El Observador - GPS https://www.elobservador.com.uy El Observador - Para desentrañar la madeja del mundo https://www.elobservador.com.uy/css/images/t1.gif https://www.elobservador.com.uy El Observador spa http://www.dosalcubo.com.ar <![CDATA[ Los hombres fuertes tienen un nuevo libro de tácticas para consolidar el poder ]]> 0000-00-00 00:00:00 Mon, 20 Nov 2017 05:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/los-hombres-fuertes-tienen-un-nuevo-libro-tacticas-consolidar-el-poder-n1143049 Las noticias acerca de Arabia Saudita han sido alarmantes. Un país que es famoso por su estabilidad al punto del estancamiento está siendo testigo de cómo el príncipe de la corona de 32 años arresta a sus familiares, congela sus cuentas bancarias y los destituye de puestos clave. Pero en un examen más claro, no debería ser tan sorprendente. Mohammed bin Salman actualmente está aplicando a Arabia Saudita lo que ahora se ha convertido en el nuevo procedimiento operativo estándar para los hombres fuertes del mundo.

La formula fue perfeccionada por Vladimir Putin luego de que asumiese el poder en Rusia. En primer lugar, ampliar las amenazas extranjeras para concentrar el país alrededor del régimen y concebirle poderes extraordinarios. Putin llevó esto a cabo con la guerra de Chechenia y el peligro del terrorismo.

Luego, moverse contra centros de influencia rivales dentro de la sociedad, lo cual en Rusia significó los oligarcas, quienes en ese momento eran más poderosos que el Estado mismo. Más tarde, hablar sobre la necesidad de finalizar la corrupción, reformar la economía y proveer beneficios para la gente común. Putin fue capaz de triunfar en la última ronda, en gran parte debido a la cuadruplicación de precios de petróleo en la próxima década. Finalmente, controlar los medios de comunicación a través de modos formales e informales. Rusia ha pasado de tener una libertad de prensa próspera en el 2000 a un nivel de control del Estado que, de hecho, es similar a la Unión Soviética.

Naturalmente, cada elemento de esta fórmula no se aplica en cualquier lugar. Tal vez el príncipe de la corona Mohammed demostrará ser un reformador. Sin embargo, la fórmula para el éxito político que está siguiendo es similar a lo que se ha aplicado en países tan dispares como China, Turquía y las Filipinas. Los líderes han optado por utilizar los mismos ingredientes (el nacionalismo, las amenazas extranjeras, la anti-corrupción y el populismo) para fortalecer su control en el poder. Cuando el poder judicial y los medios de comunicación son vistos como obstáculos para la expresión de la autoridad de un gobernador, son sistemáticamente debilitados.

En su libro del año 2012 "The Dictator's Learning Curve," William Dobson explicó proféticamente, que la nueva raza de hombres fuertes en el mundo ha aprendido una serie de trucos para mantener el control que son mucho más inteligentes y sofisticados que en el pasado. "En vez de arrestar a la fuerza miembros de grupos de derechos humanos, los déspotas más efectivos en la actualidad utilizan cobradores de impuestos o inspectores de la salud para clausurar grupos disidentes.

Las leyes son redactadas en forma amplia y luego son utilizadas como un bisturí para apuntar a grupos que el gobierno considera como una amenaza". Dobson citó a un activista venezolano que describió el apoyo astutamente combinado y procesamiento selectivo de Hugo Chávez con un refrán: "Para mis amigos, todos, para mis enemigos, la ley".

Las dictaduras centralizadas clásicas fueron un fenómeno del siglo 20, que nacieron de las fuerzas y tecnologías centralizadas de la era. "Los dictadores modernos trabajan en el espectro más ambiguo que existe entre la democracia y el autoritarismo", escribió Dobson. Ellos mantienen las formas de la democracia: constituciones, elecciones, los medios de comunicación.

No obstante, trabajan para removerlos de cualquier sentido. Ellos trabajan para mantener contentos a la mayoría, utilizando el apoyo, el populismo y las amenazas externas para mantener la solidaridad nacional y su popularidad. Por supuesto, alimentar el nacionalismo puede salirse de control, como ha sucedido en Rusia y podría suceder en Arabia Saudita, que ahora está comprometida en una feroz guerra fría con Irán, completa con una guerra por poder muy reñida en Yemen.

Sin embargo, Dobson finalizó su libro expresando optimismo de que, en varios países, las personas se estaban resistiendo y superando tácticamente a los dictadores. No obstante, lo que ha tenido lugar desde que escribió el libro es deprimente. En vez de que los déspotas sean influenciados por los demócratas, estos últimos están acelerando la curva de aprendizaje.

Tengamos en cuenta a Turquía, un país que a principios del 2000 parecía en un camino firme hacia la democracia y el liberalismo, anclada en un deseo de convertirse en un miembro pleno de la Unión Europea. Hoy en día, su gobernador, Recep Tayyip Erdogan, ha eliminado casi todos los obstáculos para el control total.

Ha desempoderado al ejército y a la burocracia, ha lanzado varios tipos de acciones de impuestos y regulatorias contra oponentes en los medios de comunicación y ha declarado que un grupo potencial de la oposición, el movimiento de Gulen, son terroristas. Los gobernadores de Las Filipinas y de Malasia parecen estar copiando del mismo libro de tácticas.

Obviamente, esta no es la imagen de la democracia en todas partes, pero estas tendencias pueden ser vistas en zonas remotas del mundo. En países como India y Japón, que siguen siendo democracias vibrantes en varios aspectos, hay elementos de este nuevo sistema que avanzan progresivamente: el nacionalismo crudo y el populismo y medidas en aumento para intimidar y neutralizar la prensa libre.

Donald Trump, por su parte, ha amenazado a la NBC, a la CNN (donde trabajo) y a varias televisoras con varias formas de acción gubernamental. Ha atacado tanto a jueces como a agencias independientes. Ha ignorado normas democráticas que fueron establecidas hace tiempo. Entonces, tal vez Estados Unidos también esté avanzando en esta peligrosa curva de aprendizaje.

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<![CDATA[ Someterse políticamente fomenta el cáncer del extremismo islámico ]]> 0000-00-00 00:00:00 Wed, 08 Nov 2017 05:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/someterse-politicamente-fomenta-el-cancer-del-extremismo-islamico-n1139705 El desafío ideológico de parte de ISIS ha mostrado ser mucho más inabordable

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El trágico ataque terrorista que ocurrió esta semana en Nueva York fue el tipo de incidente aislado realizado por un hombre perturbado que no debería llevar a realizar generalizaciones. En 16 años desde el 9 de setiembre, la ciudad ha probado ser asombrosamente segura de grupos yihadistas e individuos.

Sin embargo, al hablarlo con autoridades en este eje mundial importante 10.000 millas lejos, resultan preocupantes las conclusiones a las cuales llegan. "El ataque en Nueva York podría ser una manera de recordarnos a todos que mientras ISIS este siendo derrotado desde el punto de vista militar, la amenaza ideológica del islamismo radical se está esparciendo", dijo el Ministro del Interior de Singapur, K. Shanmugam. "La línea de tendencia se está moviendo en la dirección equivocada".

