A golpe de látigo

La vida familiar, del escritor uruguayo Felipe Polleri, reúne diez relatos feroces que desde el absurdo y la ironía denuncian la falsa moral de la posmodernidad
A nadie le cabe mejor la vieja sentencia de que "nadie es profeta en su tierra" que a Felipe Polleri, autor de La inocencia, Gran ensayo sobre Baudelaire y ¡Alemania, Alemania!, entre otras maravillas. Durante la década de 1990, época en la que comenzó a publicar, su nombre se pronunciaba en voz baja en los circuitos underground de la cultura uruguaya, en los boliches de mala muerte donde se reunían los poetas más decadentes y en la intimidad de las librerías de Tristán Narvaja.

Todo cambió con la llegada del nuevo milenio, con la globalización y el auge de los medios digitales. El boca a boca fue sustituido por el e-mail primero, y por Facebook y Twiter después. Su nombre se replicó y sus libros cruzaron el charco y aterrizaron en Buenos Aires, donde los "raros" uruguayos siempre han despertado interés.

Recientemente su obra ha sido traducida al francés, al italiano y al portugués. Y ya se sabe: no es lo mismo un uruguayo que triunfa en el exterior que uno que no lo hace. Hoy Polleri vende, afuera y adentro, y está en las radios y la televisión.

El éxito del uruguayo no debe leerse solo como un milagro fruto de la alineación de los astros o de la evolución del mundo: es un premio a la perseverancia y a la coherencia. Polleri escribe de los mismos temas desde Carnaval (1990), su primer libro, y su discurso no ha cambiado, como queda de manifiesto en esta última publicación, La vida familiar, que reúne diez relatos que destacan por su ferocidad e ironía.

A pesar de la recurrencia de sus temas (la indiferencia del mundo ante el sufrimiento, el egoísmo que deforma el alma, las penurias del artista) es posible advertir una evolución en su escritura. Podría decirse que sus monstruos se han humanizado, no en el sentido de que sean mejores que antes, sino en que hay menos criaturas espeluznantes de varias patas y más con nombres propios, lo que facilita la lectura e interpretación.

La violencia, sin embargo, continúa presente en cada uno de sus párrafos, que parecen escritos con la más absoluta naturalidad, pero debajo de los que se oculta un arduo trabajo de ingeniería literaria. Nunca hay una frase de relleno y cada palabra expresa una idea.

Cigarrillos y sardinas, el mejor cuento del libro, es un claro ejemplo de la gran capacidad de Polleri para hablar de lo que nadie quiere hablar. En este caso y en varios relatos más, se mete con la delgada línea que separa al amor del odio en las relaciones familiares. El protagonista, un jugador de fútbol, es esquilmado sin piedad por unos parientes despiadados, que tampoco dudan a la hora de enterrar a sus mayores en geriátricos de mala reputación.

La realidad se transforma en pesadilla en El sueño africano, donde se describen las atrocidades que suceden en una aldea perdida en el mapa, donde los hijos matan a sus madres mediante un cuidadoso ritual que lleva al límite el complejo de Edipo.

Padres de familia, por su parte, es una denuncia de aquellos que, en nombre de la seguridad nacional y la patria, fueron capaces de castrar a sus compatriotas y lanzarlos al Río de la Plata para después volver a sus hogares a cenar tranquilamente en familia con sus seres queridos.

También destaca Contra la eutanasia en el núcleo familiar, que presenta un panorama dantesco a la luz de la pirámide generacional del país. Una república de viejos creada por viejos, con niños y jóvenes condenados de antemano por un ADN fatal: "Uruguay, ese virus con tres millones de portadores", escribe.

En cada uno de los textos de este libro Polleri destila con gran estilo su repugnancia hacia la falsa moral imperante, hacia la hipocresía que anida en las supuestas familias modélicas, hacia los lugares comunes de la supuesta felicidad colectiva e individual.

$350

Es el precio de La vida familiar, de Polleri, editado por Criatura Editora. 84 páginas.

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Acerca del autor

Andrés Ricciardulli