Adictos al cumplimiento

El presidente de eMedica, Gastón Oromí, aconseja ser responsables en lo financiero para ser respetados profesionalmente

El título de esta columna puede sugerir muchos ángulos basados en el cumplimiento que las empresas debemos tener, y mucho más cuando se trata de una columna dentro de un suplementeo orientado a emprendedores.

En esta oportunidad quiero referirme a las necesidades financieras de cualquier emprendimiento y su relación con el cumplimiento.

Parece bastante claro que uno de los primeros escollos que el emprendedor encuentra en su camino como empresario, es el escollo de los recursos financieros.

Tan es así, que en un medioambiente como el nuestro, donde por suerte cada vez aparecen más programas e instrumentos para el momento del start up de una idea, también es muy común que la misma se modifique, enlentezca o abandone por la sencilla y a la vez complicada razón de no tener (o no saber buscar y encontrar) recursos financieros para el emprendimiento.

Los caminos financieros pueden ser únicos, varios y/o complementarios. Lo que si está claro es que el financiamiento para cualquier empresa es una parte fundamental del negocio, y mucho más lo es para cuando las incertidumbres acechan a un plan de negocio que se pone a funcionar a partir de una idea.

El dinero de la familia, de un socio, de un amigo, de un banco, de un inversor, de un capital ángel o semilla, de un programa de cofinanciación, de un incentivo del gobierno o de lo que sea, siempre generará compromisos, y eso es el primer concepto a comprender sin importar la fuente o las condiciones en las que recibamos dicho dinero.

El paso anterior a asumir ese compromiso, es justamente comprometerse con uno mismo, compremeter a los socios y a toda la organización a cumplirlo.

Es tan importante cumplir con esto como cumplir con lo que promete nuestro producto o servicio.

El cumplimiento financiero sea del tipo que sea genera una historia, un currículum de nuestra empresa y de nosotros mismos, y ese valor, que muchas veces pasa inadvertido en una evaluación de riesgo, también muchas veces es el valor que tuerce la decisión matemática y la transforma en una decisión política de que alguien arriesgue a nuestro favor.

Esto significa ni más ni menos, que tenemos que escribir nuestra historia como empresarios, de la que nadie tenga nada para decir y que cuando lo hagan, hablen solamente de nuestra “adicción al cumplimiento”.

Detrás de esto vendrán el respeto y se abrirán puertas, pero lo mejor es, que nos haremos fuertes a la hora de la negociación y también seremos mejor considerados para los casos en los que la empresa haya enfrentado dificultades y necesite de capital para recuperarse.

Hay algo de verdad en que los bancos nos prestan dinero más facilmente cuando nos va bien, es lógico, un buen balance asegura repago a quien nos presta, pero buenos antecedentes, sinceridad y transparencia también aseguran una consideración especial.

Aunque seamos chicos en números debemos ser grandes en respeto ganado.

Hasta la próxima. 

* Presidente y director ejecutivo de eMedica


Comentarios

Acerca del autor