Al rescate del cine uruguayo: miles de piezas audiovisuales serán digitalizadas

Filmaciones de todo tipo, pertenecientes a los archivos de cuatro instituciones y con antiguedades que llegan a los cien años, pasarán a formato digital
Por Matías Castro, especial para El Observador

Alrededor de 6.200 piezas de materiales audiovisuales uruguayos podrían ser digitalizadas y ser más accesibles para ser consultados gracias a un convenio entre cuatro archivos y el Instituto de Cine. Esto incluirá el rescate y preservación, entre muchas otras cosas, de las cintas filmadas entre 1900 y 1905 por Félix Óliver, considerado el primer cineasta uruguayo. De acuerdo a una previsión de Lorena Pérez, responsable del archivo de Cinemateca Uruguaya, el proyecto podría comenzar a funcionar en el primer trimestre del año que viene.

En el proyecto participan el Archivo de la Imagen y la Palabra del SODRE, el Archivo General de la Universidad de la República, el Archivo Audiovisual Dina Pintos de la Universidad Católica y Cinemateca. De todo el material, unos 4000 títulos están en el archivo de Cinemateca, lo que incluye ficciones, documentales, registros, noticieros, materiales de la Escuela de Cine y en definitiva más de un siglo de material. La Universidad Católica tiene unas 450 horas, principalmente de videos, entre los que está el recordado ciclo televisivo Inéditos, dirigido por Luciano Álvarez.

La Universidad de la República tiene materiales creados desde fines de los años cuarenta en su Instituto de Cinematografía. Allí hay materiales educativos para estudiantes producidos desde el Instituto de Higiene por el profesor y político Rodolfo Tálice y películas de concientización pública como las campañas contra la tuberculosis. También hay materiales posteriores cuyo fin era más social y militante, como las primeras películas de Mario Handler y otras de propaganda creadas por la Dinarp tras el golpe de Estado.

En poco tiempo, se comenzará a definir un orden de prioridades para acordar qué materiales se digitalizarán primero, en función del riesgo o deterioro que tengan. El proyecto completo para digitalizar todo podría ocupar una década, según una estimación prudente.

El proceso comenzó en 2010 con una mesa de trabajo sobre patrimonio auspiciada por el Instituto de Cine. "Desde que nos reunimos, en los cuatro archivos notamos que teníamos los mismos problemas y que también teníamos en común no tener dinero" explica Pérez. "Si no empezábamos a trabajar en conjunto, no íbamos a lograr gran cosa. De lo contrario, iba a seguir pasando lo que se dio con Almas de la costa (el primer largometraje nacional, de 1923) que fue recuperada porque justo una persona logró que se digitalizara en México. Pero con un patrimonio entero no te podés mover así".

La historiadora Isabel Wshebor, del archivo de la Udelar, asegura que desde el comienzo la idea de la preservación digital recibió apoyos desinteresados y donaciones a su institución de figuras como Walter Tournier, la familia Mussitelli y Cinemateca. "El nivel de solidaridad y sensibilidad ha sido íntegro. Tienen claro que es una iniciativa por el bien de todos. Y en el caso del cine, tenemos que cuidar las condiciones técnicas". Lo que permitió el salto en el proyecto se dio en 2011, a partir del cierre del laboratorio Cinergia, del productor y fotógrafo Nelson Wainstein, el único que se dedicaba al revelado y procesamiento de filmaciones en cinta de celuloide y poliéster. Entre los equipos que estaban ahí estaba uno de telecinado, que es el proceso que permite convertir filmaciones en cinta a formato digital. Primero los equipos quedaron a disposición del Banco República. Luego fueron solicitados como donación por los archivos de la Udelar y de Cinemateca, pero sin éxito.

Finalmente el Instituto de Cine logró conseguirlos en comodato, pero el problema fue sacarlos de donde estaban. Es que Cinergia estaba ubicado en Zonamérica, por lo que hubo que realizar trámites de importación para que finalmente llegaran al local de la Universidad, en la calle Rodó, donde funcionará el centro de digitalización.

Lorena Pérez señaló que si bien los procesos de punta para digitalización implican escanear cuadro a cuadro las películas o hacer copias en cintas de poliéster, el sistema que emplearán permitirá una buena calidad de registro y sobre todo cumplir con la meta de preservar estos materiales. Curiosamente, los formatos más antiguos son los más duraderos, mientras que los más recientes, como las cintas en Umatic y los dvds son los más perecederos. De todos modos, los materiales corren sus riesgos. Las antiguas cintas de película en nitrato de celulosa corren el riesgo de la autocombustión (en 1982 la Cineteca Nacional de México padeció un gigantesco incendio que se cobró muchas vidas y destruyó incontables materiales históricos), pero las cintas de celuloide, usadas sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, pueden sufrir el llamado "síndrome de vinagre" que las arruina definitivamente.

"En Cinemateca estamos tratando de acondicionar un lugar para revisar nitratos, para no moverlas de un lado a otro" explica Pérez. "Son materiales que hay que cuidar porque si tenés un accidente y las películas están juntas, perdés todo".

Para Wshebor, el proyecto tiene importancia histórica, por la forma en que se fueron gestando los distintos archivos audiovisuales. "Ese proceso tuvo como consecuencia que el Estado y la sociedad civil, en perspectiva, hayan quedado tan divorciados. Por eso me interesa ver esta iniciativa como un intento de revertir las barreras y distancias entre Estado y sociedad civil de preservar el patrimonio".

Aún faltan varios pasos. Por un lado está la firma de un convenio definitivo entre todas las partes que trabajado hasta ahora. Por otro, está la reforma del local que aporta la Udelar, para que esté debidamente acondicionado para estos fines. Y, por otro, está la compra de algunos equipos como computadoras, discos duros y servidores para alojar el material digital.

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