CABA, la primera cabeza en rodar en ANCAP para cortar con números rojos

La subsidiaria "integrará" su fase industrial a ALUR; el resto se liquidará con oferentes privados
El ron Espinillar, el whisky Mac Pay, la grappa San Remo o la línea de perfumes Alma Mía. Estos son algunos de los productos que la Compañía ANCAP de Bebidas y Alcoholes (CABA) fabrica y comercializa. La firma –que nació en 1931 como el área de alcoholes de la petrolera estatal- se convirtió en 2002 en una sociedad anónima, propiedad de la empresa pública. Con este paso, ANCAP se "desprenderá" de los productos de consumo masivo -como bebidas alcohólicas, de cuidado personal y artículos de ferretería- que producía a través de CABA hasta el momento.

Ayer, a través de un comunicado, ANCAP informó que había decidido "racionalizar las actividades" de las subsidiarias CABA y Alcoholes del Uruguay (ALUR). Por la gestión de esta última estuvo bajo la lupa cuando, unos meses atrás, el Directorio de ANCAP le bajó el dedo al convenio salarial que los jerarcas de ALUR habían alcanzado con el sindicato. De hecho, su gerente general, Manuel González, fue despedido.

Los productos de CABA, señala el comunicado, "seguramente pueden agregar valor a las carteras de otras empresas dedicadas a esos segmentos". Fuentes de ANCAP indicaron que se buscará la mejor alternativa para desprenderse de estas unidades de negocio en el correr de las próximas semanas.

Según el comunicado, CABA y ALUR "integrarán a partir de la fecha sus operaciones en búsqueda de sinergias". Así, añade el comunicado, "se podrán reasignar los esfuerzos hacia las actividades centrales del Grupo ANCAP, mejorando su rentabilidad".

Horas antes de la divulgación del texto, la presidenta de ANCAP, Marta Jara, y su vicepresidente, Juan Carlos Herrera, habían llegado a la sede de CABA, sobre la Rambla Baltasar Brum, a unas cuadras de la refinería de La Teja. Allí, comunicaron a los empleados sobre la "absorción" de la empresa por parte de ALUR, al tiempo que aseguraron que se preservarían las fuentes de trabajo, indicó a El Observador un participante del encuentro. Hoy trabajan en CABA 58 personas. Se abre ahora, agregó el informante, un "periodo de transición", de acuerdo a lo que transmitieron las autoridades.

CABA tuvo pérdidas en los últimos dos ejercicios por algo más de US$ 1,5 millones. De todas maneras, está lejos de ser la unidad de negocios más deficitaria de ANCAP. En la comparecencia ante a la Comisión de Industria de la Cámara de Diputados el miércoles, los jerarcas de ANCAP adelantaron que se proyectan pérdidas por unos US$ 25 millones para el negocio del Pórtland este año.

Mejorar los números de la empresa estatal es la principal obsesión de las autoridades de ANCAP. Luego de la asunción de los nuevos jerarcas en marzo de este año, la presidenta entrante, Jara, subrayó que habría cambios para poner en orden las finanzas de la petrolera.

La situación financiera de ANCAP llegó a un punto crítico tal que en enero de este año el Parlamento votó la capitalización de la empresa: US$ 622 millones fueron destinados para hacer frente a las pérdidas millonarias que había acumulado a lo largo de los años. El rojo marca los últimos balances del ente. El año pasado perdió US$ 198 millones; otros US$324 en 2014, y US$ 168 en 2013.

Las fuentes indicaron que este es un "primer paso" de otros que vendrán a futuro referidos al futuro de las subsidiarias de ANCAP que arrastran números rojos como la petroquímica argentina Carboclor y la producción de Pórtland. En el primer caso, ANCAP está analizando un pedido de la firma Puente Hermanos que solicitó más plazo para realizar una oferta para adquirir acciones de la empresa.

Jugando al achique

A fines de setiembre, el presidente Tabaré Vázquez había dicho al término de un Consejo de Ministros en La Coronilla (Rocha) que era "muy factible" que el gobierno tomara la decisión de "achicar" el número de las empresas subsidiarias que dependen de ANCAP, ya que éstas no habían dado "resultados positivos". "Va a implicar un estudio pormenorizado de la situación. Quizás estemos cerrando algunas de las empresas subsidiarias pero vamos a esperar algunos meses más antes de tomar una decisión", había añadido en aquella oportunidad el mandatario.

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