A la francesa en Harlem

Cuatro opciones para comer en el tradicional barrio neoyorquino hacen sentir al turista como si estuviera en un restaurante de París
Por Joel Dreyfuss, The New York Times News Service

Harlem ha tenido desde hace tiempo un romance con Francia. Mucho antes de su renacimiento en los años 1920, los artistas y músicos negros viajaban a Francia para ampliar su visión artística o escapar de la opresión cotidiana del racismo estadounidense.

Sin embargo, lo que no se conoce ampliamente es que el tráfico era en ambos sentidos, con turistas franceses que visitaban Harlem debido a su fascinación con el jazz, el góspel y la cultura afroamericana.
Los africanos francófonos se han asentado y abierto negocios en y alrededor de la Calle 116 Oeste desde la década de 1980. Pero desde 1990 ha surgido una pequeña comunidad de expatriados franceses e, inevitablemente, también lo han hecho los restaurantes franceses.

La presencia de al menos cuatro restaurantes franceses tradicionales en Harlem sugiere en muchas formas cuánto ha evolucionado este barrio, que ha absorbido a sucesivas olas de inmigrantes, incluidos los granjeros holandeses del siglo XVII que le dieron su nombre por el Haarlem que dejaron atrás.

Luego estuvieron los irlandeses y los italianos a mediados del siglo XIX, y a principios del siglo XX, los emprendedores y artistas judíos y los afroamericanos que huían del sur segregado. Ahora han llegado los millennials prósperos, incluidos muchos blancos, desplazados por los altos precios en otras partes de la ciudad.

Harlem, largo tiempo conocida como la capital del Estados Unidos negro, tiene una historia como destino culinario, principalmente para la cocina del sur del país. En muchas noches, turistas europeos y asiáticos pueden ser vistos dándose empujones con los residentes locales en busca de una auténtica experiencia de la cocina sureña.

Cada uno de los cuatro restaurantes presentados aquí ofrece su propio ambiente.

Paladar galo

Barawine Harlem

Barawine Harlem

Propiedad de Fabrice Warin, el restaurante y bar de vinos encaja bien en la nueva ola de bistrós branché (de moda) en el Distrito X. Abierto desde agosto de 2013, atrae a una multitud de jóvenes y viejos, afroamericanos y blancos, personajes del barrio y turistas que quieren experimentar el "nuevo Harlem". El ambiente es fresco y elegante, con un DJ que toca rap, hip-hop y soul en el brunch dominical, y con jazz en vivo los domingos y martes por la noche. Tienen 25 vinos disponibles en copas de entre US$ 9 y US$ 15, y 200 vinos disponibles por botella. En la cena, los platos de entrada oscilan entre US$ 10 y US$ 16; y los platos principales entre US$ 17 y US$ 36.

Chez Lucienne

Chez Lucienne

Sobre el Bulevar Malcolm X está la grand-mère (abuela) de todos, Chez Lucienne, que abrió a finales de 2008. Operado entonces por el restaurantero francés Alain Chevreux y bautizado con el nombre de su madre, Chez Lucienne cambió de manos en 2015. El dueño ahora es Thierry Guizonne, de 40 años y nativo de la isla francesa de Guadalupe.
Su menú incluye clásicos franceses como sopa de cebolla, steak-frites y cassoulet que están a la altura de un restaurante de barrio parisino. En la cena, las entradas cuestan entre US$ 8 y US$ 16; los platos principales entre US$ 20 y US$ 28. El área de comedor al aire libre es animada e ideal para ver pasar a los personajes conocidos.

Cheri


Cheri

Chéri proyecta un encanto diferente. Está ubicado en una hilera de casas de piedra arenisca finamente detalladas en una sección del bulevar que expone mejor la grandeza del antiguo Harlem. Como las iglesias y las casas adosadas dominan esta parte de Malcolm X en vez de los monótonos rascacielos más al norte, lo espacioso de la avenida puede apreciarse a plenitud por su generosa amplitud y anchas aceras.
Abrió en marzo de 2014 y su menú incluye hamburguesa de cordero merguez y una hamburguesa vegetariana. Las entradas cuestan entre US$ 9 y US$ 21; los platos principales, entre US$ 19 y US$ 27.

Maison Harlem

Maison Harlem

Maison Harlem atrae a una multitud económicamente más diversa que los otros tres sitios, desde negros y latinos de clase obrera hasta personas esforzadas y aburguesadas elegantemente vestidas, todo en una atmósfera de calidez que recuerda a un bistró vecinal en una sección conflictiva de París, como Belleville en el Distrito XX.
El restaurante, inaugurado hace cuatro años ofrece platos del norte de África, incluido un sándwich de chorizo merguez para el almuerzo. Los platos de entrada oscilan entre US$ 9 y US$ 20; los principales entre US$ 14 y US$ 32. Recientemente introdujo un menú de bar que ofrece bocadillos y ostiones a dólar la pieza.

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