A prisión poderoso empresario vinculado con el escándalo de Petrobras

Marcelo Odebrecht fue condenado a 19 años de cárcel por corrupción, lavado de dinero y asociación criminal en el fraude a la petrolera estatal

El escándalo de Petrobras en Brasil continúa generando consecuencias para sus involucrados y la justicia brasileña sigue cosechando los frutos de una investigación que la semana pasada llevó al expresidente Lula da Silva a declarar. En este caso, el empresario Marcelo Odebrecht, uno de los más poderosos de Brasil, fue condenado a 19 años y cuatro meses de cárcel por corrupción, lavado de dinero y asociación criminal en el fraude a la petrolera.

Odebrecht ya se encontraba en prisión desde hace nueve meses, a la espera de que la justicia resolviera su condena. Hasta diciembre del año pasado fue el presidente de la constructora Norberto Odebrecht, perteneciente al grupo Odebrecht y estuvo involucrado en el desvío de más de US$ 2 mil millones de Petrobras.

La sentencia del juez Sergio Moro señala que la empresa de Odebrecht, junto con otras empresas contratistas del país, "habrían formado un cartel a través del cual, en arreglos previos, habrían frustrado sistemáticamente las licitaciones de Petrobras para la contratación de grandes obras a partir del año 2006".

El grupo Odebrecht está presente en 23 países y funciona como un conglomerado empresarial de ingeniería e infraestructura.

La condena del empresario se enmarca en la operación "Lava Jato" (lavadero de autos), que ha develado una trama donde grandes constructoras sobornaban a directivos de Petrobras apadrinados por partidos políticos para manipular las subastas y cobrar sobreprecios en las obras. Los excedentes de estas maniobras financieras se repartían luego entre distintas personas y miembros de partidos políticos, sobre todo del Partido de los Trabajadores (PT), el partido oficialista.

Brasil suma así otro elemento que caldea aún más el clima político, que se suma a la detención de Lula da Silva la semana pasada, episodio que ha contribuido todavía más a la desestabilización del gobierno de su pupila, Dilma Rousseff.

La presidenta de Brasil enfrenta dos procesos que pueden dar por terminado su gobierno de forma anticipada y que son impulsados por una oposición en guerra abierta contra el oficialismo.


Fuente: AFP

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