Banksy y su cruzada por "la Jungla"

Una vez más, el artista británico estampa su firma en tono de protesta
El barrio londinense de Knightsbridge amaneció ayer con la mirada triste de Cosette, la niña de la obra Los miserables, pintada frente a la embajada de Francia. Una lata de gas lacrimógeno en el piso era la causa de sus lágrimas, mientras la bandera de Francia ondeaba detrás. La firma es clara y la intención también: Banksy, el artista anónimo más famoso, da otra muestra de su descontento con la crisis inmigratoria que enfrenta Europa.

Esta vez el foco de su inconformismo es la última incursión policial en la denominada Jungla de Calais, un extenso campo de inmigrantes refugiados ubicado en Francia, cercano al túnel submarino que atraviesa el Canal de la Mancha. Utilizando gases lacrimógenos y balas de goma, la policía francesa se enfrentó a varios inmigrantes en el campamento, en una movilización para asegurar el desalojo de parte del establecimiento. El gobierno francés ya ha iniciado el proceso de desmantelación del lugar, que actualmente alberga unas 4.000 personas provenientes de países de Medio Oriente y África.

Banksy últimamente ha utilizado la crisis de los refugiados como inspiración para sus obras de denuncia, y una vez más ha incomodado a la diplomacia francesa, ya que las autoridades han decidido tapar la pintura.

Su vinculación con la Jungla, sin embargo, va más allá de esta manifestación. Hace un tiempo, el artista ingresó al campo de refugiados y pintó una imagen de Steve Jobs con una bolsa de viaje, aludiendo a los padres de origen sirio del fundador de Apple. También donó la madera de su proyecto Dismaland, una interpretación distópica de Disneyland, para que los inmigrantes de Calais construyan sus refugios con ella.

Su carácter anónimo y el tono satírico y provocador de su obra han acrecentado la leyenda de este artista, que comenzó su carrera en los años 1980 y continúa siendo una voz incisiva contra las causas que considera injustas.

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