La batalla militar contra grupos yihadistas en lugares como Siria y Afganistán es una lucha dura, pero siempre ha favorecido a Estados Unidos y a sus aliados. Después de todo, es un combate entre las fuerzas militares combinadas de uno de los gobiernos más poderosos del mundo contra una banda pequeña de guerrillas. Por otro lado, el desafío ideológico de parte de ISIS ha mostrado ser mucho más inabordable.

El grupo terrorista y los parecidos a este han sido capaces de esparcir sus ideas, reclutar a hombres y mujeres jóvenes rebeldes e infiltrarse en países alrededor del mundo. Los países occidentales permanecen susceptibles al lobo solitario ocasional. No obstante, las nuevas especies de bases de radicalismo son sociedades que una vez fueron moderadas musulmanas en el centro, sur y sureste de Asia.

Tengamos en cuenta a Indonesia, el país musulmán más poblado del mundo, que es visto desde hace tiempo como un baluarte moderado. Este año, el gobernador de Yakarta, capital del país y la mayor ciudad, perdió su intento de reelección luego de ser tildado por extremistas musulmanes como no apropiado para estar en ejercicio debido a que es cristiano. Peor aún, luego fue encarcelado después de ser condenado por una acusación de blasfemia dudosa e injusta. En medio de una marea creciente de políticos islámicos, el presidente "moderado" de Indonesia y sus organizaciones islamitas tradicionales "moderadas" no han logrado defender las tradiciones del país de tolerancia y multiculturalismo.

Observemos a Bangladesh, otro país con un pasado firmemente secular, en donde viven casi 150 millones de musulmanes. Fundada como disidente de Pakistán en términos explícitamente no religiosos, la cultura y política de Bangladesh se han tornado cada vez más extremistas en la última década. Los ateos, laicos e intelectuales han sido el blanco e incluso asesinados, se han aplicado leyes sobre la blasfemia y una oleada de ataques terroristas ha dejado a decenas muertos.

¿Por qué está sucediendo esto? Hay varias explicaciones. La pobreza, las penurias económicas y el cambio producen ansiedades. "La gente esta asqueada por la corrupción e incompetencia de los políticos. Están fácilmente seducidos por la idea de que el islam es la respuesta, incluso si no saben lo que significa", me explico un oficial de Singapur. Y luego, los líderes locales realizan alianzas con los clérigos y dan plataformas a los extremistas, todos en la búsqueda de ganar votos fáciles. Someterse políticamente ha ayudado a fomentar el cáncer del extremismo islámico.

En el sureste de Asia, casi todos los observadores con los cuales he hablado, creen que hay otra causa crucial: dinero e ideología exportados del Oriente Medio, principalmente de Arabia Saudita. Un oficial de Singapur me dijo: "Si viajas alrededor de Asia verás tantas nuevas mequitas y madrazas construidas en los últimos 30 años que han sido financiadas por el Golfo.

Son modernas, limpias, con aire acondicionado, bien equipadas, y Wahhabi (la versión puritana de Arabia Saudita del islam)". Recientemente se informo que Arabia Saudita planea contribuir con casi U$S1 mil millones para construir 560 mezquitas en Bangladesh. El gobierno saudita ha negado esto, pero fuentes de Bangladesh me dicen que hay algo de verdad en este informe.

¿Cómo se puede cambiar esta tendencia? El ministro Shanmugam de Singapur dice que la población de la ciudad (15 por ciento de la cual es musulmana) ha permanecido relativamente moderada debido a que el Estado y la sociedad trabajan muy duro en la integración. "Tenemos cero tolerancia por cualquier tipo de militancia, pero también intentamos asegurarnos que los musulmanes no se sientan marginalizados", explicó. Singapur, habitualmente obtiene niveles altos en rankings mundiales por su transparencia, por los bajos niveles de corrupción y por el Estado de derecho. Su economía provee oportunidades para la mayoría.

Asia continúa ascendiendo pero también lo hace el islamismo radical allí. Esta tendencia solo puede ser revertida por un mejor gobierno y por una mejora en su política, realizada por líderes que sean menos corruptos, más competentes y crucialmente más dispuestos a defenderse frente a los clérigos y extremistas. El nuevo Príncipe de la Corona de Arabia Saudita habló la semana pasada de convertir su reino al "islam moderado".

Varios se han burlado como estrategia de relaciones públicas y han hecho referencia al dominio continuo del establecimiento religioso ultra ortodoxo del reino. Un mejor enfoque sería incentivar al Príncipe de la Corona, recordarle su palabra y que continúe con acciones concretas. Este es el premio. Si Arabia Saudita comenzase una reforma religiosa en su territorio, sería una victoria mucho mayor contra el islam radical que todos los avances llevados a cabo en el campo de batalla hasta ahora.


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<![CDATA[ Dejemos de hablar sobre la salud mental; es una elusión ]]> 0000-00-00 00:00:00 Thu, 12 Oct 2017 04:55:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/dejemos-hablar-la-salud-mental-es-una-elusion-n1129745 "Es un hombre enfermo, un hombre demente", dijo Donald Trump, intentando explicar el último tiroteo masivo en Estados Unidos. Escuchamos esta visión con frecuencia, luego de cada nuevo incidente. Pero es una elusión, una distorsión de los hechos y una evasión de responsabilidad en cuanto a la respuesta necesaria.

No hay ninguna evidencia de que el tirador de Las Vegas estaba loco. (Prefiero no utilizar su nombre ni darle publicidad, incluso póstumamente). Él no poseía una historia de enfermedad mental de la cual sepamos, ni fue reportado por comportamiento que pueda sugerir tal condición. Claramente era un hombre malvado, o al menos un hombre que hizo algo realmente funesto. Sin embargo, malvado no es sinónimo de loco. Si definimos el intento de quitar la vida de un ser humano como locura, entonces todos los asesinos son locos. Si no, deberíamos reconocer que es un término sin sentido que suma poco a nuestra comprensión del problema.

En realidad, la asunción rápida de enfermedad mental distorsiona la discusión. En primer lugar, desprestigia a las personas que sí tienen desordenes mentales. Esas personas no son inherentemente muy propensas a la violencia. Casi siempre son víctimas de violencia en vez de responsables. Además, en la medida en que son violentas, es más probable que se hagan daño a sí mismas. Los problemas de salud mental están correlacionados mucho más a los suicidios que a los homicidios.

En segundo lugar, el dirigirse inmediatamente a la "enfermedad" del tirador y el pedir piadosamente una mejor salud mental resulta, a menudo, un intento de desviar la atención del tema central: las armas. (Parece también pasmosamente cínico ya que los políticos que utilizan este tipo de retórica casi siempre son los mismos que también intentan recortar la financiación para el tratamiento de salud mental). Toda conversación sobre muertes debido a armas debería comenzar con el reconocimiento de un hecho deslumbrantemente claro acerca de esta problemática: Estados Unidos se encuentra en su propio planeta. La tasa por muerte a causa de armas en Estados Unidos es diez veces la de otros países industriales avanzados. Lugares como Japón y Corea del Sur tienen cerca de cero muertes por armas en un año. Estados Unidos tiene alrededor de 30.000.

