Vázquez, la caña de pescar y la batalla

El gobierno ve que crece el sentimiento opositor y el mandatario lidera la contraofensiva
Un lúcido estratega del Frente Amplio, que integra el círculo áureo de un caudillo distinto al del presidente, me dijo convencido: Tabaré Vázquez dejó la caña de pescar y la cambió por espada y escudo para presentar batalla. Y en la pelea –dijo– hay aciertos y se cometen errores, pero lo que importa es la actitud y el mensaje: al gobierno no se lo van a llevar puesto así nomás.

La percepción que domina en el oficialismo es que hoy está creciendo el clima político adverso y que en buena medida proviene del surgimiento de los auto convocados del campo. Se trata de un movimiento que canaliza las reivindicaciones de un sector que merece atención y apoyo, al menos en ciertos niveles. Pero más allá de ese origen e intenciones, este agrupamiento desbordó aquella misión original, sumó tras de sí a empresarios, sectores urbanos de clase media e incluso gremiales empresariales. El asunto es que se transformó –en los hechos– en una potente vía de expresión de un descontento que incluso permite a los partidos políticos opositores colocarse en un segundo plano al pie de la cosechadora electoral.

Vázquez plantó bandera en enero cuando reaccionó rápido a la multitudinaria convocatoria de los ruralistas en Durazno. Los recibió, les ofreció diálogo y dispuso medidas de alivio para pequeños productores en el precio del gasoil, la electricidad y la contribución inmobiliaria rural. Todas fueron consideradas insuficientes por los destinatarios. Luego de un altercado en clave callejera entre Vázquez y algunos ruralistas, el gobierno tomo una serie de medidas que parecieron orientadas a provocar enojo en los auto convocados: el escrache informativo en la página web de Presidencia al colono que insultó al presidente y la respuesta a los reclamos agropecuarios por cadena de televisión leída por interpósita persona. Dicho sea de paso, Vázquez y su intérprete fueron masacrados en las redes sociales en medio del asombro y estupor de los simpatizantes frentistas.

La decisión de remover la declaración de interés turístico a la Expoactiva de Soriano, transformada en vidriera para los autoconvocados, también fue en la misma dirección.

Si el objetivo fue buscar la radicalización del sector rural para evitar un desgastante diálogo permanente sobre la política económica, las medidas parecen haber cumplido la misión. Se viene una movilización de auto convocados a la capital del país en medio de llamados a las cuchillas, desde las cuales no hay retorno, más bien encerrona.

En el medio, Vázquez también cerró algunas brechas marcadas por la coyuntura. Cambió el cuestionado directorio de ASSE por nuevas autoridades que, al parecer, traen escoba y trapo contra las irregularidades denunciadas por blancos y la Unidad Popular. Y también modificó –innecesariamente– un llamado público para la contratación de un servicio de monitoreo de medios por cuestionamientos sobre intenciones de medir el "tono" de las noticias. Ese llamado forma parte del fortalecimiento de la comunicación a través de la creación de nuevas redes sociales, la preparación de programas televisivos "de bien público" para difusión obligatoria en los canales de TV, al igual que las cadenas del gobierno.

El presidente quiere estar informado, se muestra atento y activo en el escenario político.

Al parecer Vázquez se subió al ring donde –piña va y piña viene– nadie sale indemne y gana el que se libra del nocaut o recibe menor castigo.

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