Al maestro con cariño

Sobre todo lo que hace interesante al nuevo libro Homenaje a Borges de María Kodama
Con esa mezcla de maldad e ingenio característica del Río de la Plata, se suele comparar a María Kodama con Yoko Ono, viuda del músico inglés John Lennon. Las dos mujeres tienen en común el haber sido pareja de hombres ilustres, ser de ascendencia japonesa y administrar el legado de sus deudos con mano de hierro.

Si a una se la acusa de haber propiciado la ruptura de The Beatles arrastrando a Lennon hacia un camino que lo alejaba de sus compañeros, a la otra se la señala como una fanática que logró casarse de forma irregular con Borges y convertirse en su heredera, dos meses antes de la muerte del escritor argentino en 1986.

Más allá de estas coincidencias y el encono de millones de fanáticos contra las dos mujeres, los casos son absolutamente distintos. A diferencia de Ono, Kodama conoció a Borges cuando era una adolescente de 16 años y nunca más se separó de él. Primero fue su alumna, después su secretaria, más tarde su acompañante y finalmente, su cónyuge.

Después de la muerte de Borges, Kodama continuó rindiéndole culto al hombre al que dedicó su vida, como lo atestiguan las veinte conferencias reunidas en este Homenaje a Borges, un libro interesante y muy bien escrito, donde queda claro que Kodama conoce al detalle la obra del argentino y que es una oradora sobresaliente.

Las conferencias abarcan los más diversos temas y en cada una de ellas la autora hace gala de dos virtudes fundamentales: no intenta pasarse de lista en ningún momento y logra relacionar los temas con una habilidad que recuerda por momentos la magia de Borges para señalar coincidencias, contradicciones y paralelismos.

También hay que agradecer que el libro no sea una colección de anécdotas personales o de la pareja. En cada uno de los textos Kodama está siempre en segundo plano y son Borges y su obra los protagonistas principales.
La memoria, los sueños, el periodismo, las bibliotecas, las traducciones, la religión, los libros y hasta el Golem, tienen su espacio en un libro lleno de citas espléndidas donde queda claro el genio de Borges para escribir de cualquier cosa, incluso de él mismo.

"Quiero ser recordado menos como poeta que como amigo; que alguien repita una cadencia de Dunbar o de Frost o del hombre que vio en la medianoche el árbol que sangra, la Cruz, y piense que por primera vez la oyó de mis labios", escribió una vez.

O cuando, con gracia sin igual y enorme valentía, reflexiona sobre la ceguera que lo afectó durante años: "Nadie rebaje a lágrima o reproche esta declaración de la maestría de Dios, que con magnífica ironía me dio a la vez los libros y la noche".

Hay además un sinfín de datos menores que enriquecen el acervo borgiano y que sorprenden al lector. En Borges y la traducción, por ejemplo, se devela que las tres primeras que tradujo fueron El príncipe feliz, de Oscar Wilde; La metamorfosis, de Franz Kafka; y Palmeras salvajes, de William Faulkner. Lo que demuestra, entre otras cosas, que la novela como género tampoco le era del todo ajena, aunque siempre prefirió los cuentos.

Kodama ha dicho que publica este libro impulsada por el aniversario de los treinta años de la desaparición de Borges, que se cumplieron el pasado 14 de junio. En ese período no ha hecho más que difundir su obra por todo el mundo, con conferencias como las que aquí se presentan. Nadie puede imaginar una tarea más grata.

Homenaje a Borges es un libro muy recomendable que traspira amor sin nombrarlo, muy al estilo del gran autor argentino. Ese hombre tímido en cuestiones sentimentales que, sin embargo, escribió algunos versos inolvidables al respecto: "Tu ausencia me rodea como la cuerda a la garganta, el mar al que se hunde".

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Acerca del autor

Andrés Ricciardulli