Esta disparidad es el hecho central que necesita ser estudiado, explicado y tratado. Al verlo en esta luz, resulta obvio por qué enfocarse en la salud mental es una elusión. La tasa de enfermedad mental en Estados Unidos no es nunca cerca de 40 veces que la tasa en Gran Bretaña. No obstante, la tasa de muertes por armas es 40 veces más alta. Estados Unidos posee cerca de 15 veces del número de armas como Gran Bretaña per cápita, y muchas menos restricciones en su propiedad y uso. Esa es la correlación obvia que salta a la vista, mientras nosotros insistimos en hablar sobre cualquier otro asunto posible.

Este no es solo un caso de que Estados Unidos sea diferente al resto del mundo civilizado. Los datos que poseen detalles acerca de la violencia de armas en Estados Unidos encuentran una correlación igualmente fuerte. Estados que poseen algunos de los porcentajes más altos de posesión de armas tienen algunas de las tasas de muertes relacionadas con las armas (Alaska, Wyoming, Montana, Arkansas), y algunos con algunas de las tasas más bajas de posesión de armas generalmente poseen las tasas de muertes relacionadas con armas más bajas (Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, Rhode Island).

También se encuentran los que casi se parecen a experimentos de ciencia social. Por un lado, Connecticut aprobó una ley en 1995 que hizo que fuese más difícil comprar armas. En la siguiente década, según los investigadores de Johns Hopkins, la tasa de homicidios relacionada con armas era un 40 por ciento más baja que la proyectada si la ley no se hubiese aprobado. Por otro lado, Misuri en 2007 facilitó la compra de armas. En los cinco años siguientes, la tasa de homicidios relacionada con armas fue 25 por ciento más alta que lo esperada.

Cómo abordar este tema resulta un problema más complejo, que se hace particularmente difícil debido a que nos rehusamos a estudiarlo, literalmente. Una de las agencias más principales del gobierno que patrocina la investigación sobre la salud pública, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, ha sido virtualmente prohibido por la ley a hacer cualquier tipo de investigación acerca de la violencia de armas y de la política pública durante dos décadas. Se encuentra una disposición sepultada en una ley de 1996, promovida por la Asociación Nacional del Rifle, que prohíbe a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de financiar investigaciones que podrían "defender o promover el control de armas". En Estados Unidos, en el 2017, esencialmente tenemos una prohibición en la investigación científica que podría llevar a conclusiones inconvenientes.

Debido a la segunda modificación, la cultura de armas de Estados Unidos y la influencia a favor de las armas, no hay ninguna respuesta simple. Pero hay varias pequeñas correcciones que harían una gran diferencia: revisiones de antecedentes universales; restricciones en armamento de estilo militar (de los cuales la prohibición del "bump stock" sería un pequeño primer paso); una prohibición de ventas a personas con una historia de violencia doméstica o abuso de sustancias. Sin embargo, primero debemos detener las evasiones y desvíos. Cuando uno considera a la inacción tozuda de Estados Unidos cara a esta epidemia de violencia de armas continuada y prevenible...a veces me pregunto si somos todos los estadounidenses los que estamos dementes.

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<![CDATA[ Trump firma la guerra por siempre en Afganistán ]]> 0000-00-00 00:00:00 Fri, 01 Sep 2017 05:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/trump-firma-la-guerra-siempre-afganistan-n1112535 Seguramente no haya una mayor señal de quiebra de la política exterior estadounidense que su política sobre Afganistán. Luego de 15 años de guerra y del despliegue de cientos de miles de tropas, un nuevo presidente entró en la Oficina Oval dispuesto a fundamentalmente cambiar esa política. Luego de unos meses, presentó con gran algarabía, una continuación de la misma. El resultado: Estados Unidos ahora está firmemente encerrado en su guerra en Afganistán para siempre.

La política del presidente Trump difiere de la cual heredó solo en la suma de 4.000 tropas más. Trump promete evitar la construcción nacional, enfatizar la lucha antiterrorista, terminar con la corrupción en Afganistán y responsabilizar a Pakistán. El presidente Obama prometió las mismas cosas. "Es tiempo de enfocarnos en la construcción nacional aquí en casa", Obama dijo en el 2011, al explicar su cambio de enfoque de la estrategia del presidente George W. Bush.

Los comentarios de Trump sobre Pakistán fueron vistos por varios como un fuerte rompimiento de la administración previa, pero parece que las personas se olvidaron del testimonio inusualmente cortante que dio el administrador Mike Mullen, en ese entonces jefe del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, al Congreso en el año 2011.

Denominó a la red Haqqani, uno de los grupos terroristas más peligrosos en Afganistán, "una auténtica arma de los organismos de inteligencia (ISI) de Pakistán". Ese mismo año, tanto la Secretaria de Estado de ese entonces, Hillary Clinton como el ex director de la CIA, David Petraeus, fueron a Pakistán para, según las palabras de Clinton, "dar un gran empujón a los pakistaníes" para finalizar su apoyo a los Haqqanis. La presión fue una en una serie de acciones que indignó a los pakistaníes y como consecuencia clausuraron rutas de suministro a fuerzas dirigidas por los Estados Unidos en Afganistán durante siete meses.

Al expresar apoyo por el compromiso sin plazo final de Trump, el portavoz de la Cámara Paul Ryan, utilizó el viejo dicho pasado de moda, diciendo que Estados Unidos tiene los relojes pero que los talibanes poseen el tiempo. "Si ellos piensan que tenemos alguna fecha final, algún cronograma, entonces nos esperarán", dijo Ryan. Sin embargo, esto fundamentalmente malinterpreta la naturaleza de este tipo de lucha internacional. Los talibanes nos esperarán debido a una simple razón. Viven allí.

Harry Summers, un oficial del ejército muy inteligente en la Guerra de Vietnam quien escribió un libro definitivo sobre las lecciones militares de ese conflicto, comenzó el libro al narrar un encuentro que tuvo con un oficial norvietnamita en 1975, justo antes de la caída de Saigón. "Sabés que nunca nos derrotaste en el campo de batalla", dijo Summers. El oficial contestó: "Eso podría ser. No obstante, también es irrelevante". Toda fuerza local conoce una cosa con perfección: Eventualmente, los extranjeros tienen que irse a su casa.

¿Por qué los talibanes están ganando terreno en Afganistán? Se lo pregunté a Dexter Filkins del New Yorker, uno de los observadores más ávidos de la guerra. "A los afganos comunes no les caen bien los talibanes. Pero detestan al gobierno afgano más aún. Nosotros decimos que no queremos la construcción nacional. Sin embargo, no se puede construir un ejército sin antes crear un Estado. Las personas no mueren por un ejército; mueren por un país. Además, ¿Quién quiere morir por el gobierno afgano actual?"

