Aguerre valoró la línea de financiamiento que se procura para la lechería

Destacó que es clave "comprar tiempo" y admitió que una solución a todos los problemas "es difícil"
Por Mayte De León, desde Nueva Palmira

Tras precisar que "es difícil encontrar una solución que resuelva todos los problemas", aludiendo a los inconvenientes que afronta la agroindustria lechera en Uruguay, el ministro de Ganadería Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, afirmó que el gobierno puso "todo el énfasis en encontrar una línea de financiamiento que nos permitiera que la cadena de pago de las industrias lácteas que no habían podido cobrar en Venezuela no se interrumpiera, por eso hoy se está votando un financiamiento de US$ 66 millones". A esa actitud la llamó "comprar tiempo".

El jerarca realizó esas afirmaciones en el marco del acto inaugural de la planta de silos de la compañía Terminales Graneleras Uruguay, en Nueva Palmira.


Un sector muy desuniforme

Aguerre explicó que "una cosa es tener problemas y otra es estar estancado. Estar estancado es no luchar contra los problemas. La lechería sin dudas es el sector más problemático que tenemos. Es un sector donde el 70% son pequeños y medianos productores. Y además es un sector que tiene una desuniformidad muy grande en términos de productividad, es decir, de rendimiento de producción de leche por hectárea".


Aguerre dijo que "la lechería sin dudas es el sector más problemático que tenemos".


Clave: comprar tiempo

Agregó que "no hay duda que en este momento los productores de leche de todo el mundo están empatando o perdiendo dinero. No solo los de Uruguay (...) como toda la vida pasó, después de períodos altos bajan los precios y después de períodos bajos suben los precios".


"El tema es cómo encontramos las soluciones que nos permitan comprar el tiempo suficiente para que los productores lleguen al nuevo ciclo de bonanza de precios", dijo Aguerre. "El tema es cómo encontramos las soluciones que nos permitan comprar el tiempo suficiente para que los productores lleguen al nuevo ciclo de bonanza de precios", dijo Aguerre.


Mencionó al fondo lechero, "que fue un instrumento, algunos otros mecanismos de apoyo que estamos peleando y que no son fáciles de encontrar, pero sobre todo el aumento de productividad y la gran defensa que tiene la cadena láctea es que el 83% de su producción se da en el marco de un sistema integrado de cooperativas. Si no fuera así muy probablemente hubiéramos tenido problemas mucho antes".

Señaló que "algunas empresas de la cadena encontraron mecanismos de compensación de precios en forma privada. En forma autónoma".

"A nosotros nos importa y nos preocupa. Siempre que tengo que poner un ejemplo de dinamismo pongo la lechería. Es un sector que creció en los últimos siete años a un ritmo del 7% anual, y que en este año, a pesar de los precios bajos, y a pesar de que tenemos muchos productores con problemas, la productividad, si comparo marzo de este año con marzo del año pasado, la remisión aumentó 2,5%", indicó.


Un aplauso para los tamberos

Aguerre reflexionó que "la economía del país creció 1%, pero la remisión de los lecheros creció 2,5%, y los lecheros son los que están más complicados. El Uruguay le debe un aplauso a los lecheros y va todo nuestro compromiso para tratar de contribuir a encontrar soluciones, que no son fáciles, y que como yo no le miento a la gente no digo que haya solución para todos, para todo el mundo, pero el compromiso es seguir trabajando para sostener ese pilar de la producción nacional, no solamente en términos de exportación, sino también de trabajo y de erradicación de gente en el campo".

Dijo luego que "si usted tiene una economía creciendo con precios de la leche a US$ 4.500 la tonelada de leche en polvo y en un año el precio baja a US$ 2.000, evidentemente tiene un problema. El problema está en que el 70% de la producción de leche del Uruguay se exporta. Lo que no fue un problema en los últimos siete años (si no se hubiera exportado no hubiera crecido la lechería). Los uruguayos ya no tomamos 224 litros de leche equivalente por persona y por año. Por lo tanto cualquier crecimiento de la lechería o de cualquier otro rubro en el país no se puede hacer hacia el mercado interno. Eso requiere competitividad. ¿La competitividad es tipo de cambio? Sí. Pasamos de un dólar a $ 24 a $ 32. ¿La competitividad es tecnología? Por supuesto. ¿Es productividad? Por supuesto. ¿Inserción internacional? Por supuesto. Y esa es la razón por la cual estamos permanentemente buscando, conjuntamente con la Cancillería, la mejor inserción internacional posible, el mejor posible acuerdo que nos permita vender".

