Amaszonas busca ocupar las frecuencias que dejó Alas Uruguay

La compañía pedirá a Dinacia 14 vuelos semanales más a Buenos Aires
La aerolínea de bandera Amaszonas Uruguay presentará la próxima semana ante la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia), un pedido formal para sumar 14 frecuencias semanales a la ruta entre Montevideo y Buenos Aires, supo El Observador en base a fuentes vinculadas al sector aeronáutico.

La compañía comenzó a operar la ruta entre Carrasco y Aeroparque a principios de este mes. Actualmente cuenta con 12 frecuencias semanales, que se distribuyen en dos vuelos diarios de lunes a viernes y uno los días sábados y domingo.

Ahora la empresa busca duplicar sus frecuencias, tomando en cuenta la cercanía de la temporada de verano y la suspensión temporal de operaciones por parte de la aerolínea autogestionada Alas Uruguay, que en las últimas semanas volaba a Buenos Aires como único destino. La otra empresa que cubre el puente aéreo entre Montevideo y Aeroparque es Aerolíneas Argentinas.

En 2015, el grupo Amaszonas negoció con BQB, integrante del holding Los Cipreses, propiedad del argentino Juan Carlos López Mena, y se quedó con su certificado de operador aéreo (AOC). De todas formas, debió seguir utilizando el nombre de BQB porque la empresa siguió siendo propiedad de la entidad madre. Eso obligó a buscar una escisión para poder sacar a la empresa del holding, pasarla a manos del grupo y así lograr el traspaso definitivo del AOC.

La firma no había podido obtener las certificaciones necesarias durante el gobierno kirchnerista, pese a que había comprado a BQB sus derechos como aerolínea uruguaya. Finalmente en abril de este año la Autoridad Aeronáutica Argentina (ANAC) autorizó a la aerolínea a realizar el puente aéreo entre Montevideo y Buenos Aires.

Negociación con Alas Uruguay

Fuentes al tanto de las negociaciones dijeron a El Observador que está descartada la posibilidad de que se concrete algún tipo de acuerdo entre el grupo Amaszonas y Alas Uruguay. Esta última decidió el lunes pasado suspender sus vuelos por al menos 60 días y apostar a un acuerdo con un socio inversor o empresa de la industria para poder retomar sus actividades.

Sin embargo, ambas empresas coordinaron un precio diferencial de US$ 50 en la tarifa de vuelo de Amaszonas para aquellos clientes de la empresa autogestionada que ya habían comprado pasajes para las fechas en que la aerolínea no está operativa.

Dentro de ese plazo, la empresa mantiene los derechos sobre las rutas y podrá retomar los servicios regulares cuando lo disponga. En cambio, si el reinicio de los vuelos se postergara más allá de ese lapso de tiempo será necesario una nueva inspección de la autoridad aeronáutica.

La compañía, que arrastra problemas financieros desde hace varios meses, fue intimada a entregar el Boeing 737-300, su único avión operativo.

La propietaria, una empresa estadounidense, adujo incumplimientos económicos y formales en el contrato de arrendamiento. De todas formas, Alas Uruguay todavía mantiene la esperanza de alcanzar un acuerdo para mantener el arrendamiento y poder seguir utilizando la aeronave.

El semanario Búsqueda informó ayer que el sábado pasado, durante una asamblea de trabajadores de Alas Uruguay, sus autoridades reconocieron que la salida “no está fácilmente a la vista”.

En las últimas semanas la empresa negoció con un grupo inversor estadounidense y tuvo conversaciones con Colonia Express, la compañía fluvial que une Colonia con Buenos Aires, pero no hubo avances.

Alas Uruguay surgió después del cierre de Pluna –en julio de 2012–, como un emprendimiento autogestionado por parte de los extrabajadores de la extinta compañía. Luego de varias idas y venidas, la aerolínea empezó a volar el 21 de enero de este año.

Un factor clave para que esto sucediera fue el dinero que aportó el Fondo para el Desarrollo (Fondes): una línea de crédito por US$ 15 millones, aprobada durante el gobierno de José Mujica, de los cuáles todavía no devolvió nada.


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