El ejército estadounidense que se encuentra allí conoce bien el problema, razón por la cual se refieren al gobierno afgano como una colección de redes corruptas que se extienden por el país. Al auténtico modo militar, ellos incluso tienen un acrónimo para este, VICE (empresa criminal integrada verticalmente).

Barnett Rubin, un experto destacado en la política de Afganistán, quien ha aconsejado a las Naciones Unidas y al gobierno estadounidense, explica el problema de manera diferente. "El Estado afgano no puede existir sin ayuda externa", me dijo. "No puede pagar sus cuentas sin el gobierno estadounidense. No puede tener una sociedad estable sin la ayuda de Pakistán. No puede crecer económicamente sin el comercio y el tránsito con Irán."

Haciendo referencia a informes que dicen que Afganistán está dotado de casi U$S1 billón de recursos minerales, observó con ironía: "Estoy seguro de que la luna incluso posee más riqueza mineral, pero uno necesita una manera para que salga al mercado. Y para eso se necesitan vecinos amistosos". Rubin cree que el enfoque de Trump está condenado porque parece deliberadamente desatento a los intereses de los otros poderes en la región, especialmente Rusia, China e Irán.

Mientras tanto, la administración Trump se ha vuelto más resuelta en más de lo mismo. Más dinero, bombas, tropas, presión sobre Pakistán y amor duro para los afganos. Es un enfoque táctico, diseñado por generales para asegurarse de no perder. Sin embargo, ni siquiera pretende contar con una estrategia para ganar. En otras palabras, medio siglo después, con un coste humano menor, Estados Unidos ha replicado su estrategia en Vietnam. Llámenla ligeramente-estancada.

La dirección electrónica de Fareed Zakaria es comments@fareedzakaria.com.

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<![CDATA[ Las élites de Estados Unidos responden a Trump con cobardía ]]> 0000-00-00 00:00:00 Wed, 23 Aug 2017 04:55:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/las-elites-estados-unidos-responden-trump-cobardia-n1109149 WASHINGTON -- La mayor parte de Estados Unidos ha reaccionado con prontitud y firmeza a la sugerencia grotesca de Donald Trump de que hay una equivalencia moral entre los blancos racistas que se congregaron el fin de semana pasado en Charlottesville, Virginia, y aquellos que protestaron en su contra. Pero las reacciones en retraso, calificadas y pronunciadas de manera evasiva de varios pertenecientes a la clase líder estadounidense cuentan una historia inquietante acerca de las élites del país, y sobre la razón por la cual estamos viviendo en una era de rebelión populista.

Los líderes menos respetados en el mundo de hoy son, por supuesto, los políticos. El público en gran parte los ve como ansiosos y cobardes, que complacen a las encuestas y a los grupos focales. Y así es como demasiadas autoridades republicanas se han comportado frente a las palabras y acciones de Trump. Con algunas excepciones honorables, los hombres y mujeres que generalmente no pueden parar de sermonear en cualquier tema en la televisión en vivo, de repente no emiten opinión sobre el tema político más importante en la actualidad.

Ya lo sé. Están preocupados por la base, por las primarias, por contribuyentes de derecha. Sin embargo, ¿No deberían también preocuparse por su país y su conciencia? ¿No deberían preguntarse a sí mismos por qué razón fueron al servicio público en primer lugar? Y si ven a alguien en el mayor nivel pisoteando los valores del país. ¿No deberían hablar, directamente, de forma convincente y sin reserva?

Mientras tanto, hoy en día los líderes empresariales todavía están entre las personas más respetadas y envidiadas en Estados Unidos. Dirigen grandes organizaciones, son pagados en una escala que hace que sus predecesores de solamente hace 25 años parezcan de clase media, y viven en una burbuja de aviones privados, helicópteros y limusinas. En otras palabras, tienen toda la riqueza, poder y seguridad que les debería permitir establecer normas y liderar.

Una vez más, sin tener en cuenta algunas excepciones honorables, los líderes empresariales han sido unos cobardes. Sin duda la mayoría piense que Trump es un charlatán, un vendedor engañoso. En el pasado, algunos eligieron no realizar negocios con él ya que creían que él era poco ético. Otros, inicialmente estaban asombrados por su candidatura pero consideraban su retórica sobre el comercio, la inmigración y los refugiados como detestable. Y no obstante, casi ninguno de ellos habló en su contra.

Pocos ni siquiera se distanciaron luego de que él culpó a "varias caras" por la violencia en Charlottesville. Si el CEO de Merck, Kenneth Frazier no hubiese renunciado a una de las juntas asesoras de Trump y si Trump no hubiese duplicado sus comentarios iniciales, resulta poco claro cuántos otros CEOs hubiesen alzado la voz. Además incluso en ese entonces, algunos abandonaran consejos consultivos solo cuando resultó claro que realmente no había otra alternativa.

Los pioneros de la tecnología estadounidense tal vez sean las personas más admiradas del planeta. Son concebidas como inteligentes, innovadoras y exitosas. Varios entre ellos no son solo ricos sino que afirman ser sabios más allá de las palabras, profetas del futuro que opinan sobre el viaje en el espacio y la inteligencia artificial. ¿Acaso no pueden ver lo que está sucediendo ahora mismo en la Tierra en la Casa Blanca y condenarlo?

¿Dónde se encuentran los líderes cristianos evangélicos en una cuestión de moralidad básica? Mientras algunos han dado su opinión es asombroso como muchos no lo han hecho, o han incluso aprobado los comentarios de Trump. ¿Acaso tienen un deber moral ardiente de hablar en contra de las protecciones para los estadounidenses LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y trans) pero no frente a la violencia neo-Nazi?

Antes Estados Unidos sí tuvo más élites inclinadas al público. Pero venían de un mundo cerrado pequeño, el establecimiento Protestante. No todos nacieron ricos. Sin embargo, sabían que poseían un lugar seguro en la cima del país. Poblaron las salas de juntas, las oficinas públicas y las mejores universidades de la nación. Esta seguridad les daba un gran confort al ejercer el liderazgo moral.

En el presente, tenemos una élite que se basa más en los méritos, lo que se llama con frecuencia una meritocracia. Ha permitido que personas de toda condición se elevaran a puestos de poder e influencia. No obstante, estas nuevas élites son más inseguras, ansiosas y egocéntricas. Es muy probable que los políticos sean emprendedores solos, preocupados sobre la próxima elección primaria o recaudadora. Los CEOs viven con el miedo constante a perder sus empleos o a que su empresa pierda sus clientes en un instante. Los líderes religiosos temen perder a sus congregantes. Tal vez estos grupos no piensen que posean el lujo de ser nobles, pero lo tienen. Están mucho más seguros que la mayor parte de las personas en Estados Unidos o en la historia de la humanidad. Si ellos no pueden actuar por intereses más generales, ¿Quiénes pueden?

