Cervezas que cuentan historias

Algo tan común como una etiqueta en una botella, en realidad, representa toda una filosofía
"No hay que juzgar un libro por su portada", dice un dicho popular que se enseña a los niños cuando valoran algo únicamente por su apariencia. Tampoco habría que juzgar una cerveza por su etiqueta, pero lo cierto es que las versiones artesanales y uruguayas de esa bebida tienen un diseño tan atractivo que es difícil pasar frente a sus botellas en una góndola de supermercado y obviarlas, o no quedarse observándolas con detalle cuando llegan a la mesa en un bar o restaurante.

Curiosamente no son solo algunas etiquetas las que poseen un fuerte trabajo de diseño gráfico, sino que es una tendencia que se observa en varias marcas de cervezas artesanales locales.

Rodrigo Ríos, uno de los socios fundadores de Cabesas Bier, explicó a El Observador que en su caso la idea de diseñar con personajes y dibujos las etiquetas de sus productos surgió porque en su equipo siempre fueron fanáticos de las caricaturas. "Mezclamos una tendencia de diseñar etiquetas que había en el mundo de la cerveza artesanal en Estados Unidos, con un gusto personal", dijo.

El nombre de la marca, Cabesas Bier, está inspirado en el apodo de uno de los socios –el Cabeza– y desde la empresa querían que las primeras etiquetas lo ilustraran a él para que se entendiera el concepto del nombre. En su línea de bebidas clásicas todas las botellas cuentan con el dibujo del Cabeza cocinando con el primer equipo de cocina de cerveza que adquirieron antes de profesionalizarse. Por su lado, cada una de las cervezas en la línea especial de Cabesas tiene "una personalidad diferente", y esa personalidad está representada con un personaje. Por ejemplo la Bárbara es una cerveza de trigo con un carácter muy similar a la alemana. Su etiqueta es una mujer vistiendo un dirndl y con un peinado a dos trenzas, la típica imagen de una mesera alemana en épocas pasadas.

La Sabotaje, otra de sus cervezas, tiene un joven rebelde intentando entrar a un predio enrejado al cual aparentemente está prohibido el ingreso. "La idea de la etiqueta de la Sabotaje se me ocurrió leyendo la historia de Mandela, asocié su lucha con que éramos una empresa chica queriendo sabotear ese supermonopolio de la industria cervecera en Uruguay. El joven está cortando el alambrado porque si entraba por la puerta del frente lo iban a sacar a patadas", relató Ríos.
Los dibujos fueron realizados por un tatuador de Tacuarembó. "Tengo un amigo que tiene todo el cuerpo tatuado y cuando le planteé que estaba necesitando alguien que pudiera llevar a la realidad las ideas que tenía para las etiquetas me dijo que fuera a consultarlo a él", explicó Ríos. De esa forma el tatuador, apodado Chamán, realizó los dibujos y una socia dentro de la empresa fue la encargada de digitalizar las caricaturas y adaptarlas al formato de etiqueta.

Birra Bizarra creó todo un universo de ficción en torno a su cerveza. Ambientado en un circo de rarezas y magia, los personajes que aparecen en las etiquetas de las diferentes cervezas son una encantadora de serpientes, un equilibrista levantador de pesas, un clavadista y un mago.

"Queríamos que la cerveza transmitiera algo más allá de la bebida en sí, que tuviera una historia para contar, y que tenga componentes con los que el consumidor pudiera jugar y divertirse", contó Mariano Mazolla, socio de Bizarra, a El Observador. Y explicó que la idea llegó porque la empresa buscaba "una estética rica en cuanto a la visual". El desarrollo de la idea del "Mundo Bizarro" estuvo a cargo del estudio de diseño Mundial.

Para Mazolla, la etiqueta de la cerveza es sinónimo de vínculo con el cliente. Por eso en la convención Montevideo Cómics 2015, Bizarra puso un estand en el que las personas podían acercarse y diseñar su propia etiqueta. "Es una relacionamiento con la marca y el producto a través de la imagen", dijo.

Pero no todas los cerveceros han optado por la caricatura. Cerveza O'Neill, por ejemplo, eligió etiquetas mucho más minimalistas y con diseños sutiles. Esta marca es oriunda de Punta del Este y Patrick O'Neill, su creador, quería que las etiquetas de todas sus cervezas representaran a su origen. "Quería hacer referencia a que es la cerveza de Punta del Este y le quería retribuir a la ciudad algo de lo que me dio a mí", contó a El Observador. Y agregó: "A cada cerveza le plasmamos un símbolo de Punta del Este –por ejemplo Los Dedos– pero solo para construir esa identidad. El diseño no refleja tanto el sabor de la bebida".

El diseño de las etiquetas de O'Neill pertenece al estudio Lalo. Cabesas, Bizarra y O'Neill son solo algunas de las marcas cuyas etiquetas cuentan con un diseño elaborado.

"El mercado de cerveza artesanal tiene un lenguaje muy particular que habla de hacer cosas divertidas y descontracturadas; las etiquetas representan mucho ese espíritu y acompañan esa filosofía transgresora, rebelde y juguetona", resumió Mazolla.

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