Adrián Peña: el nuevo zurcidor colorado

El nuevo secretario general intentará sacar al partido del pozo
Adrián Peña es colorado desde que iba a la escuela y juntaba listas de todos los partidos. Ya en primero de liceo, al enfrentarse a una bolilla de historia sobre José Batlle y Ordóñez que le mandó estudiar una profesora, quedó encandilado con los ideales de libertad e igualdad que pregonaba el dos veces presidente de Uruguay.
Creció en su pueblo San Bautista, donde vive hoy a sus 41 años.
Su negocio particular es una distribuidora avícola y tiene varias pollerías. Desde joven estuvo en actividades sociales y se volvió conocido en la zona por ser presidente del club de fútbol "Vida Nueva".

En política trabajó fuerte por la candidatura de Jorge Batlle y cuando éste ganó, Peña, que iba sexto en la lista de ediles de Canelones, no entró a la Junta Departamental. La histórica lista 15 consiguió cinco ediles en esa elección del año 2000. Después se separó de Batlle y llegó a Vamos Uruguay, el sector que lidera Pedro Bordaberry y por el cual entró a la cámara de Diputados en la última elección. Bordaberry no fue a la Casa del Partido el miércoles 31 de mayo cuando el Comité Ejecutivo lo eligió por unanimidad secretario general. Ese día se comunicaron por teléfono.

En una de las tantas oportunidades en que sonó su celular en esas horas, el número era desconocido. Peña atendió y del otro lado de la línea estaba el presidente en ejercicio, Raúl Sendic, que lo llamó para felicitarlo. El teléfono volvió a sonar. Otra vez era un número desconocido. Atendió y era Yamandú Orsi, el intendente de Canelones quien desde China se enteró de que su coterráneo era el hombre que los colorados escogieron para dirigir al histórico partido en un momento “políticamente difícil”.

Peña recibió a El Observador en su despacho, donde tiene un banderín de Nacional. “Nacional no es mejor ni peor, es diferente”, reza el texto. Detrás de su sillón, José Batlle y Ordóñez lo mira desde un cuadro en la pared. Proviene de una familia que no es política, algunos son blancos, y su reto ahora es fortalecer a la vieja divisa colorada que aún no tiene candidato, algo que Peña ve como “una debilidad”.

Antes de la entrevista, Peña se cruzó con el blanco Jorge Gandini. “Ahora vas a ver, pusiste la cabeza para que te tiren”, le dijo el diputado. Dio unos pasos más y se encontró con el senador Marcos Otheguy, del Frente Amplio, que lo saludó y le deseo suerte. “La voy a precisar”, respondió Peña, quien nunca soñó lo que le está pasando. Quiere que el partido vuelva a los barrios, que el militante vuelva a vibrar, ayudar a formar nuevos grupos y asegura que el Partido Colorado no desaparecerá.

Le toca asumir en un momento difícil para el Partido Colorado. ¿Cómo se hace para mover el barco ahora?
Hay que trabajar y mostrar con el ejemplo, hay que motivar al resto. Hay cosas que podemos hacer y otras que el Comité Ejecutivo o el secretario general no puede hacer. Tengo que generar el mejor clima dentro del partido para que los sectores se desarrollen.

¿Usted quiere más sectores fuertes en la interna?
Históricamente hubo diferente perfiles. Hay que volver a generar eso.

Estudió administración de empresas, ¿esa formación para gerenciar le puede servir ahora?
Cuando uno se forma para administrar no es sólo para gestionar empresas, también para administrar organizaciones. En esos términos el Partido Colorado tiene fortalezas y debilidades. Yo haría hincapié en las fortalezas y trataría de minimizar las debilidades.

¿Cuáles son las fortalezas?
La territorialidad del partido es una. Tiene presencia en todo el país. Eso es importante para un partido chico. Hay que reconocer que hoy tenemos un partido chico, no queremos que esté chico pero lo está. Hay que asumir la realidad. Si hacemos un símil con una empresa me encantaría que tuviera más participación de mercado, me encantaría que no tenga este déficit, me encantaría que los productos que vende nuestra empresa anden mejor.

