Al mal tiempo buena cara

Los besos en el pan, de la escritora Almudena Grandes, es una novela coral sobre la crisis económica española y sus repercusiones en la vida diaria que apela a la memoria y se compromete con el optimismo
Pocos meses después de que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero se jactara por televisión de que España era la octava economía del mundo y de que el país estaba jugando en la Champions League, vino la debacle. Entre 2007 y 2008 se pensó que la crisis económica sería pasajera; en 2009 quedó claro que la cosa iba para largo.

De un día para el otro, las multinacionales se fueron, los créditos al consumo y la vivienda se congelaron, muchos programas sociales desaparecieron, la tasa de desempleo trepó por encima del 20% y empezó la guerra por los pocos puestos de trabajo que quedaban, con consignas como: "Los españoles primero, fuera inmigrantes". Era el final del milagro español.

Aunque es cierto que la crisis económica no golpeó solo a España, también lo es que sus vecinos europeos (salvo Grecia) se recuperaron en un par de años mientras que el país ibérico aún no logra salir del pozo. Esto generó un estado de ánimo particularmente negativo en el país, que tras 40 años de franquismo y el tránsito difícil de la década de 1980 creía haber dejado atrás las épocas más duras.

A esa memoria colectiva que todavía recuerda cómo se superaron tragedias mayores apela Almudena Grandes en Los besos en el pan, una novela coral ambientada en un barrio de Madrid, que retrata el diario vivir de un conjunto de personajes que de una u otra manera luchan por seguir adelante cuando todo se hace cuesta arriba.

Al dividir su energía en tantas vidas paralelas, la autora pierde profundidad y los cuadros resultan algo superficiales. Cada capítulo intenta resumir una experiencia de vida con su antes, durante y después, pero la brevedad aquí le juega en contra a Grandes, que por momentos pierde el hilo conductor y la tensión narrativa al saltar constantemente de una vida a otra.

Las situaciones que se describen abarcan todo el espectro de calamidades que trae consigo una crisis, pero en la mayoría de los casos las historias tienen un final feliz, ya que se trata de una novela optimista que intenta darle ánimo al golpeado lector español, al ciudadano de a pie.

Sofía, que es maestra, logra vencer la mala voluntad de las autoridades de su colegio para seguir alimentando a los niños a pesar de los recortes en el comedor escolar. Diana, que es doctora, participa de una marcha de protesta que consigue que no se cierre su policlínica. Amalia logra sacar adelante su peluquería a pesar de la competencia desleal de un negocio regenteado por inmigrantes chinos.

Entre estas historias de superación con moraleja un tanto infantil se cuelan otras no tan felices y con finales abiertos. Es el caso de la familia árabe que es desalojada y debe mudarse cada semana a un lugar más precario que el anterior. Del promotor inmobiliario de buen pasar que termina amargado y de portero. De la mujer víctima de violencia doméstica que nunca tuvo una oportunidad real de escapar a su destino.

La prosa de Almudena Grandes es generalmente solvente y tiende a lo coloquial. En Los besos en el pan opta por el presente indicativo. Todo lo que se lee lo cuenta una voz omnisciente, que solo de tanto en tanto cede la palabra a los personajes para que dialoguen. Esto se debe, quizá, a que el libro primero iba a ser una recopilación de artículos periodísticos de la autora sobre la crisis que luego decidió transformar en una novela.

Algo elemental para el público español, más interesante para el lector foráneo, Los besos en el pan es una novela ideal para el verano: liviana, entretenida y con un mensaje de resiliencia.

Los besos en el pan

Autor: Almudena Grandes
Páginas: 327
Editorial: Tusquets
Precio: $ 520


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Acerca del autor

Andrés Ricciardulli