Un nutritivo debate entre octógonos y semáforos

El Ejecutivo impulsa un modelo para advertir sobre el exceso de azúcares, grasa y sal en alimentos; industriales quieren una alternativa a la inglesa
Una galletita salada contiene grasa animal y sal, pero aunque no tenga azúcar, la harina que ingresa al cuerpo humano se termina por transformar en glucosa. De acuerdo al sistema de etiquetado propuesto este lunes por la Cámara Industrial de Alimentos (Ciali) a autoridades del gobierno, esa galletita que tiene grasa, sal y harina debería tener en su packaging un sistema de rotulado policromático, en el cual se utilicen los colores de un semáforo, con "pilas" (por la forma) rojas en sal y grasa animal. Mientras que, por ejemplo, en el caso de un dulce de leche, el color rojo correspondería al azúcar, a la vez que los demás elementos mencionados pueden variar entre amarillo o verde dependiendo el porcentaje de grasas, azucares o calorías .

Según la postura de la Ciali, un chicle, que contiene alto porcentaje de azúcar, no debería tener ningún etiquetado ya que la pequeña cantidad del ingrediente en la porción no justifica que lo tenga por las consecuencias que un consumo ocasional puede causar al cuerpo humano.

Desde el gobierno, por su parte, se pretende establecer un sistema en el que los envases tengan sellos octogonales advirtiendo sobre el exceso de grasas, sales y azucares, incluso en un chicle, mientras que desde la industria la propuesta implica identificar el grado de exceso en cada alimento con un sistema con los colores del semáforo en función de lo insalubre.

Según el presidente de la Ciali, Fernando Pache, con el proyecto del gobierno el 95% de los alimentos en el mercado llevarán como mínimo un octógono negro.

Es por eso que, hoy, las posiciones están enfrenadas de forma significativa.

El proyecto de decreto oficial propone cambiar las etiquetas de aquellos alimentos que contengan más de cierto nivel de azúcar, grasas y sal, por otras en las que, en su parte frontal, indiquen a modo de advertencia su contenido. Lo que propone el proyecto del MSP es que conste un etiquetado negro ante la presencia de cualquier ingrediente que no sea saludable.

Esos rótulos, inspirados en la ley chilena que comenzó a regir en 2016, indicarían con un octágono similar a un cartel de Pare con fondo negro y letras blancas, cuando un alimento tenga exceso de esos nutrientes. Según el presidente de la Ciali, Fernando Pache, con el proyecto del gobierno el 95% de los alimentos en el mercado llevarán como mínimo un octógono negro.

Una de las discrepancias que mantienen desde la industria es que los valores en el modelo inglés que proponen son dados en términos absolutos, a diferencia del proyecto en que trabaja el Ejecutivo, en donde solo se advierte por el exceso del nutriente sin importar el efecto diario que pueda causar el producto.

"La industria está 100% de acuerdo en informar al consumidor sobre cuáles son los alimentos que ayudan a lograr una dieta adecuada y al mantenimiento de una buena salud, pero no estamos de acuerdo en la utilización de un octógono negro porque tiende a estigmatizar algunos alimentos y puede llevar a demonizar a una marca insignia que ha costado muchos años poder colocar en mercado. No sabemos si va a generar lo que le gobierno busca y por otro lado sabemos que es dañino para la imagen de un producto. Puede asustar más de lo que enseña", apuntó el presidente de Ciali, Fernando Pache.

“La industria lo que no quiere es que se identifiquen los productos que no son saludables porque no les conviene a efectos comerciales”, dijo el doctor en Química Gastón Ares.

En cambio, para el responsable del Núcleo de Alimentación y Bienestar del Instituto Nacional de la Alimentación de la Universidad de la República, Gastón Ares, la gran diferencia entre las dos propuestas es que mientras la de la industria señala contenidos altos, medios y bajos, el del Ejecutivo solo indica los contenidos altos. Ares explicó a El Observador que lo que propone la Ciali en cuanto a los manejos de los productos de consumo ocasional, como puede ser un chocolate o un alfajor, es muy difícil de establecer, porque para una persona puede ser un producto de consumo ocasional, pero para otra puede ser de consumo diario. “La industria lo que no quiere es que se identifiquen los productos que no son saludables porque no les conviene a efectos comerciales”, dijo Ares.