En términos empresariales hay líderes y retadores. ¿El Partido Colorado es retador?
El Frente es mayoría y el Partido Nacional es el retador. Nosotros tenemos que generar una opción que si bien puede tener más afinidades con uno que con otro, sea una opción diferente. Con un Frente Amplio y un Partido Nacional enfrentados, el rol del Partido Colorado pasa a ser fundamental con uno y con otros.

¿Pasarían a ser un partido bisagra?
Podría serlo perfectamente.

¿Ya no piensan en ganar la próxima elección?
No se puede descartar nada en política. Puede haber un entusiasmo, que al adversario le vaya mal, un error del candidato del Partido Nacional y si nosotros venimos con un pingo bueno, ¿quién le dice? Pero con las cosas como aparecen hoy, nosotros tenemos un rol protagónico y no hay que esquivarle el bulto a la realidad.

Me mencionó la fortaleza territorial. ¿Tiene otra el partido?
El equipo. El partido tiene un equipo de hombres y mujeres que no tienen los demás. Un equipo técnico y con probada gestión de gobierno. Ese es un capital fundamental y hay que aprovecharlo.

Ese equipo también lo tuvo Pedro Bordaberry, el último candidato de ustedes, y el partido votó mal.
En la última elección se votó mal por múltiples causas y la propuesta fue muy sólida. La propuesta fue elogiada hasta por la competencia pero no logramos que le llegara a la gente. Sobre el equipo técnico, no pensando en las elecciones sino como partido, que es mi obligación, veo la necesidad de que esa experiencia se vuelque a nuestra gente. Nosotros tenemos grandes carencias de formación política. Yo quiero que esos técnicos formen cuadros y a militantes que andan solo con su banderita y andan a la marchanta por ahí.
Esa ventaja la pudo explotar la Unión Cívica Radical en la alianza Cambiemos con el PRO de Mauricio Macri.

¿Se puede extrapolar lo que pasó en Argentina a Uruguay?
No digo de hacer una alianza. Sí digo que una de las ventajas que tuvieron los radicales es que estaban en toda la Argentina y la trataron de explotar. Nosotros estamos en todo el Uruguay y tenemos que potenciar a los dirigentes que son los vendedores de nuestra marca en cada pueblo. Yo veo una oportunidad en el tercer nivel de gobierno. Tenemos concejales, alcaldes. Tenemos que trabajar en ese nivel que es el más cercano de la gente.

¿La idea es volver al barrio?
Sí, tenemos que volver al barrio. Pero más allá de la frase tenemos que buscar maneras efectivas de empezar a volver.

¿Cuál es la mayor debilidad del partido?
Que tiene un electorado claramente envejecido. Al mirar las perspectivas de futuro, la base de votos va disminuyendo.

¿La salida de Bordaberry genera debilidades porque quedaron como huérfanos?
Sí, claro, porque no tener un candidato fuerte es una debilidad hasta que aparezca otro. Los candidatos son hijos de las circunstancias. Hay mucha gente en el Partido Colorado, hay gente cerca del partido y hay muchos que quieren ser candidatos. Los candidatos van a aparecer. Todavía tenemos tiempo. La debilidad será grande si dentro de un año no tenemos candidato.

¿Qué línea tienen que seguir? ¿De enfrentamiento con el Frente?
En lo personal, pienso que no necesariamente debe haber un enfrentamiento permanente. Hay un déficit de los dos. Un déficit nuestro de no ver que hay cosas que podemos acompañar y pensar que el FA nos acompañe en otras. El FA podría explorar otras mayorías y darse cuenta de que hay algunas mayorías posibles para cosas puntuales.

¿Ustedes podrían votar a veces con el Frente?
Sí, por supuesto.

Recibe un partido quieto.
Hay que revivir la fibra colorada. El partido se transformó en algo muy racional. Este momento es crucial para revivir el orgullo colorado. Eso nos va a salvar en la próxima elección y después vendrá lo demás. La próxima elección determinará si el Partido Colorado tiene chances de existir o no. Para mí tiene chance porque están vigentes sus ideas, sus principios, sus valores, pero hay que demostrarlo con votos.

¿Tienen chance de desaparecer?
Creo que no. El partido tiene una base sólida de votos.







Populares de la sección

Acerca del autor