 12 títulos, 10 de ellos consecutivos. Pero no tiene arraigo popular. Lo pude apreciar en vivo, en el Sargsyan Stadium, cuando quedó eliminado de la segunda ronda clasificatoria de la Europa League ante Zalgiris Vilnius de Lituania.

El año pasado rozó nuevamente el descenso. A diferencia de Pyunik, en Ararat no responden los mensajes en Facebook. Su página web anuncia en la sección "últimas noticias" la adquisición del suizo Slavisa Dugic, considerado como el nuevo Van Basten. Pero dicha operación se remonta al año 2002.

Pero así y todo sobrevive. Como un pueblo que resistió el dominio extranjero durante siglos y siglos (persas, romanos, bizantinos, árabes o mongoles). Como esa nación que se aferró a la vida cuando los turcos-otomanos los quisieron exterminar deportándolos de Anatolia, violando, secuestrando niños y asesinado. Simplemente, como la nieve del Ararat en pleno verano.

 

 

 

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<![CDATA[ Atletas uruguayos allá por 1955... ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 14 Jun 2013 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/atletas-uruguayos-alla-1955-n750818 Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras:
Los astros y los hombres vuelven cíclicamente;
Los átomos fatales repetirán la urgente 
Afrodita de oro, los tebanos, las ágoras. 
(La noche cíclica, Jorge Luis Borges)

Leer un diario viejo uruguayo, esos de páginas ásperamente mustias y amarillentas, refuerza la teoría del tiempo circular. La historia cíclica. El eterno retorno. La irremediable repetición del pasado. 

Haga el ejercicio en la biblioteca nacional y verá al fútbol uruguayo empantanado en los mismos conflictos. La nostálgica tinta evocadora de lo que se fue. El homicidio infame y la rapiña (sí gente, la inseguridad no se inventó ayer).
 
Esto me pasó (perdón, me volvió a pasar) al revisar en El Diario la actuación de los atletas uruguayos en los Juegos Panamericanos de México 1955.

El evento se llevó a cabo a 2.400 metros sobre el nivel del mar. ¿Sabe lo que dijo al respecto el médico de la delegación uruguaya (Miguel Campomar) al respecto? "El enemigo altura es un mito que antes que combatirlo hay que preverlo".  

Por eso los deportistas uruguayos fueron sometidos a pruebas previas. Los que tenían menos de siete millones de glóbulos rojos fueron descartados. 

Y allá viajaron los celestes vía Pan American Airways. Compitieron en el Estadio Universitario con capacidad para 110 mil espectadores. 

Y el nivel del atletismo se elevó en forma considerable con respecto a lo que había sido la primera edición del evento (Buenos Aires 1951). 

A saber, Estados Unidos que había competido solo con 100 atletas en Argentina, mandó 350 a México. Los locales participaron con 476. Uruguay solo con cuatro. 

A diferencia de lo que ocurre actualmente donde Estados Unidos (la mayor potencia atlética del mundo) usa los Juegos Panamericanos como banco de pruebas y desarrollo del ciclo olímpico posterior (por ejemplo, en Toronto 2015 apuntarán a los Juegos de 2020), en México  llevaron un enorme potencial. 

Estaban en el equipo Mal Whitfield, doble campeón olímpico en 800m (Londres 1948 y Helsinki 1952), Horace Ashenfelter (oro en 3.000 obstáculos en Helsinki), Wes Santee, especialista en la milla (prueba relevada por la IAAF en 1976 por el 1.500 m), Bob Richards (oro en Helsinki en salto con garrocha), y tres récords mundiales vigentes: Parry O'Brien (bala y oro en Helsinki), Fortune Gordian (disco) y Franklin Herd (jabalina).

La actuación uruguaya mezcló récords con anécdotas y hazañas.   

Delia Díaz fue récord nacional en salto alto (1,56 m) y terminó quinta. En Buenos Aires 1951 esta prueba se había ganado en 1,53m. En México se impuso Mildred McDaniel (Estados Unidos) con 1,68m. 

Pero en los 80 m vallas, Díaz no entendió el "en sus marcas" que se dio en inglés (get set). No pudo ni largar, quedó eliminada y lloró desconsoladamente. 

Fermín Donazar también bajó un récord nacional, en salto triple (14,34 m, lo tenía Julio Bastón en 14,19m desde 1936). El brasileño Adhemar Da Silva (oro en Helsinki) ganó con 16,56 m, nuevo récord mundial. En 1959 actuó en la película Orfeo Negro.  

Donazar declaró que le daba vergüenza decir que bajaba el récord nacional frente a los demás atletas por el excelente nivel que estos tenían. En salto largo fue sexto con 7,16m. 

Ciro Braceiro llegó a semifinales de los 100 m llanos con un 11.2. 
Otro récord mundial lo bajó el soldado raso estadounidense Louis Jones: 45.4 en 400 metros, superando el 45.8 del jamaiquino George Rhoden. ¿Le suena este clásico de la velocidad?

Las páginas memorables celestes las escribió Estrella Puente, la rubia de ojos verdes surgida en Atenas, formada por Mario Herrera y luego por "Tako" Buzzetti. 

En lanzamiento de jabalina registró 43,43 m fue medalla de plata, récord nacional y récord sudamericano. Solo le ganó la estadounidense Karen Andersen con 49,15m. 

Según las palabras del periodista Arcano Rugiero Chichet ese lanzamiento fue el peor de los que realizó desde el puntos de vista técnico. "La punta del útil alcanzó a marcar y aunque enseguida cayó de plano, los jueces debieron validar el esfuerzo". La jabalina estuvo a punto de planchar sin marcar. 

Uruguay ganó posteriormente dos bronces más en su historia. En masculino, Albertino Etchechury en 3.000 obstáculos en San Pablo 1963 y Darwin Piñeyrúa en martillo en Cali 1971, uno en femenino (Déborah Gyurcsek en garrocha en Winnipeg 1999) y una plata en hombres con Ricardo Vera en 3.000 obstáculos de La Habana 1991. 

Pero Estrellita anunció, con la plata en el cuello, que se quería dedicar al tenis.

"Porque este tiempo es circular, siempre volvemos al mismo lugar...", le cantaba La Mojigata, en 2001, al eterno retorno murguero en el Carnaval. 

Así que ya llegarán nuevas medallas de plata en el atletismo uruguayo. Algo que, por supuesto, ya fue dicho.    

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<![CDATA[ El boxeador tupamaro ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 24 May 2013 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/el-boxeador-tupamaro-n750787 Hasta hace unos años, todos los lunes en el suplemento deportivo de El Observador se publicaba una sección llamada "Campañas". De las mejores que leí fue esta que publicó Marcelo Decaux el 14 de diciembre de 2009, quien contó la cinematográfica, olvidada y triste historia del boxeador Gualberto Floreal García.

Acá transcribo la nota que escribió Decaux: 

El presidente de Brasil, João Goulart, abrió los Juegos Panamericanos de San Pablo el 20 de abril de 1963. No sabía que duraría menos de un año más en la presidencia ya que los militares lo derrocarían en marzo del año siguiente.

Uruguay lograría en ellos, la mejor posición a lo largo de toda su historia obteniendo el sexto puesto con cuatro oros, una plata y ocho bronces. En todas sus participaciones, los atletas celestes cosecharon 11 oros en los Panamericanos y esos cuatro de San Pablo fueron la cosecha más importante.

El boxeo todavía tenía auge en el deporte uruguayo. Por eso fue representado por seis pugilistas: Washington “Cuerito” Rodríguez, Raúl y Roberto Aguilar, Washington Trápani, Carlos Franco y Gualberto Floreal García.

Floreal, como lo conocían sus amigos, peleaba en la categoría mosca hasta 51 kilos. No pasaba 1,60 m de altura y tres de ellos viajaron hasta Brasil para verlo pelear.

Eran tiempos en que ir a San Pablo era como recorrer el mundo. Más si se tiene en cuenta que de Montevideo a Melo fueron en tren.
De perfil bajo, nacido en el barrio Los Olivos –situado entre Jardines del Hipódromo y Las Acacias–, Floreal se hizo hombre de chico. Nació el 24 de mayo de 1943 y en vez de jugar como todos los chicos de la época al fútbol, prefirió con el tiempo los guantes. Seguramente el auge de Dogomar Martínez le dio un espaldarazo para acercarse al deporte de su vida.

Se juntaba con la barra en el Club Centella y poco después de los 15 años se probó los guantes por primera vez. Lo llevaron a entrenar al Boxing Club Canillitas y allí participó de varios torneos barriales en los que se destacó.

Sin embargo, su primera pelea “oficial” fue con el brillo de las luces del Palacio Peñarol, templo histórico de las veladas más trascendentes del boxeo uruguayo y le tocó perder por puntos contra Domingo Gómez. Obviamente que luego todo cambió y llegó a ser campeón uruguayo de su especialidad.

En 1962 concurrió a un Latinoamericano en Buenos Aires. No querían que peleara porque tenía problemas hepáticos, pero él no les hizo caso y terminó en la tercera ubicación. Y una temporada después, en el barrio nadie podía creer que el crédito local fuese escogido para participar de los Juegos Panamericanos.

Allí tuvo tres peleas muy duras. En el debut, pese a los nervios, le ganó muy bien al argentino Juan Camargo. Días después lo hizo con el campeón chileno José Flores y la frutilla en el postre fue vencer por puntos al brasileño Pedro Dias ante casi 10 mil personas en el Estadio Pacaembú.

La decisión final no fue fácil, ya que los cinco jueces podían ser influenciados porque el local terminó parado pese a que trastabilló en el último round. Sin embargo, Floreal ganó por decisión unánime y consiguió de esa manera, el único oro para el boxeo uruguayo en la historia de los Panamericanos.

Cuando Floreal se encontraba en el pináculo de su carrera, tomó una decisión trascendente. "Un día estábamos entrenando para los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964 y vi que se llevaba todo. 'Me voy, no cumplieron con su palabra', me dijo". Así comentó Cuerito Rodríguez a El Observador la determinación de Floreal de abandonar el boxeo luego de que le prometieran un trabajo en la administración pública y no cumplieran.

Se fue a vivir a Minas y a laburar de lo que viniera. Con el paso del tiempo se casó con Mirtha Hernández, una joven de su barrio.
Los años pasaron y la próxima vez que se supo de Floreal fue porque lo habían detenido como integrante de los Tupamaros. Fue en 1971 y lo encarcelaron en Punta Carretas. El 6 de setiembre, cuando se escaparon 106 Tupamaros, le recomendaron que se quedara porque le quedaba poco para cumplir su condena, lo cual hizo.

En 1972 salió de la cárcel y se exilió primero en Chile -hasta la muerte de Salvador Allende- y luego en Argentina. Floreal ya era padre de Amaral, quien tenía tres años. El 8 de noviembre de 1974 fue secuestrado por militares argentinos cuando iba a hacer un mandado para un cumpleaños. Lo llevaron al centro de torturas de Automotores Orletti.

Fueron trasladados a Montevideo en un vuelo y lo siguieron torturando junto a su esposa y a otros detenidos. Su hijo Amaral fue entregado a una familia argentina de policías de Formosa con el nombre de Juan Manuel Moreno y durante 10 años no recuperó su identidad hasta que las Abuelas de Mayo lo hicieron. Siempre se manejó que Amaral fue el primer niño desaparecido por la dictadura uruguaya.

El 19 de diciembre de 1974 fue asesinado en París el coronel Ramón Trabal, quien se había mostrado contrario al régimen. Nunca se supo quién lo mató. Los Tupamaros, con los años, lo negaron.

Sin embargo, como represalia a esta muerte, al otro día fueron fusilados cinco tupamaros en las cercanías de Soca: Graciela Estefanell, Héctor Brum y su esposa María de los Ángeles Corbo (embarazada de seis meses y medio), y Floreal García de 31 años, con su esposa Mirtha Hernández, de 29.

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<![CDATA[ Alfredo Evangelista, el uruguayo que peleó contra Mohamed Ali ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 17 May 2013 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/alfredo-evangelista-el-uruguayo-que-peleo-contra-mohamed-ali-n750775 Este texto fue publicado originalmente el 17 de mayo de 2013, con el título Luces y sombras de Alfredo Evangelista.

Una casita de chapa. Frío. Un colchón con trapos sucios. Sin agua ni televisión. Así recuerda Alfredo Evangelista la casita de su natal Villa Española. También la primera trompada que le dio la vida cuando era apenas un niño: meningitis. Zafó. Y ahí aprendió que era fuerte.

Evangelista nació el 3 de diciembre de 1954. Antes de que su padre -quien después abandonó a la familia- le insistiera en convertirse en boxeador fue lechero, albañil y trabajó en el mercado.

En 1975 el cubano Evelio Mustelier, "Kid Tunero", amigo de Ernest Hemingway y que murió en la miseria en 1992, lo llevó sin papeles a España donde debutó en Madrid. Al año le ganó por nocáut técnico a Urtain, un renombrado pesado español que se suicidó en 1992 acosado por las deudas.

El 16 de mayo de 1977 tomó un avión. Martín Berrocal, su manager, le dijo que iban a París. Evangelista sonrió pensando en su añorado combate por el título europeo. Ya se había nacionalizado español. Pero el destino era Estados Unidos y el rival Muhammad Ali, con el título mundial de Consejo y Asociación Mundial en juego.

Era la novena defensa de los títulos que Ali había ganado ante George Foreman en Kinshasa, en 1974.

Alí entonces ya no aleteaba como una mariposa pero picaba como una abeja, como bien dice el documental Fuera de Combate, sobre Evangelista y el español Perico Fernández, un boxeador por el que sus amigos hicieron un juramento para evitar que muera "en un coche abandonado".

