Carrie Fisher: una estrella se sumó a La Galaxia

La actriz que interpretó a la princesa Leia en la saga Star Wars, murió ayer
La vida de Carrie Fisher poco tiene que ver con la de la aguerrida princesa Leia que la llevó a la fama. Las drogas y alcohol fueron protagonistas en buena parte del camino de esta actriz que murió ayer a los 60 años, según anunciaron en un comunicado sus familiares.

Los excesos fueron una etapa que quedó atrás, pero que Fisher nunca ocultó y que compartió en libros y entrevistas con todos sus fanáticos.

Un infarto la debilitó. Lo sufrió el viernes en un vuelo a Los Ángeles, procedente de Londres, donde estaba promocionando su octavo y más reciente libro, con impactantes memorias de su vida.

La intérprete había retomado su carismático rol como la princesa Leia en la saga Star Wars, en el exitoso relanzamiento de las historias galácticas con Star Wars: The Force Awakens (2015). Su participación en Star Wars: Episodio VIII (cuyo estreno está previsto para diciembre de 2017) estaba confirmada (y de hecho la película ya está en post-producción), según relató la actriz en The Princess Diarist, un libro en el que narraba su experiencia como Leia y curiosidades y secretos acerca del rodaje de las películas de George Lucas.

Nacida para Hollywood

Desde su nacimiento en Los Ángeles, en octubre de 1956, su vida estuvo marcada por la extravagancia de Hollywood.

Nació del matrimonio entre la estrella de cine Debbie Reynolds –conocida por su papel en Cantando bajo la lluvia– y del cantante Eddie Fisher. Pero la relación y el hogar feliz en Beverly Hills terminaron cuando Eddie Fisher dejó a Reynolds por su mejor amiga, la actriz Elizabeth Taylor.

Los primeros pasos de Carrie en el mundo de la interpretación los dio como estudiante de arte dramático en la Royal Central School de Londres y como parte del elenco de Irene (1973), un musical de Broadway que protagonizó su madre.

A principios de los años 1980 su vida estuvo marcada por el alcohol, las drogas y la depresión, coincidiendo con papeles fracasados en películas como Under the Rainbow (1981) y Hollywood Vice Squad (1986).

En aquel entonces, cuando la actriz estaba más alejada de las pantallas, el joven cineasta George Lucas trataba de sacar adelante un ambicioso proyecto cinematográfico de ciencia-ficción en el que casi nadie de la industria de Hollywood confiaba.

Para el papel de la princesa Leia –el único rol femenino con verdadero peso en la trilogía original de Star Wars– sonaron los nombres de Amy Irving o Jodie Foster, pero fue Fisher quien finalmente obtuvo el papel que terminó por consagrarla dentro de la industria.

Luego de Star Wars, la popularidad de Fisher cayó progresivamente y su carrera no tuvo la continuidad necesaria para conservar su estatus de estrella en Hollywood. Lentamente la actriz comenzó a darle la espalda a la actuación para comenzar a escribir, y dedicó gran parte de su carrera a revisar numeroso guiones en Hollywood y a publicar libros.

Entre el puñado de novelas que firmó destaca Postcards from the Edge, una publicación con tintes autobiográficos que llegaría a la gran pantalla en 1990 con guión de Fisher, dirección de Mike Nichols y con Meryl Streep y Shirley MacLaine como líderes del reparto.

Las drogas públicas

A lo largo de los años dio varias entrevistas sobre su trastorno de bipolaridad y adicción a los medicamentos y a la cocaína, que admitió haber consumido durante el rodaje de El imperio contraataca (1980).

También habló sobre la terapia electro-convulsiva a la que se sometió, que consistía en pequeñas descargas en el cerebro para desencadenar pequeñas convulsiones.
En su primera columna de consejos en el diario británico The Guardian, prometió "proporcionar asesoramiento solicitado basado en una vida llena de tropiezos y accidentes".

Fisher dijo además a sus lectores que las adicciones, los problemas sentimentales y los trastornos mentales equivalen a una distribución "compartida de desafíos e infelices experiencias".

"Con el tiempo, presté atención, tomé nota y olvidé fácilmente la mitad de todo lo que pasé. Pero revuelvo la mitad de los recuerdos y los pongo a sus pies", indicó.

La actriz estuvo casada brevemente con el cantautor Paul Simon en los 80 y tuvo una hija, la actriz Billie Catherine Lourd, de su relación con el agente de talentos Bryan Lourd.

Fuente: Agencias