AFAP y gestión, bajo la lupa de los directores sociales del BPS

Directores de jubilados, trabajadores y empresarios fijaron prioridades
La ceremonia de asunción de los directores sociales del BPS sirvió ayer para marcar los objetivos que perseguirán los representantes de los trabajadores, empresarios, y jubilados y pensionistas. Las críticas al sistema previsional de ahorro mixto que integran las AFAP fueron un punto de coincidencia entre directores por los pasivos y activos, mientras que el sector empresarial apunta a hacer foco en la mejora de la gestión de las prestaciones que brinda el organismo, así como atender los desafíos en materia de recaudaciones que están imponiendo el desarrollo de aplicaciones como Uber.

En diálogo con la prensa el director en representación de los trabajadores, Ramón Ruiz, dijo que un escenario de una leve suba del desempleo –que se ubica en eje del 8%– trae como "consecuencia problemas en el mundo del trabajo. Es ahí cuanto más tenemos que reafirmar, reivindicar, y defender la matriz de protección social. La función de la seguridad social no es abatir los déficits fiscales; no es que el BPS de ganancias, sino que su rol es proteger a los trabajadores y ciudadanos cuando falta el salario", recordó.

El director se mostró afín a la propuesta que realizó la Cámara de Industrias (CIU) para reducir el envió de trabajadores al seguro de paro a cambio de acortar las jornadas laborales para sus trabajadores.
Por otro lado, Ruiz llamó a un diálogo nacional sobre seguridad social para analizar cuáles son los problemas del sistema hoy, y también para ver si "vale la pena mantener un sistema (por las AFAP) que solamente le sirve al sector privado, perjudica a los trabajadores y le sale muy caro al país", consideró.
En ese sentido, el director del BPS dijo que las empresas que administran los fondos de los trabajadores reciben US$ 100 millones por año.

"Es un gran negocio por los privados, porque el país pierde cuando se deja de recaudar. El Estado le pide prestado dinero a los privados (AFAP) por lo que paga intereses. Por tanto, buena parte de la rentabilidad del fondo de las AFAP la estamos rentabilizando con fondos del propio Estado. Además, cuando ese trabajador se jubila, la única institución que paga esa prestación es el Banco de Seguro del Estados (BSE), que hoy está pagando esas jubilaciones a pérdida", alertó.

Ruiz añadió que los pronósticos apuntan que no solo son los "cincuentones" los únicos "perjudicados" por este sistema mixto, sino que las "futuras generaciones también van a tener un perjuicio importante". El jerarca indicó que los trabajadores apuntan a un sistema de seguridad social sin lucro. "Tiene que existir un ahorro colectivo, no lucrativo. Hay que encontrar la manera de un sistema que sea sustentable en el tiempo", planteó.

El jerarca reclamó una ley al gobierno para que los "cincuentones" que "van a percibir 35%" de su jubilación futura, puedan salir del sistema de aporte mixto. En tanto, sobre los cambios al régimen de seguridad social que recientemente sugirió un estudio de la Cepal y el Banco Mundial, Ruiz respondió: "El tema del envejecimiento hay que verlo dentro de un todo. Es una falacia decir que postergando la edad de retiro se solucionan los problemas de la seguridad social", afirmó.

Gestión y controles


A su turno la directora en representación de los empresarios, Elvira Domínguez –quien fue reelecta en su cargo al igual que Ruiz–, comentó que los objetivos no cambian demasiado desde que asumió en 2006, sino que se "reafirman" dado el contexto actual de una economía "no muy favorable". A su juicio, es clave garantizar la "sustentabilidad" del régimen de seguridad social. También apuntó a defender la "institucionalidad" del organismo con el otorgamiento de prestaciones que no están vinculadas al mundo del trabajo, así como a "mejorar las gestión" en la asignación de los subsidios por enfermedad, maternidad y paternidad.

Asimismo, dijo que todavía hay margen para avanzar en la reducción de los niveles de informalidad. "Estamos muy disconformes con los sistemas de fiscalización, de cómo se trabaja y la forma de cómo se persiguen. Pasan infracciones enormes y, de repente, persiguen a un pequeño empresario", cuestionó.

Por otro lado, indicó que se debe avanzar en los nuevos paradigmas laborales. "Sabemos que en 20 años van a desaparecer 120 mil puestos de trabajos porque no van a existir esos oficios. Las nuevas tecnologías que están apareciendo hacen difícil la recaudación", planteó. A juicio de Domínguez, los diálogos sociales de gran magnitud como el que hoy está en agenda, no es el escenario ideal para discutir esas reformas. Sobre las AFAP, Domínguez indicó que a 20 años del régimen "hay muchos aspectos a trabajar" como la menor jubilación que recibirán los "cincuentones".

Finalmente, la directora se mostró preocupada por el "crecimiento" sostenido de los recursos que destina el BPS por las certificaciones médicas, pese a que se han introducido algunos cambios para mejorar su gestión. "Creemos que quien paga (por el BPS) es quien debe hacer el control. Incluso hemos pensado en una solución donde las empresas puedan tener una segunda opinión médica que sea válida", sugirió. También se mostró contraria a elevar la presión tributaria sobre los empresarias porque ello alentaría un incremento de la informalidad.

Jubilados dicen que aún hay "deudas sociales"


Mirna Martirena, la directora suplente de Sixto Amaro en representación de los jubilados y pensionistas, cuestionó en su discurso las críticas recibidas desde el arco político por las pérdidas de US$ 390 millones que arrojó el balance del BPS en 2015. La directora por los pasivos recordó que hace una semana el ministro de Economía, Danilo Astori, firmó una resolución por la cual aprobó una transferencia a la Caja Militar de US$ 309 millones. "Es una caja que tiene 400% de déficit. Es un grupo de privilegiados a los que nadie les echa mano", criticó. También fue crítica con los "cientos de millones" que las AFAP cobran por comisiones a los trabajadores por administrar sus recursos. Martirena aseguró que con los jubilados aún "hay deudas sociales" que deben atenderse que la permita supera la "depresión económica" con la que viven. También se mostró preocupada por la "imposibilidad de luchar contra la inflación".


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