"En esta pelea por momentos le combatió de igual a igual", dice César Jones Mazaite en su libro "Historia del boxeo uruguayo". También agrega que el combate fue "aburrido e intrascendente" y que Ali no hizo mucho por hacerlo bonito.

"¿Sabés lo que es pelear con él? Es pelear con Dios. Si yo peleé con Clay, peleo con cualquiera", dice Evangelista en el documental Bichuchi de Aldo Garay. Cuatro meses más tarde noqueó al francés Lucien Rodríguez y se coronó campeón europeo.

Después otros boxeadores que atravesaban entonces su mejor momento lo maltrataron: Larry Holmes en 1978, Leon Spinks en 1980 o Greg Page en 1981.

Pero igual eran tiempos de bonanza. Solo en 1980 ganó más de 100 mil pesetas. "No lo administré bien. Pero todo fue culpa mía", le dijo a As en diciembre del año pasado.

Y así comienzan a escribirse las tragedias de los boxeadores. "Todo el mundo se acercaba para vivir de uno", dice la ronca voz de Evangelista en el documental español.

Lo peor llegó tras el retiro. Evangelista no pudo esquivar esos golpes. José Laurino, en su libro "Boxeo corrupto" recopila notas de prensa de la caída del ídolo.

El Día cuenta que Evangelista robó la tarjeta de crédito de una vecina y realizó compras por un valor de US$ 4.400.

La policía no tuvo que trabajar mucho para detenerlo. Lo encontraron en la plaza Dos de Mayo. "A las cinco y media de la madrugada, un hombre corpulento de pelo negro y lacio tocaba el claxon de su vehículo sin parar y sin mover un músculo de su rostro". Le incautaron 30 gramos de cocaína.

En 1994 le dieron ocho años y estuvo cinco recluido en la cárcel de Carabanchel.

Laurino también menciona una nota del diario noruego Aftenposten que en 1986 informó que la pelea entre Evangelista y Steffen Tangstad fue arreglada y que el uruguayo percibió US$ 6.000 a cambio del arreglo. El diario Mundo Deportivo también recogió en setiembre de ese año la información.

Después de la cárcel, Evangelista venció un cáncer de vejiga que le hizo bajar 40 kilos durante el tratamiento. Hoy vive en familia en España.

"La gente se olvida muy rápido de quien antes han admirado", le dijo en 2009 a Diari de Terragona.

No todos. Un buen día entró al gimnasio del aragonés López Bueno y le pidió una mano. Se ofreció para ayudar a los chicos, enseñarles y hasta para agarrar la fregonera (el trapo de piso). "La fregonera no hombre, que tú eres Alfredo Evangelista", le contestó.

Evangelista ha dicho más de una vez que la vida pega más que Clay (Ali). Pero el hombre, porfiado, se levanta sin que le cuenten hasta 10.

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<![CDATA[ El espía que vino del frío ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 10 May 2013 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/el-espia-que-vino-del-frio-n750764 Década de 1980. Sábados después del mediodía. Canal 5. Antena y canalera manual. Lúgubre calidad de imagen. El momento más esperado del fin de semana había llegado. 

Anunciado por una propaganda de rulemanes que se cantaba a lo barra brava (rulemanes, se mueve con rulemanes) y otra de gabardinas donde las modelos no tenían ni escenografía ("Arye, tiene pilot, tiene capitas y tiene equipos de lluvia..."), llegaba el fútbol alemán. 

Y ahí estaba yo. Como tantos otros que hoy superan la barrera de los 30. 

El secreto del hechizo no estaba en el fútbol: Mi padre se sentaba a ver cinco minutos y se alejaba diciendo: "Dejá, son heladeras con patas". La esencia estaba en el relator, el colombiano Andrés Salcedo, quien hizo de la capacidad de apodar arte.

Y así quedaron para la historia los mejores apodos de la historia del fútbol: Stefan "El policía" Kuntz cuyo bigote lo dotaba de un aspecto vigilante o Michael "La podadora" Frontczeck que afeitaba a todo puntero que se aventurara al dribbling. 

Basta escuchar cualquier relato televisivo para que arda la nostalgia. El asistente de campo indica que quien ingresa en un equipo del ascenso es apodado "Pollo". ¿Por? ¿Comida preferida? ¿Mañas a la hora de cegar defensas en las pelotas paradas? ¿Presunta actividad zoofílica en horas de concentración?   

Norbert Nachtweih, fue "El espía que vino del frío" (como la novela de John Le Carre) porque era un defensor o volante de la Alemania comunista que jugaba entre los federales. Manfred Kaltz, uno de los mejores laterales de todos los tiempos, era "Manitú", Espíritu supremo de algunos pueblos nativos de Norteamérica. 

De la vieja camada, cuando el fútbol alemán desembarcó en la década de 1970 en Canal 12 e iba los miércoles de noche, quedaban Uli "El leñador" Hoeness (hoy presidente de Bayern Munich), Allan "La Pulga" Simonsen que fue Balón de Oro en 1977 o Horst "Porompompero" Wohlers, ambas piezas de Borussia Mongengladbach que supo reinar en Europa. 

Después, en los 80, estaba el todo poderoso Bayern Munich con Lothar "Mateito" Mathäus, Klaus "Ojitos" Augenthaler, el propio Nachtweih, el belga Jean-Marie "Loquillo" Pfaff en el arco, Michael "Caperucita Roja" Rumenigge, el hermano de Karl Heinz que en 1984 se fue a Inter, Norbert "La momia" Eder en el fondo y arriba Roland "El carbonero" Wohlfarth. Bayern ganó seis títulos en la década de 1980 y sumó también el de 1990. 

Recuerdo sus duelos ante el Colonia de Harald "Tony" Schumacher en el arco, Pierre "Migajita" Littbarsky que le servía pelotas quietas llovidas a Thomas "Poroto" Hässler para que las clavara de aire, libre de marcas, al borde del área. 

Hamburgo tuvo su momento de gloria con las subidas del lateral "Manitu" Kaltz y sus centros medidos para Hans Hrubesch. El talento lo ponía Felix "El boricua" Magath (su padre era de Puerto Rico) y el inglés Kevin "Súper ratón" Keegan. Fueron campeones en 1982 y 1983.  

Karl-Heinz "Marraqueta" Riedl fue clave para darle a Werder Bremen, dirigido por Otto Rehhagel, el título en 1988 anotando 18 goles.

La última temporada que pasó Canal 5 fue la de 1991-1992 con Bayern Munich en crisis: Jupp Heyckness fue despedido a mitad de temporada y estuvo a punto de irse a las manos con Hoeness, ya presidente (igual que ahora en 2013). 

La ganó, por diferencia de goles, Stuttgart liderado por Fritz Walter (un tanque de 1,72 m que hizo 22 goles), igualado en puntos con Borussia Dortmund con el Rumenigge chico de 10, y Stephan Chapuisat y Flemming Povlsen como puntas. Dos puntos atrás quedó Eintracht Frankfort con una fórmula sencilla: la zurda habilitadora de Uwe Bein, otro jugador con bigote, el ida y vuelta de Andreas Möller y la potencia goleadora del ghanés Anthony Yeboah.   

Años después llegó el cable. Se fue Salcedo y se terminó el fútbol de las pantorrillas de acero. Se quedaron en el tiempo Gerhard “El deshollinador” Kleppinger, el japonés Yasuhiko "Bazooka" Okudera, el francés Didier "Asterix" Dix, Harald "El caballo" Konopka y Stefan “Monsieur cien mil voltios” Reuter. Incluso ahora dos equipos alemanes serán finalistas de la Liga de Campeones. 

Acá les dejo mi once ideal de apodos, más allá del talento. Invito a los memoriosos a aportar otros nombres o a formar otros equipos.

1- Wolfgang "el osito" De Beer (Borussia Dortmund)
4- Manfred "Manitú" Kaltz (Hamburgo)
2- Norbert "El espía que vino del frío" Nachtweih (Bayern Munich)
3- Hans Peter "El leñador" Briegel (Kaiserslautern)
6- Michael "La podadora" Frontczek (B. Mönchengladbach)
8- Uwe "Carapálida" Rahn (B. Mönchengladbach)
5- Olaf "El niño de las peinetas" Thon (Schalke 04)
10- Pierre "Migajita" Littbarsky (Colonia)
7- Franz "Escopetita" Mills (los dos Borussia)
9- Roland "El carbonero" Wohlfarth (Bayern Munich)
11- Hans-Jörg "El potrillo" Criens (B. Mönchengladbach) 

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<![CDATA[ Un espadachín solitario ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 03 May 2013 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/un-espadachin-solitario-n750749 Ramiro Morales Della Cella tiene 15 años y practica esgrima. El mes pasado armó el bolso y, solo, se fue a Porec, una ciudad croata recostada sobre el Mar Adriático. A disputar el Mundial de cadetes. Sin equipo, sin entrenador, sin delegado.

Con estas palabras, que publicó en Facebook, lo despedía su padre: "Parte sin recursos, sin apoyo, a poner todo por defender tres letras, sí, tres letras, las que lleva en la espalda de su traje de esgrima debajo de su nombre: URU, por defender esas tres letras dejará todo, pero hay que ser realistas, no es así como deben hacerse las cosas; sé que Rami, por llevar mas de 10 años en esto no se frustrará, lo tomará como una enseñanza, como parte de su formación en procura de otras metas, pero como él dice: 'El último lugar es mío, todo lo que pueda hacer es ganancia'". 

Y así fue: Ramiro ganó dos combates en la poule de espada, el arma con la que compite. "Logré algo que nadie logró en los últimos mundiales de categorías juveniles y mayores, así que desde ese lugar fue más que satisfactorio. Personalmente considero que si mi maestro, Flavio Della Cella, hubiera estado presente, mi resultado deportivo hubiera sido aún mejor", me contó a su regreso.

Fue con su tío, cuando tenía cinco años, que Ramiro que comenzó a practicar esgrima: "Mi tío fue toda su vida atleta de primer nivel en este deporte y ahora se dedica a la docencia", explicó.

Al Mundial se clasificó por ser primero del ranking nacional de la categoría. "También colaboró el haber ganado el campeonato nacional absoluto, que es categoria única", agregó.

"El pasaje y la estadía durante el período de entrenamiento me los pagó la Federacion Internacional de Esgrima", contó Ramiro que llevó US$ 1.500 para comprar material de esgrima y otros gastos personales.

"Limardo fue acompañado por sus compañeros de selección, sus técnicos y delegados nacionales; y eso que Venezuela no es la delegación más numerosa ni más provista de servicios. Creo que el mejor ejemplo para esto es Italia que lleva muchos atletas, médicos, presidente de federación, delegados, secretarios y varios técnicos según el arma de la cual son docentes", contó.

"Otros países como Rusia, Alemania o Israel tiene politicas deportivas muy fuertes que vienen desde sus gobiernos, son países que apoyan el deporte en general y no solo dos o tres disciplinas; lamentablemente este país no cuenta con esas políticas deportivas y creo que en parte es por eso que aquí el deporte sigue siendo amateur y no se puede profesionalizar. No más en Brasil vemos atletas de esgrima esponzorizados, militarizados para poder dedicarse a entrenar, bancados por sus gobiernos", dice Ramiro.

"¿Ganar? Es secundario, hacer lo máximo para él es estar tranquilo consigo mismo". Así terminaba la carta que escribió su padre.

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<![CDATA[ Cuando el hockey fue campeón de América ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 26 Apr 2013 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/cuando-el-hockey-fue-campeon-america-n750738 La selección uruguaya femenina de hockey sobre césped tuvo un repunte significativo en los dos últimos años. Ganó en 2011 la Challenge Cup y en la primera edición de la Liga Mundial 2012-2013, le jugó de igual a igual a potencias como Canadá, Argentina, Estados Unidos, Chile o Escocia con Gonzalo Ferrer como entrenador y el argentino Sergio "Cachito" Vigil como colaborador técnico del proceso de selección.

Este presente se forjó tras alguna desventura de un pasado cercano: una absurda lucha interna entre jugadoras y Federación en 2008, y la ausencia en la Copa Panamericana 2009 por falta de fondos para costear el viaje a Bermuda, lo que significó una profunda caída en el ranking mundial.

Tiempo atrás, el hockey sobre césped femenino tuvo dos grandes conquistas: el Sudamericano de Santiago 2000 y la medalla de bronce de los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003.

Ser campeón continental de una disciplina colectiva para el deporte uruguayo es mucho decir. Para tener una noción, el básquetbol en Los Angeles 1984 fue el último deporte colectivo en clasificarse a un Juego olímpico, sacando al fútbol el año pasado en Londres, que dicho sea de paso estuvo 84 años ausente.

Uruguay aprovechó la ausencia de Argentina que no concurrió porque ya estaba clasificada a la primera Copa Panamericana a disputarse en Jamaica 2001.
 
Chile era entonces el gran candidato. "A muchas jugadoras de su plantel las habíamos enfrentado en el Panamericano junior de 1997 y perdimos 4-0; con el 70 % de ese equipo en el Sudamericano de 1998 (también en Santiago) perdimos 3-0. Es decir que había un conocimiento, pero también un claro favoritismo de las chilenas", recordó el entrenador Jorge Norvay.

También fueron parte del torneo, Brasil (en su debut continental), Perú y Paraguay. Jugaban todos contra todos y la copa se definía con un partido entre el primero y el segundo.

"En la serie establecimos un récord sudamericano al ganarle 25-0 a Brasil. Ganamos los otros dos partidos y cuando nos enfrentamos a Chile, en la serie, reservé a Lorena Margni y Adriana Boulloza. Ese partido me sirvió para estudiarlas a fondo porque no se guardaron nada. Terminamos 1-0 en el primer tiempo pero en el segundo nos ganaron 3-1", relató el DT.

