ALUR perdió inversión en destilería y ahora planea venderla

El proyecto para producir alcohol a partir del boniato fracasó y la planta está cerrada
En abril del año 2014, el gobierno del expresidente José Mujica se congratuló de inaugurar la primera microdestilería del país, que se construyó a pocos kilómetros de la ciudad de Artigas.

En ese departamento, en particular en su zona norte, fue donde el Frente Amplio, desde que llegó al gobierno nacional, focalizó su atención en los problemas sociales que enfrentaba la población.

El negocio con la microdestilería de Alcoholes del Uruguay (ALUR) tenía además la particularidad de funcionar en base a boniato por lo que los productores locales debían plantarlos.

Con esa materia prima se produciría alcohol hidratado que luego sería llevado al ingenio de Bella Unión para su proceso.

El proyecto presentado por ALUR, que tuvo el apoyo de la intendencia frenteamplista de Patricia Ayala y de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), fue pensado como un plan piloto con proyección para ser extendido a otras zonas del país, dijo en aquel entonces el presidente de la empresa, el hoy senador Leonardo De León (Frente Amplio).


ALUR, empresa propiedad de ANCAP, invirtió en esa obra poco más de US$ 660 mil, según surgió de la respuesta entregada por Alcoholes del Uruguay en noviembre de 2016 a un pedido de informes del senador Pablo Mieres (Partido Independiente).

Sin embargo, la planta pensada para producir mil litros por día de alcohol procesó en total 109 toneladas de boniatos y rápidamente el negocio cayó en picada.

Productores de Artigas consultados por El Observador explicaron que el emprendimiento fue inviable desde el primer momento al necesitarse 7 kilos de boniatos por cada litro de etanol que se obtendría, lo que elevaría los costos a niveles "insostenibles".

Debido al fracaso de ese proyecto, ALUR decidió "pasar a pérdida" lo invertido en la planta que hoy luce abandonada, aunque oficialmente no lo está, según se le respondió a Mieres.

El presidente de ALUR, Juan Carlos Herrera, comentó que el futuro de ese emprendimiento será analizado esta semana por el directorio de la empresa y uno de los caminos que se propone "es venderla", dijo el jerarca a El Observador. La planta "hoy está parada", explicó Herrera. Una fuente del departamento de Artigas agregó que en ese lugar sólo "hay una alarma funcionando" por si pasa algo.

Deterioro

Desprenderse de activos está en los planes del directorio de ANCAP que encabeza Marta Jara quien recibió la empresa con pérdidas millonarios y juicios penales por la eventual ocurrencia de delitos durante la gestión de Raúl Sendic.

La semana pasada, ANCAP cerró la petroquímica Carboclor ubicada en el puerto de Campana en Buenos Aires. Y en febrero último, vendió a la petrolera argentina YPF, por US$ 18 millones, la participación de su filial PetroUruguay SA (20%) que trabajaba en la explotación de hidrocarburos en Neuquén.

En medio de pérdidas que se acumulan el repliegue también había sido propuesto para los deficitarios negocios del cemento portland pero esas plantas siguen operativas con números en rojo.

En el balance de ALUR del año 2016 la empresa reconoce "el deterioro" que sufrió su patrimonio. El año pasado ALUR perdió unos US$ 9 millones según publicó Búsqueda.

"La empresa identificó la existencia de indicadores de deterioro sobre activos relacionados a los negocios de Caña, Cereales y Oleaginosos, producido principalmente por la limitante en el volumen de ventas a ANCAP para los próximos años", dice el documento oficial.

En total, los activos de ALUR tuvieron "un deterioro" de US$ 27,9 millones al tipo de cambio promedio de 2016.

Ese deterioro se compone de US$ 721 mil de la microdestilería del departamento de Artigas; US$ 4,7 millones en Planta I de oleaginosos ubicada en Cousa; US$ 5,6 millones en la planta de procesamiento de caña; y US$ 16,8 millones de la planta de procesamiento de cereales. Adicionalmente se reconoció un deterioro de los activos intangibles de US$ 78 mil, dice el documento de ALUR .


El senador Alvaro Delgado (Partido Nacional) señaló que lo de ALUR y sus "negocios ruinosos son parte de una falta de planificación en las inversiones" que orientó la gestión de ANCAP y sus empresas satélite.

En el caso de la microdestilería, Delgado dijo a El Observador que ni siquiera se hizo un plan para determinar la rentabilidad de producir boniatos lo que llevó a que esa planta "prácticamente nunca funcionó".

El legislador comentó que entre los invertido por ALUR, la intendencia de Artigas "que trató de dar una mano" y la agencia ANII, el desembolso "que se tiró a la calle" rondó el millón de dólares.

Guardado sin uso

ALUR tiene en sus depósitos de Capurro un equipo de riego que fue comprado para Bella Unión. Costó unos US$ 600 mil y permanece "embalado". Se define si será puesto a la venta.

Partida "plus"

El Banco de Previsión Social (BPS) aún no respondió a ALUR la consulta realizada respecto a si debió hacer aportes sociales por las partidas "plus" que entregó durante 10 años a los cortadores de caña de azúcar de Bella Unión. Se trató de un pago promedio de $ 7.000 por año a cada trabajador.
Según un comunicado de ALUR –surgido luego que El Observador publicó la información sobre esas partidas– ese dinero lo recibieron 1.500 trabajadores pero de acuerdo a la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas (UTAA) esos recursos llegaron a 2.600 personas.

El BPS debe determinar si por ese dinero la empresa de ANCAP debió pagar aportes a la seguridad social y en ese caso, enfrentar multas y recargos.

Jerarcas actuales de ALUR entienden que se debió pagar al BPS.

De hecho, esa partida se incluyó en los nuevos convenios salariales de los productores y a partir de ahora aportarán al BPS.

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