Buscan preservar obras de Nóvoa en edificios privados

El exterior del estadio Luis Tróccoli es parte de su inmensa obra. Hay edificios privados con obras del artista.


Es domingo. El Cerro tiene un aire festivo que lo recorre desde el frigorífico Swift hasta Carlos María Ramírez, pasando por camino Cibils, San Fuentes y La Boyada. Ese domingo es 24 de agosto de 1964. Se inaugura el estadio Luis Tróccoli. La albiceleste agita la garganta. "Cerro, Cerro!!", gritan los cófrades de esa república libre que creció junto a la bahía. Cerro derrota a River Plate de Argentina por 5 goles a 2. En su exterior, el coqueto estadio muestra una obra gigantesca del artista Leopoldo Nóvoa. El artista falleció en París, a los 91 años.

¿Quién es Nóvoa? Curioso: hijo de madre y padre uruguayos, nació en Pontevedra en 1919. A los 17 años lo trajeron a Montevideo, en donde permaneció entre 1938 y 1965.

Su obra –que creció enormemente desde que se afincó en Paris- fue expuesta en los últimos años en el Museo Nacional de Artes Visuales, siendo la última en el 2008 en el Centro Cultural de España.

En la revista "La Pupila" en ese año, la curadora de la muestra Olga Larnaudie, escribió: "Nóvoa empezó a existir para mí a través del mural del Cerro, en mis tiempos de reciente estudiante de arquitectura. Me encontré entonces con una nueva escala de participación de los artistas plásticos en propuestas arquitectónicas, y con una audacia expresiva removedora, que ampliaba el horizonte de quienes admirábamos entonces las acciones conjuntas de arquitectos y artistas afines al Taller Torres García, o la poética de Dieste singularmente adherida a sus propuestas constructivas".

novoa 1.jpg

A fines del año 2003, -recuerda Larnaudie- se realizó en Santiago de Chile un encuentro regional convocado por el Centro Cultural de España de esa ciudad. Se trató de responder allí, a través de la presencia de investigadores de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay y un español, a la hipótesis formulada por Emilio Ellena acerca de la influencia del informalismo español, y en particular de Antoni Tapies, recientemente fallecido, en las obras presentadas por artistas en un encuentro regional.

Era fácil vincular la obra de Tapies con la de Nóvoa o al revés. Tiempo después, el artista gallego-uruguayo contó que Tapies no conocía su obra y que el, metido en el Montevideo de los 60, tampoco conocía el trabajo del pintor barcelonés.

Informalismo, le llaman a esas expresiones. Los dos, por recovecos diversos, se plantaron frente al arte de la misma manera: expresión y síntesis desde la austeridad de la materia. Quizás hay otros vínculos entre ellos. Tápies se desarrolló en Barcelona, en donde Joaquín Torres García conformó su paleta y su tono plástico. Nóvoa fue deslumbrado por los herederos de la escuela de Torres García aquí en Montevideo. Pero hay otras vinculaciones. Tápies y Nóvoa construyeron sus expresiones desde la irreverencia a lo convencional. La abstracción junto a la materia; la composición desde la austera presencia de los materiales no tradicionales en la pintura como telas desgarradas, cenizas, cordeles, alambres, papeles viejos. Nóvoa dijo: "Con Torres García tuve un contacto cuyas huellas se podrían encontrar aún en la obra actual. Lo visitábamos los tres (con Maggi y Flores Mora) cuando íbamos a retirar la colaboración y yo iba solo para oírle hablar de arte mientras escuchábamos el violín de Horacio o el piano de Manolita. Salía de ahí con la sensación de haber estado en un templo."

La preservación de su obra

En los principios de los años 60, Nóvoa también intervino en varios edificios del arquitecto Luis Porro, como demostración del vínculo de aquellos años entre la arquitectura y algunos artistas plásticos.

La obra emblemática de Nóvoa en el estadio de Cerro padece varios problemas: deterioro, pintadas encima de las expresiones plásticas, robo de algunos elementos, etc.

Por la importancia y calidad de las obras de Nóvoa, un grupo de vecinos de los edificios que fueron construídos por Porro y que tienen en sus halls de entrada obras del artista, tienen previsto iniciar acciones ante el Ministerio de Educación y Cultura para que dichos trabajos tengan algún grado de protección. "Es un placer tener esos trabajos en la entrada de nuestro edificio. Le da calidad y prestigio", dijo a LA VACA AZUL uno de los propietarios que vive en uno de los edificios construidos por el arquitecto Porro.

NOTA: Es interesante observar el sitio del artista.


Comentarios

Acerca del autor