Agentes consideran positivo el recambio de capitales en Weyerhaeuser

Varias empresas internacionales anunciaron la venta de sus operaciones en Uruguay pero estudios destacan que sigue habiendo interesados en invertir en el país
El anuncio de una empresa internacional de vender sus operaciones en Uruguay puede ser visto en primera instancia como una mala noticia. Sin embargo, quienes ofician de nexo entre compradores y vendedores entienden que el recambio de capitales extranjeros en el país es positivo porque demuestra que Uruguay sigue generando interés para invertir y los nuevos actores ven potencialidades que los que deciden irse no logran visualizar.

Weyerhaeuser concretó la venta de sus operaciones en Uruguay por más de US$ 400 millones y se suma a la lista de grandes empresas internacionales que decidieron abandonar el país en los últimos años y apuntar sus inversiones hacia otro lado. Breeders & Packers Uruguay (BPU) concretó a fines de abril la venta de sus operaciones en el país a un grupo japonés por US$ 135 millones mientras que Katoen Natie anunció a principios de mayo que comenzará un proceso para vender sus empresas en Uruguay.

Para las consultoras privadas, es casualidad la coincidencia temporal de las ventas y entienden que se debe a lógicas internas de las empresas que deciden reorganizar sus inversiones. De todos modos, aseguran que los que deciden irse ven en su inversión un grado de madurez que no les permite visualizar potenciales negocios que sí ven aquellos que compran.

"En algunos procesos hubo competencia de interesados. Uruguay como destino de inversiones sigue generando interés", dijo Herrera

"Que se hayan vendido empresas quiere decir que hay una renovación de capitales. Se va un jugador pero ingresa otro. No creo que estén vinculadas a ningún efecto del país", dijo a El Observador el socio del estudio Jiménez de Aréchaga, Nicolas Herrera. Aseguró que si existiera alguna "desventaja" para el negocio todos la estarían viendo, incluso el comprador.

En el mismo sentido apuntó Rodrigo Ribeiro, integrante del departamento de inversiones de la consultora KPMG. "Cuando alguien piensa en comprar en esos montos es porque ve un potencialidad de negocios", dijo y agregó que la salida de estas empresas son decisiones empresariales en las que las operaciones en Uruguay tienen muy poca incidencia.

Para el socio de Guyer & Regules, Federico Susena, se trata de movimientos normales dentro de la economía y de los ciclos que cada empresa tiene. "Existen otros jugadores que están entrando a jugar en el mercado, no estamos frente a un problema del país", dijo a El Observador. Susena descarta que exista un factor común entre la venta de estas empresas ya que se trata de negocios en áreas muy distintas entre sí.

"Los compradores ven un potencial distinto que los vendedores no ven", dijo Ribeiro

En un contexto regional que se muestra complicado, Uruguay sigue siendo una "economía prolija", agregó Ribeiro y destacó que se trata de negocios dentro de los sectores más importantes de la economía del país. "Son las fortalezas del país, son negocios de volumen porque están en el corazón de las ventajas que ofrece Uruguay", apuntó en relación a los montos de las operaciones. "Al haber nuevos actores que aparecen comprando, no estamos frente a un problema de la economía local. Nadie va a entrar a perder plata", agregó Susena.

Los asesores coincidieron en que las empresas que deciden vender entienden que el negocio llegó a una situación en la que no ven posibilidades de seguir expandiéndose. "A veces las inversiones tienen determinada madurez y cumplen con un ciclo. Eso pasa y simplemente se trata de un recambio de inversiones", dijo Herrera. Ribeiro apuntó en el mismo sentido y ejemplificó con el caso del grupo japonés que compró el frigorífico BPU porque ven una posibilidad de exportación que los capitales ingleses que tenían el negocio no estaban viendo.

Los analistas entienden que se trata de un cambio positivo para Uruguay porque el país sigue mostrándose como una economía estable y atractiva. "Hay una sensación de que lo peor ya pasó y eso te da una pauta", dijo Ribeiro en referencia al estancamiento que mostraron algunos indicadores económicos el año pasado.

El profesional aseguró que el recambio a corto plazo puede verse como un elemento negativo porque genera temor e incertidumbre pero en el largo plazo se va a reflejar en mayor eficiencia.
Los tres coincidieron en que lo "preocupante" sería que las empresas se vayan sin vender sus operaciones en el país, que se dé un recambio por capitales locales o que no aparezcan compradores para estos negocios. "Se va un jugador, entra otro. Hay una renovación de capitales", finalizó Herrera.



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