Cinco razones por las que los centros históricos serán piedra angular de la nueva agenda urbana

Son una de las claves del futuro de nuestras ciudades ¿Cómo algo tan antiguo como los centros históricos de América Latina pueden ser parte de un plan de futuro para las urbes del siglo XXI?

*Por Luis Sáenz García

Son una de las claves del futuro de nuestras ciudades ¿Cómo algo tan antiguo como los centros históricos de América Latina pueden ser parte de un plan de futuro para las urbes del siglo XXI? Si cree que la respuesta es simplemente para preservar un atractivo turístico, piénselo dos veces.

Durante los últimos 40 años se ha registrado una evolución positiva en el debate internacional y la actuación local, frente a la protección y conversación del patrimonio cultural, que dejó atrás la aproximación enfocada exclusivamente en el patrimonio construido. La gestión pública actual adelanta esfuerzos para abordar el reto de los centros históricos de manera integral, buscando estrategias de revitalización y conservación, dinamicen los centros históricos de las ciudades.

Hoy cuando el mundo prepara una nueva agenda global para el desarrollo y la urbanización con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y Hábitat III, las ciudades y el patrimonio cultural son reconocidos como una prioridad para el desarrollo sostenible (Objetivo 11, Meta 4). Este reconocimiento ratifica la relevancia y oportunidad que representan los centros históricos como instrumento para impulsar un desarrollo urbano sostenible y sensible a la cultura, que contribuya a combatir problemas de la urbanización contemporánea como la inequidad, la segregación, el deterioro ambiental y la deshumanización del espacio urbano.

Los centros históricos, como el de San Salvador de Bahía en Brasil, tienen la capacidad de convertirse en laboratorios de innovación urbana. Fotos de Rafael Martins/AGECOM via Flickr

Esta son buenas noticias para América Latina. En la región existen 33 centros históricosdeclarados como patrimonio de la humanidad, donde ciudades como Quito y Ciudad de México, adelantan durante las últimas décadas exitosas gestiones desde el sector público, privado y de la comunidad internacional, para la conversación y revitalización de sus centros históricos. Adicionalmente a estas grandes ciudades, la legislación de varios países ha declarado como patrimonio nacional a diferentes centros históricos en ciudades intermedias y pequeñas, abriendo nuevas oportunidades de transformación. Este es el caso de países como Colombia, donde adicional a los 2 centros históricos reconocidos por la UNESCO (Cartagena y Mompóx), se han declarado 44 centros históricos como patrimonio nacional.

Los centros históricos son la manifestación viva de la historia urbana y cultural latinoamericana, y aunque en muchas ciudades enfrentan profundos procesos de deterioro y abandono, su potencial sigue intacto. Los centros históricos no solo albergan gran parte del patrimonio tangible e intangible de nuestra cultura, sino que su revitalización tiene el potencial de detonar sinergias entre múltiples dimensiones – cultural, social, económica y urbana – para convertirse en una centralidad vibrante en la ciudad. Si le pedía antes que lo pensara más de dos veces, le doy acá cinco razones por las que los centros históricos de nuestras ciudades serán fundamentales para lograr ciudades más equitativas y prósperas a la luz del rápido proceso de urbanización que enfrentan:

  • Concentran un entorno construido único donde conviven infraestructuras del pasado y del presente, obligando a explorar patrones de desarrollo urbano especiales que solucionen problemas apremiantes de movilidad, espacio público y servicios urbanos para el centro y la ciudad, integrando el patrimonio.
  • Atraen un alto flujo de capital humano en la forma de turistas, residentes, estudiantes, trabajadores, entre otros, que debe ser capitalizado con estrategias de desarrollo económico local que fortalezcan las cadenas de valor del centro, fortaleciendo enclaves económicos y atrayendo nuevas inversiones.
  • Son la manifestación viva de la cultura de cada ciudad, donde se reúne buena parte de la identidad tangible e intangible de una ciudad, permitiendo el fomento de actividades e industrias relacionadas a la cultura y la creatividad, y revitalizando el sentido del lugar y la identidad cultural.
  • Ofrecen una oportunidad para la cohesión social, a través de estrategias que reconociendo la diversidad de residentes del centro, aumenten su capacidad habitacional y ofrezcan soluciones adecuadas a diferentes grupos socioeconómicos.
  • Presentan dinámicas democráticas especiales, abriendo oportunidades para que funcionen como pequeños laboratorios de innovación cívica, dónde sector público, privado y ciudadanía exploren alternativas de colaboración innovadoras para la construcción de soluciones urbanas.

Reconocer este potencial abre una oportunidad para emprender la puesta en marcha de estrategias y programas para abordar el reto de los centros históricos de manera integral en diferentes ciudades de nuestra región. Más allá del patrimonio urbano, identificar las nuevas oportunidades para revitalizar las características socioeconómicas y potenciar la cultura en sinergia con la sostenibilidad ambiental bajo nuevos modelos de gobernanza, permitirá un cambio real en la urbanización.

Estos debates y las nuevas oportunidades que enfrentan los centros históricos en América Latina, serán el foco del Seminario Internacional ¡Viva el Centro! que se realizará en la Ciudad de México entre el 18 y 19 de Noviembre, y que contará con la participación de expositores internacionales que compartirán experiencias y lecciones de diferentes países alrededor del mundo. ¡Darle una mirada adecuada a nuestro pasado puede liberar y detonar transformaciones que den forma a un futuro mejor en nuestras ciudades!

* El autor es consultor del BID en programas de Vivienda y Desarrollo Urbano para la División de Gestión Fiscal y Municipal (FMM). Previamente trabajó como coordinador de proyectos de consultoría en planificación y gestión urbana para el sector público en Geografía Urbana S.A.S y para el American Planning Association (APA).


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