Tratar de sobrevivir a la fiebre mundialista

En la ola del torneo no solo entra el fútbol; entra de todo un poco
Mañana comienza el tan esperado Mundial de Rusia. Todos los Mundiales son muy esperados, pero Rusia, con tanta cultura y arte detrás, no es un país cualquiera. Son siglos de historia que han tenido influencia en el mundo que heredamos y al que le falta mucho para ser completamente global, aunque las compañías de teléfonos celulares, tal cual lo destacan en sus comerciales, crean lo contrario.

Quienes aman el fútbol moderadamente y aquellos que lo detestan sin moderación han de preguntarse angustiados cómo van a poder sobrevivir la sobredosis de información relativa a la justa mundialista. Decir que esta es ya demasiado es decir poco. Es tanta que cansa.

En las páginas web de información y en los medios noticiosos tradicionales, el fútbol tiene el mayor porcentaje de centímetros dedicados al tema. No se trata solo de información sobre selecciones, sino que cualquier información periférica califica para ser pertinente. A ver. Por ejemplo. En un conocido sitio informativo leo el siguiente titular: "Conociendo a Rusia: Tchaikovski, el mejor músico". ¿Qué tiene que ver el Mundial con Tchaikovski, sobre quien Kent Russell hizo la mejor película sobre un músico? Nada, además, Tchaikovski no era muy amante de la actividad física, por lo que podemos suponer que hubiera detestado al fútbol. Claro, hay que llenar páginas en forma diaria, y como el Mundial tendrá lugar en la patria del músico, "de paso cañazo", tal cual suelen decir los vascos.

La información estadística de Mister Chip no es suficiente. También hay gente interesada en conocer con pelos y señales sobre los 36 árbitros y 63 asistentes que estarán a cargo del VAR; sobre lo que harán las esposas de los jugadores mientras sus maridos se estrenan y están concentrados; sobre marcas de ropa preferidas de algunas de las estrellas participantes; sobre las decenas de pronósticos emitidos en días recientes sobre qué selecciones harán un buen mundial y cuáles fracasarán; sobre los goleros con mayores posibilidades de atajar penales en caso de que algún partido llegue a esas instancias, etcétera, etcétera. La pelota aún no rodó, pero ya son miles los que desean que llegue pronto el fin de julio, tiempo cuando –ojalá– el mundo habrá olvidado al mundial.

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