Almacén inteligente

Matías Perdomo y la generación de un negocio que cuide el medio ambiente gracias a la bancarización y las vending machines

El  almacenero de mi barrio comulga con la relacíón producto vendido/bolsa de nylon uno a uno. Compro un refresco, me dan una bolsa, compro un kilo de yerba, y otra bolsa más pasa al ambiente compartido de nuestra ciudad. Por si esto fuera poco, para llegar al producto a consumir tengo que sortear un envoltorio plástico o de cartón y luego otro contenedor adicional que al vaciarse pasa a integrar el “acervo basural” de nuestra ciudad.

En muchas ciudades, han minimizado el impacto ambiental prohibiendo la entrega de bolsas (Bariloche es un ejemplo de ello), la gente llega con su “chismosa” -las hay muy fashion por cierto- o piden las mismas cajas en las que llevaron los proveedores sus mercancías al super para transportar la compra hasta su casa, no se tira nada.

Sin embargo, la tecnología disponible hoy nos permite avanzar un paso más en el cuidado del ambiente gracias a la bancarización (uso popularizado de tarjetas de crédito y débito) y el desarrollo de las vending machines.

Imaginemos nada más un abasto de productos a granel, en donde quien realiza la compra elige la marca y tipo de producto a comprar, pero además puede elegir la cantidad exacta que precisa, no estando condicionado por la oferta de tamaños de envase actual. Pasa su tarjeta, elige marca y cantidad de producto a comprar en el touch screen, coloca el recipiente (su propio envase reciclado) en el dispensador y listo, obtiene la cantidad, tipo y calidad de producto que precisa. Todo sin usar un sólo envase o empaque.

Enumeremos entonces las ventajas para el emprendedor, se reducen casi a cero los costos de reposición de productos y de cobranza de los mismos, el espacio en góndola y tamaño del salón. Alcanza con poner en cada sección (limpieza, higiene personal, alimentos) una máquina expendedora/cobradora  y mostrar en una pantalla táctil los diferentes productos que ofrece.

El proveedor también se beneficia, reduce a cero sus gastos en packaging y baja enormemente los de transporte, puesta y reposición en el punto de venta. Sus productos estarán siempre impecablemente presentados en la pantalla y podrán mostrarse promociones y avisos publicitarios en ella.

El consumidor, compra más barato (asumimos que proveedores y cadena trasladan los ahorros al precio final) y  justo lo que precisa, tampoco acumula ya basura innecesaria en su casa ni en el contenedor de su cuadra.

La ventaja para la sociedad y el ambiente se traduce en la eliminación de envases de uso transitorio (empaques, cajas, bolsas), tomemos conciencia de que tan sólo los precisamos para contener unos minutos los productos que vamos a consumir y permanecen años acumulados como deshechos.

Para ese lado irá el mundo del consumo, sólo espero que el almacenero de mi barrio sea de los primeros en llegar.


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