El grupo de figuras públicas que merecen el mayor elogio esta semana es la banda militar. En un acto extraordinario de liderazgo para personas que en realidad trabajan bajo el presidente, los jefes de las cinco ramas de las fuerzas armadas emitieron declaraciones de manera inequívoca denunciando al racismo y a la intolerancia. Tal vez esto se deba a que el ejército ha sido la institución que ha integrado con más éxito la población diversa estadounidense. Capaz la razón sea que el ejército sigue siendo un ámbito anticuado, en donde todavía permanece un sentido de honor, normas y valores. Los jefes del ejército han mostrado por qué todavía cuentan con tanto respeto en el país. Las otras élites de Estados Unidos deberían tomar nota.

La dirección electrónica de Fareed Zakaria es comments@fareedzakaria.com.

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<![CDATA[ El arte del engaño ]]> 0000-00-00 00:00:00 Sat, 19 Aug 2017 05:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/el-arte-del-engano-n1107258 p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 14.0px 'Times New Roman'; color: #232323} p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 14.0px 'Times New Roman'; color: #232323; min-height: 16.0px} p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 14.0px 'Courier New'; color: #232323} p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 14.0px 'Times New Roman'; color: #232323} span.s1 {letter-spacing: 0.0px}

NUEVA YORK-- ¿Cómo llegamos aquí? ¿Por qué parece que estamos a punto de una guerra en Asia, que podría involucrar armas nucleares? Corea del Norte ha tenido acceso a armas nucleares por al menos 10 años ahora. ¿Acaso sus recientes avances han sido tan dramáticos y significativos para forzar a Estados Unidos a librar una guerra preventiva? No. La crisis en las cual nos encontramos ha sido exagerada y mal manejada por la administración Trump a un nivel que es profundamente preocupante y peligroso.

Desde el comienzo, la Casa Blanca ha deseado verse dura frente a Corea del Norte. En los primeros meses de la presidencia de Trump, antes de que hubiera sido posible un análisis de política serio, el Secretario de Estado Rex Tillerson advirtió que la era de paciencia estratégica con Corea del Norte había finalizado. La semana pasada, el consejero de seguridad nacional, H.R. McMaster dijo que el potencial de Corea de Norte de presionar a Estados Unidos con armas nucleares era una amenaza "intolerable". No el uso de armas de Corea del Norte, eso sí, solo el potencial.


Trump, por supuesto, fue más allá, y declaró públicamente el martes que si Corea del Norte no cesa con sus amenazas, será alcanzado con "fuego y furia como el mundo nunca ha visto".


Al ser presionado el jueves, Trump se volvió más decidido aún y dijo: "En todo caso, tal vez la declaración no fue lo suficientemente severa". En otras palabras, Trump ha dejado claro que Estados Unidos respondería a las amenazas nucleares de Corea del Norte con un ataque militar masivo, y es muy posible que incluya armas nucleares.


¿Acaso esto es creíble? Una vez más, no lo es. Estados Unidos no emprenderá una guerra nuclear preventiva en Asia. Los comentarios de Trump sin duda han preocupado a los aliados más cercanos de Washington en la región, Japón y Corea del Sur. Las amenazas vacías y la retórica vaga únicamente desvalorizan el prestigio y el poder estadounidense, luchando en la administración por el futuro.


Entonces, ¿por qué hacerlo? Debido a que es el modo básico de acción de Trump. Durante su vida entera, Donald Trump ha realizado grandes promesas y amenazas inquietantes, y jamás ha cumplido ninguna. Cuando estaba en los negocios, Reuters encontró que con frecuencia amenazaba con demandar a medios de comunicación por difamación, pero la última vez que lo llevó a cabo fue en 1984. Trump afirma que nunca resuelve los casos fuera del tribunal. De hecho, los ha resuelto por lo menos 100 veces, de acuerdo al periódico USA Today.


En su vida política, ha seguido la misma estrategia de fanfarronadas. En el año 2011 afirmó que tenía investigadores quienes “no pueden creer lo que están encontrando” sobre el certificado de nacimiento de Barack Obama, y que en algún momento “revelaría algunas cuestiones interesantes”. No tenía nada. Durante la campaña, prometió que etiquetaría a China como un manipulador de divisas, movería la embajada en Israel a Jerusalén, que ordenaría a Méjico pagar por una pared fronteriza y que iniciaría una investigación sobre Hillary Clinton. Hasta ahora, anything. Luego de ser electo, indicó a China que tal vez reconocería a Taiwán. Después de semanas de convertirse en presidente quebró. Insinuó que poseía grabaciones de sus conversaciones con el director del FBI, James Comey. Por supuesto, no tenía nada.


Incluso ahora, mientras lidia con una crisis nuclear, se pueden demostrar con facilidad que las declaraciones realizadas por Trump son falsas. Tuiteó que su primer orden presidencial fue “modernizar” el arsenal nuclear de Estados Unidos. De hecho, él simplemente siguió un mandato legislativo de autorizar una revisión del arsenal, que aún no ha sido completado. ¿Acaso piensa que Corea del Norte no lo sabe?


Cuando Estados Unidos observaba mientras la Unión Soviética de Stalin desarrollaba armas nucleares, era cuidadoso en su retórica. Cuando vio a un líder mucho más amenazador, Mao Zedong, que perseguía las armas nucleares, fue todavía más cauteloso. Mao insistía que no tenía miedo de una guerra nuclear ya que China igual tendría más sobrevivientes de los necesarios para derrotar a imperialistas occidentales. Y sin embargo, varias administraciones estadounidenses mantuvieron su serenidad.


El mundo ya está viviendo con un Corea del Norte nuclear. Si esta realidad no puede ser revertida a través de negociaciones y diplomacia, la tarea será desarrollar un sistema robusto de disuasión, del tipo que mantuvo la paz con la Rusia de Stalin y la China de Mao. Las fanfarronadas de parte del presidente pueden aumentar los peligros del cálculo erróneo o causar una espiral desencadenante de palabras y hechos.


“Yo pienso que los estadounidenses deberían dormir bien de noche, no preocuparse por esta retórica particular de los últimos días”, dijo Tillerson el miércoles. Esta fue una afirmación inusual, tal vez incluso sin precedentes. El secretario de Estado parece haber estado diciendo a los estadounidenses, y al mundo, que ignoren la retórica, no del dictador de Corea del Norte, sino de su propio jefe, el presidente de Estados Unidos. Probablemente sea lo que los asociados de Trump han hecho por él toda su vida. Ellos saben que el mantra líder para él no ha sido el arte de la negociación sino el arte del engaño.

(c) 2017, Washington Post Writers Group

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<![CDATA[ Los demócratas deberían repensar el absolutismo en la inmigración ]]> 0000-00-00 00:00:00 Tue, 08 Aug 2017 04:55:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/los-democratas-deberian-repensar-el-absolutismo-la-inmigracion-n1105454 En 1992, el partido demócrata enfrentó un desafío en la temática del aborto. El gobernador de Pensilvania, Robert Casey, un demócrata dedicado a la clase trabajadora pidió para hablar en la convención nacional en la ciudad de Nueva York. Él quería proponer un punto pro-vida para la plataforma del partido, en mayor parte como manera de afirmar sus creencias católicas.

