Capitanich, el nuevo sospechoso de corrupción con dinero K

El jefe de gabinete de Cristina pagó millones por obras inconclusas
Uno de los que más fuerte defendió a la expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner cuando el pasado fin de semana se supo que sería investigada por supuesto lavado de dinero fue Jorge Capitanich, su antiguo jefe de gabinete. A sabiendas o no, con las horas este hombre comenzó a estar en el centro de atención por aparentes irregularidades que se cometieron cuando estuvo al frente del gobierno provincial del Chaco.

El apellido del exministro saltó después de la declaración del viernes pasado ante la Justicia de Leonardo Fariña, antiguo socio de Lázaro Báez, empresario que se enriqueció de la mano del expresidente Néstor Kirchner.

Fariña fue quien denunció ante el periodista argentino Jorge Lanata en 2013 que Kirchner asignaba a Austral Construcciones (empresa de Báez) obras millonarias que no se completaban o ni siquiera se llevaban a cabo. Luego el empresario hacía que parte de ese dinero llegara a los Kirchner por medio de la reserva de cientos de habitaciones en los hoteles propiedad del matrimonio, entre otros métodos.

Fariña estaba preso por evasión fiscal y se amparó en la norma de testigo protegido. El viernes pasado declaró durante 12 horas ante la Justicia. Ahí mencionó a otro exgobernador que se beneficiaba de asignaciones millonarias al estilo Kirchner: Jorge Capitanich, que estuvo en el Chaco entre 2007 y 2013 y entre febrero y diciembre de 2015. Entre medio fue jefe de gabinete de Cristina Fernández.

A partir de esa declaración surgieron nuevos datos que siembran sospechas sobre el que durante unos meses fue el ministro más poderoso.

El primero, que el avión que usó Fariña para transportar a Uruguay dinero proveniente de ilícitos era propiedad del gobierno del Chaco, según denunció el diputado de esa provincia Livio Gutiérrez. El aparato fue comprado en noviembre de 2010 por US$ 4.250.000 y quieren saber si es el mismo que recorría el país recaudando los sobornos de las obras en las provincias, según denunció en 2013 en La Rioja el legislador Julio Martínez, que ahora es ministro de Defensa. La Justicia nunca investigó esas denuncias, apuntó La Nación.

De acuerdo con ese periódico, en el Chaco ocurría algo similar a lo que pasaba con Austral Construcciones en Santa Cruz: el gobierno (Capitanich) asignaba obras millonarias a una empresa llamada Sucesión de Adelmo Biancalani. Las oficinas de esa firma fueron allanadas por la Justicia el sábado pasado. Según la declaración de Fariña, el dueño de la compañía es Báez. Capitanich nunca denunció incumplimiento por parte de esa constructora.

181 % Sobreprecio. Jorge Capitanich pagó 181 % más dinero para una ruta que no se hizo y hoy en día es un barrial.

El diputado Gutiérrez también insistió en sus denuncias ante AM Belgrano, según recogió Clarín. "La empresa Sucesores de Adelmo Biancalani era una empresa chaqueña que terminó en un concurso y luego en manos del grupo Austral. A partir de 2008, que coincide con la llegada de Capitanich al gobierno, empezó a ganar licitaciones, como la ruta provincial 7 donde se adjudicó dos tramos", aseveró.

Ya en ese año, 2008, la legisladora Elisa Carrió había presentado una denuncia por asociación ilícita en Chaco contra Kirchner, De Vido, Báez y Rudy Ulloa Igor. Gutiérrez pidió reactivar esta causa porque la ruta sigue siendo un barrial con señalizaciones hechas a mano y nada de pavimento, pese a que se destinó dinero para su recuperación.

En aquella denuncia Carrió hacía la comparación de dos rutas, una de las cuales sería pantalla para la corrupción. En una, se hicieron 25 kilómetros por $ 42 millones. En otra, fueron 57 kilómetros al costo total de $ 167 millones. El cálculo por kilómetro, afirmó Carrió en base a este y otros casos, es "lapidario": un kilómetro de asfalto de la "ruta K" tiene un costo de $ 2,9 millones pero la misma extensión, pero en la ruta 4, sale $ 1,7 millones.

Capitanicch no se ha referido a estas sospechas pero dejó huella su intervención del fin de semana, cuando acusó que el pedido de investigar a la presidenta es una estrategia para distraer la atención sobre las offshore en las que aparece nombrado Mauricio Macri.

"Se trata de observar el siguiente escenario: ¿Cómo uno disimula un elefante en la calle Florida? Bueno, llenando de elefantes la calle Florida", manifestó en defensa de su antigua jefa y acaso socia.

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