Dos días más tarde se enfrentaron en la final. Chile arrancó 1-0 arriba pero Uruguay igualó por intermedio de Ana Hernández.

Fueron a alargue y penales donde la arquera suplente, Andrea Fazzio, atajó dos remates y Uruguay venció 5-4.

"Ni siquiera nos dieron las medallas porque ya les habían grabado el nombre de ellas. Fue un Santiagazo: tenían todo armado para ganar y les arruinamos la fiesta", rememoró el técnico.

Qué bueno que el hockey haya vuelto a despegar.

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<![CDATA[ Leyenda en tiempo presente ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 19 Apr 2013 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/leyenda-tiempo-presente-n750729 En los Juegos Olímpicos me quedé con ganas de escribir su historia. Pero las pruebas de velocidad del ciclismo de pista no son particularmente populares por esta parte del planeta.

Sin embargo, la historia olímpica y deportiva de Chris Hoy es legendaria. El jueves, a los 37 años, se retiró de las competencias. Simplemente como el deportista británico más ganador de la historia.

Chris Hoy ganó en Londres 2012 dos medallas de oro: velocidad por equipos y la keirin.

Con eso cerró un brillante palmarés olímpico de seis oros y una plata con las que superó al remero Steven Redgrave que entre 1984 y 2000 ganó seis (cinco oros y un bronce).

Con Hoy, escocés de nacimiento y caballero del imperio británico, quedó igualado en cantidad de metales Bradley Wiggins, el campeón del Tour de France 2012, aunque el belga nacionalizado inglés suma cuatro oros, una plata y dos bronces.

Los triunfos de Hoy son hijos del éxito de Chris Boardman, que en Barcelona 1992 ganó la persecución de 4.000 metros con récord mundial después de revolucionar el diseño de la bicicleta.

El innovador equipo de Boardman, fue el primero en darse cuenta de que el ciclista gastaba entre el 80 y el 90% de su esfuerzo en superar la resistencia del aire por lo que fabricaron una bicicleta ultra liviana (además de modificar el manillar y hasta el casco).

Es regla histórica en el deporte, que la aplicación científica sobre una disciplina crea escuela. Y a partir de Boardman eso ocurrió con el ciclismo de pista británico.

Paul Manning, Chris Newton, Robert Hayles, Mark Cavendish, Wiggins, Victoria Pendleton, Rebecca Romero y Laura Trott, por nombrar los principales, se sucedieron en los podios olímpicos en los últimos años.

Por eso, en Londres 2012, los británicos se quedaron con siete de las 10 medallas de oro de las pruebas de pista. Y Chris Hoy ratificó ser la máxima leyenda del deporte en el Reino Unido. Vale la pena ver algunos de sus triunfos.

 

Las preseas olímpicas de Hoy
Sídney 2000, velocidad por equipos (plata)
Atenas 2004, kilómetro contrarreloj (oro)
Beijing 2008, velocidad por equipos (oro)
Beijing 2008, keirin (oro)
Beijing 2008, velocidad (oro)
Londres 2012, velocidad por equipos (oro)
Londres 2012, keirin (oro)
Además, ganó 25 medallas mundiales, 11 de ellas doradas.

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<![CDATA[ Fue tu culpa Margaret ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 12 Apr 2013 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/fue-tu-culpa-margaret-n750716 Abril de 1989. Liverpool y Nottingham Forest se enfrentan por las semifinales de la FA Cup en Hillsborough, cancha de Sheffield United. 
Una nueva tragedia tiñe de sangre al fútbol inglés: 96 personas ubicadas en la tribuna de Liverpool (ya había entonces división de hinchadas en Inglaterra) mueren aplastadas. 

Durante años se sostuvo oficialmente que la culpa del hecho fue de la parcialidad de Liverpool. Recién en setiembre del año pasado se conoció la verdad: la falta de previsión de la policía inglesa fue la verdadera responsable del desastre. Margaret Thatcher, era todavía la premier de Gran Bretaña y fue este el episodio que la llevó a encomendar la Football Spectators Act con la que se erradicó el fenómeno del hooliganismo de las canchas inglesas. 

Tarde. Los actos vandálicos, nacidos en la década de 1960, se habían cobrado en la de 1980 numerosas víctimas. 

En la final de la Copa de Europa de 1985, disputada en Heysel (Bélgica) los hooligans de Liverpool mataron a 39 hinchas de Juventus tras una avalancha en una tribuna ubicada detrás de uno de los arcos donde en esa época los partidos se veían de a pie. 

Apenas 23 días antes, en un partido de tercera división inglesa entre Bradford y Lincoln fallecieron 56 personas al incendiarse la tribuna principal de Valley Parade. 

Recién en 1989 y después de Hillsborough, se atacó el fenómeno del hooliganismo. Tarde. 191 víctimas fatales tarde. 

Los resultados fueron muy efectivos, tanto que el modelo inglés se transformó en el paradigma de la lucha contra la violencia en el fútbol. 

Las medidas adoptadas entonces repiquetean hoy en el fútbol uruguayo: prohibición de espectadores parados y alcoholizados, colocación de cámaras, implementación de seguridad privada, derecho de admisión, recomendación de no vencer entradas los días del partido. 

Durante la década de 1990 subsistieron algunos problemas como la presencia de hooligans en partidos en el extranjero. 

Esto puede verse en el documental Headhunters (así se llaman los hooligans de Chelsea) donde un periodista inglés se infiltra en un despreciable mundillo de fascistas y cultores de una repulsiva violencia.

Ese documental también señala otra falla del sistema: muchos hooligans fueron incriminados con pruebas falsas y años después el estado se vio forzado a indemnizarlos con fuertes sumas. 

La Premier League que nos muestra Fox cada fin de semana es un millonario espectáculo deportivo hecho para la familia inglesa.

Pero Hillsborough es una espina clavada en el corazón de los hinchas de Liverpool que desde hace meses cantan que iban a celebrar la muerte de la Thatcher con una fiesta. 

La figura histórica de la Dama de Hierro, fallecida esta semana, no tiene grises. Es amor u odio. 

Sin embargo, en materia futbolera su accionar admite dobleces: atacó a los hooligans y los corrió de las canchas. Pero durante su mandato se produjeron los peores hechos de violencia en Inglaterra. Y para colmo, justificó la Spectators Act tras un incidente en el que falló su policía, algo que fue encubierto por años culpando a los hinchas de Liverpool.

En Hillsborough la víctima fatal de menor edad tenía 10 años. Era el primo de Steven Gerrard. Y a esa edad no son años. Son añitos. 

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<![CDATA[ Pica como una abeja ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 11 Jan 2013 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/pica-como-una-abeja-n750611 “Vuela como una mariposa, pica como una abeja”, era una de las máximas de Muhammad Alí cada vez que subía a boxear a un ring.

Santiago Casco bien podría decir que lo aplica a la hora de correr. Vuela cuando tira y pica cuando remata. Lo avala además su condición de apicultor. “Tengo mi colmena pero no le dedico tiempo porque entreno siempre en doble horario”, afirma.

El hombre, de 29 años, jugaba al fútbol de chico como puntero derecho en Rampla Juniors de Pueblo Obrero. “Era rápido para eso”. Se ve que un día el pelotazo se fue demasiado largo y el oriundo de Piriápolis pasó por un lugar donde vio mucho barullo. Se estaban anotando para una carrera de calle, la Doble San Antonio. Y Casco se inscribió de puro curioso.

De esto hace ya hace nueve años. El domingo pasado, Casco ganó la San Fernando, la 10k más antigua y prestigiosa que se corre en Uruguay. Puso una marca de 29.43 mejorando el 29.47 que estampó en 2009 en una prueba disputada en Santos, Brasil.

Ocho años atrás corrió la prueba puntaesteña en 38 minutos. “Salí 118”. Se acuerda clarito.

Porque después, en 2007, empezó a entrenar con Omar Clok y en 2009 consiguió una beca con alojamiento y comida en Campus de Maldonado. Ahí se mueve bajo las órdenes de Ruben Techeira. Su esfuerzo y dedicación lo convirtieron en el principal corredor de calle desde esa fecha hasta el presente.

 

Las San Fernando de Casco
2005- 118º
2006- No participó
2007- 11º
2008- 5º
2009- 6º
2010- 6º
2011- 7º
2012- 3º
2013- 1º

 

Hijo de empleados en el rubro hotelería, con tres hermanos, y auspiciado por Reebok, que le aporta indumentaria deportiva y una mensualidad, Casco ganó en un lapso de 19 días las dos principales carreras del circuito uruguayo: la San Felipe y Santiago y ahora la San Fernando.

“En 2010 gané la Nike”, agrega a su importante currículum.

“Todavía no caigo que gané la San Fernando, pero es un logro muy importante: soy el primer atleta de Maldonado que la gana y muy pocos uruguayos en la historia pudieron triunfar acá”, explica.

Es cierto. Solo Andrés Zamora, en 2008, pudo vencer mientras la prueba tuvo estatus internacional. El año pasado no vinieron keniatas y ganó Aguelmis Rojas. Para esta edición, la organización trajo a dos africanos que residen en Argentina: Julius Rono e Ismael Langhat.

“A Ismael lo conozco porque estuvo acá un tiempo, pero no se sintió bien sobre la mitad del trayecto; Rono corrió bien pero cuando le cambié el ritmo y vi que no me seguía pude mantenerme primero”, contó. Esa sensación única del fondista.  

El año pasado, Casco sufría una anemia de la cual no lograba recuperarse. Le recomendaron irse a entrenar a la altura. Y el atleta sacó de su bolsillo para irse a Cachi, Salta.

“Es una inversión y la verdad que valió la pena: me recuperé y me siento muy bien en competencia”, dice quien ahora corre 20 kilómetros por la mañana y ocho, “tranquilos”, en la tarde.

Para lo que resta del verano, el de Piriápolis correrá los 10k de Las Cañas y la San Antonio que pertenecen al torneo de verano de la Confederación Atlética del Uruguay.

A partir de abril intentará marca para el Sudamericano de Bogotá, en pista.

“Dentro de un par de años me gustaría intentar marca en maratón para los Juegos Olímpicos. Nunca corrí ninguna pero no creo que llegue por edad a los de 2020”, sueña. Porque para aprender a soñar es muy recomendable correr.  

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<![CDATA[ Al básquetbol no le tiembla el pulso ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 04 Jan 2013 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/al-basquetbol-no-le-tiembla-el-pulso-n750605 Goes y Atenas, dos de esos equipos que son locales jueguen donde jueguen. Miramar en Tercera. Ahora Cordón y Welcome, instituciones que se repartieron 11 de los 12 Federales disputados entre 1991 y 2002. 

Cuando el básquetbol castiga no calcula el peso de las camisetas ni mide costos políticos. Lee el reglamento y lo aplica. Lo respeta. Caiga quien caiga.

La creciente violencia en la que vivimos, el potenciamiento del fenómeno a través de las redes sociales, y la desvalorización del valor supremo de la vida, repercuten en el mundo deportivo. 

Y el básquetbol ha optado por atacar el fenómeno. 

Se podrá discutir si desafiliar a un equipo -castigo que abarca a la mayoría de los verdaderos hinchas, a los jugadores, a las formativas, al barrio- es o no es un castigo utilitario. Parece mero retribucionismo con escaso afán resocializador más allá del escarmiento del castigo.

Es más, analizado desde el punto de vista jurídico penal, duele a la vista la atribución de responsabilidad objetiva a los clubes por hechos causados por sus hinchas, o quienes dicen ser sus hinchas. 

Pero el fallo tiene puntos contundentes. Pone de manifiesto una irresponsable actitud del jugador Adrián Bertolini, generadora de violencia. Deja en evidencia la lamentable inacción policial. Y más allá de eso, da nombres y apellidos de dirigentes que entregaron entradas de favor. Entonces aparecen nexos causales entre el amparo dirigencial y los graves hechos de violencia.

El fútbol está privado desde 2009 de esta posibilidad desde que el entonces presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, José Luis Corbo, hiciera derogar el famosos artículo 23 del Código de Penas de la AUF. 

La presión de Peñarol tras una sanción de 12 puntos por el escalofriante asesinato de un hincha de Cerro en 2006 y después la de Nacional, que perdió tres cuando sus parciales invadieron Jardines en 2009 y arrasaron con todo, se llevaron puesto el reglamento. 

Los hinchas pueden hacer lo que quieran que los clubes duermen tranquilos en la tabla.

"Hace tiempo que sabemos que en el fútbol y en el básquetbol se han dado entradas de favor, se han alimentado a las barras bravas para que existan situaciones de violencia que no son las que la población uruguaya quiere y eso no lo podemos permitir de ninguna manera", dijo Ernesto Irurueta, director nacional de deportes, la semana pasada a El Observador.

El básquetbol vuelve a dar un ejemplo de transparencia denunciando nombres, algo que el fútbol jamás hizo en su historia. Y, aunque pequeñas, esas son puertas que el deporte le va cerrando a la violencia. 

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<![CDATA[ Un uruguayo en la Unión Soviética ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 28 Dec 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/un-uruguayo-la-union-sovietica-n750592 El pasado 25 de diciembre se cumplieron 21 años de la caída de la Unión Soviética. El monstruo rojo se desplomaba entre sueños de jeans y libertad a la vez que moría la mayor potencia deportiva de todos los tiempos.

Antes de los Juegos Olímpicos de Londres –donde se celebraron 20 años sin los soviéticos– entrevisté para esta nota a Alberto Espansandín, gerente general de la Federación Uruguaya de Basketball, quien vivió seis meses en las entrañas de la criatura en 1988.