Él comprendió totalmente que la moción sería rechazada, pero el Partido Demócrata se rehusó a permitirle incluso expresar sus ideas, tan grande fue su herejía. "Esto envió una señal fuerte a los votantes de clase trabajadora católicos y evangélicos que si no aceptaban esta decisión no eran más bienvenidos en el partido" escribe Mark Lilla en "The Once and Future Liberal", su libro breve y brillante que saldrá a fines de este mes.

Me pregunto si actualmente los demócratas están realizando el mismo error en cuanto a la inmigración. Para ser claro, pienso que el proyecto de ley que los republicanos extendieron esta semana es política pública mala y simbolismo mal intencionado. Sin embargo, esta no es la cuestión. Lilla reconoce que es absolutista "pro-elección" en el aborto. No obstante, argumenta que un partido nacional debe construir una gran carpa que albergue a las personas que difieren de la línea partidista principal en unos pocos temas.

De acuerdo a Lilla, hay una mayor crisis dentro del liberalismo estadounidense. Cuando visitó la página web del Comité Nacional Republicano, encontró una afirmación de principios amplios que guían al partido, comenzando con la Constitución y finalizando con la inmigración.

Por contraste, en la página web de los demócratas, se dio cuenta de una serie de enlaces a "personas y al hacer clic llegó a páginas diseñadas específicamente para atraer a un grupo u otro: mujeres, hispanos, nativos americanos, afroamericanos y estadounidenses de origen asiático. Haciendo alusión al sistema de Lebanon de distribución de poder entre grupos religiosos y étnicos, Lilla escribe: "Uno podrá pensar que, debido a algún error, ha llegado a la página web del gobierno libanés, no a la de un partido con una visión para el futuro de Estados Unidos, dice Lilla. (Hoy en día, la página web del Comité Nacional Demócrata presenta la plataforma del partido destacándola más aún).

De acuerdo a Lilla han existido dos agendas diferentes para el liberalismo estadounidense. La primera fue de Franklin Roosevelt, un esfuerzo colectivo, nacional para ayudar a todos los estadounidenses a participar en la vida económica y política del país. El símbolo era el de un apretón de manos, una afirmación de la fuerza de adhesión de unidad nacional. El proyecto liberal más reciente se ha centrado en la identidad, y afirma no la unidad sino la diferencia, y no alimenta y celebra las identidades nacionales sino las sub nacionales. "Una imagen recurrente de la identidad del liberalismo es la de un prisma", señala Lilla, "que refracta un solo haz de luz en sus colores constituyentes, produciendo un arcoíris. Esto lo dice todo".

La inmigración es el tema perfecto en el cual los demócratas podrían demostrar que se interesan por la unidad e identidad nacional y que comprenden a los votantes para los cuales esto es un problema central. Observemos el informe de los votantes del Fondo para la Democracia realizado luego de la elección del 2016. Si se comparan dos grupos de votantes, aquellos que votaron a Barack Obama en el 2012 y a Hillary Clinton en el 2016, y a aquellos que votaron a Obama en el 2012 y a Donald Trump en el 2016, la única mayor divergencia en la política es la inmigración. En otras palabras, hay varios estadounidenses que son de lo contrario comprensivos con las ideas demócratas pero en algunos temas esenciales, principalmente la inmigración, piensan que el partido está muy alejado.

Y están en lo cierto. Tengamos en cuenta los hechos. La inmigración legal en Estados Unidos se ha expandido dramáticamente en las cinco últimas décadas. En 1970, el 4.7 por ciento de la población estadounidense era extranjera. En la actualidad es un 13.4 por ciento. Este es un gran cambio y es natural que haya causado algo de ansiedad.

La ansiedad es sobre algo más que trabajos. En su libro del año 2004 "¿Quiénes somos?" el académico de Harvard Samuel Huntington señaló que la escala, rapidez y concentración de migración mejicana a Estados Unidos luego de 1965 fue sin precedente en la historia del país y podría provocar una reacción violenta.

Declaró que Estados Unidos poseía más que una ideología fundadora; tenía una cultura que lo había moldeado poderosamente. "¿Acaso Estados Unidos sería el país que hoy es si en los siglos 17 y 18 no hubiese sido establecido por protestantes británicos sino por franceses, españoles o católicos portugueses?" preguntó Huntington. "La respuesta es no. No sería Estados Unidos; sería Quebec, Méjico o Brasil". Defendió algunos límites modestos en la inmigración y, sobre todo, un mayor énfasis en la asimilación.

Los demócratas deberían encontrar un término medio en la inmigración. Pueden luchar contra las soluciones drásticas de Trump pero también hablar en el lenguaje de la unidad e identidad nacional. Después de todo, el lema del país es "de muchos, uno", no al revés.

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<![CDATA[ Trump: por el amor hacia Putin ]]> 0000-00-00 00:00:00 Wed, 19 Jul 2017 05:00:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/trump-el-amor-putin-n1099189 Donald Trump son útiles dado que tal vez ayuden a develar el misterio que siempre ha estado en el centro de esta historia. ¿Por qué razón Trump ha sostenido una actitud optimista hacia Rusia y Vladimir Putin? Resulta una postura tan inusual de Trump que se agudiza la necesidad de encontrar algún tipo de explicación.

A diferencia de la política nacional, en donde ha caminado por todo el mapa político, Trump ha tenido opiniones claras y consistentes en torno a la política exterior durante tres décadas. En 1987, en su primera declaración importante sobre la política pública, extrajo un anuncio en varios diarios que comenzaba de la siguiente forma: "Por décadas, Japón y otras naciones han tomado ventaja de Estados Unidos". En el anuncio, también vilipendió a Arabia Saudita diciendo que era: "un país cuya sola existencia está en las manos de Estados Unidos" y de otros "aliados que no ayudarán".
"Pensé que fue una carta ... escrita extraordinariamente bien ... Creo que quiere convertirse en el líder del mundo, y ahora mismo eso es lo que está haciendo"
Esta es la visión del mundo de Trump y nunca ha vacilado. Ha adherido países a la lista de pícaros, más recientemente, a China y a Méjico. En cuanto al primero, escribió en su libro de campaña presidencial: "Hay personas que desearían que no me refiriese a China como nuestro enemigo. Pero eso es exactamente lo que son". Durante la campaña dijo:"No podemos seguir permitiendo que China viole nuestro país". Unos meses antes de anunciar su candidatura, tuiteó: "No quiero otra cosa con Méjico que no sea la construcción de una PARED impenetrable y detener su estafa hacia Estados Unidos".

Trump es lo que el historiador Walter Russell Mead llama un "Jacksoniano" en política exterior (haciendo referencia a Andrew Jackson), alguien profundamente escéptico e instintivamente hostil hacia otras naciones y a sus líderes, quien cree en una fortaleza de Estados Unidos que se preocupa de sus propios asuntos y que, si la molestan, "bombardearía la m ... " a sus adversarios y luego se retiraría nuevamente a su hogar.

