ANCAP avanza para cambiar los márgenes a distribuidoras

Estaciones de servicio están preocupadas por reducción de su bonificación a partir de 2017
El Poder Ejecutivo está decidido a revisar el esquema de bonificaciones que ANCAP otorga a la cadena de distribución y comercialización de combustibles. En ese marco, el ente petrolero ya comenzó a jugar sus fichas para cumplir con el compromiso que el gobierno presentó en la última Rendición de Cuentas de reducir en US$ 50 millones los costos de esa parte del negocio.
La primera acción que tomaron las autoridades de ANCAP fue la de "denunciar" el contrato que hoy está vigente con las cuatro distribuidoras que están operando en el mercado: ESSO, Petrobras, Ducsa y Canopus. Las dos últimas son propiedad del propio ente estatal. Canopus cuenta con una parte menor del mercado de algunas estaciones que pertenecían al sello Texaco.

El contrato de distribución caerá el próximo 8 de diciembre pero si ANCAP no denunciaba el mismo al menos tres meses antes de ese plazo, el vínculo se renovaba automáticamente en las mismas condiciones. Esta información ya llegó a oídos de las estaciones de servicio del país que dan por descontado que habrá un cambio en las reglas de juego en los márgenes que hoy están vigentes.

"Es algo natural. El primer contacto de ANCAP es con las distribuidoras, luego vendrán los fleteros y las estaciones", explicó un estacionero a El Observador. Los estacioneros dan por descontado que si se denunció el contrato con las distribuidoras, será para hacer cambios, lo que luego repercutirá "indefectiblemente" en las bonificaciones que están recibiendo hoy por cada litro de nafta o gasoil que comercializan al público.

Esta noticia amplió la preocupación de la Unión de Vendedores de Naftas (Unvenu) sobre los cambios que ANCAP está discutiendo en los márgenes que regirán a partir del próximo año.
Uno de los informantes reveló que el equipo técnico que está abordando el tema no cuenta con la suficiente experiencia. "Solo hay un asesor que trabajó en una distribuidora. Por la información que manejamos, no tienen muy claro hacia dónde van a apuntar", alertó.

Dilema complejo
Contemplar la rentabilidad de las estaciones de servicio por parte de ANCAP no es tarea sencilla. El problema es que a la interna del sector la situación es muy heterogénea. Hoy en día la paramétrica de ANCAP determina un precio único del combustible que pagan los estacioneros y eso genera distintos escenarios de rentabilidad.

Según dijo a El Observador una fuente oficial conocedora del mercado, entre las estaciones conviven actores muy rentables que tienen estaciones ubicadas en puntos estratégicos, con otros que, con los precios actuales, al momento de adquirir una estación lo que hacen es "comprarse un sueldo".

Una posibilidad que se maneja en el ambiente empresarial es que la paramétrica deje de considerar un único precio y pase a un esquema de precios múltiples, contemplando distintas tipologías de estaciones definidas a partir de una serie de parámetros, como su ubicación, su plantilla, su tamaño, entre otros. De hecho, la presidenta de ANCAP, Marta Jara, dijo en su última comparecencia ante la comisión de Industria del Senado que le llamaba la atención que todas las estaciones vendieran los combustibles al mismo precio, cuando el realidad el Poder Ejecutivo fija los precios máximos de venta al público.

La negociación de los contratos de distribución de combustible no solo genera preocupación entre los actores por el efecto que pueda tener sobre su rentabilidad la nueva determinación de los márgenes, sino también porque los contratos definen buena parte de las reglas de juego que regulan el mercado. A diferencia de otros sectores, donde el regulador define el marco en que se manejan los agentes, en el caso de la distribución y comercialización del combustible, el margen que dejan los contratos es muy acotado. Ese es otro motivo de preocupación entre los actores, porque no saben hasta qué punto va a llegar ANCAP a la hora de implementar cambios en las reglas de juego.

En paralelo, el Ministerio de Industria y Energía trabaja para tener en breve una nueva paramétrica para definir las tarifas de los combustibles al público. La semana pasada la titular de esa cartera, Carolina Cosse, dijo que la idea es "transparentar" el proceso de formación del precio de los combustibles para que se pongan sobre la mesa todos los elementos, no solo la cotización del dólar y el valor del crudo en los mercados internacionales. l


Estaciones presentaron números del negocio

Para tener una visión con mayor sustento técnico sobre su ecuación de rentabilidad, la Unión de Vendedores de Naftas (Unvenu) pidió un informe a la consultora CPA Ferrere, debido a que la paramétrica de bonificaciones establecida por ANCAP no recoge todos los "costos reales" que tienen los comerciantes. De acuerdo al informe y con datos actualizados por la gremial, la utilidad teórica de una estación de servicio en Uruguay es de $ 260 mil (luego de impuestos), pero al no contemplarse determinados costos la utilidad baja a $ 88.600 (luego del pago de impuestos), lo que da cuenta de una caída de 66%. Entre ellos se mencionan costos vinculados al camión de reparto ($ 32.500), parte de las horas de trabajo del personal ($ 28.100), seguridad ($ 17.200), aranceles de tarjetas de crédito y débito ($ 78 mil) y ajuste de salarios a julio de este año, según el convenio colectivo vigente ($ 15.600).

La composición de la paramétrica de bonificaciones vigente en la actualidad toma en cuenta el Índice de Precios al Consumo, el salario mensual del pistero, la unidad reajustable de alquileres, la evolución del dólar y el precio de la nafta súper. Unvenu está en desacuerdo con los criterios de costos utilizados, porque se entiende que no incorpora en su totalidad lo que sugirió un relevamiento realizado por el ente hace cuatro años en 52 estaciones de servicio para determinar los costos reales.

La posición de la gremial se sustenta en un estudio realizado por CPA Ferrere que recomienda adecuar la paramétrica a los costos efectivos para evitar "distorsiones", y revisar los costos de mano de obra por horas extras, camión para distribución y seguridad. Además, sugiere que se revisen los costos financieros para una mayor utilización de pagos electrónicos.



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