Una beca para un curso de entrenador lo llevó al instituto Vladimir Lenin de Moscú: tres gimnasios para básquetbol y vóleibol, dos pistas de atletismo (una indoor) y un edificio de 17 pisos para estudiantes. Huelga decir que solo eso ya es más infraestructura que la que tiene Uruguay hoy en día...

“De una punta a la otra se demoraba 30 minutos caminando”, me contó recordando los impresionantes duelos que vio entre el equipo lituano Zalgiris Kaunas y CSKA Moscú, el cuadro del ejército rojo.

Y las anécdotas fueron cayendo solas: “Para ir me compré un par de championes de basket en Buenos Aires, unos Fila muy bonitos y apenas llegué ya me lo querían comprar. Los rusos tenían dinero pero no sabían en que gastarlo. Los shoppings eran todos iguales, con los mismos productos a los mismos precios, era muy aburrido salir de compras”. 

Los puestos callejeros
Era común ver en la ciudad que se formaran largas colas ante improvisados puestos callejeros: “En la calle la gente iba con bolso y cuando veían parar un camión hacían fila. A veces eran sobretodos de Yugoslavia, otras naranjas de Egipto; aprendimos a salir a comprar así porque en los supermercados había un solo queso, un solo jamón...”.
 
El primer negocio
“Por aquella época recién empezaban los primeros negocios. Había un solo bar en la peatonal de Moscú, la primera empresa familiar según nos contaron; no se permitía tener empleados para respetar la constitución que prohibía la explotación del hombre por el hombre”.
 
La otra ley seca
“No había casi chances de conseguir alcohol. El vodka había subido de uno a 20 rublos pero la gente compraba igual. El estado quería combatir el alcoholismo. Entonces era más barato comprar perfume para emborracharse. No me lo creía hasta que un día, en una avenida, un borracho me convidó con perfume”.

“La cerveza era cara y no se conseguía fácilmente. Llegamos a atravesar (Espansadín viajó con Timoteo Carrasco) todo Moscú para conseguir una cerveza. Y aún cerrada en la heladera, a los dos o tres días se echaba a perder”.
 
La situación económica
“Nos daban 100 rublos por mes y los sábados íbamos a un Cinco Estrellas a comer buffet porque no nos gustaba el comedor de la residencia”.

“Los rusos tenían un gran poder adquisitivo y la situación económica era muy buena. Pero lo llamativo era que los profesionales ganaban muy poco en comparación con un chofer de ómnibus de aquel entonces”.

El monstruo se partió en 15 repúblicas. Scorpions cantó Wind of Change. Metallica tocó Harvester of Sorrow mientras flameaban banderas de Estados Unidos y el Reino Unido, otrora enemigos.

Y finalmente, Alexander Volkov y Sarunas Marciulionis, ahora ucraniano uno y lituano el otro, desembarcaron en la NBA.     

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<![CDATA[ Un rebelde al ritmo de Mozart ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 21 Dec 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/un-rebelde-al-ritmo-mozart-n750582 Juegos Olímpicos de Berlín 1936. No solo el velocista y saltador en largo estadounidense Jesse Owens humilló a Adolf Hitler. 

También lo hizo la selección de fútbol de Noruega que en cuartos de final eliminó a la tosca Alemania (2-0) que en primera fase había despachado con un auspicioso 9-0 a Luxemburgo. 

Hitler sabía del éxito conquistado por Benito Mussolini dos años atrás en el Mundial de 1934 donde el juez sueco Ivan Ekman le arbitró a Italia en semifinales y final saludando al Duce desde la cancha como un enardecido Paolo Di Canio. E Italia fue campeón. 

La Italia amiga ganó la medalla de oro en Berlín derrotando a Austria en la final 2-1, tal como lo había hecho en semifinales de 1934 por 1-0. 

En los austríacos jugaba Matthias Sindelar, el Mozart del fútbol, como lo recuerda la eternidad. Enjuto, hábil, señorial, las imágenes de la era romántica del balompié hacen patente su apodo: El hombre de papel. Pero había fuego en su caracter. 

Hitler invadió Austria en marzo de 1938 y dispuso que la selección de fútbol que iba a participar en el Mundial de Francia sumara a los ahora oprimidos al equipo. 

La cortesía nazi (perdón el oxímoron) les ofreció un ambiguo partido de bienvenida-despedida que se jugó el 3 de abril. 

El palco oficial estaba repleto de oficiales nazis. Había una fuerte presión para que Austria -que sin Sindelar había perdido el tercer puesto ante Alemania en el Mundial de 1934- cediera ante el invasor. 

Pero el Wunderteam ganó 2-0. El segundo lo hizo Sindelar que festejó el gol 60 años adelantado: bailó desafiante frente al palco nazi. Se le rió en la cara a los genocidas.  

Después se negó a jugar por Alemania el Mundial. Dejó el fútbol y defendió como amigo al presidente de su club, Austria Viena, removido del cargo por el pecado de ser judío. 

El 23 de enero de 1939 fue hallado muerto junto a su novia italiana Camilla Castanola. 

La Gestapo, que lo investigaba celosamente, informó que se trató de una intoxicación de monóxido de carbono, emanado de una estufa. 

Pero para el pueblo de Austria fue el asesinato de un ídolo. Del tipo que como Owens con su triunfo en salto largo de 1936, humilló a Hitler. 

Quince mil personas lo acompañaron en su funeral. Sus restos descansan en Zentralfriedhof, quebrando mágicamente la cintura al ritmo de Beethoven, Brahms, Schubert y Strauss que andan siempre en la vuelta. Aunque Sindelar hincha por Mozart.  

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<![CDATA[ Una hazaña en pileta corta ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 14 Dec 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/una-hazana-pileta-corta-n750569 "En Uruguay entregás un currículum y te lo prenden fuego, acá se sorprenden y te dan oportunidades", me dijo Serrana Fernández en agosto de 2007. Su "acá" era Alicante, donde fue a parar, desahuciada con su propio país.

Hace diez años, la fernandina protagonizó la última gran gesta de la natación uruguaya: en el Mundial de pileta corta de Moscú 2002 avanzó a las semifinales y mejoró su récord sudamericano.
  
Por estos días se está disputando en Estambul la undécima edición de estos torneos instaurados en 1993. Pero hoy, superar una serie para los uruguayos es un alocado e inalcanzable sueño. Y más en la rama femenina donde las distancias con el mejor nivel son siderales.

Para Serrana se trataba de un objetivo concreto, para el cual se había preparado abandonado su querido Maldonado y los estudios de Medicina para instalarse en Santos en 2001.

Cuentan las crónicas de El Observador de la época que Serrana llegó a Moscú a la una de la madrugada del mismo día que le tocaba debutar en 100 m espalda.

A la hora 7 quiso conocer la piscina pero no se lo permitieron sin acreditación. El trámite para obtenerla le duró más de dos horas y cuando quiso acordar le quedaban 10 minutos para tirarse a competir.

Nadó un segundo por encima de su mejor marca y quedó 23ª pero fue la mejor latinoamericana, por encima de la brasileña Fabiola Molina (27ª) quien sigue vigente a los 37 años e incluso compitiendo en Estambul.
 
El sábado 6 de abril de 2002 corrió el 50 m espalda y estampó un tiempazo de 28.54. Nuevo récord nacional (aún vigente) y sudamericano.

En diciembre de 2001, Serrana había bajado dos veces la marca continental con tiempos de 28.73 y 28.63 arrebatándole el récord a su némesis, Fabiola Molina.

Serrana recordó entonces sus entrenamientos matadores con el profe brasileño Ricardo y que solo los domingos tenía libre.

Entonces se iba sola a la playa. A tomar mate y mirar el mar. "No es lo mismo que mi Punta del Este natal pero en Brasil no trabajo de guardavidas, como lo hacía en Uruguay, así que podía disfrutar sin nervios", le contó a El Observador el día después al Mundial.

Tras ser profesional en San Pablo y abanderada olímpica en Atenas 2004 (porque Milton Wynants no desfiló), Serrana se retiró.

En 2006, cuando estudiaba licenciatura en Educación Física y trabajaba en el Cedemcar (San Carlos), Uruguay la decepcionó.

“El gobierno al que voté me dejó sin trabajo porque dispusieron que los profesores que no eran titulados no podían trabajar más y yo estaba cursando primer año. Hablé con el director de deportes en Maldonado, porque yo no era ajena a la natación, pero no hubo caso. No tenía ni qué comer y nadie me daba una mano. Entonces me fui mal. En España me tratan mejor que en Uruguay”, contó en 2007.

Estaba, como se dice vulgarmente, quemada: “Quiero asentarme acá donde me recibieron bárbaro. No tengo recuerdos lindos de mi país ¿A qué quiero volver a Uruguay, a morirme de hambre?”.

El tiempo pasó. Los 10 años de Moscú dimensionan su figura deportiva.

Su dolor es una cuenta pendiente para el país de los olvidos.

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<![CDATA[ Centros de estudio que ignoran al deporte ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 07 Dec 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/centros-estudio-que-ignoran-al-deporte-n750552 "A veces, más importante que el apoyo directo que se le pueda dar al deporte son otras pequeñas cosas que son muy difíciles de implementar en la práctica, como las faltas a los liceos de los chiquilines", me contó Gonzalo Peluffo, entrenador de hándbol durante el Panamericano juvenil de Camboriú 2010. 

Si bien el tema está legislado, los jugadores (juveniles, en hándbol sub 18) tenían cada uno un tratamiento diferenciado con respecto a las faltas, lo que me reveló una verdad: el divorcio existente entre los centros de estudio y el deporte uruguayo. 

Martín Melconian, quien se fue hace unos meses a estudiar a la Universidad José Cela de Madrid y a entrenar natación palpó una realidad radicalmente opuesta. 

En Uruguay, a nivel terciario, sufría cada vez que le tocaba irse de viaja a competir. 

Hace unas semanas Biguá lo trajo a competir en el Nacional disputado en Maldonado: "No sabés lo que es, que me justifican las faltas es de lo más obvio para ellos, pero además me consiguen los apuntes y me los pasan por mail para que no me atrase", me contó en su breve paso por Uruguay. 

Un jugador de la selección uruguaya de hockey sobre patines que disputó el Mundial B de Canelones la semana pasada, casi pierde un curso porque tenía plazo de entrega en el medio del torneo.

"No sabés los dramas que me hicieron. Querían que en el medio del Mundial presentara el trabajo". Pero Los Halcones estaban concentrados en Atlántida. ¡Era un Mundial señores y Uruguay vestía de celeste y todo!

Otros deportistas como Micaela Serna de esgrima o María Pía Lorenzotti de tenis de mesa, me contaron ejemplos contrarios: instituciones y profesores que les dan todo su apoyo y flexibilidad de tiempos para que no se atrasen con los estudios. 

Pero no hay que llegar al vulnerable extremo de depender de la buena voluntad de los profesores. La ley debe aplicarse en forma tajante y los institutos de enseñanza no deben hacerle sentir al deportista que su dedicación al deporte es banal e insignificante. 

Porque eso revela un deterioro cultural tristísimo. 

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<![CDATA[ Canelones, un ejemplo para todos ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 30 Nov 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/canelones-un-ejemplo-todos-n750539 Cada noche, el polideportivo municipal de Canelones Sergio Matto se convierte en una caldera donde más de 1.000 personas acuden a apoyar a la selección uruguaya de… ¡hockey sobre patines! Sí. Desde el sábado pasado se disputa ahí un Mundial B de este deporte que es practicado por un puñadito de personas. Y la ciudad canaria está convulsionada por la calidad de la competencia y por Los Halcones, como se denominan los uruguayos.

Pero la hockey-manía trasciende el horario en que se juegan los partidos. En las farmacias, en el supermercado, en los bares, en la plaza, en las estaciones de servicio de lo único que se habla es del Mundial.

“Che, está bueno eso del hockey sobre patines”, comentaban el miércoles en el Martínez Monegal mientras se jugaba un partido de fútbol local. Porque claro, con un buen nivel de competidores, un entorno bien organizado y la pasión de la celeste defendida a muerte por un grupo amateur que vibra cuando se pone la camiseta, el producto sale robustecido.

Un integrante de la comuna canaria quedó perplejo el primer día por el número de público que se arrimó: “La gente de Canelones no es de acompañar los eventos, la verdad que estamos sorprendidos”, me dijo.

Canelones probó antes con el básquetbol, el vóleibol y un tiempo con el fútbol sala hasta que las barras de Peñarol y Nacional se tirotearon (hubo heridos) en las afueras del estadio. “Pero nunca nada tuvo una respuesta como esta”, me dijo un habitante de la ciudad.

“Si la gente se entera, si la difusión es buena es distinto, sino todo es fútbol”, agregó. Pero al difusión es la última cadena de un largo eslabón. Lo primordial es la organización. Enrique Bello, el organizador, planteó hacer el torneo en Canelones pero el capitán y símbolo de la selección, Claudio Maeso, le preguntó si estaba loco. “En 2006 se hizo un torneo en el Cilindro y no se enteró nadie. Si lo llevás al interior se involucra a la ciudad y en Canelones estás a 40 kilómetros de Montevideo”, justificó.

El intendente Marcos Carámbula recibió el desafió con un escepticismo propio de quien desconocía el deporte: “No sabemos nada de hockey sobre patines”, se sinceró. Pero el estadio quedó pronto, inversión mediante, y en perfectas condiciones aún soportando un incendio el mismo día de la ceremonia de apertura. La Dirección Nacional de Deportes y un privado, Antel, no dudaron en apoyar el evento, por aquello que diferencia un gasto de una auténtica inversión.