Esta era la actitud básica de Trump hacia el mundo, excepto en cuanto a Rusia y a Vladimir Putin. Diez años atrás, cuando el dinero ruso estaba entrando a montones en el occidente, Trump comenzó a alabar al país y a su líder: "Observen a Putin ... Está haciendo un gran trabajo reconstruyendo la imagen de Rusia y también reconstruyendo el período ruso". En el 2013, Putin escribió un artículo de opinión en el periódico "The New York Times" para disuadir a la administración Obama de responder al uso de armas químicas del gobierno sirio. En este, argumentó que el gas venenoso en realidad era utilizado por la oposición siria para engañar a Washington para que atacase el régimen. La reacción de Trump fue lírica. "Pensé que fue una carta ... escrita extraordinariamente bien ... Creo que quiere convertirse en el líder del mundo, y ahora mismo eso es lo que está haciendo".

Trump admiró tanto a Putin que imaginó que los dos se habían conocido y realizó alguna variación de esa afirmación falsa por lo menos cinco veces en público, minimizando cualquier crítica hacia él. "Para ser sincero y justo con Putin, ustedes dicen que él mató gente. Yo no he visto eso" dijo en el 2015. "¿Han sido capaces de probarlo?" Cuando fue confrontado nuevamente sobre este tema, a principios de este año, lo rechazó diciendo: "Tenemos un montón de asesinos. ¿Qué? ¿Acaso ustedes piensan que nuestro país es tan inocente?" Trump no pudo haber realizado estas excusas por cualquier ventaja política. El Partido Republicano fue instintivamente hostil hacia Rusia, a pesar de que en signo de nuestras adecuaciones cambiantes, hoy en día los republicanos poseen una visión más favorable de Putin que los demócratas por 20 puntos.

"No hay nada en lo que pueda pensar que preferiría hacer más que ser amistosos con Rusia", declaró Trump en una rueda de prensa de julio del año 2016. Su campaña parecía seguir con esta idea. Asignó como asesor principal de política exterior a Michael Flynn, un hombre que había pronunciado aprendizajes pro-rusos y que, ahora sabemos que el gobierno ruso le había pagado. Paul Manfort, quien fue durante un tiempo la cabeza de la campaña de Trump, recibió millones de dólares del partido pro-ruso de Ucrania. Durante la convención republicana, hubo una reducción inusual del lenguaje de línea dura sobre la invasión rusa de Ucrania. Además, una vez electo, Trump eligió como su Secretario de Estado a Rex Tillerson, un hombre que había sido galardonado con uno de los honores más altos de Rusia para los extranjeros y tenía una "relación muy cercana" con Putin. Finalmente, hay contactos reiterados entre los miembros de la campaña de Trump y su familia con oficiales rusos principales y ciudadanos, que una vez más, parece ser único hacia Rusia.

Resulta posible que haya explicaciones favorables a todo esto. Tal vez Trump simplemente admire a Putin como líder. Capaz ha aceptado la opinión del mundo de su asesor principal, Steve Bannon, que consiste en que Rusia no es un enemigo ideológico sino un amigo cultural, un país cristiano blanco que lucha contra musulmanes morenos. Sin embargo, tal vez haya otra explicación a esta década de lealtad hacia Rusia y su líder. Actualmente, este es el puzle en el centro de la presidencia de Trump que Robert Muller resolverá indudablemente.

La dirección electrónica de Fareed Zakaria es comments@fareedzakaria.com.

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<![CDATA[ En Corea del Norte la esperanza no es una estrategia ]]> 0000-00-00 00:00:00 Wed, 12 Jul 2017 04:50:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/en-corea-del-norte-la-esperanza-no-es-una-estrategia-n1096247 ]]> Corea del Norte que alcanza a ambos partidos y a la mayoría de la opinión de las élites. Esto sería más o menos así: Corea del Norte es el país más extraño del mundo, gobernado por un dictador excéntrico con un raro corte de pelo. Él es impredecible e irracional y no se puede negociar con esta persona. A la larga, este régimen extraño y cruel colapsará. Mientras tanto, la única solución es más y más presión. Pero ¿Qué sucede si la sabiduría convencional se equivoca?


El régimen de Corea del Norte ha sobrevivido casi siete décadas y ha preservado no solo su básica forma de gobierno sino también su dinastía familiar, de padre a hijo a nieto. Ha persistido a través de la caída de la Unión Soviética y sus satélites comunistas, la Revolución Naranja, la Primavera Árabe y la desaparición de otras dictaduras asiáticas, desde Corea del Sur hasta Taiwán e Indonesia.

La Dinastía Kim ha sido capaz de alcanzar un éxito asombroso en su objetivo primario: sobrevivencia. Por supuesto, esto es dado a que gobierna de una manera brutal y opresiva. Sin embargo, también lo hicieron varios otros regímenes, desde Rumania hasta Siria y Myanmar. No obstante, de alguna manera Corea del Norte ha mantenido su sistema.

Kim Jong Un es un hombre joven pero ha sido altamente efectivo preservando su autoridad. Ha asegurado el apoyo de los militares y ha rechazado o matado a cualquiera que amenazó su control en el poder; incluyendo su tío y supuestamente, su medio hermano.

Observemos al mundo desde la perspectiva de Corea del Norte. El régimen vio el colapso del imperio soviético y una transformación en China más desestabilizadora aún, que pasó de ser un alma gemela ardientemente ideológica a un Estado de comercio pragmático que se ha integrado con entusiasmo en los mercados mundiales. Estos días, Beijing parece concebir a Pionyang como una molestia, y China ahora vota con frecuencia condenar y sancionar a Corea del Norte en las Naciones Unidas.

La Dinastía Kim ha sido capaz de alcanzar un éxito asombroso en su objetivo primario: sobrevivencia.

Además, el país más poderoso del mundo ha dejado claro que Corea del Norte está destinada a ser el cúmulo de cenizas de la historia. Luego del 11/9, cuando Estados Unidos fue atacado por terroristas islamitas que emanaron del Medio Oriente, George W. Bush anunció que Estados Unidos no toleraría más un "eje del mal" que abarca Irak, Irán y Corea del Norte. Invadió a Irak. El secretario de Estado Rex Tillerson, dijo recientemente que la política estadounidense actual hacia Irán consiste en: "trabajar hacia el apoyo de aquellos elementos dentro de Irán que llevarían a una transición pacífica de ese gobierno". Y en cuanto a Corea del Norte, Donald Trump quiere que China "finalice con esta tontería de una vez por todas", lo que una vez más únicamente puede significar deshacerse del gobierno de Kim de alguna manera.

Entonces, el régimen de Corea del Norte ha intentado comprar seguros. Además en el ámbito de los asuntos internacionales, el mejor seguro es la posesión de una capacidad nuclear. Pionyang sabe que posee un ejército lo suficientemente grande y el escenario de guerra coreano es tan pequeño y denso que una guerra convencional sería impensable, produciendo cientos de miles de víctimas y que millones de refugiados llegasen a raudales a China y Corea del Sur. Corea del Norte ha calculado con exactitud, que China y Corea del Sur están más aterrados por el caos que seguiría a su colapso que de su arsenal nuclear.

