Barbie o Indira Gandhi: hablemos de los modelos femeninos a seguir

Las mujeres representan más del 50% de la membresía de los partidos políticos en América Latina, pero solo ocupan el 12% de sus presidencias

En marzo de 1959 se llevaba a cabo en Nueva York la Feria Internacional del Juguete: era el tan esperado debut de una muñeca rubia, con atributos de mujer adulta que seduciría a millones de niñas: Barbie. En noviembre Indira Gandhi se convertía en la primera mujer al frente de su partido en India.

Es precisamente ese mismo año, entre marzo y noviembre, entre Nueva York y la India, cuando nace en Costa Rica Laura Chinchilla Miranda, una niña a la que siempre le gustó andar por el camino de en medio y que llegaría a ser la primera mujer Presidenta de su país. Recientemente tuve la oportunidad de conversar con ella sobre su experiencia como lideresa en el sector público y la importancia de contar con modelos femeninos, y quiero compartir algunas de sus reflexiones.

Al igual que muchas mujeres de su generación, Laura Chinchilla estuvo expuesta a modelos patriarcales. "Cuando ingresé a primaria el sistema educativo todavía dividía a niños y niñas. Recuerdo que en los libros de texto había frases como "mamá amasa la masa" y "papá va a trabajar"".

"Creo que fui afortunada ya que, aun siendo la única mujer entre cuatro hijos, crecí sin barreras por mi género. En casa me daban el mismo trato que a mis hermanos, pero lo más importante fue el ejemplo de mi madre. Ella siempre luchó por mantener su independencia económica. Siempre trabajo".

Al cumplir la mayoría de edad la costarricense decidió hacer sus maletas y emprendió, sola, un viaje por Centroamérica. "Una experiencia cargada de anécdotas en una región en guerra que terminó por definir mi vocación y mi formación en las ciencias políticas". Cualquiera podría pensar que fue entonces cuando decidió aspirar a la presidencia de su país. Pero no, confiesa que en ese viaje se enamoró de los temas de paz y seguridad.

"Considero que todo aquel que aspira a ser presidente pasa por tres procesos fundamentales. Primero están los que nacieron queriendo ser presidentes, o bien, sus familias los querían presidentes. Probablemente el caso más emblemático sea el de Kennedy en Estados Unidos, pero los encontramos en todos lados. Después están aquellos a quienes la presidencia simplemente les cae en el regazo, es decir, a los que los vientos políticos les resultaron favorables. En último lugar, estamos aquellos que nos enamoramos de los temas que tienen que ver con la agenda pública. En la medida en que me adentraba en el mundo de la burocracia, me daba cuenta de que si quería influir en las políticas públicas tendría que hacerlo desde la política".

Una mujer al cargo del Ministerio de Seguridad Pública

Costa Rica abolió el ejército en 1949 y la tarea de seguridad ciudadana recayó en el Ministerio de Seguridad Publica, del que Chinchilla sería la primera Ministra. Esta posición la legitimaría en una materia sumamente difícil de ser penetrada por el liderazgo femenino.

"¿Que si tuve que enfrentar elementos sexistas en campaña? Cuando uno contiende por la presidencia, seas hombre o mujer, te conviertes en objeto de todo tipo de golpes bajos. Recuerdo claramente cuando me dijeron "marioneta." Los que me dirigían eran todos hombres".

Si bien América Latina ha tenido ya nueve presidentas, aún queda mucho por hacer. Las mujeres representan más del 50% de la membresía de los partidos políticos, pero sólo ocupan el 12% de sus presidencias. Estamos entonces frente a las primeras mujeres líderes, las cuales, al igual que sus contrapartes masculinas, buscarán el respaldo de sus antecesores, quienes al día de hoy son en su mayoría hombres.

En la carrera de modelos femeninos a seguir, ¿quién va ganando, Barbie o Indira Gandhi? En la dinámica del hogar encontraremos la respuesta. Son las madres y los padres quienes con el ejemplo hacen que más mujeres se atrevan a explorar y conquistar todas aquellas áreas que hasta hoy permanecen ajenas al liderazgo femenino.

"Los obstáculos más grandes que enfrentamos las mujeres son también intangibles y están enraizados en el centro de nuestras sociedades. De manera que cuando somos capaces de criar a nuestras niñas como seres humanos autónomos, estos obstáculos pueden disolverse".


Este post fue publicado en ¿Y si hablamos de igualdad? del BID.


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