El involucramiento de la ciudad se dio con un desfile inaugural fresco, sencillo y alegre. Nadie podía permanecer así ajeno al evento. Y el resultado se traslada cada noche a las tribunas. Siempre son más de 1.000 las personas que hinchan por Uruguay, que ya aprendieron el deporte y lo disfrutan de lo lindo.

Seguramente mañana uno de esos niños de túnica y moña que hincharon a grito pelado por Austria cuando jugó contra Israel se sume a practicar hockey y sueñe con vestirse de celeste con la certeza de que la única celeste no es la que juega al fútbol. Lo que se logró en Canelones fue una abrumadora muestra de diversificación deportiva. Contundente. Una goleada gozada a cancha llena. Y sembrando deporte, se recogen ilusiones.      

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<![CDATA[ Un Luis Suárez con patines ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 23 Nov 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/un-luis-suarez-patines-n750522 "Aunque te parezca mentira me subí por primera vez a unos patines cuando tenía tres años", me dice Claudio Maeso en el medio de la pista del Platense Patín Club. 

La cancha está llena de niños de todas las edades. Y el que dirige todo es el capitán y mejor jugador de la selección uruguaya de hockey sobre patines. 

Maeso tiene 35 años y a partir del sábado irá por su noveno mundial en el estadio Sergio Matto de Canelones. 

No es exagerado compararlo con Luis Suárez. Solo hay que salvar las distancias del desarrollo de un deporte y otro en nuestro país. 

Maeso jugó en las mejores ligas del mundo de este deporte: Argentina, Brasil, Portugal y España. 

En España estuvo la temporada 2004-2005 en Barcelona, un equipo que ganó 19 Liga de Campeones y que entre 1998 y 2010 conquistó la Liga local en forma consecutiva. 

En Catalunya hay 600 equipos de hockey sobre patines. En Uruguay hay seis y uno solo juega en formativas. Pero así y todo, la celeste siempre presenta equipos competitivos en los mundiales B. 

Para corroborar eso -además de las cualidades técnicas de Maeso- hay que darse una vuelta a partir de este sábado por el Sergio Matto de Canelones que como dijo Maeso "no los vamos a defraudar". 

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<![CDATA[ Un cuento del Pepe ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 16 Nov 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/un-cuento-del-pepe-n750511 José Sasía fue un personaje único en el fútbol uruguayo. Tiene razón José Luis Olascoaga cuando afirma que habiendo escrito tanta historia parece inconcebible que su recuerdo permanezca atado a "la tierrita que una vez le tiró a un arquero". 

El libro que escribió el Pepe, así como le canta Pinocho Routin en la canción que le escribió Jaime Roos, Al fondo de la red es prolífico en anécdotas. Tiene arrabal, murga, mostrador y fútbol en estado puro.  

Una historia que me arrancó carcajadas se titula Las locuras de Ravel, un jugador de Racing al que dirigió en 1971.

Sasía cuenta que lo llevó a Estudiantes de Mérida, en Venezuela, y que en determinado momento empezó a llegar a los entrenamientos "pálido y ojeroso y no andaba nada". 

Otros dos uruguayos del plantel, Pomárico y Peralta, estaban en la misma. El Pepe se decidió a vigilarlos. Justo él, que un día se escapó de la concentración de Boca Juniors para venirse al corso barrial del Aires Puros (¡qué barrio!). Un día encaró a Pomárico: "No queremos decirle nada hasta que lo encontremos", se disculpó el futbolista. 

"¿Encontrar a quién?", preguntó el Pepe. "A nadie", le dijo. 

Fue entonces cuando el entrenador, devenido en detective por la fuerza de las circunstancias, lo descubrió todo. Ató ese cabo a los picos y a la pala que un día encontró en el cuarto de su hijo: Ravel los había convencido de que en las montañas de Mérida había petróleo y todas las noches salían a cavar. ¡Un fenómeno!

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<![CDATA[ Cuando Griffith mató a Paret ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 09 Nov 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/cuando-griffith-mato-paret-n750503 La historia cautivó a Leonardo Pacella, letrista de Carnaval y, arriba de las tablas, figura máxima en dos de los últimas tres ediciones del concurso. En otras palabras, el tipo que más y mejor hace reír a los uruguayos. 

Se trata del boxeador Emile Griffith, que en 2008 escribió su biografía revelando su homosexualidad. "Sigo pensando qué extraño es todo. Maté a un hombre y la mayoría de la gente lo entiende y me perdona. Sin embargo, amo a un hombre y para mucha gente eso es un pecado imperdonable que me convierte en una mala persona. A pesar de que nunca fui a la cárcel he estado en prisión casi toda mi vida", reveló.

Griffith, nacido en Islas Vírgenes y que se fue a ganar la vida a Nueva York en la década de 1950, mató literalmente a golpes al cubano Benny "Kid" Paret, el 24 de marzo de 1962.

"Me dijo maricón (faggot) y yo no era ningún maricón", dice Griffith en el documental Ring of Fire. 

Antes de ser boxeador, Griffith diseñaba sombreros para damas. Nueva York no era entonces una de las capitales del mundo. Era una sociedad de inmigrantes judíos e irlandeses donde el boxeo representaba para los sectores más desfavorecidos una posibilidad de ascenso social. 

Tampoco era una sociedad preparada para que un boxeador se declarara homosexual, algo que el ambiente del boxeo conocía. "Hubiera sido un suicidio para su carrera", dice uno de los testimonios del documental. 

Los efectos de la muerte de Paret, acaecida 10 días después del combate, determinaron que las peleas de los viernes dejaran de ser televisadas en Estados Unidos. 

Con esta prohibición del boxeo se quisieron tapar otras manifestaciones de violencia mucho más profundas que vivía la sociedad: Guerra Fría, segregación racial (las matanzas de negros por parte de blancos eran impunes en el sur en la década de 1950), misiles apuntando a Cuba (octubre), el asesinato de Kennedy (un año después)... 

Griffith, campeón mundial welter y mediano, siguió su carrera hasta 1977 y en su camino perdió dos veces ante el argentino Carlos Monzón. 

Al final del documental se encuentra en un cementerio con el hijo de Paret y lloran abrazados.

La tragedia será ahora parodia en la prueba de admisión del Carnaval que arranca este viernes. 


  

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<![CDATA[ Collazo, la esencia del deporte ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 02 Nov 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/collazo-la-esencia-del-deporte-n750489 Rodolfo Collazo tuvo una fama efímera. El día que le dieron la bandera uruguaya para llevar en el desfile inaugural de los Juegos Olímpicos estallaron muchas broncas porque la distinción no recayó en un futbolista.

Sigo sosteniendo que la decisión fue justa y que Collazo es uno de los mejores modelos deportivos a seguir que tiene este país. 

La semana pasada, en el Sudamericano de Viña del Mar, el coloniense se trajo dos medallas (plata y bronce) en el inicio de un nuevo ciclo deportivo. ¿Se habrán enterado aquellos que golpeaban pechos y escritorios en contra de la distinción del remero? 

No importa. A Collazo lo ocupan cosas más importantes: firmó un convenio de seis meses con el Ministerio del Interior para darle clases de Educación Física a los presos de la cárcel de Colonia Piedra de los Indios. 

"Es un lindo desafío, hay quienes me dicen que va a estar muy bueno, otros que es un peligro, pero el objetivo es trabajar en la rehabilitación y la reinserción social de las personas", me dijo anoche al interrumpir una de sus tantas clases como profe. 

Porque además de practicar deporte y ser un ejemplo de multiempleo, Collazo siguió una carrera y se recibió derribando el mito de la incompatibilidad de los libros y la actividad física.  

Vivimos tiempos donde se inventan ídolos deportivos a fuerza de bombardeos mediáticos, de la mera construcción de una imagen bonita, de la exaltación del factor económico como motor esencial en el desarrollo del deporte. 

Collazo encarna los valores opuestos: humildad, sencillez, sacrificio, solidaridad. 

Por eso vuelvo a aplaudir que le hayan dado la bandera.

Dársela a un futbolista -cuando se trata de Juegos Olímpicos- implicaba también dar otro mensaje para nuestros jóvenes: promover al fútbol como única forma válida y exitosa -en términos deportivos y mercantiles- de desarrollar una actividad deportiva en Uruguay. 

Y así nos vamos a parecer cada vez más a aquella señora que en un especial de Subrayado le gritaba -desencajada- a su nene en el baby fútbol: "¡Corré, corré, ¡¿O querés estudiar toda la vida?".

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<![CDATA[ El uruguayo solitario ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 26 Oct 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/el-uruguayo-solitario-n750476 "No tenía nada que perder”, me dijo hace un tiempo Nicolás Ronchi con esas expresiones con las cuales uno se habla a sí mismo.

Desde España el recuerdo lo empujaba hacia Uruguay. El país de su familia y sus amigos. El pedacito de tierra que lo corrió en 2004, “porque no encontraba laburo por ninguna parte”.

Con 21 años, sin papeles, con novia y Sol, su pequeña hija, decidió irse a España “porque en esa época todos los que estaban mal elegían ese lugar”. 

En Uruguay jugaba al vóleibol, pero en España, sin papeles, empezó trabajando de pintor.

A los cuatro meses se separó, “porque las cosas ya no estaban bien y la convivencia no resultó”.

Solo y sin destino se fue a Italia donde el jugador de fútbol sala Pablo Lamanna le abrió las puertas de su casa y lo ayudó a terminar los trámites para la obtención de su pasaporte.

“Ahí cambió la cosa”. La voz ya despojada de las asperezas de los malos recuerdos.

“Enseguida conseguí trabajo como camarero en Javea (un municipio de 32 mil habitantes ubicado en la comunidad valenciana, en la provincia de Alicante), alquilé una habitación y me probé en Benidorm, un club de Segunda División”.

Ahí, a fines de 2005, comenzó su recorrido por el vóleibol español.
Tras otra temporada en Segunda, en Sant Boi, dio un salto a la Superliga, la máxima división en el país ibérico.

“Después de jugar, siempre volvía al bar a trabajar la temporada de verano”.

Ironías del destino a Ronchi le toca ahora atravesar una nueva crisis económica en España. "La de 2008 fue muy similar a la del 2002 en Uruguay; la de ahora se refleja en lo deportivo, todos los equipos han bajado sus presupuestos", me explica vía Facebook. 

Después de jugar dos temporadas en Murcia, Ronchi, que juega de opuesto emigró a Islas Canarias para defender a 7 Islas Vecindario y para esta temporada fichó por CAI Teruel, el tricampeón de la Superliga y el actual campeón de la Copa del Rey.

Llevan tres partidos ganados sobre tres jugados en la Superliga y arrancaron la Champions con una derrota 0-3 ante Nolito Maaseik de Bélgica, "aunque jugamos bien", aclara. 

El miércoles recibirán al Arkas Izmir de Turquía, uno de los peso pesados del continente. Sí, no solo en el fútbol los uruguayos representan a su país en las pomposas Champions League europeas. 

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<![CDATA[ El deporte de la integración ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 19 Oct 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/el-deporte-la-integracion-n750462 Suena el teléfono de Pablo Sanmartino, presidente de la Confederación Atlética del Uruguay (CAU). Es domingo y hay torneo en la pista del Parque Batlle. La última instancia de clasificación para el Sudamericano sub 18 de Mendoza. 

Al otro lado de la línea la voz se quiebra. Es la entrenadora de los botijas de Paysandú. La ONG Convivencia Ciudadana les prestó una camioneta para trasladar a los atletas a la capital. Pero la Intendencia del departamento no les dio para el gas-oil, le cuenta a Sanmartino.

"Cargalo con tu tarjeta que te damos la plata acá", le dice el presidente de la CAU. 

Esa misma tarde, Paysandú logró clasificar dos atletas más en pruebas de velocidad. Uno de ellos fue Miguel Favila. 

Al otro día su madre ya ofrecía en su Facebook ravioles caseros para vender. La intención es que su hijo viaje con algunos pesos a Mendoza. 

Y el martes partirá con ese destino la mayor delegación histórica del atletismo nacional: 28 deportistas y cuatro entrenadores, con lo que superan a los 13 que hace un mes fueron al sub 23 de San Pablo. 

La delegación no solo es histórica por el número sino también por la composición: 46% son mujeres y el 65% son gurises del interior. 

Dos de ellos, Kevin Gadea y Leoni García, son del hogar del INAU de Treinta y Tres. 

Estos tres factores (género, descentralización e inclusión social) convierten al atletismo en el deporte más integrador del Uruguay. 

Es un fuerte indicio de que con poco se puede construir. Sanmartino explica que “este trabajo empezó el año pasado con el Proyecto de Iniciación Atlética Juvenil (PIAJ) para el cual el Ministerio de Turismo y Deporte nos dio US$ 20 mil y que ahora estamos por renovarlo”. 

El estado también pone los US$ 4.500 que demandará el viaje en ómnibus. Nike vestirá a la delegación con US$ 5.000 en indumentaria deportiva. "Otras empresas privadas colaboraron para ir a competir a Argentina", dice el presindente de la CAU. 

El secretario de la Confederación, Marcelo Szwarcfiter, expresa que las claves para conformar un grupo que en el año mejoró marcas en forma masiva, fue "planificar el trabajo hace un año en base a los mejores tiempos del año pasado, estudiar los planes de entrenamiento y realizar varios campamentos en el interior; es el trabajo de mucha gente". 

Es un trabajo que se convierte en un llamado de convocatoria a la pista para respirar un ambiente repleto de buenos valores y de las mejores historias de vida que puede regalar el deporte.  

