62 Bar: testigo de la historia de un barrio

Con más de 15 años de trayectoria, 62 Bar es uno de los restaurantes más longevos de Pocitos. Su propuesta gastronómica amalgama parrilla criolla y una (otrora) pionera barra de sushi

28 de marzo de 1951, 9:40 de la mañana: de la esquina de Barreiro y Chucarro parte el primer Trolley-bus de Montevideo.
Varios montevideanos, entre ellos el Intendente en funciones Germán Barbato, contemplan el flamante coche eléctrico de Amdet, que se dirije a la Plaza Independencia, inaugurando la línea 62.
Por aquel entonces, el Trolley no sólo transportaba pasajeros sino que también entregaba cartas y encomiendas.

62 Bar ocupa desde hace 15 años, aquel edificio de la vieja terminal del Trolley, representando así un auténtico referente gastronómico de la zona.
Su salón constituye un verdadero viaje en el tiempo. La casa ha sabido conservar un fascinante piso de baldosas negras y blancas en forma de damero, los típicos muebles de bar montevideano, y una amplia barra.
Completan la plaza un entresuelo de madera, y una amplia terraza de sillas de madera y hierro sobre la acera de la calle Miguel Barreiro.

A LA CARTA
La carta del 62 Bar nos regala algunas sugerencias del chef, de tímida creatividad, parrilla criolla completa, y una afamada y pionera barra de sushi.

En el afán de no mezclar moros con cristianos, decidimos probar sólo su parrilla. Antes, y para compartir, tomamos una Ensalada Fresca, de verdes, tomate cherry, mango y aguacate. Ensalada simple, sin sorpresas, pero elaborada con productos nobles a los que se sumó un frutal y delicioso aceite de oliva de Colinas del Garzón, de las variedades arbequina y coratina.

Como principales probamos las carnes a las brasas que ofrece la casa.
Ordenamos Asado de Tira, de exquisito sabor y porción generosa, desprovisto de guarnición (única carne de la carta que no incluye guarnición, en una medida que entendemos poco simpática). Para acompañar el asado, pedimos un puré de papas casero muy sabroso, bien mantecoso, al mejor estilo de Joël Robuchon.
También pedimos una porción de Matambrito de Cerdo a las brasas, de carne tierna y deliciosa.

Con la cena bebimos un vino que consideramos digno de recomendar: Tannat varietal de Bodega Garzón, de intensa carga frutal en nariz, y buena relación calidad-precio.

En el apartado de postres, nos llamó la atención el Paquete de Mango.
El postre resultó ser un paquete de masa filo horneada, relleno de crema de limón y gajos de mango, acompañado de helado de maracujá.
Nos pareció sabroso y novedoso. Una acotación: pese a sonar muy veraniego no hay que engañarse, ya que es un postre contundente.

SOBREMESA
En un sector tan inestable como la gastronomía, nunca es casualidad que un negocio perdure en el tiempo, y menos 15 años.
62 Bar sabe a lo que juega, y dentro de su oferta, cumple con creces con lo que el cliente está buscando, pese a que los precios son un tanto más altos que la media montevideana.

El servicio a mesa fue superlativo, elegante y empático. Celebramos a mozos como Andrés, que afrontan la tarea con tanto profesionalismo y autoexigencia.

MOZO, LA CUENTA
Ensalada Fresca: $ 300; Asado: $ 290; Puré de Papas: $ 120; Matambrito de Cerdo con guarnición: $ 380; Tannat de Garzón: $ 470; Agua: $ 85; Paquete de Mango: $ 220; Cubierto: $ 80 (x2). Café y té: invitación de la casa.
Precio de la mesa para dos: 2.025 pesos.
Precio por comensal: 1.013 pesos.

62 Bar se ubica en Barreiro 3301 y Chucarro.
Horario: lunes a partir de las 20 horas, martes a sábados doble horario de 12 a 16 y de 20 horas al cierre; domingo sólo al mediodía de 12 a 16.
Por reservas llamar al 2 707 30 22.
Para ver una foto panorámica del interior del restaurant, visitar este enlace.


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