"Ajuste moderado"

El ministro de Economía, Danilo Astori, dijo que la Rendición de Cuentas será sin "shocks abruptos" y ratificó la meta fiscal de 2,5% del PIB para el año 2019
El Consejo de Ministros volvió a sesionar ayer en la Torre Ejecutiva y definió la estructura general que tendrá el proyecto de Rendición de Cuentas, que será enviado al Parlamento a fin de junio.

Aunque los detalles se conocerán el lunes en la reunión del Secretariado Ejecutivo del Frente Amplio, el gobierno dio algunas señales claras respecto al rumbo que seguirá la iniciativa presupuestaria. En conferencia de prensa, el ministro de Economía, Danilo Astori, habló de una propuesta "moderada" y sin "shocks abruptos", al tiempo que ratificó la meta fiscal de 2,5% del PIB para 2019.

El líder del equipo económico reiteró que además de actuar sobre el gasto, en donde dijo que el margen es "relativamente limitado", el gobierno apuesta a una mejora de los ingresos por el lado de la inversión para recomponer el déficit de las cuentas públicas.

"Puedo adelantar que esta es una propuesta que considero moderada y que lleva al país por caminos que debe recorrer, pero sin shocks abruptos, ni en materia de ingresos ni en materia de gastos", dijo.

Astori subrayó que no habrá recortes en los gastos de prioridad social y enumeró entre ellos el Plan Nacional de Cuidados, la seguridad pública y la educación. También mencionó los compromisos con las intendencias dentro de ese grupo.

Luego, al ser consultado sobre qué áreas se verán afectadas dijo: "no vamos a recortar ningún gasto". Hoy el margen de maniobra que tienen las autoridades es acotado, debido a la elevada rigidez del gasto, donde algo más del 70% ya está comprometido para sueldos, pasividades y transferencias, entre otras obligaciones que son difíciles de revisar.

Más allá de eso, sí hay espacio para actuar por el lado del gasto discrecional compuesto por remuneraciones (parcialmente), gastos no personales, inversiones y parte de las transferencias, que suelen ajustarse de un año a otro utilizando la evolución de distintas variables como la inflación o el tipo de cambio, por ejemplo. Respecto a la estrategia que se utilizará para aumentar los ingresos públicos, Astori insistió en que el camino prioritario será la captación de inversión. Sin embargo y al igual que lo había hecho un día antes, cuando fue consultado respecto a si se habrá cambios impositivos, no quiso hablar el tema.

Si bien hasta ahora el ministro no confirmó un aumento de impuestos, su evasiva dista mucho de declaraciones anteriores, cuando negaba la posibilidad de aumentar tributos con el argumento de honrar la promesa de campaña realizada por su fuerza política.

Ahora, en un contexto más complicado de lo previsto en el Presupuesto realizado el año pasado que sobreestimó el potencial de crecimiento, donde se destaca la desaceleración de la economía y las complicaciones en el frente fiscal, sus palabras dejan una puerta abierta para modificaciones en ese frente.

Un insumo clave para la elaboración del proyecto de Rendición de Cuentas son las nuevas proyecciones de crecimiento de la economía, que el gobierno corregirá a la baja respecto a lo incluido en el Presupuesto quinquenal.

Lo que sí se mantendrá sin cambios es la meta fiscal para el año 2019 fijada en 2,5% del PIB. "Esa meta queda firme", dijo Astori. Las cuentas públicas cerraron los 12 meses a marzo con un déficit equivalente a 3,6% del PIB y la mediana de los analistas encuestados en abril por El Observador espera que el año cierre con un rojo de 3,9%, para moderarse a 3,6% en 2017. Si se concreta el resultado fiscal esperado para este año por la mediana de los expertos, se estaría frente a los niveles más abultados desde el año 1989.

"Estoy absolutamente convencido que Uruguay va a seguir creciendo. Lo de apostar al crecimiento genuino por la vía de la inversión no es un sueño. La inversión viene muy bien", afirmó el ministro. Y puso como ejemplo que en el primer cuatrimestre del año el volumen de proyectos de inversión presentados ante la Comap creció 15% y el volumen de inversión 20% en términos reales, respecto a 2015.

Los resultados a los que llegue el gobierno también tienen expectantes a las agencias calificadoras. Si bien hasta ahora han depositado confianza en el gobierno de Tabaré Vázquez y sus planes de mediano plazo para ordenar las cuentas públicas a la luz del desmejoramiento de los indicadores macroeconómicos y sus perspectivas, ven en esta Rendición de Cuentas una instancia clave para redoblar o declinar su apuesta por Uruguay.

De hecho, tanto Fitch Ratings como Moody's advirtieron que la falta de progresos observada hasta ahora para reducir los desequilibrios macroeconómicos pueden incidir de forma negativa en la credibilidad de las políticas y la calificación de la deuda uruguaya.


Analistas


Con la economía frenada en los últimos tres trimestres de 2015, sostener en equilibrio las principales variables macroeconómicas es una tarea más complicada que hace un año atrás.
En diálogo con El Observador, el economista de Equipos Alejandro Cavallo indicó que el gobierno le dio el año pasado una mayor prioridad a la recomposición de las finanzas públicas y eso alcanzó para que el nivel del déficit no empeorara.

Ese cambio en las prioridades se vio reflejado en el aumento de tarifas públicas y en los precios de los combustibles –estos últimos no descendieron pese a la caída en el costo del petróleo–. Sin embargo, esas medidas no fueron efectivas para disminuir el rojo de las cuentas públicas.

Cavallo explicó que lo que estaría faltando es un ajuste del lado de los egresos. "Hay que ver qué partidas de gastos se van a ajustar, de qué tipo son, con qué horizonte temporal, como para evaluar el impacto efectivo que van a tener sobre el déficit fiscal", dijo.

"Lo que tiene que lograr el gobierno es que ese número de déficit fiscal que está cercano a 4% paulatinamente tenga reducciones que lo ubiquen más cerca de 3% en el corto plazo para ya ver que ese objetivo es lograble (2,5% en 2019). Lo que hemos visto en los últimos meses es que por el lado de aumento de ingresos no se va a lograr que caiga", añadió.

Por su parte, el economista Javier de Haedo escribió en su cuenta de Twitter: "Parece difícil una rebaja sustancial del gasto cuando casi todo es llamado 'social' y el 70% sube endógenamente. Lo sabremos el lunes, pero apuesto a que como siempre, en materia de reducción del gasto, la montaña parirá un ratón".

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