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<![CDATA[ Un lindo recuerdo para el Mendozazo ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 12 Oct 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/un-lindo-recuerdo-el-mendozazo-n750446 La imagen es eterna. Enzo Francescoli mete una diagonal hamacando el cuerpo como un equilibrista. Los argentinos salen desesperados al cruce y el Príncipe se desprende de la pelota. El hincha -paralizado ante el televisor- comenzaba a balbucear "¿qué hizo?", "¿fue falta?" cuando una ráfaga blanca llamada Antonio Alzamendi cruzó la pantalla para transformar el manejo magistral de Enzo en puñalada y gol.

Uruguay le ganó así a Argentina en el Monumental por las semifinales de la Copa América de 1987. La última vez para la celeste en esas tierras. De esto ya pasaron 25 años. Un día como hoy, cuando Uruguay enfrenta a Argeentina por Eliminatorias, es imposible no recordar.

Desde entonces Uruguay no volvió a ganar en suelo argentino a pesar de que la eliminación del año pasado en Santa Fe a los albicelestes por penales (lo que para las estadísticas es un empate) en otra Copa América vale al corazón como lo que fue: un triunfo enorme. 

"Hice uno por un Mundial y otro que le dio la Copa Intercontinental a River Plate, pero el gol más importante que hice en mi carrera fue en el Monumental ante Argentina con Maradona en la cancha", me contó en 2007 Alzamendi en una entrevista para El Observador.

Alzamendi atravesaba el mejor momento de su carrera. Hace unas semanas FoxSports recordó la campaña de River Plate con el Bambino Veira como DT y en la Libertadores de 1986 el Hormiga era imparable. Pique demoledor y gol. 

Tan monumental, como el Estadio y aquel gol de Alzamendi, recuerdo que fue la atajada de Eduardo Pereyra tras un cabezazo del Búfalo Juan Gilberto Funes, fallecido en 1992 por una enfermedad cardíaca, en el epílogo del juego. 

Argentina estrenaba nada menos que el título de campeón mundial obtenido en México un año antes. Y ahí estaba Diego Maradona, ya sin la ríspida marca que le opuso el Chifle Barrios en tierras aztecas.

No importa establecer comparaciones, pero la presencia de estos tiempos de Lionel Messi genera lo mismo que Maradona otrora. 

Lo confirman las palabras que me brindó Roberto Fleitas: “Teníamos dos opciones: marcarlo con una referencia personal o hacerlo en zona utilizando una vigilancia estricta sobre el elemento, que fue lo que realizamos. Hizo sus genialidades pero se lo pudo contener".

Fleitas también destacó que esa selección se armó en 17 días con solo cuatro jugadores procedentes del extranjero y que la mayoría de la prensa -cuándo no- consideró que su designación como entrenador fue una "osadía". 
 
Es un triunfo que invita a soñar, porque este país porfiadamente desmemoriado parece que ya se olvidó lo que esta selección consiguió hace un año y pocos meses. Y ni te digo con lo que pasó hace 25...

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<![CDATA[ La idiotización futbolera ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 28 Sep 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/la-idiotizacion-futbolera-n750424 Para los Hombres Sensibles del barrio de Flores, de Alejandro Dolina, el fútbol era "el deporte perfecto". Para mí también lo es. Sin embargo, todo lo que rodea al fútbol me genera una sensación que lentamente rueda cuesta abajo rumbo al desprecio.

Uno de los fenómenos que alimenta esta sensación son los hinchas en las redes sociales.

El lunes publiqué una nota sobre las razones por las cuales Álvaro Recoba no sería citado a la selección uruguaya por Óscar Washington Tabárez.

Una nota de un mero valor indiciario, basado en la política de selección impuesta desde hace seis años por el entrenador. 

En primer lugar consulté a quien cubre a la selección en el diario: "Esa nota es inviable: no lo va a llamar", me dijo quien cuenta con un profuso archivo de datos, declaraciones y entrevistas del Maestro. Pero como no toda la gente tiene por qué conocer en profundidad el mundo Tabárez, igual publicamos la nota. 

El hincha de Nacional lo tomó como una ofensa al ídolo. A la bandera. Sin distinguir interpretación de opinión -de comprensión lectora, nada-, sin debatir ni rebatir, pasaron derechamente al insulto. Lo más barato que se tiene a mano para referirse al que opina diferente a "como me gusta a mí".  

Creo que la culpa es de El Aguante, aquel programa de hinchas argentinos que TyC Sports lanzó en la década de 1990.

Allí pululaban testimonios que entonces me parecían folclóricos, graciosos, y hoy los veo demenciales: "Falté al velorio de mi vieja por ir a ver a Quilmes", "me escapé de la luna de miel para seguir a Argentinos Juniors". "llegué tarde al casamiento por vos, Temperley", "me quedé sin laburo por el amor de mi vida: Almirante Brown"...

La condición accesoria e irrelevante de ser hincha de, se fue transformando en algo visto como esencial en la definición de una forma de ser, como moldeador de una personalidad, como revelador de vaya uno a saber qué valores.   

Por eso es que vemos cuentas de Twitter o Facebook tales como alexbolsilludo o dieguitocarbonero. Gurises que se sienten identificados por ser parte de una masa multitudinaria. 

Lo peor del caso no son los insultos sino la parálisis intelectual. La psicótica sensación de creer que todos conspiran contra mi sentimiento.

También la amnesia de algunos sitios que un día suben notas periodísticas y al otro afirman que "hay que hacer algo con estos parodistas" (por citar alguna frase publicable y no descender al abismo de la procacidad).

En este caso fueron hinchas de Nacional. Pero antes fueron los de Peñarol cuando, por ejemplo, escribí "Nacional campeón, el pleonasmo del fútbol uruguayo" o un hincha de la selección que me insultó y me deseó ser alcanzado por "una bala perdida". No es cuestión de camisetas. Es Naciorol o Peñaral parafraseando a murga La Mojigata, en Estados de Extinción 2008. 

Creo que todo esto es parte de un mismo, y profundo, deterioro cultural. Como para invitar al debate a mis nuevos seguidores en Twitter (los que se sumaron para insultarme), expresé ese sentimiento diciendo que en estos tiempos los bomberos de Fahreinheit 451 (Ray Bradbury) no tendrían razón de ser porque los libros ya no se leen. La innecesariedad de quemarlos revela esta ola de ignorancia que nos va tapando. Pero nadie me contestó.

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<![CDATA[ Abre los ojos ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 07 Sep 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/abre-los-ojos-n750376 La llama de los Juegos Olímpicos ya se apagó. Ye Shiwen, Kirani James o Evgeniya Kanaeva vuelven a ser nombres impronunciables.

Y las discusiones futboleras copan las redes sociales donde unos se tildan a otros de "gallinas" y todos prepotean haciendo alarde de la grandeza de su institución. Sin más fundamento que el insulto gratuito. Sin más razón que la de exaltar un sentimiento que se toma como un rasgo constitutivo de las personas y no como una caracterísitca insignificante, algo que nada aporta acerca de la esencia de un individuo.   

El periodismo, mientras, se encarga de cuestiones más profundas: brujas y hechicería... 

Y mientras, en Londres, se desarrollan los Juegos Paralímpicos, donde un montón de deportistas juegan, compiten con el alma para suplir alguna discapacidad física sufrida. 

Hay historias que son increíbles. Y se nos están pasando de largo. 

La de Alex Zanardi me pareció conmovedora. Ver el accidente que sufrió el 15 de setiembre de 2001 cuando corría en la Champ Car, esos monoplazas con los que Estados Unidos competía con la Fórmula 1, fue terrible. 

Un coche le partió el auto al medio cuando Zanardi volvía de boxes con el auto casi detenido y fuera de control. Zanardi, que siendo adolescente había sufrido la muerte de una hermana en un accidente de tránsito, sufrió la amputación de sus dos piernas. 

Pero no su pasión por el deporte. Dos años después volvió a competir en autos adaptados y en 2007 incursionó en el ciclismo de manos. El miércoles ganó la medalla de oro en la contrarreloj. En su foto festejando sentado con la bicicleta en brazos se descifra un héroe.

¿Qué decir entonces del sudafricano Achmat Hassiem? A los 24 años disfrutaba de un día de playa cerca de Ciudad del Cabo cuando vio a un tiburón blanco que iba derecho a su hermano menor. Se tiró a salvarle la vida. 

El animal, de cuatro metros y medio de largo, lo atacó. El relato que hizo el nadador, y que leí en Marca.com, es escalofriante.

Basta con transcribir unas frases: “Noté que mi pierna no se movía y cuando miré hacia atrás vi por qué: de la rodilla para abajo estaba en la boca del tiburón que empezó a sacudir violentamente hasta romperme la pierna. Fue terrorífico sentir cómo mi pierna se desgarraba, pero no noté dolor en absoluto, estaba en shock total”.

“Pensé que iba a morir y me faltaba el aire, pero decidí luchar y golpear su cuerpo con mis puños. Entonces me sacudió dos veces más, y en la segunda se oyó el crujido, incluso bajo el agua, de mi pierna al separarse de mí”.

Hassiem ganó la medalla de bronce de los 100 m mariposa. 

Sus ejemplos de vida -superar una tragedia, encauzar la vida e inventar nuevos sueños- pueden ser muy inspiradores. Siempre y cuando se hable menos de brujas y de gallinas. 

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<![CDATA[ Los vericuetos del milagro ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 31 Aug 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/los-vericuetos-del-milagro-n750352 "Mi nombre es Lance Armstrong, soy un sobreviviente de cáncer y sí, he ganado el Tour de Francia siete veces", así se presentó Lance el jueves en el congreso sobre el cáncer en Montreal.

Desde el viernes de la semana pasada, su nombre dejó de asociarse con el milagro para convertirse en sinónimo de dopaje, de trampa deportiva.

Nuevos testimonios a los brindados en el pasado por sus excompañeros contribuyeron a reforzar esta nueva imagen.

Pero hay algo que jamás sabremos: la verdad material de los hechos. Tenemos indicios, acusaciones, respuestas contradictorias, más de 500 controles negativos y una verdad formal construida. 

Esa verdad fue desechada este año por la justicia de Estados Unidos que archivó el caso que acusaba a Armstrong de dopaje. Pero sobre la misma plataforma fáctica, la Agencia Antidopaje de Estados Unidos volvió a la carga contra el exciclista devenido en un aficionado al triatlón, el deporte en el que se inició a los 16 años. 

Armstrong, que sabía cómo venía la mano, hizo lo que procesalmente se llama "allanarse a la demanda", dar por ciertos todos los hechos del accionante sin contestarlos, rebatirlos ni refutarlos. Se dio por perdido. "Enough is enough" (suficiente es suficiente), dijo en una carta publicada en su web. Además, afirmó que se iba a dedicar a los trabajos de su fundación (Livestrong) que ayuda a los enfermos de cáncer.

Sonó muy a estrategia. Reforzar su obra cuando las sombras envolvían definitivamente su pasado deportivo. 

Pero su obra no es cualquier obra y lo que significa Lance para el cáncer, para las personas que sufieron cáncer, que murieron de cáncer, que padecen cáncer, es mucho. Es esperanza, es vida, es milagro. Y ninguna sanción les quitará el aura de divinidad a su deportista. 

Basta con leer algunos testimonios en uruguayporlivestrong.com o en su grupo Facebook. Ahí no hay Agencia Antidopaje que valga ni lo que pueda llegar a dictaminar la Unión Ciclista Internacional que es la que tiene la potestad de despojar a Armstrong de sus siete Tours de Francia ganados consecutivamente entre 1999 y 2005. 

Los libros del exciclista (Volver a la Vida y Vivir cada Segundo) están marcados por un fuerte tono de autoayuda: "Cada vez que gano un nuevo Tour demuestro que estoy vivo y, por consiguiente, que hay otras personas que también pueden sobrevivir. Pero lo cierto es que no hubiera ganado ni siquiera un Tour sin pasar por la lección de la enfermedad. Lo que me ha enseñado es esto: que el dolor es transitorio, pero el desaliento dura toda la vida". Pero si trasladamos esos contenidos al hijo que perdió la amiga de una mamá, a la silla vacía de la Navidad que dejó un tío, a la hija de los vecinos que peleó y ganó, las sensaciones pasan a ser distintas. Lance el milagroso. 

"En una semana se me juntaron dolores fuertes de cabeza, tenía la visión borrosa y empecé a sangrar", cuenta Lance. Cáncer testicular con metástasis en los pulmones, el abdomen y el cerebro. Al tiempo "tenía entre diez y doce tumores del tamaño de pelotas de golf". Pero así y todo ganó. 

La vida, los históricos siete Tours de Francia más una medalla olímpica, bronce en la contrarreloj de Sídney 2000. 

Después surgió la cara oscura del deportista, faceta que también cuenta con una amplia bibliografía. El periodista de The Sunday Times, David Walsh, escribió tres libros (L.A. Confidentiel-Les secrets de Lance Armstrong, 2004, L.A. Officiel, 2006 y From Lance to Landis: Inside the American Doping Controversy at the Tour de France, 2007) en los que narra las fórmulas non sanctas de Armstrong. Jeremy Whittles hace lo propio en Bad Blood: The Secret Life of the Tour de France.  

Contenidos del primero de esos libros se publicaron en Sunday Times. Armstrong demandó al diario inglés que debió aclarar y publicar que su intención nunca fue la de acusarlo de dopaje.  

Al año siguiente un exasistente lo denunció judicialmente de consumo de esteroides. Armstrong llegó a un acuerdo extrajudicial y el caso quedó cerrado. 

En 2006 su ex compañero en Motorola, Frankie Andreu, le contó al diario francés Le Monde que durante una consulta médica cuando lo trataban por el cáncer confesó haber tomado EPO, esteroides, hormona de crecimiento, cortisona y testosterona. Pero al confesar que tomó EPO para el Tour de 1999 fue su voz la que perdió credibilidad. 