Tal vez la mejor manera de analizar a Corea del Norte es como un gobierno inteligente, racional y calculador que está funcionando hábilmente dada su prioridad de supervivencia del régimen. Más presión solo fortalece su resolución de comprar incluso más seguros. ¿Cómo manejarlo bajo estas circunstancias?

La primera manera de romper el bloqueo en la política estadounidense sería convencer a China de ejercer una presión real en su aliado. Eso no sucederá sirviéndole al presidente Xi Jinping una torta de chocolate en Mar-a-Lago. Bejing está enfrentando una pesadilla comprensible: bajo sanciones y presión, Corea del Norte colapsa y el país unificado recientemente se convierte en una versión gigante de Corea del Sur, con un tratado de defensa con Washington, casi 30.000 tropas estadounidenses y posiblemente decenas de armas nucleares de Pionyang; todo en la frontera de China.

Tal vez la mejor manera de analizar a Corea del Norte es como un gobierno inteligente, racional y calculador que está funcionando hábilmente dada su prioridad de supervivencia del régimen.

Ahora Washington tendrá que prometer a Beijing que en el caso de la unificación, retirará sus tropas, cambiará la naturaleza de su relación de tratado con la nueva Corea y, que al trabajar con China, eliminará el arsenal nuclear de Corea.

Pero la presión solo funcionará si también hay alguna razón para que Corea del Norte realice concesiones. Pionyang ha indicado en el pasado que busca un final formal a la guerra coreana (Washington firmó solo un armisticio en 1953), un reconocimiento del régimen y el levantamiento de sanciones. Obviamente nada de esto debería ser ofrecido ahora mismo. Sin embargo, no hay daño alguno en hablar con Pionyang y buscar maneras de comerciar algunas de estas concesiones para la erradicación completa del programa nuclear.

Resulta una píldora amarga para Washington. No obstante, la alternativa es tener la esperanza de que China actuará contra sus intereses y aplastará a su aliado, o que Corea del Norte finalmente colapsará. Pero la esperanza no es una estrategia.

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<![CDATA[ Los demócratas y el debate de si se necesita más izquierda ]]> 0000-00-00 00:00:00 Wed, 05 Jul 2017 12:57:00 GMT 0 https://www.elobservador.com.uy/los-democratas-y-el-debate-si-se-necesita-mas-izquierda-n1093599 ]]>

El programa económico de los demócratas es totalmente popular con el público. Más personas prefieren las opiniones del partido a las de los republicanos en cuanto a los impuestos, a la reducción de la pobreza, a la atención médica, a los beneficios del gobierno e incluso en cuanto al cambio climático y la política energética. En una encuesta reciente, tres de cuatro apoyaron aumentar el salario mínimo a U$S9. El setenta y dos por ciento quería proveer educación preescolar a todos los niños de 4 años de edad pertenecientes a familias no pudientes. Ocho de diez apoyaron la expansión de cupones para alimentos. Resulta significativo que cada una de estas propuestas encontró apoyo de una mayoría de republicanos.

El Fondo Democrático encargó un estudio comprensivo de los electores de la elección presidencial del año 2016 y un erudito, Lee Drutman, presentó su primer hallazgo clave: "El conflicto primario de estructuración de los dos partidos incluye preguntas de identidad nacional, raza y moralidad". Enfocándose en la gente que votó a Barack Obama en el 2012 y después a Donald Trump en el 2016, Drutman encontró que estaban notablemente cerca al Partido Demócrata en los temas económicos. Sin embargo, estaban hasta la extrema derecha en sus actitudes respecto a inmigrantes, negros y musulmanes, y era muy probable que sintiesen que "las personas como yo" están en declive.

El Instituto de Investigación de Religión Pública (Public Religion Research Institute, en inglés) y la revista "The Atlantic" también dirigieron un estudio importante para analizar los indicadores más poderosos de si un votante de clase blanca trabajadora votaría a Trump. El principal indicador fue que si alguien identificado como republicano, era un recordatorio de que la lealtad al partido es muy fuerte. No obstante, luego de esto, los dos mejores indicadores fueron "temores de desplazamiento cultural" y apoyo a la deportación de inmigrantes no documentados. Resultaba en realidad ligeramente más probable que aquellos que sentían que sus condiciones económicas eran pobres o justas votaran a Hillary Clinton.

Vale la pena tener en cuenta cuánto ha cambiado el Partido Demócrata en los últimos 25 años. El partido de Bill Clinton fue cuidadoso en sentirse como moderado en varios asuntos sociales. Poseía una postura intermedia en la inmigración y era cautelosamente progresista en temas como los derechos de los homosexuales. Los demócratas eventualmente se movieron con valentía hacia la izquierda en algunas de estas áreas, como los derechos de los homosexuales, desde un sentido admirable de principio. En otros, como la inmigración, lo hicieron en gran parte para cortejar un segmento creciente de votantes demócratas, un proceso que Peter Beinart explica muy bien en el número más reciente de la revista The Atlantic. Pero en un sentido más amplio y cultural, el Partido Demócrata se movió hacia la izquierda debido a que comenzó a ser un partido dominado por profesionales urbanos, universitarios y sus opiniones sociales y culturales naturalmente reflejaron esta realidad.

La defensa del partido de las minorías y la celebración de la diversidad son genuinas y loables pero han creado una gran distancia entre este y una franja extensa de América Central. Esto es un abismo cultural que no puede ser superado defendiendo políticas más inteligentes en créditos fiscales, perfeccionamiento y educación preescolar. Los demócratas necesitan hablar sobre la identidad nacional de Estados Unidos de una manera que resalte los elementos comunes que unen, no los particulares que dividen. Las políticas en esas áreas son relevantes. El partido debería tomar una posición en cuanto a la inmigración que sea menos absolutista y reconozca tanto los costos culturales como los económicos de la inmigración masiva. En alguno de los temas que rodean la orientación sexual, puede y debería afirmar sus principios sin compromiso. Sin embargo, tal vez sea posible mostrar una mayor comprensión a las partes del país que no están de acuerdo. California promulgó hace poco una prohibición de viaje que ahora inhabilita viajes financiados por el Estado a ocho Estados con leyes que, en la opinión de California, discriminan contra personas LGBTQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero). Mientras tanto, California no tiene ningún problema en pagar a los empleados para viajar a tales refugios de tolerancia como China, Qatar y Rusia.

Cuanto más estudio sobre este tema, más me convenzo que las personas eligen su voto basándose, en su mayoría, en un lazo emocional con un candidato, un sentido que ellos se entienden el uno al otro. Los demócratas deben reconocerlo. Deberían intentar siempre ser fieles a sus ideales, por supuesto, y sin embargo comunicar a una amplia gama de estadounidenses (los rurales, los que poseen menor educación, los mayores, los más blancos) que comprenden y respetan sus vidas, sus valores y su precio. Es un acto mucho más difícil de balancear que un empuje más para aumentar el salario mínimo. No obstante, este ámbito cultural es la encrucijada de la política en la actualidad.

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