China ya tiene su propio Silicon Valley

El ecosistema de startups representa un duro competidor para Palo Alto y un escenario al que es difícil entrar

En 1979, Shenzhen fue declarada zona económica especial. Hoy, casi 40 años después, esta región -que vivió una vertiginosa inversión multimillonaria tanto de capital chino como extranjero a raíz de ese título- se ha convertido en el Silicon Valley del gigante asiático.

Allí conviven actualmente emprendedores, inversores, grandes corporaciones y un espacio de coworking de 5.000 metros cuadrados bautizado como Simply Work. "Un buen caldo de cultivo", comenta Rodolfo Carpintier, presidente de DaD, una incubadora de negocios que dio el salto a China, y lo explica por los numerosos éxitos de proyectos en internet en ese país y por su enorme mercado. "Tiene todo el sentido del mundo un ecosistema de emprendedores allí", continúa Carpintier, advirtiendo, sin embargo, que esta plaza es aún "muy cerrada, lo que les da una ventaja competitiva a los chinos frente a emprendedores extranjeros a quienes les será muy difícil emprender en ese escenario".

China se convierte, por tanto, en un peligroso competidor que cuenta con un mercado enorme al que realmente sólo puede hacer frente Estados Unidos, ya que Europa es, en realidad, un conglomerado de diferentes ecosistemas con distintas legislaciones. "Después está el factor cultural: en el Viejo Continente, los padres nos preocupamos de que nuestros hijos vivan mejor que nosotros, mientras que en Pekín son los hijos los que se esfuerzan por vivir mejor que sus padres. En general, los chinos son muy emprendedores e increíblemente trabajadores. Era cuestión de tiempo y de que se formaran las condiciones de entorno (inversores, soporte, recursos, entre otras) para que este talento se aplicara a las startup. Además, la presencia de grandes organizaciones como Tenzen, Huawei, BGI o ZTE atraen a muchas compañías emergentes", explica Javier Megias, CEO y cofundador de Startupxplore.

Más dinero

Aunque Shezhen no es inmune al enfriamiento global de inversiones, "atrae grandes volúmenes de capital por la calidad inherente de sus compañías y porque, habitualmente, las necesidades de financiación de empresas de hardware son muy superiores a las de empresas de software que no tienen procesos de producción", sostiene Megias.

Además, "están los fondos públicos de Pekín para startup. El gobierno tiene como prioridad la inversión en este ámbito, porque se está jugando el liderazgo de los sectores punteros a nivel mundial", recuerda Jaume Giné Davi, profesor de la Facultad de Derecho de Esade, quien insiste, también, en que no hay un solo Silicon Valley en China, sino muchos y repartidos: "En Pekín hay muchas incubadoras de proyectos; Shanghái es un foco de atracción de inversores; Hangzhou recibió la última reunión del G20 y de esta región es originario el fundador de Alibaba, el mercado online mayorista más grande del mundo".

Aun así, todo indica que los chinos saben muy bien a qué sectores dirigirse. "Se dice que Shenzhen es el paraíso de los makers, pues todo está relacionado con el prototipado y las startup de hardware gozan allí de una particular buena salud", apunta Megias.


Fuente: Expansión - Ripe

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