¿Cómo hace el gobierno para bajar inflación, déficit y preservar la competitividad?

El equipo económico fijó sus prioridades, pero el margen de acción para no afectar el resto de las variables macroeconómicas con una economía débil luce complejo
La "sintonía fina" o el mantenimiento de todos los "platillos chinos girando a la vez" como en más de una oportunidad ha pregonado el actual presidente del Banco Central (BCU), Mario Bergara, para definir el manejo de las principales variables de la macroeconomía, sufre tensiones mayores que la de hace un año atrás como consecuencia de una economía frenada. El PIB apenas creció 1% en 2015, lejos de la expectativa inicial del 2,5% que previó el gobierno en la ley de Presupuesto. Además, la actividad se contrajo en tres de los cuatro trimestre del año pasado, elemento que a juicio de los analistas es más que suficiente para hablar de estancamiento, concepto que las autoridades rechazan. El gobierno admite que la desaceleración de la economía se procesó más rápido de lo esperado y por eso anunció correcciones en las proyecciones y estimaciones de expansión económica y gasto que se fijaron en la última ley de Presupuesto.

En los 12 meses a febrero el déficit fiscal se ubicó en 3,7% del PIB, bastante lejos del 3,3% que el gobierno se había fijado como meta para el cierre del año pasado, para converger gradualmente hasta 2,5% en 2019. Esta semana el ministro de Economía, Danilo Astori, anunció que el "énfasis" de los objetivos a corto plazo que tiene el equipo económico apunta a bajar nuevamente la inflación a un dígito y corregir la trayectoria de las cuentas públicas. La compleja coyuntura que enfrentan las autoridades para equilibrar sus objetivos luego de una de las décadas de mayor dinamismo para la economía uruguaya en su historia, no es sencilla. De hecho, dentro de los analistas privados tampoco existe unanimidad sobre las prioridades que debería atender con mayor urgencia el gobierno. Unos apuntan a la competitividad –tolerando una mayor apreciación cambiaria–, otros en la necesidad de corregir las cuentas públicas, mientras que para otros la prioridad debe ser reducir la inflación.

Una inflación rebelde


Inflación 2016 03

El menor crecimiento del salario real en el último año (1,4% en los 12 meses a febrero) y de la economía parecen no incidir en la suba de los precios, con una inflación que quebró la barrera psicológica de los dos dígitos. Los economistas advierten que hay varios factores que responden a definiciones en materia de gasto y política salarial de la era de bonanza que aún tienen su inercia sobre los mecanismos de fijación de precios. Con el objetivo de ampliar el abanico de medidas, Economía encargó un estudio para determinar si existen "abusos" y violaciones a la normativa de promoción de la competencia. Si bien la mayoría de los economistas entienden que el gobierno debería priorizar otros objetivos como el déficit y la competitividad, para el director del Centro de Economía, Sociedad y Empresa del IEEM (Universidad de Montevideo), Ignacio Munyo, la inflación es la variable más difícil de controlar y la que más amenaza al grado inversor de Uruguay.

El ancla pesada del déficit


Déficit 02 2016


Desde que el gobierno presentó su Presupuesto quinquenal fijó como meta mejorar el resultado de las cuentas públicas en un punto: llevarlo del 3,5% del cierre de 2014 a 2,5% para fines de 2019, por medio de una corrección gradual. Sin embargo, Astori ya anticipó el año pasado que no podrá cumplir con el objetivo de reducir el rojo en sus dos primeros años de gobierno (2015 y 2016), por lo que se espera que esa corrección pueda procesarse en los últimos tres años. Más allá de la mejora en los aportes de las empresas públicas y recorte de gastos e inversiones en esos organismos, el gobierno se mostró preocupado en los últimos meses por la merma en los ingresos en la caja del Estado, principalmente por el menor dinamismo de la actividad. Además, el leve deterioro del mercado laboral también llevó a mayores erogaciones por parte del BPS. La consultora CPA Ferrere identifica como "un área prioritaria" para el gobierno la recomposición de los equilibrios fiscales, aun cuando eso implique una inflación por encima del 10% durante 2016 y parte del próximo año.

Competitividad baja presión


Expectativas dólar 2016 03

El relevamiento que realiza diariamente el Índice del Peso Uruguayo de El Observador (IPU-EO), muestra que en lo que va del año una caída de 1,9%. Eso implica que la moneda uruguaya se depreció más respecto a la canasta de divisas relevantes para el país, lo que mejora las condiciones para competir en precios con los bienes importados y para acceder a los mercados externos. Sin embargo, algunos analistas advierten que las últimas medidas como las que anunció el BCU de subir los encajes, van a contrapelo de esa mejora de la competitividad. “Como tantas veces en los últimos años, el BCU dispone una medida (por los encajes) que hace desplomarse al dólar, desvinculado de lo que pasa en el mundo”, escribió esta semana en su cuenta de Twitter el economista Javier de Haedo. En una línea similar se había expresado su colega Pablo Rosselli de la consultora Deloitte, quien entiende que sería un “error” concentrar el énfasis de los objetivos en mejorar el déficit, “y no tener mejores niveles de competitividad”, aun cuando eso implica una inflación por encima del 10% por un tiempo. Con la baja de 0,6% que registró el tipo de cambio ayer, el dólar descendió 3,7% frente el pico de $ 32,35 que llegó a cotizar el pasado 16 de marzo.

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