Cataluña aguarda el momento adecuado para ser independiente

Los catalanes no renuncian al proceso a pesar de que se ha retrasado
El proceso de ruptura europea que en estos últimos meses ha estado mayor tiempo bajo el foco de atención ha sido el denominado Brexit, que propone la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. Sin embargo, en España, los catalanes se encuentran desde hace un tiempo intentando conseguir instalar un clima favorable para su independencia del país ibérico. Para el descontento de los independentistas, el plan de Cataluña parece avanzar más lentamente de lo esperado y los dirigentes separatistas rehúyen el choque directo con Madrid en vísperas de las nuevas elecciones legislativas de España, aunque no renuncian a sus objetivos.

Tras ganar las elecciones regionales el pasado mes de setiembre, los separatistas catalanes prometieron lanzar un proceso acelerado de independencia: en un año y medio conseguirían los organismos de administración para asumir las competencias necesarias para consolidarse como Estado y convocarían elecciones constituyentes para fundar la denominada República Catalana.

Pero cuatro meses después del nombramiento del nuevo presidente catalán, Carles Puigdemont, reconocido independentista, la ruptura con Madrid todavía se ve lejana para alivio de los partidos españoles, abocados a una nueva elección legislativa por su incapacidad de formar gobierno tras los comicios de diciembre de 2015.

"Los independentistas que pensaban que una solución rápida y unilateral era posible se están dando cuenta de que no. Por eso están buscando un interlocutor con quien hablar", afirmó ante corresponsales de prensa extranjera el líder socialista catalán, Miquel Iceta, contrario a la separación.
Los independentistas incluso retomaron las relaciones con el gobierno conservador español de Mariano Rajoy, que estaban prácticamente abandonadas. En abril, en el primer encuentro en dos años, Puigdemont reclamó a Rajoy la celebración de un referéndum de autodeterminación, una idea que parecía olvidada frente al rechazo sistemático de casi todos los partidos españoles y la promesa de una ruptura unilateral.

"Todo es más lento y más complejo de lo anunciado y si siguieran por el camino de la confrontación, sólo generaría frustración", opinó el analista político Josep Ramoneda.

A pesar del auge del independentismo de los últimos años en esa región del noreste de España, con 7,5 millones de habitantes e idioma propio, las opciones secesionistas no son claramente mayoritarias: en setiembre el 52% de los electores no les dio apoyo. Aun así, los partidos independentistas supieron movilizar a su electorado, y consiguieron la mayoría absoluta del parlamento regional.

Su proceso de secesión se tornó así más complicado de lo prometido tanto por la falta de apoyo como por la escasa cohesión de las fuerzas separatistas y la delicada situación económica. Y es que pese a representar una quinta parte del PIB español, la región está fuertemente endeudada y no puede financiarse en los mercados. Su liquidez depende de los préstamos del gobierno español, que podrían cortarse o no en función de cómo vaya avanzando el plan separatista.

Además, la justicia española sigue de cerca las maniobras del gobierno de Cataluña, que no quiere poner en riesgo a sus funcionarios y opta por trabajar desde la máxima discreción. "Poco ruido y mucho trabajo", repite constantemente el presidente catalán.

Todos los avances del independentismo catalán, como la convocatoria de un referéndum en 2014 o una moción en noviembre que declaraba insubordinadas a las instituciones españolas fueron objeto de suspensiones en el Tribunal Constitucional.

"Tenemos un Estado que no deja hacer nada y a la mínima que ve cualquier cosa lo recurre a la justicia. Por eso le ponemos astucia y rigor", explicó Jordi Turull, líder parlamentario de la coalición gubernamental.

De todos modos, desde el gobierno catalán prefieren esperar y cuando esté todo listo, a inicios de 2017 según han estimado, aprobar todas las leyes y la creación de las administraciones independientes que, entonces sí, implicarían un choque con el gobierno de Madrid, momento en el cual la jugada crucial por la independencia estará hecha.

Fuente: Basado en AFP

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