Apicultores sufren el momento más complicado de la historia

Los productores de miel tienen una productividad muy baja y un precio que no permite cubrir los costos
Cuando concluye la zafra 2015/16 la apicultura está en una situación crítica, como nunca antes. La productividad de miel en todo el país es muy baja y el precio de exportación no permite cubrir los costos de producción. En consecuencia, los apicultores parecen condenados a endeudarse, lamentó Ruben Riera, presidente de la Sociedad Apícola Uruguaya (SAU).

Recordó que al inicio de esta zafra ya había problemas a raíz de la sequía prolongada durante el invierno pasado, la que motivó al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) a declarar la emergencia agropecuaria y que los apicultores dispusieran de una línea de crédito a razón de $ 120 por colmena con determinado porcentaje no retornable.

La situación al norte del Río Negro se agravó progresivamente debido a las intensas lluvias primaverales, que culminaron con inundaciones masivas en varios departamentos a inicios de 2016.

Ante esa situación directivos de la SAU se reunieron con apicultores de Artigas, Rivera, Salto, Paysandú, Río Negro y Tacuarembó en tres capitales departamentales y en Young, en enero y febrero. Para la mayoría la cosecha de miel había sido mínima o nula. Sólo mantenían cierta expectativa de cosecha los productores que trasladarían sus colmenas a las floraciones de los montes de eucaliptus, aunque muchos habían desistido de hacerlo debido a que sus colmenas no tenían la población suficiente y el valor de la miel estaba en caída, ya en un 50% de lo esperado.

El exceso de lluvia condujo a la baja productividad por una serie de factores interrelacionados: pérdida de floraciones; secreción de néctar poco atractivo para las abejas; disminución de las horas de trabajo de las obreras; falta de nutrientes (néctar y polen) con disminución del nido de cría y despoblación y eventual muerte de las colonias; aumento de la incidencia y gravedad de enfermedades (varroosis, nosemosis); y también se asociaron muertes de colonias por ahogo, fracaso en la multiplicación artificial de las colonias y muertes por intoxicación con insecticidas.

La SAU concluyó que al norte del Río Negro existía una situación de emergencia apícola y el 20 de enero solicitó la intervención del MGAP a los efectos de lograr un apoyo económico –con una línea de crédito que se ha acordado entre la Comisión Honoraria de Desarrollo Apícola y la Dirección General de la Granja (Digegra)– a los productores cuya cosecha se vio seriamente afectada.

Mientras se iban realizando las negociaciones, lentamente, la situación al sur del Río Negro mostró en marzo, al cierre de los apiarios para su entrada a la invernada, múltiples regiones con muy baja cosecha y sin posibilidades de cubrir los costos de producción y los gastos que demandaría la invernada.

Dado ese nuevo escenario con problemas, la SAU intervino otra vez ante el MGAP solicitando que el plan de ayuda acordado para los apicultores al norte del Río Negro y de Cerro Largo (ya incluido por el MGAP) se extienda a todos los apicultores que reúnan las condiciones definidas en conjunto.

Un nuevo duro golpe


Como era de esperar las lluvias e inundaciones en todo el país en abril determinaron más problemas: una pérdida muy importante de la cosecha en las forestaciones de eucaliptos al norte; ahogos de colmenas que aun no se han podido cuantificar; pérdida de la cosecha otoñal al sur; y despoblación de las colmenas y consumo de las reservas de alimentos.

Riera afirmó que por todo eso "estamos atravesando el período más grave que se ha vivido en la historia de nuestra apicultura, sobre todo si se tiene en cuenta la trascendencia que alcanzó en los últimos años en lo económico y en lo laboral".

Las perspectivas


"En lo que tiene que ver con la invernada, el sector va a entrar a la misma con colonias ya despobladas, mínimas reservas de alimentos, escasos o nulos recursos para cumplir con los requerimientos básicos (medicación, nutrientes, vigilancia)", informó Riera.

Agregó que en gran parte del país, las abejas ya se están consumiendo las reservas del invierno y los apicultores tienen grandes dificultades para asistirlas debido al estado de la caminería, dentro y fuera de los campos, y la lluvia y recientes fríos impiden la apertura de las colmenas.

Además, la incidencia de las enfermedades y el abandono de apiarios "llevará a una pérdida importante del número de colmenas y de apicultores".

Seguirá el abandono


Riera estimó también que durante la próxima zafra, aunque se retorne a una productividad normal (un promedio de unos 21 kg de miel por colmena de acuerdo a lo sucedido en los últimos 10 años), "la mayoría de los apicultores no cubrirán sus costos de producción y continuarán abandonando el rubro".

"Se mantendrán viables los apicultores que minimicen sus gastos y vendan la miel al menudeo dentro del país y aquellos que logran un muy buen promedio de cosecha", expresó.

Indicó que "desde la gremial no vemos señales a nivel del mercado internacional que nos permitan aventurar una pronta recuperación del precio de la miel destinada a exportación (la que representa un 90-95% de la producción nacional habitual) y una demanda fluida por parte de los exportadores".

El presidente de la gremial de los apicultores reflexionó que "hoy debemos ser cautos y racionales, no intuitivos. Trabajamos para que los apicultores dispongan de los mínimos recursos que consideren necesarios para superar la invernada, pero no fomentar la toma de créditos augurando cambios favorables con muy escasa fundamentación".

El plan de asistencia a los productores


Zulma Gabard, directora de la Dirección General de la Granja (Digegra) del MGAP, informó a los apicultores que se aprobó el plan de apoyo a los productores familiares de todo el país, destinado a apicultores registrados como productores familiares al 27/04/16.

Si bien inicialmente los beneficios iban a ser definidos en función de la productividad de las colmenas en la presente zafra, por diversas razones no se considerará la cosecha actual.

El MGAP anunció que se pretende alcanzar un apoyo de $ 500 por colmena, lo cual dependerá del total de colmenas beneficiarias. El monto se pagará luego de un año de gracia durante el segundo y tercer año.

El MGAP pretende llegar a un apoyo equivalente a $ 500 por colmena.

Los créditos se otorgarán a través de BROU-Microfinanzas con la garantía del Fondo de la Granja.
En el caso de productores con deudas con el MGAP, se les convertirá sus deudas a pesos y se reprogramará su pago sin recargos, también con un año de gracia.

Los créditos que se tomen tendrán una tasa no retornable de acuerdo al los siguientes criterios: propietarios de 1 a 200 colmenas un 50% no retornable; con 201 a 500 colmenas un 40% no retornable; y aquellos con 501 a 1.000 colmenas un 30%.

El MGAP asume que los propietarios con más de 1.000 colmenas no corresponden a productores familiares y que sus recursos les permitirán sobrellevar la crisis.

"Indudablemente, estos criterios son discutibles", comentó Ruben Riera.

Añadió que "preocupa de sobremanera a la gremial que habiendo llegado al 10 de mayo el plan de apoyo aún estaba en vías de concreción, mientras que las colonias siguen muriendo sin que se efectivicen las medidas de rescate y que los apicultores que deben pagar créditos previos de carácter apícola, que vencen en mayo, carecen de recursos para hacerlo".

Reunión el 28


La Sociedad Apícola Uruguaya convoca a los apicultores de todo el país a una actividad a realizarse el sábado 28 de mayo en la sede gremial, en la Rural del Prado, para analizar el presente y futuro de la apicultura. Entre otros temas, se considerarán los siguientes: sanidad apícola, agroquímicos, costos de producción, cambio climático, mercado internacional de la miel y acciones gremiales para intentar que los productores mantengan su fuente laboral y sostener sus familias.

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