Analistas privados anticiparon escenario que para el gobierno fue "sorpresivo"

Los expertos ya hablaban de desaceleración desde casi un año atrás
Tanto en los días previos como el mismo lunes en que anunció cómo se instrumentará el ajuste fiscal diseñado por el Poder Ejecutivo, el ministro de Economía, Danilo Astori, afirmó que si bien las proyecciones del gobierno contenidas en el Presupuesto habían sido erradas –fruto de cambios "sorpresivos" en el segundo semestre del año pasado–, los analistas privados y los organismos internacionales también habían corregido a la baja sus expectativas desde ese momento hasta hoy. El discurso oficial es claro: 'nos equivocamos, pero no fuimos los únicos'.

En entrevista con El Observador TV, el diputado del Frente Liber Seregni Alfredo Asti dijo ayer que "la sorpresa de lo que sucedió en el segundo semestre de 2015 fue para todos". El referente del sector del ministro Astori afirmó que "no era previsible, ni para el gobierno ni para la oposición, ni para los organismos internacionales, ni para los analistas locales, una caída tan brusca".

Eso es parcialmente cierto. Si bien las perspectivas de crecimiento para la economía nacional de la amplia mayoría de los expertos se volvieron más pesimistas con el correr de los meses, los analistas privados habían incorporado el cambio de ciclo económico incluso antes de que el gobierno enviara al Parlamento la ley de Presupuesto el último día de agosto del año pasado.

Los expertos hablaron insistentemente de supuestos optimistas de crecimiento económico contenidos en ese proyecto, y del riesgo de que el cambio en el ciclo fuera más profundo y duradero de lo que preveía el equipo económico (ver página 4). A eso se sumaba, además, los hierros calientes que la economía uruguaya ya tenía entre manos, como un déficit fiscal que había legado la administración del expresidente José Mujica en 3,4% del Producto Interno Bruto (PIB) y una inflación que ya amenazaba con superar la barrera de los dos dígitos. De acuerdo a los lineamientos presupuestales, la economía uruguaya crecería 2,5% en 2015, 2,5% en 2016, 2,8% en 2017, 3% en 2018 y 3% en 2019.

Pero los analistas privados veían otra película. La primera edición de la Encuesta de Expectativas Económicas de El Observador –realizada en setiembre del año pasado, poco después de conocidas esas cifras– mostró que los consultados era bastante más cautos. Para 2015 auguraban un crecimiento de 1,7% en la mediana de respuestas, que descendería a 1,5% un año más tarde. En esa oportunidad el sondeo fue respondido por 12 economistas, consultoras, centros de investigación académica e instituciones financieras de primer nivel: el Centro de Economía, Sociedad y Empresa (IEEM - Universidad de Montevideo); Javier De Haedo; Alfie y Asociados; Banco BBVA; Banco Santander; Equipos Consultores; instituto Cinve; Luis Mosca; Oikos CEF; SURA; Estudio Jorge Caumont; e Instituto de Economía (FCEA - Universidad de la República).

Con el paso de los meses, las proyecciones de los analistas consultados se fueron volviendo incluso más pesimistas, al tiempo que el gobierno se mantenía firme en las suyas y criticaba el discurso de los agentes privados. Cuando, a mediados de setiembre, se conoció que la economía uruguaya había caído 0,1% en el segundo trimestre de 2015 –la primera contracción desde 2003– desde filas oficialistas se argumentó que se trataba de una situación "coyuntural" y que el dato no hacía necesario modificar las previsiones de crecimiento.

A principios de octubre, Astori, en una de sus menciones al rol que desempeña el discurso de los economistas privados, dijo que las predicciones "juegan un papel importante y preocupantes", que "contribuyen a generar expectativas que corren el riesgo de la llamada profecía auto-cumplida".

En esa oportunidad sostuvo que "Uruguay no está en recesión. La economía no está planchada, como he escuchado de parte de algunas voces en los últimos días".
Para ese momento, y en privado, algunos expertos admitían a El Observador que habían decidido bajar el perfil a sus apariciones públicas para no tener encontronazos con el equipo económico.

Finalmente, a principios de abril se conoció que la economía uruguaya se expandió un magro 1% durante 2015, la mitad de lo que había pronosticado el gobierno, pero completando tres trimestres sin crecimiento. Hasta ese día, el gobierno manejó una expansión esperada de entre 2% y 2,5% para ese año.

El lunes, Astori anunció las nuevas proyecciones de crecimiento: 0,5% en 2016; 1% en 2017; 2% en 2018 y 3% en 2019. Salvo este último año, todos los números fueron corregidos a la baja si se los compara con agosto de 2015.

La última edición de la Encuesta de Expectativas de El Observador, en tanto, sigue mostrando que los agentes privados consultados son menos optimistas que el gobierno a la hora de proyectar cuánto aumentará el PIB nacional. La mediana de los encuestados espera una expansión de 0,2% para este año y de 1% para 2017.