Analistas advierten tiempos difíciles para el FA

Politólogos responden si es cierto o no que ya está instalada la idea de que no habrá cuarto gobierno del FA
Cuatro politólogos respondieron a El Observador la pregunta: ¿está instalada la idea de que no habrá un cuarto gobierno del Frente Amplio (FA), como aseguró Eduardo Brenta?

Luis Eduardo González (Cifra), Eduardo Bottinelli (Factum), Adolfo Garcé (Udelar) y Antonio Cardarello (Udelar), analizan al mismo tiempo la actualidad del gobierno y del Frente Amplio . Todos coinciden en que la coalición de izquierda atraviesa uno de sus momentos más desafiantes en el ejercicio del gobierno, pero también advierten que no se puede decir de forma clara a esta altura del período que el FA perderá la elección de 2019.

Además de la crisis generada por las pérdidas en ANCAP y otros temas de gestión que afectan al gobierno, los analistas entienden que el vínculo de la fuerza política con el Ejecutivo y el Parlamento también le quita puntos al FA. Además de la crisis generada por las pérdidas en ANCAP y otros temas de gestión que afectan al gobierno, los analistas entienden que el vínculo de la fuerza política con el Ejecutivo y el Parlamento también le quita puntos al FA.

"Creo que ya está instalada la idea de que para el FA los tiempos hoy son más difíciles que en ningún otro momento desde 2004. Pero no sé qué ideas 'se están instalando' sobre un cuarto gobierno del FA", dijo a El Observador el director de Cifra. Para González, "seguro" habrá un cuarto gobierno del FA. "Lo que no sabemos es cuándo", acotó.

Las opiniones

Vázquez y el FA han tomado nota
Adolfo Garcé
No tengo elementos suficientes como para decir si se está instalando o no entre los votantes frenteamplistas la idea de que no habrá un cuarto gobierno del Frente Amplio.

Lo único que muestran las encuestas que han circulado a fines del año pasado es que hay un porcentaje grande de votantes del Frente Amplio desconformes con lo realizado por este tercer gobierno durante el año pasado.

Es evidente que si el gobierno, de acá en adelante, no lograra entusiasmar, es decir, que si la mayoría de la opinión pública siguiera de aquí en adelante desaprobando la gestión, la probabilidad de derrota del Frente Amplio en 2019 crecería sensiblemente. Esto, además, depende también de la habilidad de la oposición para construir una alternativa.

Es muy pronto para saber qué va a pasar. La experiencia montevideana sugiere dos cosas. En primer lugar que es muy distinto desaprobar la gestión de un partido a dejar de votarlo. En segundo lugar, que cuando el Frente Amplio toma nota del descontento y del riesgo de perder se las ingenia para volver a seducir a los electores.

También me parece claro que tanto Tabaré Vázquez como la cúpula frenteamplista han tomado nota de los problemas. El presidente, desde principios de 2016, se viene esforzando más y tomó buenas iniciativas. Al mismo tiempo, el Frente Amplio intenta zurcir mejor sus diferencias como dejó de manifiesto el reciente informe de la bancada frenteamplista sobre ANCAP.

Incertidumbre mayor a ciclos anteriores
Antonio Cardarello
Creo que es muy temprano para afirmar que no va a haber un cuarto gobierno del Frente Amplio, pero también es cierto que afronta problemas en este período que no había tenido que sobrellevar antes: problemas de gestión y denuncias graves como ANCAP (sumado a Pluna, etc.), una evaluación de la gestión por debajo de lo que pasó en los anteriores gobiernos, más desencuentros en el seno del gobierno, críticas al Poder Ejecutivo por decisiones como la esencialidad de la educación, por ejemplo.

La falta de congruencia entre el gabinete y la bancada parlamentaria, y el enlentecimiento de la economía. Todo eso va creando una sensación de crisis y se suma a ello el desafío de la sucesión presidencial y el dilema entre la necesidad de renovación que claman muchos (con supuestos sucesores cuestionados, como Raúl Sendic o Daniel Martínez), o la seguridad de apostar a las figuras conocidas (José Mujica, Danilo Astori). Todo eso genera una incertidumbre mucho mayor que en los anteriores ciclos.

El tercer gobierno de izquierda ha generado una desilusión importante
Eduardo Botinelli
En términos generales puede considerarse que el arranque de este tercer gobierno del Frente Amplio (FA) ha generado una desilusión importante entre quienes votaron y quienes no votaron al FA en 2014. Este gobierno, al menos en el primer año de ejercicio, no está demostrando lo que se esperaba de él (y fundamentalmente de Vázquez).

En segundo lugar, en parte por cómo encaró Vázquez el gabinete, y por los resultados electorales de mayo 2015 y en otra parte por la interna del FA como partido, ha resultado muy compleja la relación que ha tenido la tríada gobierno-parlamento-partido.

En tercer lugar, todo el episodio de la investigadora de ANCAP ha hecho mella en el FA y el primer perjudicado es Raúl Sendic por ser la figura más visible del proceso, pero creo que no se ha calibrado hasta el momento el daño que le ha producido a las principales figuras del FA, y al FA en su conjunto. En ese sentido no me refiero solamente a cuestiones directamente relacionadas con los resultados de ANCAP y de la comisión investigadora, sino a todo lo que se ha generado alrededor del tema.

En este sentido, efectivamente las señales que el FA está dando hacia la opinión pública son bastante pesimistas. El contexto económico, sumado a los problemas de ANCAP, el aumento de las tarifas públicas, el surgimiento de primeras señales de dificultad en el mercado de trabajo, junto con decisiones y retrocesos del gobierno en distintos temas (marihuana, ley de medios, esencialidad de la educación, Fondes, remoción o no remoción del directorio de ANCAP), llevan a un contexto complejo.

Sin embargo, creo que aún es apresurado decir que esa sensación esté instalada. Sin dudas hay cuestionamientos y dudas sobre un cuarto gobierno del FA, pero todavía faltan tres años y medio para las elecciones nacionales. En este sentido, serán cruciales para el futuro del FA algunas decisiones y acciones que se tomen en estos próximos años: cómo se resuelve la presidencia y dirección del FA; un poco más en profundidad, cómo se resuelve el vínculo que no ha funcionado del todo bien hasta el momento entre gobierno-parlamento-partido, y una cuestión más de fondo para el FA es cómo se gestiona la renovación generacional prácticamente indispensable para la próxima instancia electoral y eventualmente un cuarto gobierno.



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