Antonio Padilla, el ladrón de bancos que desafió a la policía española

Entra en los bancos con un arma escondida y mientras espera ser atendido escribe en un papel: "Esto es un atraco"

Un hombre entró en un banco madrileño sin llamar la atención. Mientras esperaba su turno en la caja, escribió una carta que, cuando lo atendieron, se la entregó a un empleado. Para el asombro del joven, en el pequeño trozo de papel, Antonio Padilla, de 63 años, escribió: Esto es un atraco. Ponga todo el dinero en la bolsa.

Antonio Padilla, el ladrón que desafió a la policía española

Desde que fue detenido en 1977 por asaltar una joyería y cuatro bancos, Padilla tuvo a la policía española detrás suyo. El ladrón, arrestado en Málaga, Granada y Sevilla, nació en la plaza de la obra de San Blas, una zona marginal en la que nadie lo recuerda. De pequeño se acostumbró a robar y a seguir el mismo protocolo.

Suele vigilar las sucursales durante días para comprobar cuál le conviene. Una vez que está seguro, se introduce en el banco a la hora más cercana al cierre y, armado, se lleva el dinero que encuentre.

Por sus delitos, estuvo preso hasta 2009 cuando se fugó.

Desde entonces, robó varias sucursales pero sin obtener mucho dinero. Siempre entró en los bancos con la cara descubierta pero a la Policía se le dificultó encontrarlo. Luego de interrogar a los testigos en varias oportunidades, los agentes comprobaron a través de las cámaras de seguridad que solía huir en metro y vigilaron la casa hasta que lo atraparon.

Al detenerlo, Padilla cargaba con una arma y no dudó en afirmar que estaba listo para disparar, contó El País de Madrid, pero los funcionarios se le tiraron encima y no lo dejaron moverse. Una vez más, volvió a la cárcel.

Tenía que cumplir 16 años más de condena y estaba muy enfermo; una situación que no lo detuvo.

A mediados de 2015, aprovechó otro permiso para escaparse y cometió un nuevo robo asalto. Al igual que solía hacer, ingresó como si fuese un cliente más y esperó su turno. Mientras tanto, escribió en una hoja de papel ''esto es un atraco'' y se lo dio a un empleado.

El funcionario no pudo darle mucho dinero pero aprovechó que un cliente estaba despistado para robarle los 12.000 euros que iba a depositar.

Al ver las imágenes, la policía se dio cuenta de que el ladrón era Padilla. Entonces, comenzaron a controlar el domicilio de su hermana, recorrieron Madrid pero no había señales de él. Hacía mucho que no veía a su hermana y no mantenían un vínculo.

Mientras tanto, cometió un nuevo robo pero con otra variante: los empleados se resistieron y forcejearon con él. Como respuesta, efectuó un disparo que le causó quemaduras al director de la sucursal.

Los investigadores volvieron a repasar los posibles lugares donde podía estar pero seguía sin aparecer. Decidieron vigilar los bancos donde ya había asaltado y, para su suerte, Padilla decidió robar de nuevo una sucursal. Los policías que vigilaban el banco enseguida saltaron hacia Padilla y lo detuvieron.

Ahora está en la cárcel de Aranjuez donde tiene varios juicios pendientes y más de 20 años de condena por cumplir.


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