Lo mismo le pasó a Floyd Landis, su compañero en US Postal entre 2002 y 2005. Landis ganó el primer Tour de la era post Armstrong pero fue desposeído del mismo al dar positivo de testosterona. Se lo pasó cuatro años clamando su inocencia hasta que en 2010 lo confesó todo y acusó a Armstrong de introducirlo al mundo del dopaje. "No se le puede creer a un drogadicto confeso", bramó Lance. 

Otro de los que declaró en su contra fue Tyler Hamilton. Lo hizo el año pasado en la cadena CBS: "Yo vi EPO en su heladera. Lo vi inyectársela más de una vez, como hacíamos todos. Como hice yo muchas veces", dijo. Pero claro, para entonces Hamilton ya tenía dos sanciones por controles positivos (una de dos años, otra de ocho) y estaba retirado. 

Hamilton acaba de anunciar que publicará el 5 de setiembre un libro revelando más secretos. Pero sus contenidos son intuibles. Tan intuibles como que el ciclismo es un deporte turbio. Tanto que es capaz de derribar el mito del mayor súper héroe que escribió su historia.  

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<![CDATA[ Nunca se olviden de Ricardo ]]> 0000-00-00 00:00:00 Thu, 09 Aug 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/nunca-se-olviden-ricardo-n750301 El Dream Team, Iron Maiden y Ricardo Vera. Cuando recuerdo lo que pasó hace 20 años en los Juegos Olímpicos de Barcelona son las tres primeras cosas que se me vienen a la cabeza. 

Coincido con el entrenador de básquetbol argentino que dijo, antes de enfrentar a Estados Unidos este viernes por las semifinales, que Dream Team fue el del 92. Único e irrepetible: Jordan y Magic juntos. Ya está. Más Larry Bird. Y todavía Barkley, Pippen, Ewing, Stockton, Mallone, Mullin, Robinson y Drexler (el 12º, Christian Laettner, era entonces universitario).

Con el retorno del tenis cuatro años antes, en Seúl 1988, ese año se terminó de sellar el desembarco absoluto del profesionalismo en los Juegos. 

Tres días después del inicio de Barcelona, el 28 de julio, tocó Iron Maiden en Montevideo. Un recuerdo lateral que potencia mis memorias sobre esos Juegos. Una inyección del mejor heavy metal de la historia, que arrancó con un brutal Be quick or be dead para terminar con Running free. 

Running free (temazo del primer álbum, cuando cantaba Paul Di’Anno y no Bruce Dickinson que se trepó por los andamios en AFE). Qué casualidad, pienso hoy. Cuando entrevisté a Ricardo Vera en enero de 2007 me dijo: “Mi carrera fue el resultado de la dedicación y el esfuerzo. Al atletismo le di mi cuerpo y mi alma porque representó una válvula de escape”.

Días después de maravillarme con el Dream Team y con Maiden, me maravillé con Ricardo Vera. El único uruguayo en la historia que fue finalista en los Juegos Olímpicos en atletismo. 

Fue en los 3.000 obstáculos. Una prueba que desde México 1968 tiene color de Kenia y que también lo tuvo en 1992 donde coparon el podio, un hecho que repetirían en Atenas 2004. 

Vera, entonces de 27 años, tomó esos Juegos como una revancha tras no ser seleccionado en Seúl.Tuvos dos temporadas flojas en 1987 y 1988 por el fallecimiento de un ser querido, pero intentó la clasificación en los trials de Estados Unidos: “Corrí con un calor impresionante y puse un registro de 8.41, una buena marca, sin embargo no me seleccionaron y sufrí la mayor desilusión de mi carrera”. 

Muchos lo dieron por acabado entonces. Pero Vera, pupilo de Jorge “Bocha”Lagomarsino, se fue a España y desde abril de 1989 se preparó para Barcelona.  

Un mes antes de los Juegos clavó el récord nacional en 8.23.02 en Hengelo, marca que sigue vigente en Uruguay. 

En Barcelona compitieron 32 corredores divididos en tres series donde se clasificaban los tres primeros (no había entonces lugar para los mejores tiempos restantes).

Vera, plata en los Juegos Panamericanos de La Habana 1991, fue tercero en el heat 3 con 8.27.71. En las semifinales corrió en 8.27.46 y se clasificó sexto a una final inédita para el deporte uruguayo.

La final

1- Matthew Birir (Kenia) 8.08.84

2- Patrick Sang (Kenia) 8.09.55

3- William Mutwol (Kenia) 8.10.74

4- Alessandro Lambruschini (Italia) 8.15.52

5- Steffen Brand (Alemania) 8.16.60

6- Thomas Hanlon (Gran Bretaña) 8.18.14

7- Brian Diemer (Estados Unidos) 8.18.77

8- Azzedine Brahmi (Argelia) 8.20.71

9- William Van Duck (Bélgica) 8.22.51

10-Elarbi Khattabi (Marruecos) 8.23.82

11- Clodoald Lopes do Carmo (Brasil) 8.25.92

12 -Ricardo Vera (Uruguay) 8.26.35

 


¿Hubo uruguayos que sintieron desilusión con Vera por entrar último como la sintieron algunos porque Alejandro Foglia en Londres entró a la medal race de la clase Laser Standard sin chances de ganar medalla? No lo sé. 

Solo sé que Vera mejoró dos veces su tiempo y cerró una actuación histórica. Solo recuerdo que, como mis compañeros de clase en el liceo, me quedaba hasta tarde en la noche para seguir (en diferido) y alentar a los gritos a ese flaco rubio que corría, valiente, atrás de los aviones keniatas.    

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<![CDATA[ El fuego del campeón ]]> 0000-00-00 00:00:00 Tue, 07 Aug 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/el-fuego-del-campeon-n750293 Lo tenía a David Greene porque hizo un carrerón en el Mundial de Daegu 2011 y fue campeón. A Javier Culson (plata en Berlín 2009) por su zancada, a los estadounidenses que en Beijing 2008 coparon el podio. A todos menos a Félix Sánchez. Me olvidé de que era Superman. No me di cuenta del fuego del campeón. 

Tenía razones que parecían contundentes: la edad (34 años), sus últimos antecedentes, cinco años sin podios pesados (mundiales o Juegos Olímpicos) y la foto que colgó en su Twitter tras ganar el bronce en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011: desgarrado y subido en un grito a una ambulancia.

Sánchez no corrió por los US$ 250 mil que ofrece el Comité Olímpico de República Dominicana a cada medalla de oro. Corrió por su abuela: lo primero que hizo al cruzar la meta en 47.63 (el mismo tiempazo con el que se coronó en Atenas 2004) fue sacarse el número de corredor. Al dorso estaba una foto de ella, Lilián Peña. Su nombre, además, estaba inscripto en sus zapatos. 

La obsesión de volver a ganar estaba inyectada en su sangre desde que el 15 de agosto de 2008, el mismo día que iba a competir en los Juegos de Beijing, un correo electrónico le anunció la muerte de Lilián. La persona que lo crió en California.

Sánchez, hijo de dominicanos, nació en Nueva York el 30 de agosto de 1977 y es licenciado en psicología por la Universidad de California del Sur. 

Terminó 22º en Beijing. Eso, sumado a que su condición física no era la ideal desde fines de 2004 a causa de una serie de lesiones pronosticó el final de su carrera. Muchos lo dieron, lo dimos, por liquidado. 

En el Mundial de Berlín corrió en 50.21 la final. ¿Saben qué marcas hizo Andrés Silva en la serie y en la semifinal de ese torneo? 49.51 y 49.34, dos veces seguidas récord nacional. 

Mejoró mucho en Daegu 2011 (los mundiales de atletismo al aire libre se celebran cada dos años): 48.87, pero fue cuarto. 

Y después los Panamericanos de Guadalajara, bronce detrás de Omar Cisneros (con quien Déborah Rodríguez entrenó en Cuba en 2011) e Isa Phillips de Jamaica.

Justo en unos Panamericanos, Winnipeg 1999, cuarto puesto, Sánchez se decidió a correr por Dominicana tras ser universitario en Estados Unidos con el que tuvo un intento fallido de clasificar al Mundial de Sevilla de 1999. 

Pero a puro carisma se compró al país de sus padres: en 2003 fue abanderado en los Panamericanos que organizaron los caribeños. Cuando entró la bandera, rompió el protocolo de desfilar por la pista del estadio y la plantó en el medio del campo. Obvia decir que después fue medalla de oro. 

Comprobé su capacidad de atracción popular en Río 2007: entró a correr las series con la camiseta de Ronaldinho. El público que copaba el flamante Joao Havelange lo amó. Pero al final terminó cuarto.    

Y ahí estaba en la pista de Londres. Listo para intentarlo otra vez. Y volvió a volar. Superman. Claro: Campeón mundial 2001 y 2003, olímpico en 2004 (ahí rebautizaron con su nombre al estadio olímpico de Santo Domingo), 43 victorias seguidas entre 2001 y 2004 (perdió el invicto por una lesión en plena carrera) y 202 semanas seguidas líder del ranking de la IAAF en su prueba. Casi un Roger Federer en la materia. 

Todo eso se lleva a la pista. Para los súper héroes no existen las presiones ni los imposibles. Ni siquiera con 34 años a cuestas para andar volando por una pista de atletismo.  

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<![CDATA[ El héroe solitario ]]> 0000-00-00 00:00:00 Mon, 06 Aug 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/el-heroe-solitario-n750287 El cuentakilométros de una camioneta usada que costó 4.000 euros está exhausto. El lomo arqueado de cargar barcos. De Barcelona a Palma de Mallorca. A Hyeres, a Kiel, a Weymouth, a Riva del Garda. Y allá va, piloto y copiloto, Alejandro Foglia. Tal vez soñando, en las horas de descanso, con una actuación como la que acaba de cerrar en los Juegos Olímpicos de Londres: un octavo lugar en la clase Laser standard.

Hace tres años le pedí a Pedro Garra hijo, Perico, que me recopilara datos y recortes de su padre, Pedro, uno de los pioneros de la clase snipe en Uruguay, medallista de bronce en los Juegos Panamericanos de México 1975. En el devenir de la charla náutica me dijo: "La actuación de Jano (como llaman a Alejandro) en Beijing fue espectacular. Solo acá no se valora un 17º puesto donde se compite contra los mejores del mundo".

¡Qué decir de este octavo puesto ahora!

En primer lugar que valió la pena pagar con soledad: a fines de 2009 Jano se mudó a Barcelona para estar cerquita del circuito mundial. Lejos de su mundo.  El año siguiente a los Juegos, y parte del segundo, son complicados económicamente: no hay becas olímpicas. Pero Jano contó con dos apoyos claves en esa fase: la Dirección Nacional de Deportes le compró el barco con el que corrió en Beijing y se lo trasladó a España. Su club, Yacht Club Punta del Este, lo ayudó económicamente como en toda su carrera.

Pero para lo demás, que no fue poco, a rascar el bolsillo: camioneta (la compró a medias con Santiago Silveira y Philipp Umpierre que dejaron la vida para clasificarse en la clase 49er y no llegaron), viajes, entrenador, lancha, pasajes, traslados, comida, alojamientos...

En el ir y venir, el barco envejeció y hubo que comprar otro: 3.000 euros. Lo pagó Jano. Para aliviar la europea vida en euros se puso a dar clases de náutica en Barcelona y alquiló el barco ya viejo. La nueva beca, de US$ 1.000 por mes (una de las tres principales que otorgó el Comité Olímpico Uruguayo), llegó desde setiembre de 2010.

El camino a Londres, a diferencia del que recorrió hacia Beijing, siempre fue cuesta arriba. En los mundiales (que se corren todos los años) no anduvo tan bien como en el ciclo olímpico anterior.  "No estoy navengando bien", me dijo después del Sudamericano 2010, antes de ir a los Odesur de Medellín donde no hizo podio. Me sorprendió su sinceridad. No es común escuchar a un deportista uruguayo con ese grado de autocrítica.

Pero lo peor vino después, en los Panamericanos de Guadalajara: se clasificó tercero para la medal race, pero en la regata fue superado y terminó cuarto. "Creo que fue un error de presión más que de estrategia: se fue solo a un lado de la cancha como para descomprimir la situación y le erró", me contaron.

Confieso que después de eso, me quedaron dudas sobre la fortaleza anímica de Jano. Y el Mundial de Perth 2011 agregó sustento: la jornada en la que la flota se dividía en oro, plata y bronce bajó un puesto y quedó afuera del primer grupo sin poder clasificarse directamente a los Juegos. Tuvo que esperar un par de jornadas más. Jano lo logró, pero no quedó conforme.

En marzo, después de muchos Sudamericanos, por fin logró un podio, en Buenos Aires. Pero después no tuvo un papel destacado en el Mundial de Boltenhagen. Y así llegó Londres. Su impresionante Londres.

Un dato para los desprevenidos: un Mundial de Laser standard lo corren varios competidores por país y la flota la componen más de 150 barcos. En los Juegos son uno por nación; los mejores. Los barcos para correr los Juegos son iguales para todos y los provee la organización. Puede parecer que gana cualquiera, pero por algo Tom Slingsby, de Australia, ganó los últimos tres mundiales y ahora la medalla de oro.

Jano me cuenta que cada vez que va a los torneos los fenómenos montan un circo intimidatorio: carpas, comidas variadas, bebidas, masajistas, nutricionistas, psicólogo y el mejor cuerpo técnico para informarle al competidor las condiciones de navegación.  Eliminar a Alsogaray (múltiple campeón sudamericano, oro panamericano, séptimo en Beijing) para meterse entre los 10 mejores, dejar atrás a Fontes y superar en la medal al guatemalteco Juan Ignacio Maegli (plata en Guadalajara 2011) edifican una verdadera hazaña.