En ese marco, manifestó, "intentamos con Venezuela, en base a los antecedentes, Venezuela fue históricamente nuestro principal comprador de lácteos. Tuvimos dificultades, estamos teniendo dificultades. Hoy en el Parlamento se discute un financiamiento a las industrias que vendieron a Venezuela, pero si no hubieran vendido a Venezuela ese ingreso no lo tendrían. Venezuela significó 33% de las exportaciones del Uruguay en los últimos siete años y significó una diferencia en valor que si la comparamos con haber vendido toda la leche que se vendió a Venezuela al mercado que le sigue en el orden de precios alternativos hubiéramos tenido una diferencia de US$ 214 millones en cuatro años. Es un mercado con problemas, de la misma manera que Rusia, que fue nuestro principal comprador de carne hace cinco años y hoy prácticamente no le vendemos porque el rublo devaluó prácticamente 55% y es difícil hacer negocios con ese país. Por eso es importante que el Uruguay tenga la mayor cantidad de marcados abiertos, que tenga la apertura comercial más amplia, que tenga un buen grado de articulación entre públicos y privados".


El problema no está en la carga impositiva

Aguerre, en relación al aspecto impositivo, expresó que "la carga impositiva del sector agropecuario de Uruguay es coherente con la carga impositiva que históricamente ha tenido si lo comparamos en términos del PBI sectorial. Es la más baja por lejos de la región. Hace dos o tres meses todo el mundo reclamaba tener la energía argentina y los combustibles de la Argentina. Habría que preguntar ahora a ver cómo están los números".


"Creo que el problema no está en la carga impositiva sino en la falta de rentabilidad. Los impuestos en este país están asociados a la renta. Salvo los de aquellos productores que decidan no estar en el impuesto a la renta y estar en el Imeva. Los distintos sectores tienen distintas tasas de Imeva. Algunos tienen 0,1, otros 2,5. La lechería tiene el 1,1. El 68% de los productores lecheros tributa mediante Irae, por lo tanto lo que recibe como descuento de Imeva lo recibirá posteriormente como certificado de crédito en la liquidación del Irae. Y nos queda el problema, que le hemos planteado al Ministerio de Economía y Finanzas, con el 32% de los productores que tiene Imeva, que justamente son los más pequeños, que están pagando 1%. Ese 1% estamos viendo de qué manera lo podemos compensar. Ahora, ese 1% son 1,6 millones al año. Y el déficit generado por la caída de precios de la lechería es de 150 millones en el año. Por lo tanto, no hay medida fiscal ni política tributaria que sea capaz de compensar una caída de precios de la magnitud que tenemos, por eso digo que la estrategia es comprar tiempo y estamos buscando y ensayando esos mecanismos", manifestó.


"Trabajamos a dos velas y un candil"

Sobre cómo se compra tiempo, dijo que "todos aquellos que tuvieron altos niveles de producción en la etapa de buenos precios, seguramente tienen sus reservas. El problema son los pequeños y los medianos que aprovecharon esa etapa de buenos precios para invertir, para hacer pradera, para comprar el mixer, para mejorar el tambo. Reinvirtieron todo el margen que tenían. Por lo tanto lo que tienen es que no tienen liquidez económica. Nosotros sabemos perfectamente qué es lo que pasa. Y como alguna vez estuvimos fundidos, como arrocero, también sabemos lo que es estar fundido y lo que cuesta sobrevivir y salir. Yo no miento, si alguien espera que le encuentre solución a todo el mundo, es imposible encontrarla, y por lo tanto hay que tratar de mitigar esas consecuencias. Trabajamos a dos velas y un candil, en contacto permanente con el Inale, con las cooperativas, y también con las agremiaciones de productores. Pero las medidas que nos planteó la Asociación de Productores de Leche, cuando uno las cuantifica, y es el 1,1% del Imeva, si le regalara los primeros 500 kilovatios, que fue un planteo que se hizo, más la eliminación de otra carga, todo junto da US$ 3 millones. Y la diferencia de ingresos que tiene el sector es un semestre de US$ 79 millones".

Añadió que "por eso pusimos todo el énfasis en encontrar una línea de financiamiento que nos permitiera que la cadena de pago de las industrias lácteas que no habían podido cobrar en Venezuela no se interrumpiera, por eso hoy se está votando un financiamiento de US$ 66 millones para que esas industrias puedan mantener unos meses más un precio que permita que la mayoría (no todos, porque también con la leche a US$ 4.000 había productores que tenían problemas, había gente que precisaba la leche a US$ 5.000), pero cuando hablamos de sectores que son tan desuniformes en términos de productividad es difícil encontrar una solución que resuelva todos los problemas".