"El problema cuando tienes diferentes nutrientes en diversos niveles, es que pueden llegar a ser contradictorios. Se vuelve más difícil de interpretar para la gente que cuando solo marcas alto. A su vez, en el caso por ejemplo de un refresco cola light sería todo verde, lo que puede llevar a pensar al consumidor común que eso es un alimento saludable cuando no es así, porque se trata de un alimento que no tiene nutriente. Entonces, al incluir esa información en verde genera la idea de que es algo para consumir diariamente. Se genera entonces la idea que ciertos alimentos son saludables cuando son vacíos de nutrientes y se distorsiona de esa forma la finalidad", dijo el profesional.
Ares justifica la idea de los octógonos porque cree que brinda a las personas la oportunidad de identificar cuáles pueden ser los alimentos de consumo ocasional por su alto contenido en azúcar, sal o grasa.

"Este sistema es mucho más rápido para que la gente tome las decisiones, teniendo en cuenta sobre todo que las personas invierten poco tiempo cuando van al supermercado. Cuanto más rápido pueda interpretar la información que le estás dando, hay más probabilidad de que esa información la use para decidir. En el otro hay que hacer una evaluación global, por lo que es más dificultoso concluir si es bueno o malo", señalo Ares.

Reclamo empresarial

En la reunión mantenida entre integrantes de la Cámara y del gobierno, se planteó una alternativa al proyecto de decreto para alcanzar una regulación armonizada con el Mercosur. Desde la Ciali se expuso que el proyecto presentado toma las recomendaciones del Perfil Nutricional de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que extrapola a cada alimento el porcentaje de los nutrientes que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda para una dieta diaria.
Pache resaltó el impacto comercial del etiquetado propuesto por el gobierno, dado que no estará en consonancia con el que se aplica en los demás países socios del Mercosur, y perjudicaría a las empresas que importan y exportan productos tanto a Argentina como a Brasil. En esa línea, la Ciali propuso avanzar en el sistema de rotulación inglés, que permite conocer el nivel y porcentaje de todos los nutrientes de un alimento, ya sea alto, medio o bajo, con los colores rojo, amarillo y verde. "Es el sistema más uniforme dentro del Mercosur y tenemos que ser realistas, más del 60 % de las góndolas de almacenes, supermercados y comercios de Uruguay están inundadas de alimentos de Brasil y Argentina”, indicó Pache. El empresario sostuvo que con el proyecto del Ministerio de Salud Pública, el 95% de los alimentos que hay en el mercado local llevarían como mínimo un octógono, mientras que con la propuesta impulsada por la Cámara en base a la proporción en valores absolutos serían entre el 70% o 75 %.

Tanto desde la Ciali como desde el gobierno existieron señales de que a pesar de que se trata de una prioridad para los ministerios de Salud Pública y de Industria se pretende trabajar en una solución intermedia que sirva a todos los interesados.

Los riesgos de subalimentación disminuyeron

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, publicó este viernes su informe 2017 sobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo. Sobre Uruguay, el informe señala que la prevalencia de la subalimentación en la población total pasó de 4,3% entre 2004 y 2006 a menos de 2,5% entre 2014 y 2016.

La prevalencia de desnutrición aguda en niños en 2016 fue de 1,3%. Esto ubica a Uruguay en el promedio de América Latina. La subalimentación se define como la condición en la cual el consumo habitual de alimentos de un individuo es insuficiente para proporcionarle la cantidad de energía alimentaria necesaria a fin de llevar una vida normal, activa y sana. La inseguridad alimentaria, medida por este indicador, hace referencia al acceso limitado a los alimentos, a nivel individual o familiar, debido a la falta de dinero u otros recursos que permitan acceder a lo necesario para no tener privaciones alimentarias.

Según la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular, 36% de los niños de entre 10 y 13 años presentan sobrepeso u obesidad en Montevideo, y 15% alteraciones en la presión arterial. En tanto, 61,7% de los adultos en Uruguay tienen sobrepeso, por lo que dos de cada tres adultos están por encima de lo que debería ser su peso ideal. de los niños uruguayos menores de 5 años supera su peso ideal. El promedio de sobrepeso en los niños de América Latina y el Caribe es de 7,1%.

Proceso de estudio en la Udelar

El MSP conformó una comisión interinstitucional que acordó abrir este proceso a la opinión pública. El mecanismo elegido fue la realización de una consulta pública lanzada el 2 de junio por parte del Ministerio de Industria. Inglaterra a nivel mundial y Ecuador en la región eran los casos más reconocidos de implementación de normativas al respecto, cuando en 2012 el Núcleo de Alimentación y Bienestar de la Udelar comenzó a estudiar los sistemas utilizados a nivel mundial para dar con el más eficiente.

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