El hecho de pasar a la medal sin chance de medalla desilusionó el corazón de muchos uruguayos y un octavo puesto les debe haber dejado gusto a poco.  Error conceptual. Esta actuación pone a Jano a la altura de las mejores gestas uruguayas en el historial olímpico.

El año pasado entrevisté a Luis Aguiar, el primer uruguayo medallista de oro (con Gustavo Pérez y Raúl Torrieri) en Juegos Panamericanos (Chicago 1959, en remo). Me sorprendió que en vez de resaltar ese logro pusiera más énfasis en otro: los Juegos Olímpicos de Roma 1960.  "Nadie se acuerda pero esa actuación fue notable. Antes de esos Juegos muchos países estaba golpeados por la guerra. Pero desde 1960 empezaron a ir todas las potencias con sus mejores deportistas", me dijo.

Uruguay ganó antes de 1960 cuatro medallas en remo, desde entonces ninguna. Aguiar me hizo ver que hay derrotas que valen tanto como una medalla. Que la relación poderío económico-medallas es directa y determinante. Que la profesionalización de los Juegos nos alejó de los podios. Que lo de Milton Wynants (el deportista uruguayo más ganador de la historia y tal vez por eso el mejor de todos los tiempos) fue milagroso y épico a la vez. Y que Jano hoy nos hace dar cuenta del valor del diploma. Y también del potencial del yachting uruguayo, el deporte que más logros le dio a Uruguay en los últimos grandes eventos deportivos.

 

El valor del Snipe uruguayo
Esto revaloriza a los pioneros del snipe Pedro Garra y Horacio García Pastori, a Ricardo Fabini y su Mundial snipe, y lo que vino después con el Memo Memulini. A los dos mundiales junior de Horacio Carabelli que en 2008-2009 ganó la Volvo Ocean Race (el Dakar de los mares). A Fito Carrau que diseña barcos para la Volvo. A Pablo Defazio y sus dos medallas panamericanas. A las bicampeonas mundiales de snipe Mariana y Andrea Foglia. Al Negra, que hizo punta en Sudamérica el año pasado.  Es es solo un puñadito de nombres, que invito a ampliar.

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<![CDATA[ ¿Por qué ni siquiera ganamos en tiro? ]]> 0000-00-00 00:00:00 Thu, 02 Aug 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/por-que-ni-siquiera-ganamos-tiro-n750277 "¿Por qué salimos últimos en tiro donde lo único que hay que hacer es apretar un gatillo?", preguntó un periodista en una reunión de planificación de trabajo de la redacción del diario. Los Juegos Olímpicos están en el primer lugar de la agenda y a los uruguayos no les va bien. El fútbol quedó eliminado y el resto de los deportistas, por ahora, anda lejos de pelear por una medalla.

Para mí, como para el resto de de los que seguimos lo que en Uruguay se denominan “deportes menores”, la respuesta me pareció de una obviedad mayúscula. No ganamos en tiro por la misma razón que no ganamos en los demás deportes: porque nuestros deportistas son amateurs (o semi profesionales) y se miden ante auténticos profesionales (excluyendo al fútbol). Pero la pregunta era válida, en tiempos en que todos los deportes pasan a estar en boca de todo el mundo. Entonces, decidí llevármela a casa y extenderla por mail a un ambiente ajeno a la redacción y al deporte.

Me encontré con planteos similares al tono de la pregunta. Una persona me dijo: "Y así como el tiro te digo otras: los lanzamientos de atletismo, tirar una bala, una jabalina o un martillo no tiene ciencia". No deben haber pruebas deportivas de complejidad más técnica que los lanzamientos. Así que no cabe otra posibilidad que la de ser contundentes con la respuesta.

Me pregunto: si en tiro es cuestión de apretar un gatillo, ¿por qué no ganamos en atletismo que es solo correr, en natación que es solo nadar, en yachting donde los barcos los provee la organización y son iguales para todos, en remo donde los uruguayos compiten con un 0 km de 12 mil euros?

"No, en deportes donde prima lo físico (atletismo o natación) no podemos ganar", me dicen.

Juan Romero: que perdió en judo contra un coreano, que después fue medalla de oro, parece tener más justificación en la opinión pública: Oriente es la cuna de las artes marciales. ¿Y por qué Brasil es una potencia del mundo entonces en ese deporte?

En tiro, la mayoría de los deportistas son militares y practican este deporte desde que tienen memoria. El uruguayo Rudi Lausarot (último en rifle de aire 10 metros) tiene 38 años, lo practica desde hace cinco, está a punto de recibirse de ingeniero y trabaja en Antel. Cuando le dijeron que iba a los Juegos por invitación (a dos semanas del comienzo) repartía su tiempo entre el trabajo, clases de parto (va a ser padre) y una horita de entrenamiento pensando en el Sudamericano de noviembre.

Cuando lo entrevisté para que me contara su historia me repitió dos veces algo, que percibí como una insistencia del subconsciente: "Voy a intentar no ponerme nervioso".

El control de los nervios, de la ansiedad, la capacidad de concentración, el pulso y la frecuencia cardiaca son claves para esta prueba. Eso se trabaja. Pero en el gran nivel.

Los tiradores son profesionales, viven de este deporte, son esponsoreados, tienen estímulos económicos por ganar títulos y compiten en el circuito mundial.

La acumulación de pruebas al mayor nivel potencia al deportista. Le hace ver de qué está hecho. Lo hace mejorar. Me lo dijo el entrenador de la selección masculina de hándbol Jorge Botejara: "En los Panamericanos de Río 2007 cada partido jugamos mejor porque la competencia internacional te da otro roce". Doy fe. Vi todos los partidos de ese equipo que perdió el bronce por un gol contra Cuba dejando más que el alma en el gimnasio.

Lausarot apenas tiene un puñadito de competiciones internacionales. ¿Y qué pasa a nivel local? Pienso en China. En los detectores de talentos que van a las escuelas a buscar deportistas, que los forman durante años y donde la competencia interna es feroz para que al país lo represente el mejor.

Lo que en realidad hay detrás de la pregunta, entonces, es una realidad-país: una profunda ignorancia deportiva. Y en los Juegos Olímpicos triunfan (como sinónimo de ganar medallas) las naciones de mayor cultura deportiva.

Al ser un país futbolero lo que aflora es el "en la cancha somos 11 contra 11", el "cualquiera le puede ganar a cualquiera", el "esto es parejo para todos".

La mayoría de nuestros comunicadores favorecen esta realidad: Estos Juegos han permitido ser seguidos por señales internacionales, pero de lo que poco que pude ver o escuchar por casa me encontré con que Laszlo Cseh es búlgaro y no húngaro, con que Rudi Lausarot tira pistola y no rifle de aire y con que Gabriel Melconian falló porque no mejoró su récord nacional, que en realidad lo tiene Martín Kutscher (49.70).

Y como si fuera poco somos incapaces de advertir el poder del milagro. China, 1.400 millones de habitantes, está apabullando en el arranque de Londres 2012 en varios deportes. Un mes antes de los Juegos, Uruguay le ganó 24-23 por el Mundial junior (sub 21) de hándbol femenino en República Checa. Yo lo conté y resalté oportunamente, pero ¿alguien se dio por enterado?

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<![CDATA[ La pileta sangrienta ]]> 0000-00-00 00:00:00 Tue, 31 Jul 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/la-pileta-sangrienta-n750270 "Lo que pasó no fue tan horrible como la prensa lo hizo ver llamando bárbaros a los soviéticos. Estos ensombrecieron su imagen y fueron bárbaros, pero no en ese partido”. A 50 años de la disputa de la semifinal olímpica de waterpolo de Melbourne 1956, el capitán del equipo húngaro, Dezso Gyarmati, dejó esa reflexión en el documental Freedom’s Fury (Furia de libertad) que produjeron Quentin Tarantino y Lucy Liu.

“Es la historia más increíble que jamás me hayan contado”, dijo el director de Kill Bill cuando se sumó al proyecto.

Y las razones sobran. En octubre de 1956, el pueblo húngaro protagonizó el primer levantamiento armado contra uno de los gobiernos comunistas de la Cortina de Hierro.

Un mes después, luego que los soviéticos simularan un retiro para volver con un ejército de 300 mil soldados y 2.000 tanques que aplastaron la revolución, ambas naciones se encontraron en los Juegos Olímpicos.

El deporte, impregnado de nacionalismo, se convirtió en otro campo de batalla.

Hungría, potencia mundial histórica del waterpolo, ganó 4-0 y clasificó a la final donde después venció 2-1 a Yugoslavia.

Pero para eso debió sufrir la baja de su mejor jugador: Ervin Zador.

Contra los soviéticos, Zador –autor de dos goles– recibió una brutal agresión de parte de Valentin Prokopov quien tomó impulso en el agua para partirle la ceja derecha con el antebrazo.

La estrella húngara bañó de sangre la piscina y salió de la cancha. El público bajó de las tribunas a agredir a los rusos. El partido se suspendió a falta de un minuto. Y la imagen ensangrentada del jugador recorrió el mundo occidental para retratar el salvajismo soviético.

Antes, durante el conflicto armado, Estados Unidos alentó a los húngaros en su revolución del 22 de octubre de 1956 prometiendo ayuda en su resistencia.

“Pero todo fue una mentira solo querían que se derramara nuestra sangre para mostrarle al mundo lo malo que eran los rusos”, recordó un jugador.

El 29 de octubre estalló el conflicto entre Israel y Egipto por el canal de Suez y la atención estadounidense cambió de foco.

El 4 de noviembre, las tropas soviéticas de Nikita Krushev invadieron Hungría tras su efímera retirada.

Por entonces el equipo de waterpolo húngaro ya estaba en Praga y no fue hasta que arribaron a Australia que tomaron conocimiento de la barbarie soviética: 3.000 muertos y 10 mil detenidos, mientras 200 mil personas abandonaban su país.

Los jugadores contaron que por su condición de deportistas podían viajar y no formar parte del partido comunista.

“Ellos nos usaban como propaganda pero al final nosotros jugábamos por los valores húngaros y por nuestra bandera”, afirma Laszlo Jenei en el documental.

Lo primero que hicieron los waterpolistas al llegar a Melbourne fue cambiar la bandera húngara con el símbolo soviético (hoz y martillo) por la que llevaba su tradicional escudo nacional.

Después derrotaron en la serie a Estados Unidos (6-2), Italia (4-0) y Alemania (4-0), antes de vencer al equipo de la CCCP.

Entonces llegó el momento en el que Zador se convirtió en héroe. Cuando tomó la marca de Prokopov, el mejor jugador rival, comenzó a insultarlo y entonces este lo golpeó.

“Me dijeron: ‘Zador, puedes volver a casa y serás considerado en los libros como el deportista del siglo’, pero no puedes ser el deportista del siglo con la boca amordazada”, reflexionó.

Entonces desertó. Se fue a Estados Unidos y nunca más jugó waterpolo. Tenía 21 años. Se casó, se estableció en California y trabajó como entrenador de natación. Por sus manos pasó un tal Mark Spitz –siete oros en Múnich 1972– a quien dirigió entre sus 11 y 12 años. 

En el documental, Spitz es el narrador. Zador murió en abril de este año a los 77 años. 

El episodio también fue llevado al cine por la húngara Krisztina Goda, quien en 2006 filmó Hijos de la Gloria, una película bien lograda a la que le sobra una historieta de amor que se filtra en la trama. 

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<![CDATA[ ¡Pasame la maratón papá! ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 27 Jul 2012 00:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/pasame-la-maraton-papa-n750223 El domingo 6 de noviembre de 2011 Gabriel Melconian batió cuatro récords nacionales de natación e Inés Remersaro cinco. Se disputaba el Nacional en la pileta de 25 metros de Biguá (ojo, las piletas olímpicas miden 50 metros) y yo era el único periodista presente.

Este país vive y respira fútbol. Tiene una riquísima y venerable tradición futbolera. La comparto y la admiro. Pero no creo que el universo deportivo deba circunscribirse unívocamente a la pelotita. Al offside dudoso del fin de semana, al error del golero, al talento del 10. Porque el deporte es mucho más que eso.

Es más, si se rasca esta realidad monopolizada en la vía de los hechos vamos a encontrar, empolvadas de olvidos, otras ricas tradiciones dignas de venerar. En la natación, el remo y el atletismo. En el boxeo y el yachting. Por ejemplo. 

Y de improvisto, cada cuatro años nos cae encima el peso de los Juegos Olímpicos: 36 disciplinas con los mejores del planeta. Mucha desinformación, poca cultura deportiva y mucho fútbol para ir llevándola sin quedar en offside.

“¡Pasáme la maratón papá! Es lo más grande que tienen los Juegos”, me dijo después que pasó Beijing 2008 en la pista de atletismo un ultramaratonista que se iba a correr 100 k a Italia. “¡Pero no! Dale con cortarla para pasar la final del fútbol que no le importa a nadie”. Pobre Wanjiru, el keniata que ganó esa maratón. Se suicidó en marzo del año pasado tirándose por el balcón cuando su esposa lo encontró con una amante.

Los Juegos son lo máximo. La historia y el recorrido que transitaron todos los uruguayos que lograron clasificarse. Jano Foglia en Weymouth en setiembre de 2009. Su hermana Pandy archivando el snipe para empezar con el laser. Los viajes a Cuba de Andrés Silva y Déborah Rodríguez a entrenar en una de las mejores escuelas de vallas de América. Los récords de los nadadores. El enorme modelo deportivo que es Rodolfo Collazo.  

Todo esto son los Juegos. Mucho más que Phelps y Bolt. Pero sobre todo, mucho más que fútbol. 

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